Evaluación
![]()
Cualquier tipo de acción encaminada a provocar modificaciones en un objeto, situación o persona, necesita de una evaluación. Si consideramos el carácter intencional de toda acción educativa, resulta muy difícil referirse a los procesos educativos sin aludir a la evaluación. Desde Tyler, a quien debemos la introducción y popularización del término "evaluación educacional", hasta ahora, el ámbito de estudio de la evaluación educacional no ha dejado de crecer y extenderse. Sin embargo, esta extensión ha ido acompañada de una creciente dispersión que, en la actualidad, dificulta una visión unitaria de los modelos conceptuales y prácticas englobadas bajo el término "evaluación". Efectivamente los aspectos ideológicos, económicos, epistemológicos, técnicos y psicológicos se combinan dando lugar a un complejo panorama de modelos y propuestas a menudo divergentes y contradictorias. El término evaluación dista mucho de ser entendido en una respuesta unívoca. Es posible identificar diversos elementos susceptibles de evaluación: los objetivos que lo presiden, los contenidos a que se refiere, las propuestas de intervención didáctica que implica, los materiales y recursos didácticos que se utilizan, los sistemas de evaluación de que se dota o el funcionamiento del proceso abordado globalmente.
Ya en el tema anterior hemos centrado nuestro discurso en algunos objetos factibles de evaluación (Proyecto curricular, programaciones, materiales....). Nos interesa ahora la evaluación psicoeducativa, los resultados del aprendizaje que se obtienen en un determinado proceso y las repercusiones que puedan tener, en el aprendizaje logrado por los alumnos, los distintos factores presentes en las situaciones educativas.
Para lograr sus propósitos, la evaluación del aprendizaje puede adoptar múltiples formas. Aunque cada autor procede a realizar clasificaciones diferentes, existe un acuerdo generalizado en torno a algunas categorías relativas a los tipos de evaluación. Así, se considera que ésta puede ser continua o puntual, según que la efectúe el profesor de forma regular en su clase o bien sea el resultado de una prueba o examen realizados de forma aislada. La evaluación continua es generalmente una evaluación interna en tanto que es el mismo profesor que imparte la enseñanza quien la realiza. En el caso de la evaluación externa dicha coincidencia no se produce, el evaluador es alguien no implicado en el proceso de enseñanza.
Otra distinción posible en evaluación concierne a su carácter explícito, en la que la situación es claramente evaluadora (siendo así percibida por los sujetos evaluados, quienes son sometidos a un examen, una prueba o una entrevista) o implícito, cuando a pesar de procederse a una evaluación, la situación en que ésta se lleva a cabo no se define ni es percibida como tal .
Una diferencia de particular interés por sus implicaciones metodológicas y psicoeducativas es la que se establece entre evaluación normativa y evaluación criterial. En la primera, los resultados del aprendizaje se interpretan comparando el rendimiento de cada alumno con el logrado por los demás miembros del grupo (respecto a una norma). En consecuencia, este tipo de evaluación informa acerca de si un determinado individuo sabe o puede hacer más o menos que los demás. La evaluación criterial, por su parte, pretende ubicar a cada alumno en relación al grado de consecución de un objetivo previamente fijado e informa en este sentido de lo que el alumno sabe o no sabe, puede o no puede hacer, con relación a él mismo.
En la LOGSE aparecen recogidas otras modalidades de evaluación, como la global en la que se considera todos los elementos y procesos que están relacionados con aquello que es objeto de la evaluación e integradora que comporta valorar globalmente el trabajo realizado por el alumno en todas las áreas y el grado en que se han alcanzado los objetivos generales de etapa.
Modalidades utilizadas en los centros son también la autoevaluación, es realizada por el mismo profesor para evaluar el proceso de enseñanza-aprendizaje y/o por los propios alumnos que autoevalúan su aprendizaje. Y heteroevaluación realizada por agentes externos.
Una última distinción, básica por cuanto integra de lleno la evaluación en el proceso de enseñanza-aprendizaje tomado en su globalidad, es entre evaluación sumativa, formativa y diagnóstica o inicial. Los tres tipos de evaluación no son en absoluto excluyentes, sino complementarios y cada uno posee una función específica en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Estas tres modalidades están recogidas, con suficiente amplitud, en el tema 38.
