CARÁCTER
DEL VALLE
La
vida pastoril y la rudimentaria agricultura de la primera época
histórica fue transformándose a medida que los nuevos cultivos
necesitaron mayores roturaciones.
La
ganadería lanar y vacuna ha sido muy importante en el Valle y ha
dado ocupación y alimento a sus habitantes.
Al
desaparecer los pastos de las tierras más llanas, buena parte del
ganado lanar pasaba los inviernos en Extremadura, sobre todo el de los
grandes ganaderos de Ezcaray.
Dada
la corta agricultura, los habitantes del Valle, sobre todo en la primera
época, hubieron de buscar en otros oficios los medios necesarios
para su sustento. Así vemos florecer la artesanía textil
que en su lugar detallamos, la cual tuvo importancia en Ezcaray y también
en Ojacastro y Valgañón, conservándose aún
en el primer pueblo, algo industrializada.
La
vida de los tres citados centros urbanos se desenvolvía entre el
campo y el taller, que los vecinos tenían en su propia casa. Únicamente
en Zorraquín no hubo artesanía, sin duda por la falta de
agua para accionar molinos y batanes, y a que su reducido vecindario pudo
tener ocupación en la agricultura.
En
estos cuatro pueblos y en Santurde y Santurdejo se ha dedicado buena parte
del terreno llano a pradera artificial, aprovechando los muchos ríos
y arroyos. En estas praderas pacen el ganado vacuno y caballar en primavera
y otoño, dándose con dalle una siega alrededor de Santiago.
El heno, vellón, como se le denomina en el país, se ata en
gavillas y se mete en los pajares para alimentar al ganado durante el invierno.
La
población de Ojacastro, Santurde y Santurdejo, es desde hace tiempo
más acusadamente labradora que ganadera. Por un lado la mejor utilización
de las tierras con los cultivos de las hortalizas y patatas, y por otro
la mayor extensión de tierra dedicada al cultivo de cereales.
El
ganado lanar se ha reducido mucho y sólo se mantiene en los cuatro
pueblos, sobre todo en las aldeas de Ezcaray y Ojacastro. El vacuno de
recría y de labor, en todos ellos.
De
todos los datos expuestos se deduce que, primitivamente, estuvieron más
pobladas las montañas que circundan el Valle, restos de cuya habitación
son la mayor parte de las aldeas citadas. Hasta el siglo XVIII, el vecindario
de ellas, tanto el de Ezcaray como el de Ojacastro, era mayor que el de
las Villas. En documentos primitivos se descubre la existencia de cabañas,
corral de ganado y habitación de pastores a la vez, de cuyos restos
han quedado esas aldeas, y así se dice repetidamente en ellos "Ezcaray
y sus cabañas", "Ojacastro y sus cabañas", "Zorraquín
y sus cabañas". Eran numerosas por cierto hasta el extremo de que
para sus habitantes había culto en los primitivos y reducidos Monasterios,
de que hay noticia en el Valle que coincidían con esos primarios
núcleos de población. De ahí y de otros hechos puede
afirmarse, que la primitiva población era pastoril. Es curioso leer,
a propósito de esta población de las montañas, en
documentos anteriores a 1509, que entre Valgañón y Ojacastro,
a unos 1.300 metros de altura, existía la era del Palacio de la
Reina, prueba de que se cultivaban esas tierras altas que hoy son montes.
Pero aún hay más. En toda la toponimia de los pueblos más
altos, Valgañón, Zorraquín, y hasta en la de Ojacastro,
se comprueba la existencia de viñedos, y muchos de ellos, los del
llano, adoptaban la forma de parrales, sobre todo en dicho último
pueblo. No sólo se hallaban en el llano, 800 m. de altura media,
sino que se veían hasta en las montañas. Así en un
documento de 1545 que se encuentra en el Ayuntamiento de Ojacastro se lee
que, estando un testigo "cellando una cuba en la aldea de Larrea". Esta
aldea hoy desaparecida se encontraba a más de 1.300 metros de altura.
No
se puede precisar la fecha en que se desceparon estos viñedos. Sin
embargo, en un documento de 1590, ante el Escribano de Ojacastro, Pedro
Pérez de la Puente, el Procurador Síndico se dolía
de que se desceparan muchas viñas en los términos de Irionda,
Guisala, Quiricia y Malarriña, con lo que se seguía grave
perjuicio para el pueblo, pues ellas producían más de 20.000
cántaras, que representa una importante cantidad en el consumo del
mismo.
Asombra
leer estos datos cuando hoy las viñas sólo se cultivan a
600 metros de altura, o sea en el límite de Santo Domingo de la
Calzada y Castañares. Este descenso del viñedo puede obedecer
a un indudable enfriamiento de la tierra. Es lógico por otro lado,
que el hombre habitara estas montañas cuando podía gozar
del regalo que proporcionaban las vides y la abundancia de la caza, pues
hay constancia de existir corzos y venados todavía en el siglo XVII.
Aparte
del singular cultivo de la vid, se labraban las tierras altas de los montes,
las cuales se sembraban de centeno, de cuyo grano se hacía el pan.
La tierra llana se destinaba, en la primera época, a praderas únicamente
y al cultivo de algunas hortalizas.
A
partir del siglo XVI fue creciendo con vida independiente cada núcleo
de población, sobre todo los que se edificaron cerca del río,
desapareciendo, paulatinamente las cabañas, a medida que los medios
de vida de las montañas fueron reduciendo la población de
las aldeas, fenómeno éste que viene acentuándose en
nuestros días.
En
las aldeas de Ojacastro, y sobre todo en las de Ezcaray, han participado
las mujeres en los más rudos trabajos del campo, y aún continúan
haciéndolo en nuestros días, sustituyendo a los hombres en
muchas tareas.
Entre
otras ocupaciones, aran y siembran las tierras, mientras los maridos van
al monte y llevan la leña a Ezcaray. Cavan las huertas y patatales.
Las
madres con hijos pequeños, cuando iban al trabajo, los llevaban
a la espalda, atados con el orillo de los paños de buriel, al que
daban varias vueltas para que quedase bien sujeto.
Este
endurecimiento de las mujeres del Norte ya se ha estudiado antes de ahora
y merece consignarse aquí lo que ocurre en este Valle, para ensanchar
el área de este singular fenómeno.
También
los hombres eran más fuertes y se entregaban a trabajos más
rudos. Ejemplo de esta afirmación es la costumbre de cargarse grandes
pesos. Hasta los primeros años de siglo los granos se envasaban
en las eras en grandes sacos llamados costales, que transportaban a los
altos de las casas. Su capacidad era tres fanegas. Cuando se llenaban de
trigo pesaban 129 kilos Ese costal se lo cargaba al hombro antes de ponerlo
sobre el lomo del caballo y al descargarlo lo subía a la espalda
hasta el alto de la casa.
Al
modificar los medios de vida de estos pueblos por el abandono del cultivo
de las tierras altas, por la práctica del de las bajas, y el cese
de la fabricación de paños en forma de artesanía,
sistema que principalmente rigió en el Valle, casi toda la población
de los pueblos se entregó a la agricultura, que exigió más
brazos al contar con más y mejores terrenos en cultivo, como después
veremos. Prueba de ello es que la densidad de la población no se
ha alterado sensiblemente.
Excepción
de lo dicho es lo ocurrido en el poblado urbano de Ezcaray que ha seguido
creciendo hasta principios de siglo, debido al establecimiento de algunas
industrias de bayetas, paños, boinas y derivadas de la madera, que
viene dando ocupación a buena parte del vecindario. A partir de
esa fecha se halla estacionado el crecimiento por la competencia que sufren
estas industrias.
Por
otro lado recibe Ezcaray algunos vecinos de las aldeas que periódicamente
abandonan las casas que van quedando ruinosas.
Este
detalle se da también en Ojacastro, cuyo casco urbano viene creciendo
merced a los vecinos que dejan sus aldeas.
Estos
son los rasgos más salientes de los pueblos del Valle. En los respectivos
apartados que siguen iré dedicando nuevos detalles de su carácter.
MAGIA
- BRUJAS
Pocos
datos puedo presentar con respecto a este apartado, sin embargo van ligeras
observaciones.
En
la citada obra "Manual del Folklore" recoge su ilustre autor la referencia
de Blas Taracena, que atribuye a la Sierra de la Demanda y al Cerro de
San Lorenzo, origen mitológico en el sentido forestal, que supone
la admiración de los campesinos. Aun cuando el Valle de Ojacastro
tiene su origen en una de sus estribaciones, no conozco dato alguno de
que sus moradores sientan preocupación destacable por esa Sierra.
Entre
la toponimia que he publicado de Ojacastro, aparece en la ladera del Monte
San Quílez, que vierte agua sobre el Río Masoa, el nombre
de Lamin - Iturri, cuyo equivalente castellano es fuente de Las Lamias
o seres fantásticos. En la actualidad se designa con dicho nombre
a la fuente citada.
Queda
anotada esta cita sin más comentario, pues no se conserva tradición
oral alrededor de alguna leyenda que pudiera tener relación con
este nombre.
Aún
se conserva la costumbre de poner el pan en la mesa siempre de cara, pues
existe la superstición que si se pone de cruz viene el diablo.
Por
cierto que en documento del Cartulario de San Millán del año
945, por virtud del cual Fernán González agrega al Monasterio
de San Miguel, de Pedroso, el de San Pablo, cercano a Espinosa del Monte,
-ambos del partido de Belorado- se citan los toponímicos, Lamiturri
y el Monte-Masoa .
Nótese
la analogía del primer nombre, sobre todo por venir unido al segundo
con la anterior referencia de Ojacastro, y que se trata de pueblos algo
alejados aunque no muy distantes.
A
poco de salir de Ezcaray hacia las aldeas, y al comienzo del barranco donde
está la de Cilbarrena, se encuentran las ruinas del antiguo Monasterio
de Santa María de Ubaga. Fue donado por Alfonso VI al Monasterio
de San Millán de la Cogolla, el año 1110, y tuvo culto hasta
principios del siglo XIX, en que fueron exclaustrados los Benedictinos,
con el resto de las órdenes religiosas, y que causó tanto
daño moral y la pérdida de la gran riqueza artística
que se conservaba en los Conventos.
La
imagen de Santa María, de la primitiva época de esa fundación
se halla en la Iglesia Parroquial de Ezcaray.
En
todos los pueblos del Valle se conocen las famosas "cédulas de Ubaga"
y los labradores las colocan en las cuadras del ganado para alejar los
malos espíritus, o sea brujas y hechiceros, que entre la gente sencilla
se estima producen la muerte de esos necesarios e importantes colaboradores
del labriego. En la actualidad expende las cédulas el sacristán
de Ezcaray. El texto de las mismas es latino y es una imprecación
a Dios para que libre de enfermedades y de lombrices a niños y mayores,
que como se ve no tiene relación alguna con lo que las gentes creen.
LEYENDAS
Pocas
son las que se han conservado hasta el día. Precisamente desde principios
de este siglo han desaparecido muchos arcaísmos, y la leyenda es
fácil a extinguirse, pues se mantiene por tradición y este
medio es propenso al olvido cuando van desapareciendo los ancianos del
lugar que son los que las mantienen Para evitar la pérdida de estas
tradiciones conviene transcribirlas, y es lo que voy a realizar respecto
a dos leyendas que se mantienen vivas en Valgañón y lugar
de Pradilla.
La
primera es conocida con la denominación de El Cristo de Bañares.
En
época muy arcaica, las autoridades y vecinos del citado pueblo,
cercano a Santo Domingo de la Calzada, encargaron a un buen escultor de
Burgos la talla de un Cristo para su Iglesia. Concluido el trabajo, hubo
de transportarse la escultura desde la capital burgalesa al pueblo citado,
de lo cual se encargaron varios vecinos utilizando caballerías,
único medio de transporte en aquella época. Puesta la talla
sobre una de las bestias siguieron el largo camino de Burgos al pueblo
de destino. Punto de paso era el célebre Santuario de Nuestra Señora
de Tres Fuentes, sito en Valgañón.
