| 89 |
CEDRO DEL LÍBANO. En el Líbano quedan
pocos bosques para los árboles más
admirados por los escritores bíblicos. Los
botánicos europeos, de cultura judeo-cristiana,
han extendido nuestra especie por todo el mundo.
Lo hicieron con el mismo amor con que llevaron
el libro Sagrado de la Biblia. Mantenemos las
características de nuestra especie, a pesar de
haber sido hibridados con otros cedros. Estas
nos distinguen de los parientes del Himalaya o
del Atlas. En el terreno donde emulamos a los
hermanos libaneses, cultivó sus últimas hortalizas
el Hº Antonino de Blas (+ 21.sept.88).
Las vigorosas ramas de Los Cedros del
Líbano apuntan al cielo cuando somos
jóvenes menores de treinta años. Después,
la rama central deja de sobrepasar a las otras,
y estas a engordar. Así, los ejemplares adultos
parecen árboles diseñados por pisos. Siluetas
de sombrillas. ¿Quién no ha visto los cedros a
la entrada del Museo del Prado? Los estróbilos
(piñas) son erectos y se desintegran en la
misma rama en la que nacieron.
Somos fuertes. Solamente "la potente voz del
Señor descuaja los cedros, el Señor descuaja
los cedros del Líbano (sal. 28.5)".
Volver a índice alfabético
| Volver a
índice por páginas