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CELINDA. Al sur de Europa vivimos las
Philadelphus coronaria. De la familia de
Las SAXIFRAGACEAS (perfume entre piedras).
Más que árboles, somos arbustos. Crecemos
rápidamente y somos poco exigentes en cuanto a
humedad se refiere. Nuestro hábitat natural es
todo el sur de Europa. Hermanas nuestras se
encuentran por cualquier jardín o parque con
mediana atención por parte de jardineros y
propietarios. Aguantamos la podas a cualquier
hora y de cualquier modo. Resistimos el frío,
el calor y a penumbra de otros árboles.

Las flores de CELINDA, en racimos terminales
y cortos, son de suave y agradable aroma. Incluso
son vistosas para adornos de casa y cabellera de
dama. ¡Lástima que se caigan tan pronto sus
blancos pétalos!. Las semillas carecen de interés
como alimento para los animales, ni siquiera las
hormigas las acarrean a sus graneros. Para la
multiplicación del arbusto bastan los abundantes
renuevos que, transplantados sin miramientos
edáficos, arraigan sin porcentajes de fallos.
Cultivando celindas cualquier jardinero puede
tener "buena mano".

Fotografía realizada el 21-5-03

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