Al
pasar delante los vecinos de Bañares con la preciosa talla notaron
con extrañeza que las bestias se pararon, y a pesar de los esfuerzos
en arrearlas era imposible hacerlas pasar de la Iglesia. Ante tal insólito
sucedido, los conductores bajaron la talla de la caballería y la
dejaron delante del Santuario, y con estupor observaron que todas las caballerías
seguían hacia su destino. Mas a pesar de ello, volvieron a cargar
el Cristo, con ánimo de continuar el camino a Bañares, pero
se repitió la negativa de los animales a proseguir. Visto lo cual,
y teniendo por designio divino lo que ocurría, desmontaron el Cristo
de la bestia y lo metieron en el Santuario, dejándolo ya para siempre
allí, expuesto a la veneración de los devotos.
Aún
se sigue conociendo con el nombre de Cristo de Bañares, y el día
28 de abril de todos los años suben en romería las autoridades
eclesiásticas y civiles, y buen número de vecinos de dicho
pueblo, a postrarse ante el famoso Cristo.
La
segunda leyenda tomada en el lugar de Pradilla, que corresponde al Ayuntamiento
de Fresneda de la Sierra de Río Tirón, de la provincia de
Burgos, y se conoce con el titulo de:
La
Pastora
En
el camino del citado lugar de Pradilla al de Eterna, y en la extensa altiplanicie,
existe una piedra que tiene labrada en una de las caras la efigie de una
muchachita con una rueca en la mano. La constante tradición de todos
los vecinos de dichos lugares y los otros más próximos aseguran
que se labró dicha efigie en recuerdo de una pastora que llegó
al cercano de Fresneda al atardecer un día de invierno con una oveja
menos. Su padre la mandó a buscarla y no volvió más
la pastora, sospechando con fundamento los vecinos, que se la comió
un lobo.
El
término donde se halla la piedra labrada se conoce aún con
el de La Pastora.
En
los pueblos del Valle existe la costumbre de decir a los niños el
último día de Diciembre que pasaba por la calle un hombre
que tenía más ojos que días tiene el año. Este
dicho puede tener relación con lo que refiere Caro Baroja en la
página 58 del artículo "Olenzaro" publicado en "Revista de
Dialectología" 1946.
EL
LENGUAJE
Ya
he dicho al principio que en este Valle se habló vascuence como
lenguaje único por sus moradores. Así fue preciso que Fernando
III les concediera el fuero para deponer en esa lengua en todos los procesos
que incoaban sus Merinos, como lo probé en mi citado trabajo. No
se puede asegurar la época en que se perdió esa lengua, aunque
es de pensar perdura algún tiempo más.
Como
reminiscencia han quedado varios apodos y algunas palabras usadas en la
actualidad ya citadas en mis trabajos, pero que repito aquí para
dar unidad a estas notas.
Así
entre los apodos de Ojacastro se hallan:
Arruche,
Cachucho, Candaina, Chanfurrin, Chilaila, Chanagas, Chacurra, Gorchas,
Galucho, Mocha y Vareto.
De
Ezcaray son:
Barrumbarro,
Cucala, Chamorro, Esquivela, Garbiras, Galbarros, Gorria, Gurritana, Lolo
y Perula.
En
Valgañón se conocen:
Churubay
y Macuca.
Entre
las palabras, algunas de origen vasco, y otras que no figuran en el Diccionario
de la Academia, y son localismos dignos de conocerse, las anoto, a saber:
AMENGO.
Piel fina que se pone para cubrir el peal que se coloca en los pies
al calzar las abarcas.
ANABIAS.
Fruto comestible de cierta mata baja de los montes.
ASTIAL.
Pared de adobe, o edificio corraliza.
CARAMA.
Hielo muy extendido en el suelo y en los árboles.
COZUELO.
Resto que queda en el triguero de grano mermado con pajas.
CHARRAMPLIN.
Aprendiz de albañil. También Zarramplín.
CHOCA.
Raíz de brezo negral utilizada para hacer carbón.
COZARRA.
Recipiente largo de madera para echar pienso a las ovejas.
CANDONGA.
Tonterías.
CILATE
o ZUMBATE. Pequeña altura de tierra sobre otra heredad.
CHILANGAR.
Acción de subir sobre todo a los árboles altos sin ramas.
CHUZO.
Hielo que cuelga de los tejados en forma alargada.
CHUMA.
Copa de árbol.
CHINCHOTA.
Parte carnosa que queda al derretir la manteca de cerdo.
CHUMARRO.
Cierta carne de cerdo.
ESCUTE.
Liendre de los bueyes que chupa la sangre adhiriéndose al cuerpo.
ENGERICAR.Palabra
anticuada que se refiere a la entrada de los bueyes u otra clase de ganados
en los montes. También se decía Gericar.
FALFULA.
Huevo sin cáscara que pone la gallina de vez en cuando.
GARULLA.Hambre.
GARRIO.
Especie de gran tenedor para pesca de la trucha.
MACHAR.Acción
de golpear el centeno en las eras sobre una madera para sacar el grano.
MORAGA.
Nombre que se da a la matanza del cerdo.
MACHORRA.
Mujer estéril.
MOCHA.
Desorejado.
MASCULLIDO.
Golpes que se dan a los chicos encima de los mojones al hacer los municipios
la visita mojonera.
MASCON.
Paja larga de centeno que vale para atar el trigo y el heno.
PELECHAR.
Perder el pelo las caballerías.
PIELGA.
Trozo de madera con que se sujeta las caballerías en los pastos.
REBOLLO.
Propina que se da a los mozos el día de la boda.
TABORMA.
Ave de rapiña de mayor tamaño que el azor. También
Tahorma.
TAUTE.
El que actúa de tercero.
TURIONDA.
Vaca en celo.
TALENQUES.
Palabra antigua. "Figura en operación hecha el 2-12-1699 por el
Ayuntamiento de Ojacastro al medir las fronteras del Celemín que
dan a la Glera a fin de cerrar los talenques".
TASTABIN.
Chico revoltoso.
VARETA.
Diarrea.
BORREGOS
o BORROS.Corderos de 1 año.
PRIMALES.
Corderos de 2 años.
ANDOSCOS.
Corderos de 5 años.
Es
de notar que alguna de estas palabras figuran en el texto. En el Diccionario
de Baraibar, de "Palabras usadas en Álava", aparecen gran cantidad
de las que se emplean en este Valle y pueblos de la Rioja Alta, lo que
presume una misma unidad lingüística. Es de advertir que las
palabras anotadas por mí no figuran en Baraibar.
CHUETES
Este
nombre ha servido para designar a los habitantes de las aldeas de Ezcaray
que corrientemente se les llama aldeanos. Tan extraño epíteto
ha entrado ya en desuso. Por mi parte no hallo base alguna firme que indique
el motivo de tal denominación. Únicamente puede haberse empleado
en sentido despectivo por los habitantes de la Villa o poblado urbanizado,
al considerárseles de inferior condición a los de las aldeas.
Por de pronto, hasta hace unos 30 años vestían de una manera
muy original y típica. Su condición era humilde y vivían
con gran estrechez y pobreza, aunque poseyeran muchas tierras y ganados.
Los
hombres usaban chaqueta de buriel corta, cuello alto, chaleco con dos tiras
de botones, de cadena de metal amarillo, con el relieve de distintos reyes,
faja de lana roja o azul, calzón hasta la rodilla con una tapa cosida
de una a otra cadera, sujeta en su parte posterior por un botón
en cada extremo. En los pies llevaban calcetas, sin pie, hasta las rodillas,
y abarcas con correas cruzadas por toda la pantorrilla, zagones de cuero
liso en verano, y con su propia lana en invierno. Llevaban sombrero de
fieltro, y en invierno gorras de cuero con solapas, que podían cubrir
toda la cara. Su ropa interior consistía en un camisón de
lino con botones de igual género, que ellos mismos cultivaban e
hilaban y daban a tejer a los tejedores.
Para
los días solemnes usaban los hombres de esas aldeas una capa de
buriel con esclavina y cuello muy alto. Con esa indumentaria iban los Regidores,
uno por aldea, a ofrecer el Ofertorio de la Misa los días de fiesta,
aún en verano, a pesar de lo fuertes y pesadas que eran esas prendas.
Las
mujeres usaban chaqueta que llamaban sayo de buriel negro, saya de ese
paño pardo de gran vuelo, y corta para aquel entonces. En los pies
usaban calceta y abarca, como los hombres, pero rodeando toda la caña
con infinitas vueltas de cuerda, llamada calzadera. En la cabeza se tocaban
con pañuelos de vivos colores, y otro llevaban en el cuello, que
en días solemnes eran de seda. Para la Iglesia usaban tocas de paño
negro con ribetes de terciopelo de igual color .
El
paño pardo fuerte llamado buriel, y que resultaba impermeable a
las lluvias, se fabricaba últimamente en Garganchón, provincia
de Burgos, cerca de Pradoluengo.
Los
aldeanos llamados chuetes usaban palabras como Antierdende aquí,
por desde aquí. Diquia - luego, Tonjón, por trozo, y Yubada,
por yugada y otras.
Los
Concejos se convocaban en cada aldea hasta hace poco tiempo a son de campana
tañida, eran presididos por el Regidor, Alcalde Barrio, que empezaba
la reunión con el "Ave María, Señores", y después
dirigía la palabra. En estos Concejos al que repartía el
vino se le llamaba "escanciano".
Los
chuetes bajaban casi en totalidad a Ezcaray el 24 de septiembre, día
en que se trasladaba en procesión la Virgen de Allende desde la
Iglesia Parroquial a su Ermita, recostada en la Peña de San Torcuato.
Con
motivo de esta festividad decían las siguientes frases:
Vamos
a Ezcare
descubren
virgine
y
le dan con el
cingulo
zanguli.
(Se
referían al incensario). |
El
nombre de chuetes puede también obedecer a denominación que
se dio a gentes extrañas al país, que asentaron en estas
aldeas, en la repoblación que tuvo lugar como consecuencia del fuero
de Fernando IV, antes aludido.
Esta
hipótesis no tiene para mi gran consistencia, pues entiendo que
la repoblación se causaría más en el casco de la zona
urbana, que es la que creció, y no en el de las aldeas.
También
debe tenerse en cuenta que hubo juderías en alguno de los pueblos
del Valle, entre ellos Ezcaray y Ojacastro. Este último contribuía
con 1.500 maravedís en el repartimiento de 1474 a la Aljama de Belorado,
como puede verse en la "Historia de los Judíos en España",
de Amador de los Ríos . La cantidad citada en el repartimiento supone
que la población judía era importante, y éste es un
dato que conviene tener a la vista para juzgar de este extraño enclave
de habitantes que se denominaron chuetes.
Con
objeto de dar unidad a todos los datos recogidos sobre los chuetes, van
en este lugar, aun cuando parte de ellos pudieran ir en el estudio que
del traje hago más adelante.
ARTE
RÍTMICO
Instrumentos,
Canciones, Bailes, Danzas
Los
instrumentos primitivos empleados en las fiestas del Valle fueron el tamboril
y la pandera, tocada ésta por mujeres.
Después
se introdujo la guitarra y la bandurria, al son de la cual los mozos hacían
la ronda nocturna, que muchas veces degeneraba en altercados y riñas
sangrientas.
Los
pastores tocaban en el monte rabel y flauta. El último que tocó
estos instrumentos fue el vecino de Amunartia apodado "El Remellao" hacia
1896.
El
baile preferido era la jota, en la que se entonaban canciones diversas,
generalmente coplas.
Entre
ellas, y las que se cantaban por los mozos en sus rondas, anotaré
sólo las localistas, a saber:
En
Santo Domingo el Santo,
En
Ezcaray San Lorenzo,
Y
en la villa de Ojacastro
Las
Reliquias a su tiempo.
Picota
más que picota
Cuantas
veces te he rondado
Y
las que te rondaré
Si
no me llevan soldado.
Los
mozos de Valgañón
Son
pocos, pero valientes,
Porque
tienen por Patrona
A
la Virgen de Tres Fuentes.
