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Visión negativa del coleccionismo Creo que todos los aficionados corremos el riesgo de pasar por una etapa de coleccionismo compulsivo, entendiendo como tal el intento de acaparar todo cuanto es posible encontrar relativo al objeto de tu afición. Walter Benjamin se interesó en 1937 por
la naturaleza del coleccionismo a propósito de su
encuentro con Eduard Fuchs, propietario de una de las mayores
colecciones del mundo de caricaturas, arte erótico y cuadros de costumbres. En su ensayo
Eduard Fuchs: historia y coleccionismo, Benjamin plantea el doble problema de los caracteres
psicológicos del coleccionista y de la naturaleza del coleccionismo en tanto que
traslación de la historia de la cultura a un patrimonio de bienes. Nada nos impide creer que ninguna otra hubiese podido deparar ante los narradores románticos un aspecto más seductor. Son románticas las figuras del viajante, del jugador, del virtuoso. Pero falta la del coleccionista". Benjamin insiste luego en el interés que dicha figura presenta para la psicología. Y sabemos que la psicopatología moderna considera abiertamente el coleccionismo como una conducta ligada a naturalezas maníacas y megalómanas, estrechamente relacionada con comportamientos premórbidos, como la usura o la avaricia. Sin embargo, más allá de los caracteres psicológicos del coleccionista, Benjamin se interroga, a propósito de Fuchs, sobre el sentido del coleccionismo en relación con la memoria y la recuperación de la historia. Para Benjamin, tras la conducta del coleccionista privado se esconde la obsesión de objectualizar el legado del pasado y de convertirlo en un patrimonio valiosísimo de bienes, unos bienes que no poseen valor pecuniario alguno, y que sin embargo constituyen un incalculable tesoro. El arraigo de la propiedad en el espíritu del coleccionista, y sólo este aspecto de la naturaleza del coleccionismo puede explicar el denominador común de este pathos a lo largo de toda la Historia: buscar, encontrar, clasificar y agrupar parte de la historia,de la cultura.
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