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CELINDA. Al sur de Europa vivimos las
Philadelphus coronaria. De la familia de
Las SAXIFRAGACEAS (perfume entre piedras).
Más que árboles, somos arbustos. Crecemos
rápidamente y somos poco exigentes en cuanto a
humedad se refiere. Nuestro hábitat natural es
todo el sur de Europa. Hermanas nuestras se
encuentran por cualquier jardín o parque con
mediana atención por parte de jardineros y
propietarios. Aguantamos la podas a cualquier
hora y de cualquier modo. Resistimos el frío,
el calor y a penumbra de otros árboles.
Las flores de CELINDA, en racimos terminales
y cortos, son de suave y agradable aroma. Incluso
son vistosas para adornos de casa y cabellera de
dama. ¡Lástima que se caigan tan pronto sus
blancos pétalos!. Las semillas carecen de interés
como alimento para los animales, ni siquiera las
hormigas las acarrean a sus graneros. Para la
multiplicación del arbusto bastan los abundantes
renuevos que, transplantados sin miramientos
edáficos, arraigan sin porcentajes de fallos.
Cultivando celindas cualquier jardinero puede
tener "buena mano".
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