De
Eterna son las que siguen:
Por
Campero sale el sol,
Por
la Laguna la luna,
De
la Virgen de los Yermos
Sale
toda la hermosura.
Virgen
Santa de los Yermos,
Despídete
de tu casa
Hasta
el 9 de Septiembre
Que
te traigamos en danza. |
En
las fiestas patronales de los pueblos se organizaba la danza, que va desapareciendo
de los núcleos urbanos, y solamente queda aún en las aldeas
del Valle y en los pueblos cercanos de Anguta, Avellanosa y Eterna, y algún
otro de sus cercanías.
La
danza se compone de ocho chicos, de edad variante de 15 a 20 años,
y de un Jefe que los dirige que se llama "cachiburrio" o "cachimbao". Los
ocho visten camisa y pantalón blanco, corbata, coderas de color
y pañuelo de seda y llevan faja encarnada. Las alpargatas son blancas.
El "cachiburrio" va cubierto con boina y lleva una faldita corta, pantalón
de color y un zorro de crin de cola de caballo con el que impone su autoridad.
Los
danzadores ejecutan la danza corriente con castañuelas, cambian
éstas por palos y los golpean unos con otros; este baile se llama
troquios y responde a una serie de pasos de danza marciales. Con los mismos
palos simulan oficios -el barbero, el herrador, el afilador, etc.- Se hace
también la figura del muerto. Con los pañuelos que llevan
los danzantes hacen varios trenzados que rápidamente sueltan y que
resultan de gran vistosidad.
Figura
de danza muy vistosa es el árbol, que es idéntica al que
bailan en las Vascongadas las hilanderas.
Los
danzadores van a las procesiones de las fiestas patronales bailando delante
de las imágenes, y al llegar a la iglesia, frente a la puerta de
entrada, uno de ellos, el más diestro, da una voltereta con las
manos en tierra después de lanzar un vítor al Santo respectivo.
Estas vueltas, o brindis, como se les designa en el país, se dedican
también a las personas principales y forasteros de viso, los que
corresponden con una buena propina.
Los
danzadores bailan al son de la gaita y tamboril y merece la pena conservar
las melodías que aunque no difieren mucho de los demás dulzaineros,
acaso podrían hallarse en ellas coincidencia de música popular
desconocida o similar a otras regiones.
En
general, estos dulzaineros transmiten el oficio de padres a hijos. En Treviana,
pueblo de la Rioja Alta, ocurre esto con la familia Cantabrana. Presento
unos compases de sus melodías, pues estos gaiteros acompañaban
a la danza en las fiestas de este Valle hasta hace 30 años.
<<<Página
39 del libro: partitura DANZA DE TREVIANA>>>
Como
se ve por la descripción de las distintas modalidades o figuras
de la danza, tiene gran semejanza con la espatadanza y demás variantes
que se bailan en las Vascongadas y en el Norte de la Península.
LA
FAMILIA
Bautizo,
Boda, Enfermedad, Arcas de Misericordia
Los
acontecimientos familiares más importantes, bautizos y bodas, no
tienen en el Valle modalidad alguna destacable, pues ambos acontecimientos
se desenvuelven de idéntica manera a como tiene lugar en la región
burgalesa-riojana de que forma parte.
En
las aldeas, la boda tiene antecedentes importantes, puesto que los padres
y parientes más obligados, regalan a los novios animales de labranza,
grano y ajuar para la casa. La boda dura varios días y para las
comidas se matan ovejas, y hasta alguna ternera, según la importancia
de las familias. Cuando son viudos los que se casan se les da la "cencerrada",
costumbre muy generalizada e idéntica a otras regiones.
La
forma de darla en los pueblos del Valle suele ser cabalgando los hombres
sobre yeguas, a las que se pone cencerros y esquilas en abundancia, y en
esta forma van delante de la boda dando grandes carreras alrededor de la
casa, a fin de que se oigan más los cencerros y haya más
algazara.
Es
costumbre también de los mozos, acudir a la casa donde se celebra
la boda a pedir una propina, que se llama Rebollo.
En
Ojacastro se fundó el año 1843 la Hermandad del Amparo para
ayuda a los enfermos, a los cuales se les daba una pequeña cantidad
diaria de ayuda. Pagaba médico y botica. Es de notar que el primero
residía aún en Ezcaray. Los asociados pagaban una cuota.
Todos estos datos aparecen en las Constituciones impresas.
Detalle
curioso era que en varios Ayuntamientos, entre ellos el de Ojacastro, tenían
en servicio una bañera de zinc. Se llevaba a casa de los enfermos
cuando el médico aconsejaba el baño como medio curativo.
Hasta
el siglo XVIII funcionaron Arcas de Misericordia que proveían de
granos, centeno y trigo, principalmente, a los labradores necesitados que
los devolvían al hacer la cosecha.
En
Ojacastro fue fundada por Francisco Torralba en 1565.
Criados,
Herencia
En
las familias más acomodadas se tenía en la casa un criado
para las labores de la labranza. Se ajustaba por San Juan y se le pagaba
de soldada anual en 1729, según se ve en un libro de Caja de una
familia acomodada del pueblo de Ojacastro lo que sigue: 6 ducados, calzado,
unos peales, bula, una camisa y unas bragas. En otro asiento del libro
citado, que corresponde a 1736, se lee que la soldada era: 50 reales, dos
camisas, dos varas de peales, un jubón de lienzo de estopa con mangas,
tierra para sembradura de habas y la bula.
Va
desapareciendo la costumbre de "alargar la hacienda" como se llamaba la
entrega de los bienes de los padres a los hijos singularmente cuando enviudaban,
y se imposibilitaban para el trabajo, por los malos tratos que en muchas
casas eran objeto, por parte de los hijos, hasta el extremo de que alguno
fue a pedir limosna. Cedida la hacienda, ganado y tierras, el padre o la
madre vivían en casa de los hijos por meses, alternando la de cada
uno de ellos.
Muerte,
Comidas funerarias
Dada
la distancia de las aldeas entre sí, y las que tenían algunas
con la Parroquia respectiva, se establecieron Cofradías o Hermandades
para ayudar a la familia en cuya casa había alguna defunción.
Llegado
el caso, era obligación acudir al entierro todos los vecinos de
25 años en adelante, y se castigaba con dos libras de cera y diversas
cantidades de dinero la falta de asistencia no justificada.
En
las aldeas altas de Ojacastro, sobre todo en las de la cuadrilla de Arrupia,
tenían que transportar los difuntos a través de largas sendas
cubiertas de brezos y escobas, mata baja que cubre los montes. Para ello
se reunían los vecinos de las aldeas de Escarza, Uyarra y Ulizarna
y acomodando al difunto en una escalera corta, se ataba en la jalma, aparejo
de las caballerías, y así se transportaba hasta el encuentro
del barrio de abajo del poblado de Ojacastro, donde llegaba el Clero para
hacerse cargo del cadáver. Últimamente se transportaba éste
en andas que se llevaban desde Ojacastro, donde al efecto se conservaban
en el Ayuntamiento. Después de volver del Cementerio los hombres
de la cuadrilla de Arrupia se reunían en el salón grande
del dicho Ayuntamiento a rezar los padres nuestros, y después se
repartían pan y vino entre todos los asistentes, que facilitaba
la familia del difunto.
La
necesidad de dar de comer a todos los parientes y allegados del muerto
obligaba a la dueña de la casa a proveer comida y vino en abundancia
para sustentar durante varios días a todos ellos.
Después
de las honras fúnebres de los fallecidos en los pueblos, en el atrio
de la iglesia, un vecino, por rigurosa tradición, reza buen número
de padres nuestros y termina con la oración del Santo Sudario. Anteriormente
se rezaban estas oraciones en la casa del difunto, y al final se daba en
ella pan y vino a todos los que acudían.
En
algunas aldeas de Ezcaray se llamaba a este obsequio "vino de caridad".
Hasta
hace unos años se acostumbraba a dar al clero en las honras fúnebres
y en el día de Difuntos después del Responso, grano, que
se llevaba a la Iglesia en cestaños tapados con lienzos, adornados
con vistosos trabajos de mano.
En
Ojacastro, hasta hace 40 años, existió la piadosa costumbre
de recorrer los días de fiesta, un vecino, las casas del pueblo
tocando una campanilla y rezando delante de cada una varias oraciones por
las ánimas, y se le daba una pequeña limosna.
En
la campa, delante de la Iglesia de Zorraquín, se encuentran aún
dos estelas funerarias, en el lugar que sin duda fue antiguo cementerio;
una de ellas la presento fotografiada, y como se ve es de época
cristiana.
Antes
de enterrar los difuntos, y en el momento en que se descuelga la caja a
la fosa, se acostumbraba a echar sobre el cadáver unas puñadas
de tierra por varios de los que acompañan al duelo al cementerio.
SANTA
ÁGUEDA, SAN JORGE, SAN ANTÓN
SANTA
ÁGUEDA
En
estos pueblos del Valle y en sus vecinos no tiene este día carácter
de fiesta, pero en ellos se conserva aún la costumbre de recorrer,
generalmente los quintos, las casas pidiendo huevos y alguna cosa de comer,
y con la colecta se reúnen a cenar el 5 de Febrero, día que
se conmemora la Santa.
En
el pueblo de Ojacastro subían los mozos a la torre de la Iglesia
y tocaban una de las campanas sin cesar, muy vivo, como a rebato, pero
sólo con el badajo, sin voltearlas. Mientras tocaban se reunía
un grupo bajo la torre que cantaba: "Santa Águeda - maqueda - paqueda
- baja por el niño que llora", y contestan los de la torre: "No
bajo, no, y no te lo tengo tomar, hasta que venga San Juan y se le ponga
la corona y le lleven a bautizar".
Los
mozos de Zorraquín al hacer la colecta por las casas llevan una
imagen de Santa Águeda.
SAN
JORGE
Existe
gran devoción en todos los pueblos a este Santo, que es Patrón
de Santurdejo. Es sabido que este nombre, y sobre todo el del inmediato
Santurde, son una corrupción del de citado Santo.
Esta
devoción consistió en hacer romerías a la Parroquia
donde se venera, entre ellas las municipales, que al final detallaré.
Pero
además existe arraigada la costumbre de llevar las caballerías
a Santurdejo el día de San Jorge y dar vueltas alrededor de la Iglesia,
rezando a la vez varios padres nuestros.
SAN
ANTÓN
En
la aldea de este nombre se hace lo propio el día del Santo, 17 de
enero.
Modernamente
se ha creado en Ojacastro la Cofradía de dicho Santo, y también
llevan los labradores los ganados a dar vueltas alrededor de la Iglesia.
LAS
FIESTAS Y JUEGOS POPULARES
Voy
a ocuparme primeramente de las que tienen carácter general en los
pueblos, cuyas costumbres estudio, pasando después a referir las
que cada uno celebra de una manera peculiar.
El
día 1º de Mayo se acostumbra a izar el Mayo por los jóvenes
de cada lugar, llamados mozos. Consiste en un árbol del mayor tamaño
posible, pues se hace gala de este detalle, el cual se pone tieso en la
plaza del pueblo. En la parte alta del palo se ponen con frecuencia ramos
de flores o muñecos de trapos. También se pone un gallo o
una gallina, que sirve de premio al que logre subir.
En
los pueblos que tienen distintos núcleos de población se
elevan varios Mayos, como ocurre en Ojacastro y Ezcaray. Aún queda
esta costumbre en el primer pueblo y en las aldeas del segundo.
La
fiesta de San Juan, tan bullanguera y costumbrista en todas sus partes,
tiene en estos pueblos las manifestaciones conocidas de buen humor como
hogueras, y la gente joven canta las coplas tan conocidas por doquier.
Entre
las canciones menos comunes que canta la gente joven, mozos y mozas, al
volver de la fiesta de la mañana de dicho día, destaco la
que sigue:
Pero
la modalidad que puede aportarse de estos pueblos es que los mozos adornaban
la ventana de la respectiva novia con ramas y flores en forma de arco.