Veamos ahora un cuadro resumen sobre el nuevo concepto de evaluación que se plasma en la LOGSE. (tomado de la revista Andalucía Educativa nº 1. Diciembre de 1996, Junta de Andalucía)
|
EVALUACIÓN |
|
|
¿Qué es? |
La valoración del proceso de aprendizaje, globalmente considerado con atención a todo lo que sucede a lo largo del trascurso del mismo y a sus posibles causas. Tiene carácter procesual (se realiza a lo largo de todo el proceso y forma parte de él) y formativo (detecta los problemas en el momento en que se producen y facilita la puesta en marcha de medidas para corregirlos y continuar el proceso). |
|
¿Qué se evalúa? |
Todos y cada uno de los factores que intervienen en el proceso de aprendizaje: alumno, profesor, programación, organización y funcionamiento del aula y del centro, etc. |
|
¿Para qué se evalúa? |
Para proporcionar al alumno y a su familia información sobre el proceso de aprendizaje, ofreciéndole ayuda para organizarlo y mejorarlo. Para proporcionar al profesor y al centro información sobre la eficacia de las estrategias de enseñanza-aprendizaje (metodología empleada, validez de la programación seguida, eficacia del modelo de organización adoptado), y del grado de consecución de los objetivos propuestos con el fin de orientar la introducción de las medidas correctoras oportunas. |
|
¿Cuándo se evalúa? |
Al comenzar el proceso o una fase del mismo (evaluación inicial) para proporcionar información sobre la situación de partida de los alumnos. Durante el desarrollo de todo el proceso (evaluación continua o procesual) para proporcionar información de cómo éste se va desarrollando. Al finalizar una fase del proceso de aprendizaje (evaluación final) para valorar el grado de desarrollo de las capacidades enunciadas en los objetivos, el grado de asimilación de los diversos tipos de contenidos y el aprendizaje realizado. |
|
¿Cómo se evalúa? |
Tomando como referente los criterios de evaluación previamente establecidos, y que son conocidos y comprendidos por los alumnos. Utilizando una amplia gama de instrumentos, al objeto de recoger toda la información que se precisa. |
Aspectos Generales.
La evaluación es de tipo continua, cualitativa e individual tratando de recoger toda la información posible acerca de los resultados de aprendizaje con el fin de ajustar la oferta educativa. Es una evaluación global ya que va a referirse al conjunto de capacidades que se expresan en los objetivos generales de la etapa. Estos objetivos han de estar contextualizados tomando como referente el entorno socio-cultural, el centro y las características del alumnado. Debe tener un marcado carácter formativo proporcionando información constante con la finalidad de poder mejorar, tanto los procesos, como los resultados del aprendizaje.
Es el equipo de la etapa el que tiene que establecer los criterios de evaluación para valorar, siempre en términos cualitativos, el grado de adquisición de las capacidades. Éste empleará como técnica principal la observación directa y sistemática, utilizando como instrumentos listas de control o escalas de clasificación.
Proceso de Evaluación.
La evaluación del aprendizaje corresponderá al tutor quien recogerá información de otros profesionales que puedan incidir en el grupo. Se realizará una evaluación inicial con los datos aportados por los padres y los informes médicos psicológicos o sociales que revistan interés. Se efectuará una evaluación continua tomando como referente los objetivos didácticos de la programación. Al término de la etapa se procederá a una evaluación final tomando como referencia los objetivos establecidos en el Proyecto Curricular de Etapa
Documentos de evaluación.
Al inicio de la escolaridad, el centro abrirá un Expediente Personal en el que se incluirá la Ficha Personal de Alumno, los Resúmenes de la Escolaridad, los Informes y el Informe de Evaluación Individualizado.
La información a la familia
Se informará a los padres al menos tres veces, por escrito, a lo largo del curso. Esta información versará sobre los logros conseguidos y apoyos prestados para la consecución de los objetivos.
Aspectos generales.
