Litoral Baix-Alt Empordà
El litoral de la costa Brava a partir de las playas de Pals y l´Estartit hacia Francia, es de una gran belleza y riqueza natural. Para mí es una de las zonas más sorprendentes, donde impregnarse del ritmo de los pueblos pescadores, como l´Escala, Cadaqués, o maravillarse con el soplo de la tramontana y las mil formas de calas y acantilados, que se abren como la eclosión de mil flores.
Vista del Cap de Creus, al fondo, en el recorrido del camino de
Ronda.
Recorrer la playa de l´Estartit a principios de otoño, sintiendo el agua romper a tus pies, cruzando el delta del Ter y contemplando el archipiélago de las islas Medes -reserva marina-, con los acantilados de 70 mts. de la Meda Gran -poseedora de un faro-, o el espléndido monolito del Cavall Bernat, es todo un reencuentro con la naturaleza viva. Antaño los piratas utilizaban estos islotes para ocultarse, antes de algún ataque a los pueblos costeros. Cerca tenemos también la población de Torroella de Montgrí, con su castillo en la cima de un gran monte (301 m alt.), que bien merece la pena subir por el GR 92 -indicado-, para observar con mayor perspectiva los lugares del entorno.
El golfo de Roses, desde una atalaya con vértice geodésico, que hay cerca del castillo en ruinas de Sant Salvador.
Pasear por Roses, por su playa de aguas calmas y por su casco antiguo resulta apasionante, sobre todo en el momento de la puesta de Sol. Los reflejos que adquiere la luz en este inmenso golfo es todo un tesoro.![]()
Por la urbanización de la Almadrava se llega a la cima del Puig Rom, que con su vértice geodésico es otro buen mirador. Hay que saber también que antes de alcanzar su cúspide, tras una empinada y pronunciada curva, parte a mano derecha una corta calle, al final de la cual se inicia el interesantísimo camino de Ronda, que bordea toda la costa en dirección norte.
Cadaqués con sus aguas cristalinas, desde el camino que bordea las
calas.
Cadaqués es un pueblo pescador que cautiva el alma, con sus callejuelas estrechas y empinadas, sus aguas cristalinas y sus rocas llenas de plegamientos, fracturas y agujeros de mil formas perfectas. Siguiendo su costa reencontramos de nuevo el sendero bien señalizado del camino de Ronda, que resigue todo el litoral hasta el Cap de Creus -inicio del GR 11 que cruza el Pirineo-, donde hallaremos su famoso faro. Al lado hay un bar con terraza-mirador donde poder descansar. Espléndido.
El castillo en ruinas de Sant Salvador (670 mts.). Un mirador
excepcional.
Port de la Selva es un bonito pueblo bien escondido, encima del cual hay el monasterio de Sant Pere de Rodes, y más arriba por una pequeña senda, las ruinas del castillo de Sant Salvador (670 mts.). ►MAPA Un lugar con buena panorámica sobre la zona y punto más destacado de la sierra de Verdera.
Las Islas Medes, desde la playa de
l´Estartit.
El pueblo de l´Escala es también de cita obligada. No olvidar en octubre el día de la anchoa, cuando al salir las estrellas, las habaneras, el vino, las embarcaciones de vela latina y las lucecitas, llenan el lugar de eternidad... así como el paseo hacia las ruinas de Empúries (griegas y romanas) y el pueblo fortificado de Sant Martí.
Puig-Rom, con su vértice
geodésico. En Roses.
Seguramente nos dejaremos muchos lugares, como el Parque Natural dels Aiguamolls de l´Empordà, visitar el museo Dalí en Figueres, el puerto de Llançà, los canales de Empúria-Brava (la pequeña Venecia) por donde salen las embarcaciones desde sus propias casas... en fin, l´Empordà tiene muchas perlas para engarzar.