Esta costumbre se conoce con el nombre <<< falta dato >>>
En
todos los pueblos del Valle ha quedado consagrada hasta el día,
la costumbre de celebrar las fiestas de Gracias, que anualmente se dedican
para agradecer a Dios los beneficios recibidos con la cosecha. Por lo común
se celebran en todos los núcleos de población, pueblo principal
y aldeas y en fecha distinta para cada poblado que generalmente es uno
de los días del mes de septiembre. Estas fiestas de Gracias se celebran
también en todos los pueblos de la Rioja Alta y en el partido de
Belorado, que limita con el Valle.
Después
de la función religiosa, que tiene gran pompa y brillantez, se acostumbraba
por la tarde a correr los novillos, festejo casi desaparecido desde los
primeros años del siglo.
Examinado
el Catastro mandado hacer por el Marqués de la Ensenada, y que se
llevó a cabo en los pueblos del Valle en el año 1752, se
encuentran detalles de interés.
Así
una partida de gastos del Ayuntamiento de Ojacastro dice: "Por gasto y
danza, fuegos, novillada, en Corpus, Nuestra Señora de septiembre,
día de Gracias y Reliquias (9 de Julio), 400 reales".
A esta
novillada se le llamaba modernamente vaquillas, y se ha celebrado hasta
el año 1912 en la gran plaza del pueblo cerrada con barreras. Los
novillos o vaquillas se bajaban de las aldeas, escogiendo los más
bravos de cada una.
En
el pequeño pueblo de labradores de Zorraquín se habla en
dicho Catastro de la plaza donde se corren los novillos. Las fiestas de
este poblado son los días del Corpus, San Esteban y San Vitores,
y en ellos había además fuegos y danza
En
Ezcaray, pueblo de mayor importancia desde hacía tiempo, existía
la misma fiesta de novillos y se celebraban en frente de la Iglesia Parroquial,
por encima de cuya puerta principal corre una balconada en la cual campean
los escudos de la casa Medinaceli y enlazados que ejercía el Señorío
de la Villa, y desde la cual presenciaban, según tradición,
el festejo dichos señores, el Clero Parroquial y la Justicia, como
entonces se denominaba al Ayuntamiento y al Juez de cada lugar.
Según
se ve en el Catastro de Ensenada, entre las partidas de gasto del Ayuntamiento
de Ezcaray se hallaba la que sigue: "En la Víspera y día
de San Lorenzo se va procesionalmente a la Ermita que está en dicho
Cerro, gastándose 1.300 Reales por dar Caridad a todos, entrando
en esa cifra la función de iglesia y danza".
Es
de notar la gran distancia desde el poblado de Ezcaray al Cerro de San
Lorenzo, que es de 5 a 6 horas de camino, con fuerte subida, pues desde
800 metros es preciso escalar los 2.262.
Además
de estas fiestas se celebran también con esplendor las del Corpus
y el Nacimiento del Señor. Así en dicho Catastro de la Ensenada,
se lee con respecto al pueblo de Valgañón, que el Ayuntamiento
pagaba "260 Reales por dos autos, que se representaban en Corpus y Nacimiento
del Señor y por sacar los papeles y refrescos a los comediantes",
"60 Reales por fuegos, cohetes y Rueda para las fiestas del Corpus y Octava".
También
en Ojacastro debieron celebrarse autos, puesto que en un edificio del barrio
de Nuza queda todavía una sala en la cual hay una inscripción
en latín y por tradición se sabe que el motivo de ella es
que en esa sala se representaban autos.
La
inscripción aludida es el himno pascual del que aún quedan
las siguientes frases: "Portare aleluya Meruisti Aleluya" y va entre dos
grecas de flores.
No
conozco detalles de esta celebración por no quedar tradición
alguna.
Respecto
a juegos puedo presentar algunos datos. En el proceso procedente del pueblo
de Ojacastro, seguido en Valladolid ante la sala del Crimen en 1680, uno
de los testigos dice: "Se hallaba en el juego de la argolla ". No ha quedado
tradición de cómo era.
El
antiguo juego de mus tenía y tiene gran aceptación por estos
pueblos y sigue jugándose como en todo el Norte.
Juego
muy extendido por estos pueblos, ya desaparecido, es el llamado Calva.
En un terreno llano se ponía hincada una estaca fuerte. Desde 10
ó 12 metros se tiraba con piedras alargadas para dar a la estaca.
El jugador que acertaba más veces, ganaba la partida .
Otro
juego, ya desaparecido, es el llamado La uta. Se pone a distancia un trozo
de caña o de madera redonda de una cuarta aproximadamente y encima
de ella las monedas de los jugadores que se convengan. Tiran éstos
con un tejo desde una señal convenida.
Las
monedas que el tirador respectivo haga caer del tejo las gana, y las que
queden cerca de la uta o trozo de madera es preciso volverlas a jugar como
se ha indicado.
En
todos los pueblos se ha jugado a los bolos, sobre todo en la Cuaresma,
cuando se suprimía el baile.
En
Zorraquín, el lanzamiento de la barra.
En
todas las fiestas y reuniones, la gente joven de los pueblos, los mozos,
forman una semicomunidad. Al llegar a la edad de ingresar en ella, el neófito
tiene que pagar una cántara de vino a todos los demás, sin
cuyo requisito no era admitido ni podía alternar con los mozos.
Este acto se llamaba la cantarada. Esos mismos mozos nombran un jefe que
en algunos pueblos se llama Alcalde. En otros pueblos se acostumbra a pagar
una peseta de entrada.
Es
costumbre de todos los pueblos que las mujeres jueguen a las barajas delante
de uno de los portales de cada calle o barrio. Los juegos usuales eran
el Tururú, la peregila y ahora la brisca.
EL
CAMINO
Dice
el maestro Hoyos Sáinz, que el camino es un hecho etnográfico,
afirmación que recogemos aplicándola al estudio del Valle.
Así
he dicho antes que estos pueblos se han conservado con su fisonomía
racial y costumbrista merced a su aislamiento, a pesar de hallarse cerca
de la gran corriente que se estableció por el camino de Santiago,
y que pasaba por Santo Domingo de la Calzada.
Como
digo al principio, en la descripción geográfica, su frontera
Sur, que corresponde a la Sierra de la Demanda, fue siempre de difícil
acceso, sólo practicable por el camino llamado de la Demanda y por
sendas y veredas para escalar la mayor altura y llegar a los primeros pueblos
burgaleses del partido de Salas de los Infantes. Ocurre lo mismo con las
dos cadenas laterales que corresponden al E. y O. que se salvan por caminos
de herradura.
Por
consiguiente, desde la parte llana de la Rioja Alta, el Valle era fin de
ruta sin comunicación fácil, y por ello fue escaso el tránsito
hacia Burgos, pues resultaba más practicable seguir por el llano
hacia Belorado. La falta de corriente circulatoria fue causa del aislamiento
a que he aludido.
Por
el contrario, los pueblos del Valle establecieron primitivamente el camino
hasta Santo Domingo de la Calzada, para unirse con las rutas generales
y establecer enlaces con la civilización que avanzaba. Ese camino,
a través de Ezcaray, Ojacastro y Santurde, hubo de mejorarse sensiblemente
y circularon por el los primeros carros de tipo chillón, que también
ascendían por el camino de la Demanda. Desde Santurdejo hubo de
establecerse comunicación directa con Santo Domingo.
Después
de este camino siguió en importancia el de la Demanda que bordea
el río hasta Posadas, para escalar los 1.900 metros en la Cruz de
la Demanda, continuar a Barbadillo de Herreros, Monterrubio y demás
pueblos del partido de Salas de los Infantes. Otra senda seguía
por Altuzarra, Mansilla y Valvanera, y por fin fue ruta el camino de herradura
que desde Ezcaray y Valgañón trepaba a Pradilla salvando
1.200 metros de altura.
A mediados
del siglo pasado se construyó la carretera del Estado llamada de
Haro a Ezcaray, que desde Santo Domingo sigue la orilla izquierda del río
Oja y pasa a dos kilómetros de Santurdejo, quedando Santurde a la
otra orilla. Se utilizó para esta vía, un puente construido
a la entrada de Ojacastro, que fue destruido sobre 1885 y fue sustituido
por otro a los pocos años.
El
puente citado a la entrada de Ojacastro, llamado "Pontitero", tuvo gran
importancia, puesto que en su reparación y en su defensa contribuyeron
más de una vez los pueblos limítrofes, como entonces se acostumbraba.
En
12 de junio de 1776 se dictó una Real Provisión para repartir
y cobrar cinco cuentos, quinientos setenta y siete mil maravedís,
para la recomposición del puente citado y reconstrucción
de la manguardia, gruesa pared de sillería que aún le protege.
El reparto se hizo entre todos los pueblos y lugares de veinte leguas a
la redonda. Las obras fueron adjudicadas a don Fernando Munar y don Juan
Francisco Fernández, Maestros Arquitectos y vecinos del Valle de
Meruelo.
El
trozo de la carretera de Ezcaray, Valgañón y alto de Pradilla
a Pradoluengo se construyó en 1888.
EL
TRANSPORTE
El
más importante medio usado en los primeros tiempos en el Valle fue
la caballería que hubo de emplearse casi exclusivamente hasta que
se construyó la carretera de Haro a Ezcaray.
Se
las dotaba de basto y jalma y sobre, ellos se transportaban las hierbas
de los prados y los cereales, una vez segados, hasta las eras. La llamada
carga de heno y mies eran 10 gavillas, o sea lo que de cada vez podía
llevar una caballería.
La
basura se ha llevado a las tierras en capachos sobre caballerías
y ahora ha comenzado a transportarse en carro donde el terreno lo consiente.
También
se les ponía las llamadas pedreras, es decir dos tablas, una a cada
lado de la jalma, con cuyo medio se transportaban, y se transportan aún,
tierras y piedras sobre todo para hacer las presas de riego de los prados.
Puede verse una caballería con predreras entre las fotos que presento.
Las
caballerías empleadas más generalmente en todos los pueblos
eran yeguas, de cría generalmente. En las aldeas de Ezcaray se ha
utilizado siempre la mula pequeña, más apta para trepar por
las empinadas laderas de sus montes.
No
se conoce fecha exacta del empleo del carro. Mas por tradición se
sabe que el llamado chillón, se usó antes de la construcción
de las carreteras.
Este
carro era de rueda maciza o con travesaños y desapareció
el año 1870. En el eje de madera se le echaba agua y jabón
para que girara bien y no se calentara.
El
moderno ha tardado mucho tiempo a emplearse para uso agrícola, pero
ya se ha generalizado.
Otro
medio de transporte arcaico ha sido aquí, la narria, conocido también
con este nombre, que se utiliza preferentemente para hacer presas en el
río, pues sirvió para llevar grandes piedras.
Aún
se utiliza este medio de transporte en Valgañón para bajar
piedra de yeso de las canteras a un horno de tipo romano.
En
los pueblos de Anguta, Eterna y Avellanosa se usa para todo el transporte
pesado ya que no ha llegado aún la carretera a esos pequeños
pueblos, ni apenas se conoce el carro.
LA
CONSTRUCCIÓN
La
Casa.Ajuar y muebles, Iglesias y Pajares
LA
CASA
Los
materiales constructivos de la casa del Valle y de los pueblos de la provincia
de Burgos de que me ocupo, son el canto rodado, que abunda en el ancho
cauce del río Oja y de sus afluentes, y la madera que también
se encontraba en gran cantidad en los muchos montes que lo circundan, muy
poblados antaño. Se empleaba igualmente el ladrillo cocido en las
tejeras del país, pero en menor escala.
En
algunas casas las testas de los cuartones o solivas salían fuera
de la fachada exterior, y presentaban un detalle ornamental de buen gusto
y original, como puede verse aún en muchas casas y en algunas fotos
que presento.
En
las casas de linaje, que son escasas, y en las iglesias, se empleó
piedra sillería en esquinas, impostas, puertas y ventanas.
La
cubierta era siempre la teja árabe que se fabricaba en el país.