La evaluación es continua y global. Se evaluará teniendo en cuenta los objetivos educativos formulados en el Proyecto Curricular. Los criterios de evaluación deben considerar el tipo y grado de aprendizaje que han alcanzado los alumnos. Esos criterios no han de ser rígidos sino que deben tener presente cierta flexibilidad para poder encuadrar la gran variedad de matices socioculturales y personales en que se produce la evolución de los alumnos. Se tendrán en cuenta los objetivos de la etapa, así como los objetivos, contenidos y criterios de evaluación de las distintas áreas.
Proceso de evaluación.
Se realizará, en el comienzo de la etapa, una evaluación inicial que incluirá los datos relativos a la Educación Infantil y la historia escolar correspondiente.
Sólo se evalúa al término de cada ciclo. En cualquier momento, cuando un alumno no alcance los objetivos propuestos se podrán adoptar medidas de refuerzo educativo o adaptación curricular. La evaluación será realizada por el profesor tutor y el equipo de especialistas que impartan clase en el grupo de alumnos. La apreciación de los resultados de aprendizaje se realizará en los términos de Progresa Adecuadamente (PA) o Necesita Mejorar (NM).
Promoción de alumnos.
Los criterios de promoción de un ciclo a otro estarán reflejados en el Proyecto Curricular. De todos modos habría que tener en cuenta que sólo se puede permanecer un año más en un ciclo, de los tres que configuran la Educación Primaria. Esto implica que el tutor y/o equipo de profesores sólo tomará esta medida cuando existan garantías razonables de que pueda contribuir a la solución del problema y previa audiencia a los padres o tutores legales del alumno.
Documentos de evaluación.
Los documentos de Evaluación serán el Expediente Académico, las Actas de Evaluación, el Libro de Escolaridad de la Enseñanza Básica y los Informes de Evaluación Individualizados.
Información a la familia.
La información se referirá a los progresos y dificultades detectadas en el desarrollo de las capacidades de los alumnos. Esta información se realizará por escrito con una periodicidad trimestral.
EDUCACIÓN SECUNDARIA OBLIGATORIA.
Aspectos generales.
La evaluación del aprendizaje de los alumnos y alumnas en esta etapa educativa será continua e integradora, aunque diferenciada según las áreas y materias del currículum. Asimismo, la evaluación tendrá también un carácter formativo, cualitativo y contextualizado, es decir, estará referida a su entorno y a un proceso concreto de enseñanza y aprendizaje.
Los profesores evaluarán los aprendizajes de los alumnos y de las alumnas en relación con el desarrollo de los objetivos educativos establecidos en el currículum, teniendo en cuenta los criterios de evaluación establecidos en el mismo. Para la evaluación del aprendizaje de los alumnos y de las alumnas se deberá tener en cuenta los objetivos de la etapa, así como los objetivos, contenidos y criterios de evaluación de las distintas áreas del currículum. La evaluación será realizada en las sesiones de evaluación por el equipo educativo, coordinados por el profesor tutor. Dicho equipo estará asesorado, en su caso, por el Departamento de Orientación del Centro y actuará de manera colegiada a lo largo del proceso de evaluación y en la adopción de las decisiones resultantes de dicho proceso.
Al comienzo de la Educación Secundaria Obligatoria, los profesores y profesoras llevarán a cabo una evaluación inicial de los alumnos y alumnas para detectar el grado de desarrollo en aspectos básicos del aprendizaje y de dominio de los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales de las distintas áreas. Dicha evaluación inicial será el punto de referencia del equipo educativo para la toma de decisiones relativas al desarrollo del currículum.
Proceso de evaluación.
Para cada grupo de alumnos se realizarán, al menos, tres sesiones de evaluación a lo largo del curso. Dichas sesiones de evaluación se reducirán a dos en el caso de áreas o materias que se impartan en un solo cuatrimestre. El tutor de cada grupo levantará acta del desarrollo de las sesiones, en la que se harán constar los acuerdos alcanzados y las decisiones adoptadas.
