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CEDRO DEL LÍBANO. En el Líbano quedan
pocos bosques para los árboles más
admirados por los escritores bíblicos. Los
botánicos europeos, de cultura judeo-cristiana,
han extendido nuestra especie por todo el mundo.
Lo hicieron con el mismo amor con que llevaron
el libro Sagrado de la Biblia. Mantenemos las
características de nuestra especie, a pesar de
haber sido hibridados con otros cedros. Estas
nos distinguen de los parientes del Himalaya o
del Atlas. En el terreno donde emulamos a los
hermanos libaneses, cultivó sus últimas hortalizas
el Hº Antonino de Blas (+ 21.sept.88).


Las vigorosas ramas de Los Cedros del
Líbano
apuntan al cielo cuando somos
jóvenes menores de treinta años. Después,
la rama central deja de sobrepasar a las otras,
y estas a engordar. Así, los ejemplares adultos
parecen árboles diseñados por pisos. Siluetas
de sombrillas. ¿Quién no ha visto los cedros a
la entrada del Museo del Prado? Los estróbilos
(piñas) son erectos y se desintegran en la
misma rama en la que nacieron.
Somos fuertes. Solamente "la potente voz del
Señor descuaja los cedros, el Señor descuaja
los cedros del Líbano (sal. 28.5)".


Fotografía realizada el 02-09-2001

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