El sistema constructivo de casas y pajares durante la primera época
eran los entramados de madera y canto rodado, por el sistema llamado de
imprentas. El alzado se conseguía todo con madera, y después
se rellenaban los huecos con canto y cal, llamados tapiales, y otras veces
se empleaba el barro, aunque en menor escala ya que la cal es abundante
en la comarca. Los poyales eran siempre de roble. En las fotografías
se ve bien el sistema que describo.
Es
notable ejemplo de lo que detallo la torre de la Iglesia de Avellanosa,
en cuya construcción de entramados de madera y canto pequeño
revocado, entra también el ladrillo formando un conjunto de gran
belleza.
La
madera empleada era haya, roble y chopo. En Ojacastro existe una casa construida
a fin del siglo XVIII que tiene vigas de haya de once metros de largo,
y de una escuadria de 32 por 27 centímetros.
En
los pueblos de Santurde y Santurdejo este tipo constructivo es más
escaso y las casas son de canto rodado sin madera exterior.
En
las divisiones interiores se empleaba el sistema mixto de madera y yeso,
o de madera y canto más pequeño, revocado.
Los
pisos eran de grandes cuartonadas con bóveda de yeso en los edificios
de mejor traza, y de cuartones y tierra en los demás.
La
casa es comúnmente de planta baja, dedicada a cuadra, y piso para
la familia del labrador. El alto, como se llama en el país al desván,
se destina a almacenar granos y productos del campo. Los hierros de las
puertas y ventanas, las llaves y los clavos tenían el tono que correspondía
al edificio, llegándose al adorno de tipos parecidos a los de la
región castellana tan conocidos.
La
cocina es la pieza más importante de la casa en todos los medios
rurales. Va provista de hogar con gran campana, alrededor del hogar se
colocan los escaños. Detrás de la cocina existía una
pequeña pieza, llamada cantarera, donde se colocaban los cántaros
de barro de una asa, en los que se recogía el agua para beber. Esta
pieza se iluminaba con pequeña ventana y en lugar de cristales se
ponían los fondos de las botellas cogidos con cal. El resto de las
piezas destinadas a alcobas o cuartos de dormir no ofrecen atención
singular.
Las
ventanas eran, en general, pequeñas y escasas. El piso de las habitaciones
dejaba al descubierto el cuartón de madera y el yeso. En las casas
más terminadas se cubría el piso con baldosa roja grande
o tarima de tablas muy anchas. Sobre las chimeneas se ponían tejas
para evitar la entrada de agua y nieve.
Sobre
la puerta de las casas de las aldeas de Ojacastro y Ezcaray se ponen cruces
de madera o pintadas Aún pueden verse algunas en las de Amunartia
y Posadas.
En
los núcleos de población con capitalidad se conocía
un edificio de construcción corriente llamado Hórreo, que
servia para la recogida de los diezmos conservándose aún
en pie el de Ojacastro.
AJUAR
No
tiene gran diversidad con los corrientes en la casa rural de Castilla.
En
las camas sencillas se utilizaba el jergón, relleno de paja de bálago,
sobre el cual se dormía.
El
caldero en la cocina y los recipientes de cobre y bronce llamados de frusleda.
Los pucheros y tarteras de barro. Sesos y trébedes servían
en el hogar para sostener los pucheros mientras se guisaba.
El
asador era pieza de carácter de las casas de mayor prestancia.
Uno
de los útiles de la cocina fue el candil de aceite para el alumbrado
cuyo tipo variaba según la importancia de la casa. En las aldeas
se utilizó la madera para alumbrado hasta fines del siglo pasado.
Se hacían rajas delgadas y largas de roble a las cuales se les daba
el nombre de tea.
Para
encender se rozaban dos trozos de esa clase de madera muy fuertemente hasta
que saliera llama.
IGLESIAS
Las
Iglesias de los pueblos que primitivamente formaban el Valle fueron de
estilo románico, aunque ante la necesidad de agrandarlas, se transformaron
posteriormente en la época del gótico las de Ezcaray y Ojacastro,
que son dos buenos templos de gran cabida y alta nave. El aparejo es de
piedra arenisca roja y sillarejo extraído de las canteras de Ezcaray
y Zorraquín. La de Ojacastro es de caliza en su estructura principal.
Queda en pie la Ermita de la Ascensión, en la aldea de Santa Asensio,
también románica pero de la última época. Ahora
se está reconstruyendo.
PAJARES
Dada
la necesidad de almacenar gran cantidad de paja, hierba y otras forrajeras,
a cuyo conjunto se da en el país el nombre de cebo y que sirve para
el alimento del ganado durante los largos inviernos en las aldeas y poblados
más altos del Valle, hubo necesidad de construir muchos edificios
para este destino. Las paredes exteriores eran de entramado de madera,
idénticas a las de las casas. En el interior, en general, sólo
se ponía la cuartonada casi siempre sin bóveda.
En
los pueblos de Zorraquín y Valgañón se ha empleado
en la construcción de pajares el sistema de rellenar los entramados
exteriores con grandes losas de arenisca roja que abundan en las canteras
de esos pueblos, sustituyendo al tabique de canto y mortero. Es un sistema
original muy práctico, del que presento una foto.
Todo
el sistema constructivo descrito establece una unidad con los pueblos del
Norte de España, sobre todo con Vasconia.
No
debe esto extrañar toda vez que de siempre ha existido una emigración
de maestros arquitectos y canteros de Vizcaya hacia la Rioja, sobre todo
en la Alta. Las familias formadas por vascongados han continuado la tradición
constructiva, y hoy se encuentra en estos pueblos casi todos los canteros,
carpinteros y albañiles, oficios que por lo general los ejercita
una misma persona, tienen el apellido vasco. Así tenemos en Valgañón
las familias apellidadas Arriaga y Urtueta. En Ezcaray varias ramas de
esas familias y otras apellidadas Basurto. En Santurde trabajan en estos
oficios los Madariaga y los Ibergallartu.
Por
otro lado el sistema constructivo de los cinco pueblos que estudio abona
la afirmación anterior, sin perder de vista que su trazado tiene
las características de pueblos de Sierra. En general las casas se
hallan esparcidas, muchas de ellas con su huerta tapiada y con árboles
frutales, acusándose la existencia de soportales, detalle propio
de pueblos de altura. Ezcaray está construido con más sentido
urbanístico que los demás, con varias plazas y plazuelas.
Tiene dos barrios extremos llamados Las Teñas y Soleta, en el primero
se construyeron las teñadas para el ganado, y en el segundo viven
los pocos labradores que hay en la villa.
En
Zorraquín se construyeron las pocas casas al borde del camino a
Pradilla, y al lado de su vieja iglesia.
Valgañón,
en su primitiva época, estuvo formado por cuatro barrios esparcidos
entre sí, llamados Azarria, Borumbarrio, Chalarrea y Zaldua. Al
crecer el poblado en la época del auge del artesanado fueron agrupados,
formándose en el centro una gran plaza en uno de cuyos lados se
halla la iglesia de San Andrés.
Ojacastro
tiene fisonomía parecida a la de Valgañón casas aisladas,
ancha plaza en su parte llana, por donde pasaba el antiguo camino a Santo
Domingo. Es muy decorativa y en su centro se halla erguida la Picota. Uno
de sus lados tiene soportales. Cuenta con tres barrios ya citados al principio
de este trabajo.
Santurde
tiene sus casas extendidas a ambos lados del camino viejo, que desde Ojacastro
iba a Santo Domingo. El segundo a uno de los lados del río. Ambos
poblados tienen más de un kilómetro de extensión.
LA
VIDA RURAL
La
pesca y la caza.El Pastoreo.La Mesta
LA
PESCA
En
el río Oja, y principales afluentes se han pescado siempre sabrosísimas
truchas asalmonadas.
El
procedimiento primitivo fue la pesca a mano, que exigía gran habilidad.
El pescador iba provisto en ocasiones de un hierro en forma de tenedor,
llamado garrio en el país, y cuando la trucha se hallaba a la vista
la cobraba clavándola.
Desde
mediados del siglo XIX hay testimonios de que se pescaba con moscas artificiales
de diversos colores, según la época. Los anzuelos eran rudimentarios
y se empleaban ya en ese siglo.
Posteriormente
se ha descastado mucho la trucha por el empleo de las malas artes y el
exceso de pescadores, y ahora sólo se encuentra en la parte alta
del río, de la aldea de Zaldierna arriba, ya que por otro lado el
río queda casi seco aguas abajo.
En
Ojacastro existía la costumbre, desaparecida hace años, de
agotar el río el día de la Magdalena, y pescarlo el Ayuntamiento
para comer las truchas en un convite municipal.
LA
CAZA
Dado
el sinnúmero de montes poblados de arbolado y sus muchas espesuras
es lógico que abundase la caza mayor en estos pueblos.
En
documentos de finales del siglo XVI, se ve que en Ojacastro abundaban los
jabalíes y los corzos venados, a los que se tiraba con arcabuces.
De esta caza sólo quedan ligeros ejemplares y de cuando en cuando
se cobra alguna res en las aldeas más altas de Ezcaray.
La
caza menor, codorniz, perdiz y conejo continúa siendo abundante.
EL
PASTOREO
Queda
referido en varios apartados la mucha importancia que tenía el ganado
lanar, el vacuno y las yeguas de recría.
Ahora
voy a ocuparme del régimen que se seguía para el cuidado
del ganado lanar que pastaba en los montes de los pueblos ya que los pastores
del trashumante, tenían las mismas costumbres conocidas de otras
regiones.
El
pastor de ganado lanar se ajustaba en San Pedro. Según documentación
del pueblo de Ojacastro en el año 1735, se le daba de soldada 14
fanegas de centeno, 1 de habas, 9 pares de abarcas con sus peales
y 21 ducados de vellón Tenían el derecho de llevar cierto
número de cabras de su propiedad con el rebaño del amo.
Como
los rebaños no eran numerosos y los pastos estaban cerca, bastaba
un solo pastor para atenderlo. Abundaba mucho la cabra, y ahora ocurre
lo mismo, pues cada vecino tiene varias que salen juntas con las demás
del pueblo a cargo de uno o dos pastores y este rebaño se llama
cabrada.
El
ganado vacuno de labor se sigue alimentando, desde marzo hasta mayo, en
los prados regadíos paciendo el pasto de primavera. Desde esa fecha,
hasta septiembre, pasta en las dehesas del común y vuelve a los
prados al pasto de otoño. Desde fin de noviembre hasta primeros
de marzo, se queda en los establos alimentándose con la hierba segada
de los prados durante el mes de julio. Para el cuidado del ganado durante
la estancia en las dehesas se contratan uno o más pastores, que
cobraban el salario en centeno hasta principios de este siglo. Ahora se
les paga en dinero.
El
ganado vacuno de recría pace en el monte de cada pueblo cuidado
por pastores, en común, de marzo a noviembre, y los meses de invierno
queda en los establos con los de labor.
Las
yeguas y los caballos que no tienen ocupación determinada, se llevan
a los montes cercanos de cada pueblo con un pastor único y el conjunto
de este ganado se llama dula.
También
los cerdos se llevan en otoño a los hayales a comer el afriz cuidados
también por un pastor común, ajustado previamente.
Por
guardarlos de San Juan a San Juan, se daban al pastor en Ojacastro 3 celemines
de centeno por cabeza el año 1756.
Los
pastizales de los montes, generalmente, eran de aprovechamiento comunal.
Se exceptuaban los llamados borreguiles, nombre derivado de borro o borrego.
Eran, en general, lugares de buen pasto de propiedad particular, que se
arrendaban a los propietarios de ganado lanar, de no aprovecharse por sus
dueños.
En
Ezcaray los más importantes son los de Turraguas y Cobetia de 1.000
fanegas cada uno. En Valgañón se cuentan hasta seis,
Erizola, La Lastra, Ybaya, etc., y en Ojacastro el de San Quílez.