La valoración del progreso del alumno en el aprendizaje se expresará mediante la escala de calificaciones: Sobresaliente (Sb), Notable (Nt), Bien (Bi), Suficiente (Sf) e Insuficiente (In). Dentro del proceso de evaluación, cuando el progreso de un alumno no responda a los objetivos programados, los profesores adoptarán las oportunas medidas de refuerzo educativo (RE) y, en su caso, de adaptación curricular (AC).
Promoción de alumnos.
En la última sesión de evaluación, al término del primer ciclo y de cada uno de los cursos del segundo ciclo, se decidirá acerca de la promoción de los alumnos al ciclo, curso o etapa siguiente y las calificaciones obtenidas en las distintas áreas y materias. Al final del primer ciclo y del tercer curso se decidirá si el alumno promociona o no al curso siguiente. Antes de adoptar esta decisión, el tutor habrá recabado del alumno y de su padre, madre o tutor legal, la información complementaria que pueda ser de interés. La decisión final irá acompañada, en su caso, de medidas educativas complementarias encaminadas a desarrollar adecuadamente las capacidades del alumno.
El equipo educativo podrá promocionar a un alumno que sea evaluado positivamente en los objetivos educativos de ciclo o de curso en el segundo ciclo, aun cuando dicho alumno no haya sido evaluado positivamente en todas las áreas. En este supuesto se tendrá en cuenta la madurez del alumno y sus posibilidades de progreso en los estudios posteriores. El mismo criterio se utilizará al término de la etapa para reconocer al alumno la titulación de Graduado en Educación Secundaria. La decisión de que un alumno o alumna permanezca un año más en un ciclo o curso podrá adoptarse una vez al término del primer ciclo o de alguno de los cursos del segundo ciclo. Los alumnos que hayan permanecido un año más en un ciclo o curso, continuarán, aun cuando no hayan desarrollado las capacidades expresadas en los objetivos programados, su gradual proceso de aprendizaje, promocionando al ciclo o curso siguiente con las oportunas medidas de adaptación curricular. Excepcionalmente, el equipo educativo asesorado por el Departamento de Orientación del Centro, oído el alumno y teniendo en cuenta la opinión del padre, madre o tutor legal, podrá adoptar la decisión de permanencia en un ciclo o curso una segunda vez, al final de un ciclo o curso distinto, cuando estime que el alumno tiene posibilidades de obtener el título de Graduado en Educación Secundaria. Esta decisión irá acompañada de las oportunas medidas educativas complementarias.
Titulación.
Los alumnos que al término de la Educación Secundaria Obligatoria hayan desarrollado satisfactoriamente, a criterio del equipo educativo, las capacidades expresadas en los objetivos generales de la etapa recibirán el título de Graduado en Educación Secundaria, que los facultará para acceder al Bachillerato y a la Formación Profesional específica de grado medio. El equipo educativo podrá proponer para la expedición del título a aquellos alumnos y alumnas que, aun habiendo sido evaluados negativamente en algunas de las áreas o materias, hayan desarrollado, en términos globales, las capacidades expresadas en los objetivos generales de la etapa. En relación con el apartado anterior, se considerará que el alumno o alumna ha desarrollado en términos globales las capacidades expresadas en los objetivos generales de la etapa y contenidos en el Proyecto Curricular cuando, a juicio del equipo educativo del grupo de alumnos, haya alcanzado aquéllas que le permitan proseguir sus estudios, con garantías de aprovechamiento, en alguna de las modalidades de Bachillerato y/o en la Formación Profesional específica de grado medio. Esta decisión será adoptada de forma colegiada por el equipo educativo del grupo de alumnos a través del procedimiento que establezca el Proyecto Curricular de Etapa.
En cualquier caso, todos los alumnos y alumnas, al finalizar la etapa, recibirán una acreditación del Centro en el que concluyan sus estudios, en la que consten los años cursados y las calificaciones obtenidas en las distintas áreas y materias.
Orientación.
Al término de la etapa se formulará para cada alumno un consejo orientador sobre su futuro académico y profesional. Esta orientación, que en ningún caso será prescriptiva, tendrá carácter confidencial, se hará llegar al alumno de forma que quede garantizada la confidencialidad.
Documentos de evaluación.