En los que son de propios, el aprovechamiento es mixto, por ganado lanar
y vacuno. Entre estos bienes se hallan las llamadas dehesas boyales, que
se acotan en invierno hasta el 15 de mayo de cada año, día
en que comienzan a pastarlas los bueyes. En Ojacastro se conocen las de
Zaldua, Utarna, Arangutia, Izarra, Puzarna, Basotarna, Olabarria, Peña,
Izbitiga, Casarangurana y Arangurna. Las de Ezcaray eran conocidas por
majadas. La más importante es llamada La Porca o La Puerca, en Bonicaparra.
Tanto
los borreguiles como las dehesas están cercadas con paredes de canto
seco muchas veces.
En
el Catastro de Ensenada tan citado, se da el nombre de engericar, al sistema
de pasto periódico del ganado vacuno que se seguía en todos
los pueblos. Así en Santurdejo se dice "Los montes se gerican
de 7 en 7 años que se calcula hay friz (afriz) y produce 1.000 reales".
Hasta
mediados del siglo XVIII se daba ganado en aparcería. Así
vemos en el Catastro de Ensenada que en el pueblo de Ojacastro cada res
producía al año en esas condiciones:
Por
cada buey 3 fanegas de centeno.
Por
cada vaca 1 fanegas de centeno.
Por
cada cabra 2 reales.
En
general las reses eran propiedad de los eclesiásticos y vecinos
pudientes que las cedían a los aldeanos.
LA
MESTA
Como
abundó mucho el ganado trashumante, -buena prueba son los datos
que da el Catastro de la Ensenada del pueblo de Ezcaray- era lógico
que La Mesta tuviera aquí importancia y nombrara sus agentes. Ezcaray
tuvo siempre Alcalde de esa Organización. En cuanto a los demás
pueblos se ve en las diligencias ante el Escribano de Ojacastro don Juan
de Ibarra fecha 23 de octubre de 1590, que Juan de Rueda, era Teniente
Alcalde de Mesta de la cuadrilla de las Villas de Ojacastro, Santurde y
Santurdejo, designado por Miguel de Ocharan, Alcalde de Mesta.
El
pueblo de Ojacastro contribuía con 100 reales al año a la
Audiencia que se hace en Nájera del Honrado Consejo de La Mesta.
Los
rebaños trashumantes de los ganaderos de Ezcaray eran muy importantes.
En 1752 ascendían, según se ve en el Catastro de Ensenada,
a 18.000 ovejas y 3.000 carneros.
Había
22 pastores para el ganado trashumante.
Estos
rebaños se trasladaban a pasar el invierno a Extremadura transitando
las Cañadas de la Mesta, ya conocidas. Utilizaban al efecto el camino
de las aldeas hasta la de Posadas, y desde ésta seguían el
de la Demanda, ya citado.
Existía
una Cañada que desde el pueblo de Valgañón salía
por Barrumbarrio y Azarria hacia Chalarrea, para subir al alto de Pradilla.
Aún se conoce este término con el nombre de Cañada.
Los
rebaños de los demás pueblos del Valle, menos numerosos,
invernaban en los corrales sitos en las faldas de los montes de cada lugar,
donde se alimentaban con ayuda de pienso y hierbas secas.
AGRICULTURA
La
explotación de la tierra
En
los pueblos del Valle, la propiedad de la tierra tiende al minifundio que
se va agudizando más. En los primeros tiempos los grandes Monasterios
riojanos, San Millán y Nájera sobre todo, por repetidas donaciones
poseyeron grandes fincas y bienes rústicos en los pueblos. A partir
de la edad media los mayorazgos y las mandas piadosas a la Iglesia contribuyeron
a que se reuniese en pocas manos la casi totalidad de la propiedad rústica
del Valle, quedando una parte pequeña en poder de los labriegos
de cada lugar. Las propiedades así concentradas se entregaban en
renta, cobrando el propietario, en grano, la porción convenida.
Los prados se arrendaban a pagar en dinero.
Este
sistema originó un indudable retraso en la explotación agrícola
por la falta de estimulo del cultivador y, pasados los años, la
rutina y el abandono, produjeron malos resultados.
La
desamortización que intentó corregir el evidente atraso en
la explotación de la tierra y ampliar su distribución, sólo
consiguió un cambio de manos, ya que todas las tierras de los Monasterios
eclesiásticos y obras pías vendidas por el Estado, fueron
a parar a nuevos propietarios improvisados, que a su vez las dejaron en
arriendo, cuando no quedaron abandonadas. Tales propietarios absentistas
del agro en vez de constituirse en clase rectora del campesino, tendieron
a gozar de los empleos del Estado en las ciudades, los cuales se repartían
por los políticos que imperaban en la región, y que de este
modo ejercían un monopolio para todos los puestos públicos.
Como
no podía menos de ocurrir la falsa postura de los nuevos propietarios,
dio lugar a que a partir del siglo actual se haya operado un gran cambio
de propiedad, pasando las tierras y praderas del Valle al cultivador directo,
de igual manera que ocurre en los demás pueblos de la Rioja Alta
y Burgos. A ello ha contribuido últimamente la revalorización
de los productos del agro.
En
la edad media ya he dicho que apenas se cultivaban los llanos, pues éstos
y la mayor parle de las laderas de los montes estaban poblados por grandes
masas de hayedos y robledales. La parte que se cultivaba en las alturas
se sembraba de centeno. La llana se dedicaba a praderas como susceptible
de riego. Las tierras más fértiles se dedicaron a sembrar
lino, cañamo y al cultivo de la vid en forma de parrales como hemos
visto antes, y otras, en pequeña extensión, se sembraban
de trigo y de habas.
La
cebada se ha sembrado siempre en pequeña cantidad, y en general
no se trilla, se hace paja larga o bálago, para lo cual sólo
se utilizan las caballerías sin trillo.
La
trilla del trigo se hace bien con caballerías o con bueyes, que
ambos arrastran trillos de pedernal.
Aún
no se utilizan las aventadoras ni otras máquinas modernas.
La
recogida del centeno, cereal que en aquellos tiempos llenaba todas las
necesidades del habitante de estos pueblos, era muy rudimentaria. Se llevaba
a las pequeñas eras y allí se sacaba la paja larga que atada
en mascones, servía para hacer los vencejos con los que se
ataba la hierba de los prados y los cereales. El grano se machaba
golpeando sobre una madera las gavillas. El resto de la paja se deshacía
con caballos en la era, sin trillo, y esa paja, llamada bálago,
servía para cama del ganado y para llenar los jergones para las
camas.
En
Ojacastro se acostumbraba a sembrar de trigo la mejor tierra de cada labriego
el día de Ánimas. De igual manera se siembra la mejor tierra
de patatas el día de Viernes Santo por la tarde, terminados ya los
cultos religiosos.
En
las Ordenanzas Municipales de Ojacastro de 1528, y en las posteriores,
se imponían fuertes multas a los que dañaban los parrales,
y sobre todo a los que los descepaban en la época en que empezó
a decaer el viñedo en este Valle.
Puestos
en cultivo los terrenos del llano, e implantado en el siglo pasado el de
legumbres, alubias y caparrones, las tierras se dedicaron a sembrar cebada
y otros cultivos de menor importancia, con lo que se ha llegado a una superación
en el rendimiento agrícola, ya que aunque las tierras no son de
gran feracidad, y nieblas y fríos retrasan los cultivos, muchas
de ellas son de regadío.
Se
consigue esto desviando las aguas en gran cantidad en los distintos lugares
del Río Oja, y utilizando los desniveles del terreno que son considerables.
Los prados se riegan permanentemente en invierno, para que no se hiele
la superficie y críe pronto la hierba. En primavera y en verano
se les da varios riegos para que produzcan pasto.
Por
otro lado, el cultivo de año y vez va disminuyendo con aumento del
intensivo o cadañero, en gran parte de estos pueblos todo lo cual
ha producido un indudable bienestar al campesino y le ha permitido la compra
de las tierras, como he dicho antes.
En
los prados y en algunas tierras se han plantado siempre chopos, nogales
y manzanos, que han dado buen rendimiento de madera y frutos, que después
de servir para el consumo de los vecinos del Valle, se vendían y
siguen vendiéndose en muy buenas condiciones de precio.
Sistema
extraño de aprovechamiento de las praderas es el establecido en
Valgañón, en los prados de REGALA y CHIRIVILA, de 50 y 15
fanegas, respectivamente, situados al borde de la Cañada de la Mesta
y encima del poblado.
Están
divididos en lotes, y el vellón, o hierba de siega, es de unos propietarios,
y de otros distintos el pasto, tanto de primavera como de otoño.
El
sistema puede tener origen en un censo que gravó la propiedad y
el censualista cobraba con el vellón la merced o interés
anual.
LOS
APEROS
En
este Valle se han usado todos los comunes a la región castellana
burgalesa, que han sido estudiados por los autores que han escrito sobre
tan interesante especialidad. Entre ellos citaré al ilustre R. Aiken,
que estudió precisamente estas zonas. También es menester
destacar la obra ya citada del maestro Hoyos Sáinz, por el acabado
resumen que hace de esta materia, como de las demás que vengo tratando
en estas notas.
Del
arado llamado entre los campesinos aladro, tomado como tipo, el del valle
del Río Tirón de que habla Hoyos Sáinz, puede decirse
otro tanto del Valle de Ojacastro, dada su proximidad y analogía
etnográfica en su parte alta, pues se trata del mismo ejemplar.
Aún
se emplea en el Valle el arado de camba, orejeras y mancera de madera,
llamado romano, y siguen en los pueblos los artesanos que los construyen,
llamados aladreros.
<<<
dibujo VIELDA pag 68 >>>
El
yugo es también idéntico al de Castilla, así como
los trillos de madera que llevan incrustados trozos de pedernal para deshacer
las mieses en la era.
Todas
las herramientas que en ella se emplean vieldos, vielda, horquillos y palas
son de madera y de fabricación artesana, que se hacen por los aladreros
antes citados.
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dibujo ANGARILLA CON RUEDA ANGARILLA A MANO >>>
La
vielda es un horquillo grande que se usa para cargar paja en las
eras sobre las caballerías o carros.
El
carretón angarilla sirve para transportar basura fuera de
las cuadras.
La
angarilla es un utensilio muy extendido en estos pueblos para sacar
la basura fuera de las cuadras y cargarlas después en la caballería
o en el carro. Se trata de una especie de banasta grande hecha con palos
por los aladreros de cada lugar y que lleva doble agarradero de madera,
para que entre dos hombres la saquen llena de basura. El mismo utensilio
con la variante de ser plano y con tablas se llama ballarte y se
emplea para el transporte de piedra en las obras.
La
pielga es una pieza de madera en forma de y griega que se pone en
una de las patas de las caballerías sujetas por un pasador, a fin
de que no puedan correr cuando se dejan solos en los prados y no se salgan.
<<<
dibujo PIELGA pag 69>>>
INDUSTRIAS
AGRÍCOLAS
No
ha existido ninguna derivada de la leche, a pesar del gran número
de ganados, ovejas, cabras y vacas. Tampoco se ha utilizado la leche para
alimento del hombre hasta años recientes. Únicamente era
empleada en los casos de enfermedad.
La
explotación de las abejas ha sido y es aún muy importante.
Las colmenas se hacían en troncos de árboles gordos, cubiertos
con losas.
El
número de las colmenas era mayor en las aldeas que en los pueblos
y se debe a la proximidad del monte y a la abundancia de romero, espliego
y cantueso.
En
la época de salida de enjambres se les persigue por el dueño
tocando una teja con otra, para no perder la propiedad.
En
Ojacastro y Ezcaray sobre todo, hubo tierras dedicadas al cultivo de lino
y cañamo, ambas fibras textiles se destinaban a hilar en las casas.
En
el primer pueblo sólo en los pagos de Irionda y Guisala se destinaban
en 1752 a este cultivo 24 fanegas de tierra.
En
dicho pueblo aún se conoce un término llamado "Agualinos".
Las
madejas o manos de cañamo se daban a los tejedores que había
en cada pueblo, y con ellas hacían el lienzo que resultaba muy grueso.
En
el capítulo de oficios, aparece el número de tejedores que
había en ellos y su importancia numérica ahorra comentarios
sobre el gran número de lienzos que se tejían en cada pueblo.
Se
confecciona con esos lienzos la poca ropa interior que en los primitivos
tiempos se usaba, pues únicamente se llevaba camisa de lienzo muy
grueso.
ALIMENTACIÓN
Este
Valle ha estado influenciado por Castilla en alguna de sus modalidades,
como ya hemos visto, así que no podía menos de estarlo también
en ésta que ligeramente voy a tratar, por lo que puede aplicarse
a estos pueblos la publicada sobre la alimentación castellana.
La
frugalidad en las comidas ha llegado hasta nuestros días. Las sopas
de ajo para el desayuno. El cocido al mediodía, a base de patatas,
caparrones y buen trozo de tocino. Por las noches sopas de huevo con patatas
y pimientos. En las aldeas se comían nabos que se sembraban en las
huertas.
Hasta
mediados del siglo actual se comía pan de centeno, o por lo menos
de comuña, mezcla de trigo y de centeno. Los días de
fiesta se comía ya más solido. Antiguamente los arbejos,
llamados titos, y los garbanzos después, eran platos importantes
en unión de carne de carnero que se mataba en la carnicería
de la Villa que por remate, había una en cada pueblo. Las comidas
eran a base de sebo y manteca, lo que es propio de sierra. Dada la importancia
del plato de garbanzos en Ojacastro, cuando tocan las campanas a fiesta
se decía: "ya toca la garbancera".
En
contraste con la frugalidad en las comidas se hace gran consumo de vino
en todos estos pueblos, sobre todo en las aldeas. Con frecuencia se ven
por el camino de las aldeas de Ezcaray y por la carretera largas reatas
de mulas y yeguas transportando vino en pellejos, y corrientemente, van
dos por caballería. Es frecuente el dicho "Vamos a Rioja por vino
" como en esos pueblos se denomina ese viaje.
Los
labradores que tenían rebaño mataban alguna res, oveja o
carnero, en las fiestas familiares, o cuando estaba el animal algo decaído.
El
cerdo proporcionaba, como en toda Castilla, la gran reserva en la casa
del labrador. La matanza se hacía, y se sigue haciendo, con gran
solemnidad. La fecha designada se reunían en la casa los parientes
y amigos, a los que se obsequiaba el primer día con chumarros, o
sea trozos de carne con grasa, bien asada. El segundo día se probaba
el picadillo.
La
cría de cerdo de 15 a 20 días se llama rostrizo y es uno
de los buenos manjares de la mesa. Frecuentemente se usa para hacer regalos.
Se asaba en el hogar bajo la gran campana en un aparato llamado asador.
Cuando avanzaba el asado, para mejorarlo, se vertía tocino derretido,
que al afecto se envolvía en grueso papel llamado candela .
En
muchos de estos pueblos existen aún pequeños molinos y hornos
de pan que pertenecen a varios vecinos, que se utilizan por días.
Los que existen en las aldeas se utilizan por el sistema de adra, o sea
alternando todos los vecinos del lugar.
EL
TRAJE Y EL CALZADO
EL
TRAJE
Pocas
características especiales pueden aportarse de la indumentaria de
este Valle, que no caiga en las conocidas del traje castellano burgalés.
El
traje menos conocido y más extraño por lo tanto, es el que
he descrito al hablar de los "chuetes", y que no he de repetir aquí.
Los labriegos de los lugares de Eterna, Avellanosa y Anguta han usado trajes
y calzado semejantes a los "chuetes".
El
resto de los hombres se vestía también de buriel, de cuyo
paño pardo, eran la chaqueta corta y el pantalón. Ancha y
larga faja negra cubría una gran parte del pantalón y la
camisa. Servía de abrigo y además dentro de ella llevaba
el labriego, los objetos personales que comúnmente se confían
a los bolsillos. Los hombres de edad usaban hasta hace años sombrero
de alas anchas y los pastores cubrían la cabeza con gorro de piel
de oveja.
<<<
dibujo ZAGONES DE PIEL DE OVEJA pag 75 >>>
Los
hombres vestían chaleco de paño de color rojo a listas, y
en los días de fiesta, en verano, llevaban blusa de percal corta
llena de bordados. Ambas prendas han desaparecido de estos pueblos.
Los
pastores usaban zagones de piel de oveja.
Tanto
los labradores como los pastores se protegían y se defienden aún
del frío, como de las lluvias, con tapabocas, y fuertes y grandes
mantas, con las que se daban una vuelta sobre los hombros.
Las
mujeres usaban trajes de paño con saya de anchos vuelos, llevaban
mantón y pañuelo a la cabeza.
Hoy
se va introduciendo con extensión el traje de las poblaciones.
EL
CALZADO
Ya
he referido, que las abarcas se usaban en los pueblos del Valle hasta principios
de este siglo, y que es el único calzado digno de mención.
Se cubrían la pierna con peales, paño de buriel, y encima
con amengos para hacer el calzado impermeable, pues los riegos de los prados
en las noches de helada, obligaban a meter los pies en el agua para facilitar
su distribución.
Las
abarcas las preparaban en las aldeas y en los pueblos, con la piel de los
vacunos sin curtir. Las correas que sujetaban las abarcas las sacaban de
la piel de las ovejas. Los amengos se preparaban de la piel fina de oveja.
OFICIOS
Artes
e industrias populares. Oficios varios. Fabricación de paños.
Explotación forestal. Industria de la madera. Ferrerías.
Millas de hierro y cobre. Cerrajeros Industria alfarera. Tejeros.
ARTES
E INDUSTRIAS POPULARES. OFICIOS VARIOS
Como
preámbulo de este apartado, me parece interesante dar una idea retrospectiva
de la importancia de los oficios e industria de cada pueblo del Valle,
y al efecto voy a copiar las que aparecen anotados en el Catastro de Ensenada
hecho en 1752, como he dicho antes.
En
Ojacastro había los oficios siguientes:
1
panadero, 1 albañil, 2 carpinteros, 2 herreros, 1 herrador, 5 sastres,
5 tejedores y 4 olleros.
Industrias
rurales eran las siguientes:
8
molinos harineros, 1 tejera y 1 batán.
En
Ezcaray los oficios, a saber:
1
boticario y 1 médico, que servían los cuatro pueblos del
Valle.
1
albañil, 2 canteros, 1 herrador, 5 tejedores, 1 ollero y 4 caldereros.
Las
industrias más destacadas eran, a saber:
3
batanes, 1 tinte, 1 lavadero de dos ornales con su caldera de cobre para
lavar lana. Se empleaban 8 fabricantes con 13 tejedores.
1
fábrica de paños con 116 senos que producían 300 paños
y bayetas, 1 fábrica de paño de 8 senos con 3 artífices.
Se dice estaba decaída.
1
martinete de una fragua de fundición de cobre de don Evaristo Ángel,
que no producía en la citada fecha por estar a falta de barquín.
2
ferrerías, 1 en Azarrulla y otra en Posadas. Ambas existían
hasta hace poco tiempo en funcionamiento.
En
Zorraquín, dado su escaso vecindario, no aparecen oficios, todos
los habitantes se empleaban en la labranza y se servían, dada su
proximidad, de los artesanos de Ezcaray.
En
Valgañón se contaban los siguientes oficios:
1
cirujano-sangrador, 1 saludador que llegaba de Castil de Lences , 1 organista,
1 herrero, 2 peraires, 1 maestro sastre, 2 bataneros, 18 tejedores de paños,
1 fábrica de paños con 116 senos, que producía 300
paños y bayetas, 20 fabricantes que llevaban paño a la fábrica.
Había
también en el río Iguareña cuatro casillas de una
rueda para batanar los paños.
1
tinte con dos calderas de color de cabida para tres paños cada una.
La
industrial rural era, pues, importante dado el corto vecindario de este
pueblo.
Como
la labranza y la ganadería era escasa en él, buena parte
del vecindario se dedicaba a la preparación de paños en su
casa, en la que se empleaba la familia. Se fabricaban por cada 24 piezas
de senos de 18 varas cada una al año. Había tejedores, cardadores
y pisoneros de paño, sin más haberes que su oficio. A esta
fabricación se dedicaban hasta los profesionales, escribano, barbero,
etc.
En
la fecha del Catastro la venta o trato de paños era corta.
En
los pueblos de Santurde y Santurdejo el vecindario se ha dedicado simple
a la labranza, dada la mayor extensión de los terrenos cultivados
y más fertilidad del suelo.
En
Santurde había: 1 herrero, 1 sastre, 1 tejedor y 1 aladrero.
En
Santurdejo aparecen: 1 carpintero, 1 herrero, 3 sastres y 1 tejedor.
MOLINOS
Como
hemos visto en los datos anteriores, en Ojacastro existían ocho
molinos que se hallaban instalados en los dos cauces molinares. Los que
contaban con aguas más abundantes se movían por ruedas de
eje horizontal, y los de agua escasa eran accionados por rodete vertical
que iba unido al extremo inferior del eje. Aunque no se mencionan, existen
en las aldeas de Ezcaray pequeños molinos de este último
tipo que aún funcionan y que son de todos los vecinos y muelen cada
cual por día, como he dicho antes.
Los
curanderos atendían también animales a base de pegados de
pez.
Los
de Ojacastro han desaparecido casi todos y sólo se conservan dos
en funcionamiento.
FABRICACIÓN
DE PAÑOS
De
todas estas interesantes industrias artesanas que florecieron en los pueblos
de Ezcaray, Valgañón y Zorraquín, la más importante
era la de paños, y sólo quedan restos en el primero de los
pueblos donde se mantiene y algunos telares, dos fábricas de boinas
y alguna otra menos importante de bayetas y pañuelos de lana.
Las
modernas instalaciones, y la disminución de ganado lanar, concluyeron
con la artesanía de estos pueblos con grave quebrando de esta pequeña,
pero amplia fuente de interés nacional, que consentía emplear
buen número de brazos en sus mismos pueblos, y que se vieron forzados
a desplazarse a las capitales, donde se fueron concentrando las industrias,
muchas veces de una manera arbitraria y perjudicial. Además esas
industrias rurales empleaban la lana que producían los rebaños
y que se conservaban ante la seguridad de su consumo in situ. Como hemos
visto, fueron decayendo también los rebaños a mediados del
siglo XIX, y hoy sólo queda pequeñísima parte de lo
que fueron. El que quiera profundizar más en este tema, debe leer
el interesante trabajo de Diego Ochagavía, "Notas para la Industria
Textil Riojana".
Por
cierto que en él aparecen copiados documentos originales de mi archivo
de familia de Ojacastro en las páginas 201 y 221, y a ellos me remito.
Se refieren a varios antecedentes de la fabricación de paños
en el pueblo de Ojacastro, industria que ya florecía en el año
1566 y continuaba pujante en 1748.
Otros
documentos, páginas 222-3, tienen relación con la Fábrica
de paños fundada en Ezcaray en tiempo de Carlos III, que tuvo gran
importancia y se denomina todavía "Fábrica Real", cuyos edificios,
en parte ruinosos, aún subsisten. En ellas se fabricaron no sólo
toda clase de paños, sino hasta damascos y sedas en la época
que fue de los Cinco Gremios Mayores de Madrid.
En
las Ordenanzas del pueblo de Ojacastro confirmadas en 1562 por don Íñigo
Fernández de Velasco Condestable de Castilla Señor de dicho
pueblo y aprobatorias de las que regían en 1528 aparecen en el capítulo
final sendas previsiones bajo el título "Obraje de paños".
Determinan se nombre cada año "veedores" y "examinadores" del obraje
de paños, cuatro oficiales, dos de los pelayres, dos de los tejedores,
otros de los tundidores y otro de los tintoreros. De la lectura de dicha
Ordenanza se desprende "que de algunos años atrás no se labraban
tantos ni tan subidos paños".
Aún
se conservan en Ojacastro y Ezcaray, en algunas casas, husos y ruecas que
hilan lanas con las que las mujeres en el invierno hacen calcetines y medias
para su familia.