Los documentos básicos del proceso de evaluación para las enseñanzas de régimen general de Educación Secundaria Obligatoria son: el Expediente Académico, las Actas de Evaluación, el Libro de Escolaridad de la Enseñanza Básica y los Informes de Evaluación Individualizados.
Información a los alumnos y a las familias.
Periódicamente, al menos tres veces a lo largo del curso, o dos en el caso de áreas o materias que se impartan en un solo cuatrimestre, el tutor informará por escrito a las familias y a los alumnos sobre el aprovechamiento académico de éstos y la marcha de su proceso educativo. A tal efecto, se utilizará la información recogida en el proceso de evaluación continua. Al finalizar el ciclo, o curso respectivo, se informará por escrito al alumno y a su familia acerca de los resultados de la evaluación final. Dicha información incluirá, al menos, las calificaciones obtenidas en las distintas áreas y materias optativas cursadas por el alumno, la decisión acerca de su promoción al ciclo o curso siguiente, y las medidas adoptadas, en su caso, para que el alumno desarrolle las capacidades expresadas en los objetivos programados. Con el fin de garantizar el derecho que asiste a los alumnos a que su rendimiento escolar, a lo largo del proceso de evaluación continua, sea valorado conforme a criterios de plena objetividad, los profesores informarán a los alumnos a principios de curso, acerca de los objetivos, contenidos, criterios metodológicos y estrategias de evaluación del área o materia de que se trate.
Los tutores y profesores de las distintas áreas y materias mantendrán una comunicación fluida con los alumnos y sus familias en lo relativo a las valoraciones sobre el proceso de aprendizaje de los alumnos, con el fin de propiciar las aclaraciones precisas para una mejor eficacia del propio proceso. Los alumnos, o sus representantes legales, podrán formular reclamaciones sobre las calificaciones finales, de acuerdo con el procedimiento que, a tales efectos, se determine.
Aspectos Generales.
La evaluación de los aprendizajes de los alumnos se realizará por materias considerando el conjunto de las materias del curso, así como la madurez académica del alumno en relación con los objetivos del bachillerato y sus posibilidades de estudios superiores. Existirá una evaluación continua y una evaluación final donde se valoren los resultados conseguidos. Para superar las materias que se imparten en los dos cursos es necesario que los alumnos aprueben la materia del primer año. Se procederá igual en las materias que tengan un carácter progresivo. Se tendrán en cuenta los objetivos de la etapa así como los criterios de evaluación fijados para cada materia en el proyecto Curricular.
Proceso de evaluación.
La evaluación será realizada por el equipo de profesores del alumno que estará asesorado por el Departamento de Orientación. Los Consejos Escolares determinarán la forma de participar de los alumnos en el proceso de evaluación. Por cada grupo de alumnos se realizará, al menos, tres sesiones de evaluación y calificación siendo el profesor tutor el responsable de levantar acta del desarrollo de las sesiones y de elaborar un informe con las calificaciones que será remitido al alumno o al padre, madre o tutor legal.
Las calificaciones se expresarán mediante una escala numérica de uno a diez, sin decimales considerándose el cinco y superiores como positivas. Al finalizar el periodo lectivo se formulará una calificación final y para aquellos alumnos que no hubieran superado todas las materias existirá una sesión extraordinaria de evaluación y calificación.
Promoción de alumnos.
La decisión de promoción será tomada por el equipo de profesores asesorado por el Departamento de orientación. Se valorará la madurez académica del alumno en relación con los objetivos del bachillerato y sus posibilidades de progreso en estudios superiores. Para poder cursar el segundo año es necesario haber recibido una calificación positiva en las materias de primero con dos excepciones. Los alumnos que no promocionen deberán cursar de nuevo todas las materias de primero.La permanencia en Bachillerato será de cuatro años como máximo.
Titulación.
Los alumnos que hayan cursado satisfactoriamente el Bachillerato recibirán el título de Bachiller, independientemente de las modalidades que hubieran cursado. La calificación global será la media aritmética de las calificaciones de todas las materias que lo componen. El título de Bachiller facultará para poder acceder a la Formación Profesional de Grado Superior, estudios superiores de Enseñanzas Artísticas y a los estudios universitarios. En éste caso será necesario superar una prueba de acceso.