Como
ya hemos visto en sus respectivos apartados, se cultivaban antaño
lino y cañamo, plantas textiles con las que se obtenían lienzos
para uso casero y se hilaban en las largas veladas de invierno. Hemos visto
también que en los pueblos había cierto número de
tejedores que servían par a producir toda clase de lienzo, que se
fabricaba con el hilo que se preparaba en las casas. Esta artesanía
también ha desaparecido, efecto de haberse sustituido por los tejidos
de algodón, una vez industrializados.
EXPLOTACIÓN
FORESTAL - INDUSTRIA DE LA MADERA.
No
ha existido en los pueblos del Valle, hasta muy recientemente, la explotación
de la madera como tal industria, a pesar de que sus extensos montes están
muy poblados de haya y roble. Modernamente se ha plantado el chopo en las
márgenes de las praderas y ríos que han proporcionado abundantes
ingresos dado el rápido crecimiento de esta última especie.
Tanto los árboles de los montes, como las otras calidades de madera
se han ido acabando, y hoy sólo quedan restos del mucho arbolado
que los poblaba.
Primeramente
se destinó la leña de los montes a las muchas ferrerías,
y los productos maderables para la construcción de casas y pajares,
que según hemos visto en el lugar correspondiente absorbía
gran cantidad. La necesidad de atender a los hogares exigió también
leña en abundancia, amén de la que era precisa para los tintes
en los tres pueblos de Ezcaray, Valgañón y Ojacastro. El
carboneo ha sido otro gran motivo de la ruina de estos montes, pues hubo
períodos de mucha intensidad, aunque también se empleaba
brezo para hacerlo, y otro arbusto montaraz llamado escoba.
En
las viejas Ordenanzas de los pueblos se ven muchas prevenciones para combatir
el abuso de la corta de la madera de los montes, dando en cambio preferencia
a la que se destinaba para la construcción de casas.
El
descuido de los preceptos de esas Ordenanzas y la falta de repoblación
contribuyeron a llenar de calveros los montes. A partir de este siglo la
labor del Cuerpo de Ingenieros de Montes, ordenando las sacas de madera,
plantaciones, etc., viene produciendo una evidente mejora y hoy los pueblan
ya algunas masas de pinos.
La
única artesanía de la madera en estos pueblos radicó
en Ezcaray, donde se construían arcas y muebles caseros. Entre éstos
merecen destacarse las camas pintadas.
Por
otro, lado en Santo Domingo hubo en la edad media un taller de imagineros
que trabajaban la madera de nogal, cuya especie abundaba en el Valle. De
él salieron los artífices que tallaron las puertas de las
Iglesias de Ezcaray y Ojacastro, dos notables obras de arte. El retablo
mayor de la última, es obra de fines del siglo XVII del escultor
Porres.
En
ambas Iglesias trabajaron también tallistas vascos. Así se
ve en un altar lateral de la Iglesia de Ezcaray, procedentes acaso de alguna
Ermita, dos imágenes con el tocado corniforme que usaban las mujeres
vascas. Una es Santa Águeda y la otra Santa Polonia. Ambas se ven
en las fotos, tomadas de la obra del Conde de Polentinos "Ezcaray y su
Iglesia ".
FERRERÍAS.
MINAS DE HIERRO Y COBRE
En
la relación tomada del Catastro de Ensenada, que va al frente de
este capítulo, hemos visto que en 1752, funcionaban en Ezcaray dos
ferrerías, una en Azarrulla y otra en Posadas, ambas en el río
Oja además de un martinete con una fragua para beneficiar cobre.
La primera mejorada en 1815 por la familia Grandmontagne, trabajó
hasta hace poco tiempo, y la segunda se halla transformada en Central Eléctrica.
Ambas se movían por agua mediante ruedas de cangilones.
Beneficiaban
en ellas la vena de hierro que abunda en la Sierra de la Demanda, y que
ha dado lugar, de vez en cuando, a incipientes exploraciones mineras. También
se intentó beneficiar el cobre según se ve en Madoz, en el
artículo Ezcaray.
Ambas
ferrerías citadas son los restos de las muchas que poblaron los
pueblos del Valle, sobre todo los cuatro más altos.
En
buen número de lugares de sus montes se ven aún restos de
escoria y en cantidades suficientes para confirmar el aserto.
Mas
examinando la toponimia vasca de mis listas en estos pueblos encuentro
varios montes que llevan como prefijo o sufijo la palabra ola, o alguna
variante la cual como es sabido, significa ferrería en vascuence.
En
Ojacastro: Chocola, fuente de, Ola barria, y la aldea de Zabarrola..
En
Ezcaray: Azarrulla, que como hemos visto coincide con la existencia de
una ferrería.
Guindolla,
o Guirindolla - Ola andía y Unzulla, río de.
En
Valgañón: Erizola.
Varios
de estos nombres están en la parte alta de los montes, donde como
se sabe funcionaban las primeras ferrerías que se instalaron, donde
era fácil aprovisionarse de carbón vegetal y utilizar el
aire de las cimas. Otros como Azarrulla se hallaban en el río, ya
que tanto esta ferrería como la de Posadas se montaron sin duda
posteriormente, utilizando la fuerza de agua para sus movimientos.
En
las cercanías del pueblo de Valgañón y antes de llegar
desde Zorraquín, se encuentra un término llamado La Armería,
en el cual se ve un yacimiento de escoria de hierro, prueba de haber funcionado
en aquel lugar una ferrería de alguna importancia.
CERRAJEROS
Como
colofón de la primitiva industria de hierro examinada expondré
que existió en Ezcaray una tradición de buenos artífices.
Prueba de ello es el gran número de objetos de cerrajería
que existen en las casas del país, así como rejas y otros
adornos de hierro. A tal efecto puede verse mi colección de llaves
en la foto.
INDUSTRIA
ALFARERA.TEJERAS
En
Ojacastro es donde tuvo mayor importancia, pues como se ve en el Catastro
de Ensenada, había cuatro olleros y una tejera municipal. En Ezcaray
sólo había un ollero y en Valgañón una tejera.
El
oficio de ollero se transmitía por familia y los de Ojacastro hacían
toda clase de pucheros, ollas, fuentes y demás cacharros de barro
de color rojo, trabajando al torno, artesanía que funcionó
hasta bien entrado el siglo actual.
Los
cacharros llevaban un barniz, y se cocían en pequeños hornos.
Hasta
esa época trabajó también la tejera municipal de Ojacastro
que aún existe semiderruída en el camino de dicho pueblo
a Zabarrulla. Se hacían tejas y ladrillos para la construcción
local.
VIEJAS
COSTUMBRES MUNICIPALES
En
los lugares correspondientes me he ocupado ya de varios temas de carácter
municipal que tiene sabor localista.
Además
de cuanto he dicho agregaré otros que ofrecen cierto conjunto, y
que merecen exponerse en este apartado final.
La
mayor parte de los datos coleccionados se refieren al pueblo de Ojacastro,
al cual corresponde lo que sigue:
Ya
he dicho al principio que las aldeas se agrupaban en dos cuadrillas llamadas
Arrupia y Garay. Al finalizar cada año la cuadrilla de turno elegía
un vecino al que le daban el nombre de Rey, y dos vecinos más que
servían de acompañantes, un banderín y montañero.
Los días 1 y 6 de enero y el 25 de diciembre, el Rey y el llamado
banderista, llevaban un estandarte en el cual aparecían diseñados
un caballo blanco montado por un jinete con una bandera en la mano, según
se ve en el dibujo. Llegaban al Ayuntamiento antes de Misa Mayor, y allí
se depositaba la bandera. A continuación salía el Rey acompañado
del Ayuntamiento en corporación, y en el lugar correspondiente de
la Iglesia se colocaba delante del Alcalde.
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dibujo: pag 85. 1º Estandarte que llevaba el Rey que nombraban las
aldeas de Ojacastro hasta 1885. 2º Punta de mástil que enarbolaba
el estandarte >>>
En
el Ofertorio de las misas mayores el Alcalde y Concejales besan la mano
del oficiante, y depositan una limosna en los días citados. El Rey
ofrecía también la suya antes que el Alcalde.
Terminada
la Misa, el Ayuntamiento obsequiaba al Rey y sus dos acompañantes
con un vino compuesto, y éste en recompensa entregaba una gallina
al Consistorio.
Al
fin de los actos el Ayuntamiento despedía al Rey de la cuadrilla
de Garay en la ermita de la Antigua, y cuando correspondía a la
de Arrupia en el portal de la Plaza.
Cada
cuadrilla había de hacer el recorrido de mojones de su jurisdicción,
en cuyos días iba el Rey nombrado y el banderista con la bandera
descrita y también el montañero.
Esta
designación de Rey cesó en 1885, por abandono y desuso de
esta arcaica costumbre. El estandarte citado se conserva aún en
la aldea de Amunartia.
El
Ayuntamiento de Ojacastro acostumbraba a ir en rogativa a la Ermita de
Tres Fuentes, en Valgañón, a Santa Lucía, a San Quirce
o San Quílez y a la de la Magdalena. Hoy sólo va a Tres Fuentes
y a la Magdalena.
También
acudía y acude a la Parroquia de Santurdejo, donde se venera San
Jorge, protector de los ganados, a cuyo Santo tienen gran devoción
en todo el país como he dicho antes.
En
los pueblos del Valle continúa la costumbre de entregar el Alcalde
y el Juez la vara de la justicia al sacristán, el día de
Jueves Santo, cuando se toca a Gloria y se devuelve a dichas Autoridades
al volver a tocar a Gloria el día de Sábado Santo.
Entre
las partidas de gasto de los Ayuntamientos tomadas en el Catastro de Ensenada,
he visto una "por tocar a nublo" o anublado.
La
costumbre se ha mantenido en pie hasta principio de este siglo y consistía
en un toque prolongado de una de las campanas de la Iglesia respectiva.
El origen de este toque fue, sin duda, el de apartar las tormentas o nublados,
pero posteriormente servía para advertir a las amas de casa de la
proximidad del mediodía, y por lo tanto la hora de llevar la comida
al campo, cuando el marido o los hijos trabajaban lejos, pues el toque
se hacía a las once de la mañana.
En
las visitas a los mojones que se realizaban por los Ayuntamientos de estos
pueblos existe la costumbre de coger entre dos hombres a los jóvenes
que se encuentran en el lugar, generalmente pastores, y vueltos de espalda
les dan golpes sobre el mojón. Esta costumbre se denomina dar los
mascullidos o mascudillos y tiene por objeto hacer recordar al joven donde
se halla cada mojón jurisdiccional.
Respecto
al traje de los Concejales y Jueces, ya me he ocupado antes del que usaban
los aldeanos de Ezcaray. Es muy semejante al que usaban hasta principios
de este siglo por las Autoridades de los demás pueblos del Valle.
En
los actos públicos vestían capa, que era de paño negro,
así como el ancho sombrero. Llevaban corbata como signo de respeto,
prenda extraña para el labriego.
En
los Concejos, que periódicamente se celebraban, al dirigirse los
vecinos al Alcalde o Concejales les llamaban siempre de usted, aún
cuando fueran parientes próximos, y aún cuando en privado
no usaran ese tratamiento.
CONSIDERACIONES
FINALES
De
lo expuesto en cada apartado se deduce que los pueblos del Valle presentan
acusadamente en su etnografía y costumbres rasgos marcadamente vascos,
que se mezclan con otros típicamente castellanos, que se debe al
contacto de las zonas limítrofes de la gran corriente que pasó
por el cercano camino de Santiago.
A mi
juicio no cabe ya dudar que el pueblo aborigen que pobló el Valle
fue vasco y que además de conservar su idioma largo tiempo, dejó
impresas su toponimia y sus costumbres, con el arraigo que acabamos de
ver.
De
Castilla hubo de recibir su fuerza creadora que se mezcló con el
primitivo sedimento.
El
lenguaje, la toponimia, la construcción y la danza, son suficientes
rasgos que determinan la unidad de las costumbres de este Valle con los
del Norte.
En
resumen, hay que concluir que este Valle es un enlace de esos pueblos que
invade Castilla y facilita resolver el problema de su unidad, aspecto tratado
por Caro Baroja en sus muy repetidos y meritísimos trabajos.