Documentos de evaluación.
Los documentos a utilizar son: el Expediente Académico, las Actas de Evaluación, el Libro de Calificaciones del Bachillerato y los Informes de Evaluación Individualizados.
Información a los alumnos y a las familias.
La comunicación de los resultados se hará por escrito al menos tres veces a lo largo del curso. El proceso a seguir será el mismo que para la E.S.O.
FORMACIÓN PROFESIONAL ESPECÍFICA.
Aspectos Generales.
La evaluación continua y final, se realizará por módulos profesionales, teniendo en cuenta las capacidades terminales como expresión de los resultados que deben ser alcanzados y los criterios de evaluación como referencia del nivel aceptable de esos resultados. Se considerará la competencia profesional característica del título y la madurez del alumnado en relación con sus posibilidades de inserción en el mundo laboral o en la continuación de estudios posteriores. Se requiere la superación del primer módulo para superar el segundo. Las estrategias e instrumentos de evaluación se recogerán en el Proyecto Curricular de Ciclo.
Proceso de evaluación.
La evaluación será realizada por el equipo educativo, en sesiones de evaluación, asesorado por el Departamento de Orientación. Se realizarán, al menos, tres sesiones de evaluación. Para poder realizar los módulos profesionales de Proyecto integrado y Formación en centros de trabajo será necesario una calificación positiva en los módulos profesionales asociados a la competencia y en los socioeconómicos. El profesor tutor coordinará las sesiones de evaluación, levantará acta y elaborará informes de cada alumno para su comunicación a los mismos o a sus padre o tutores legales. Las calificaciones se expresarán del uno al diez, considerándose positivas las de igual o superior a cinco. Los módulos profesionales de Proyecto integrado y Formación en centros de trabajo se calificarán como Apto o No Apto. Para la evaluación de módulos profesionales de Formación en centros de trabajo se considerará los informes elaborados por el tutor laboral.
Promoción de alumnos.
Cuando se sigan ciclos formativos de más de un curso académico, será necesario para promocionar del primero al segundo, que los alumnos no tengan pendiente módulos cuya superación suponga más del 25 por ciento del conjunto. Los que no promocionen deberán cursar de nuevo los módulos no superados. Se podrán presentar al mismo módulo un máximo de cuatro veces.
Titulación.
Los alumnos con calificación positiva en todos los módulos profesionales de que consta el ciclo formativo de Formación Profesional Específica obtendrán el título de Técnico (que le faculta para acceder a modalidades de Bachillerato) o Técnico Superior (que le faculta para acceder a la Universidad), según proceda en la correspondiente profesión.
Documentos de Evaluación.
Los documentos de evaluación son: el Expediente Académico, las Actas de Evaluación, el Expediente Individualizado y el Libro de Calificaciones de Formación Profesional.
Información a los alumnos y a las familias.
Existirá una comunicación por escrito al menos tres veces durante el curso académico.
EVALUACIÓN DE LOS PROCESOS Y DE LOS RESULTADOS DE APRENDIZAJE EN ALUMNOS CON N.E.E.
Aspectos generales.
La evaluación de los alumnos con N.E.E. requiere la coordinación de los profesores tutores con los profesores de apoyo, especialistas, departamento de orientación, equipos multidisciplinares y familia. La evaluación de los alumnos que presenten n.e.e. y se encuentren escolarizados en cualquier etapa del sistema educativo, a excepción de la universitaria, se realizará tomando como referencia los objetivos y criterios de evaluación establecidos en las adaptaciones curriculares que para ellos se hubieran realizado. Estas adaptaciones se recogerán en un documento individual que, junto con su informe individualizado y su evaluación psicopedagógica se adjuntará al Expediente Académico del alumno consignándose la circunstancia de la adaptación en el apartado de "datos médicos relevantes"
Las materias que hayan sufrido adaptaciones deberán consignarse con un asterisco en las Actas de Evaluación, en el Libro de Escolaridad o en el Libro de Calificaciones. Dependiendo del grado de deficiencia que presenten podrán ser eximidos de determinadas materias del Bachillerato. Podrán permanecer un año más en Educación Infantil, Primaria, y Secundaria Obligatoria. En Bachillerato podrán fraccionar las asignaturas de cada curso en dos bloques. En Ciclos Formativos se podrán presentar a la evaluación un máximo de seis veces.
EVALUACIÓN DE LA COMPETENCIA CURRICULAR.
Entendemos por competencia curricular lo que un alumno es capaz de hacer o conocer en relación al currículum que se desarrolla y se aplica para él. Es decir, sería la evaluación de las capacidades (cognitivas, motrices, de relación interpersonal, afectivas y de inserción social) en relación a los objetivos y contenidos que se planifican y se desarrollan en su ciclo y/o nivel educativo. La evaluación del nivel de competencia curricular de un alumno supondría descubrir las capacidades conseguidas para acometer nuevos objetivos educativos y aprender nuevos contenidos de aprendizaje (dentro de una concepción constructivista del aprendizaje). Es por esto por lo que los centros educativos, dentro de una política de autonomía de los centros, tienen que establecer los criterios de evaluación de ciclos o áreas tomando como punto de partida los establecidos por las administraciones con competencias en materia educativa.
La evaluación debe comenzar con la medición de la competencia curricular previa para proseguir en el proceso de aprendizaje con nuevos objetivos y contenidos partiendo de las situaciones reales de partida de nuestros alumnos.
Hay que tener presente que para evaluar correctamente una competencia curricular no sólo hay que analizar los contenidos conceptuales sino también los procedimentales y actitudinales. Según esto tendríamos que tener en cuenta a la hora de evaluar la competencia curricular:
a) Con referencia a la evaluación de los contenidos conceptuales: éstos se refieren a conceptos, hechos o datos.
Para la evaluación de hechos y datos podemos utilizar tareas de evocación (se pide al alumno que recupere una información de su memoria sin darle indicios o pistas) o de reconocimiento (el alumno marca la respuesta correcta ante varias alternativas). Las tareas de reconocimiento son más sencillas. Es necesario tener presente el factor olvido de forma que no se deje pasar mucho tiempo desde la práctica y la evaluación. Para la evaluación de conceptos se pueden presentar tareas de definición de significados, en las cuales se reproduce una definición; tareas de reconocimiento de definición, en la que se le pide al alumno que reconozca el significado de un concepto entre varias alternativas; la exposición sistemática, en la que el alumno realiza una composición oral o escrita sobre un concepto; la identificación de ejemplos o situaciones relacionadas con un concepto; la resolución de problemas, en ella se presenta un problema cuya resolución pasa por la utilización de un concepto antes aprendido.
b) Con referencia a la evaluación de contenidos procedimentales: su sentido es comprobar su funcionalidad, es decir, evaluar si el alumno es capaz de utilizar el procedimiento en otras situaciones. Deberemos tener en cuenta como indicadores:
- Si se tiene un conocimiento suficiente del procedimiento.
- Si lo utiliza de manera correcta y precisa.
- Si lo generaliza a otras situaciones.
- Si lo tiene automatizado.
c) Con referencia a la evaluación de las actitudes: tendremos que tener en cuenta que las respuestas son verbales o comportamentales. Las respuestas verbales se utilizan en la aplicación de escalas de actitudes y/o cuestionarios, pero éstas pueden ser engañosas (el alumno contesta lo que el profesor espera de él). Sería más importante evaluar las actitudes a partir de comportamientos observables en los que tendremos que precisar los tres componentes de una actitud (cognitivo o capacidad del alumno para pensar; afectivo o sentimientos, espíritu, emociones o pasiones; y tendencia a la acción). Estos tres componentes se pueden invalidar mutuamente ya que el alumno puede pensar y sentir de una manera y actuar de otra.
TÉCNICAS E INSTRUMENTOS PARA MEDIR LA COMPETENCIA CURRICULAR.
Una vez que el profesor delimita la competencia curricular, es decir, qué aspectos de los objetivos y contenidos fijados para la etapa o el ciclo queremos evaluar, le queda pendiente otra tarea no menos importante: seleccionar los instrumentos y las técnicas más adecuados a lo que se pretende evaluar.
Se trata ahora de dar una visión de las técnicas e instrumentos para medir la competencia curricular en función de los resultados de aprendizaje de nuestros alumnos. Una aclaración, mientras que técnica es el método que se utiliza para la obtención de la información, el instrumento es el recurso específico que se emplea.
1.- Técnicas de observación: mediante estas técnicas se obtiene información sobre la conducta y el comportamiento. Se conoce mediante esta técnica el comportamiento natural de los alumnos. Se utiliza, sobre todo, para evaluar la competencia curricular en el dominio de procedimientos y desarrollo de actitudes durante el trabajo diario de los alumnos en el aula. Se pueden utilizar escalas y/o listas de control para recoger los datos de forma más sistemática. Las escalas contienen rasgos a observar, el profesor anota la presencia o no de dichos rasgos. Las escalas contienen un listado de rasgos en el que se gradúa el nivel de consecución. También se pueden utilizar anecdotarios para recoger acontecimientos que no fuesen previsibles.
2.- Técnicas de pruebas: la información se obtiene mediante el resultado de una tarea realizada por el alumno. Las técnicas de pruebas presentan como características las siguientes: son estandarizadas, tienen un resultado máximo, los alumnos son conscientes de que están siendo evaluados y son fáciles de medir. Se consideran apropiadas para evaluar capacidades referidas a conceptos y procedimientos de tipo cognitivo. Pertenecen a este tipo de técnicas los exámenes y demás pruebas orales o escritas. Algunas pueden ser:
- Pruebas de composición y ensayo: para evaluar ideas de temas tratados, comentarios de texto, conferencias, etc.
- Pruebas objetivas: tienen un enunciado y una respuesta breve. Dentro de este tipo podemos encontrarnos: de respuesta corta (una frase, un dato, una palabra...); de texto incompleto; de correspondencia o emparejamiento; de opción múltiple y de verdadero-falso.
3.- Técnicas de revisión de tareas: nos ofrece información de forma continuada. Sirven para medir la competencia curricular respecto a procedimientos y actitudes y, en menor medida, a conceptos. Como instrumentos podemos utilizar:
- El análisis de los cuadernos de clase. Nos ofrece información sobre la toma de apuntes, el nivel de comprensión, la expresión escrita, la utilización de esquemas, subrayado, etc. Para ello, el profesor deberá establecer unos criterios previos y el alumno deberá conocer cuáles serán estos criterios.
- El análisis de investigaciones, monografías, planes de trabajo... Tiene como finalidad profundizar en algún conocimiento específico.
4.- Entrevistas: a través de ellas podemos recoger mucha información sobre aspectos que son difícilmente evaluables por otros métodos.
5.- Autoevaluación: nos ofrece información sobre el grado de competencia curricular que creen tener los alumnos. Requiere la elaboración de cuestionarios y son complemento ideal para utilizarlos con otras técnicas.
BIBLIOGRAFÍA.
- Ley de Ordenación General del Sistema Educativo. 13-9-1991. MEC
- Orden de 1 de febrero de 1993 sobre evaluación en Educación Infantil en la Comunidad Autónoma Andaluza. BOJA 23-2-93.
- Orden de 1 de febrero de 1993 sobre evaluación en Educación Primaria en la Comunidad Autónoma Andaluza. BOJA 23-2-93.
- Orden de 1 de febrero de 1993 sobre evaluación en Educación secundaria Obligatoria en la Comunidad Autónoma Andaluza. BOJA 23-2-93.
- Orden de 14 de septiembre de 1994 sobre evaluación en Bachillerato en la Comunidad Autónoma Andaluza. BOJA 22-10-94.
- Orden de 26 de julio de 1995 sobre evaluación en los ciclos formativos de Formación Profesional específica en la Comunidad Autónoma Andaluza. BOJA 12-8-95.
- Orden de 18 de Noviembre de 1996 por la que se complementan y modifican las Órdenes sobre Evaluación del las Enseñanzas de Régimen General. BOJA 12-12-1996.
- Revista Andalucía Educativa. Suplemento nº1. La Evaluación Educativa. Diciembre 1996. CEJA.