NADA DE ESO (Casi). nº 1
  LA REVISTA DE ARQUITECTURA DONDE NUNCA SALDRÁ MONEO.
  Curro Jorquera, como..... currojorquera@teleline.es
 
Editorial:
Teníamos un montón de posibilidades,todas muy sugerentes: A+U
(Arquitectura+ Urbanismo), AyU (Arquitectura y Urbanismo), D+A
(Diseño+Arquitectura), Qd'AiU (Quaderns d'Arquitectura i Urbanisme),
BBARQ (que no sé lo que significa), SyP (Servicio y Precio)...Pero no nos
ha parecido tener suficiente categoría.
Hubiese querido llamarla DAS ANDERE, pero ya estaba pillado, así que me
decidí por NADA DE ESO, que se parece pero no lo parece.
Además, cuando esta publicación sea importante, y tengamos doble columna
traducida al inglés, para hacer creer que la lee gente de fuera, podremos
llamarla NOTHING OF THAT (Almost), que no se entiende pero queda bien, y
cambiaremos a Moneo por Norman Foster.

Ahora sólo falta encontrar algo para publicar, que no va a ser fácil. Pero,
de momento, lo importante es que en este primer (y último) número no salga
lo que no sale.

Spain, 25 de diciembre, 1999

Aviso: La dirección de esta revista no se hace responsable de lo que opine su director.

1. DE LA SOTA PARA LOS AMIGOS
2. LE CORBUSIER Y LAS TORTUGAS
3. LAS DIFERENCIAS

  1. DE LA SOTA PARA LOS AMIGOS

Cuando el que suscribe lo que escribo aún no sospechaba que tendría que
nacer (lo juro por mis hijos), y Miralles todavía se comía los mocos,
Alejandro (de la Sota) convenció a los curas y les colgó un gimnasio de las
cerchas.
Le salió un edificio premonitorio con avaricia, y tan irrepetible que ni él
mismo lo repitió. Y no lo repitió porque no le salió, supongo. O, en
todo caso, no le salió porque no quiso, pero no le salió.
Si uno analiza (por encima) la obra de Alejandro de la Sota .....,
bueno, lo que quiero decir es que cuando uno proyecta va probando hasta
que le sale. Y lo que quiero decir también es que las cosas no son tan
sencillas como nos hacen creer con 'el Lugar', 'el Entorno', 'el Proceso',
'la Sustancialidad' y todo ese teatro. Si fuera tan fácil las cosas siempre
saldrían bien.
Alejandro de la Sota según Miralles

La realidad es más cruda y más compleja (de complejo). Cuando uno
piensa, si se da el caso, lo hace por aproximación o por tanteo, y cuando
uno proyecta va pensando: queda bien, no queda bien, me va mejor, me va
peor, más arriba, más abajo, no me toques ahí que no me gusta,...
Resumiendo, que se proyecta a ojo, y quien lo niegue miente, o se engaña a
sí mismo. Esto es así para el arquitecto y para el sastre, por lo
menos hasta que se le coge el tranquillo a la rutina del oficio (como Siza).

Aunque, pensándolo bien, importa poco cómo se piensa o se proyecta,
porque si vas a disparar, además de ser rápido y tener suerte, es
importante tener pistola, que es más o menos como tener un encargo, y es
fundamental tener la puntería de un gran arquitecto como de la Sota, todo
un caballero que nunca negó lo que yo digo ahora.
Por cierto, cuando de la Sota todavía se comía los mocos Le Corbusier
ya andaba haciendo de las suyas. Hay que ver cómo pasa el tiempo, y todavía
seguimos tan jóvenes.

2. LE CORBUSIER Y LAS TORTUGAS

Cuando los tiempos estaban maduros, y la fruta de la modernidad todavía
estaba algo verde, él llegó y se la comió,... el muy cabrón. Llegó de los
últimos y, sin avisar se puso delante. "¿A quién estais esperando...?",
preguntó. Y a continuación se dio un atracón.
Dice Cata que todos se copian de Le Corbusier; no se escapa ninguno. Unos
directamente lo dicen, otros lo admiten (faltaría más), y otros ni lo saben.

Andaban los años diez, (que son los que van antes de los veinte), y la
versión más creíble cuenta que se encontró la Arquitectura con las llaves
puestas, y que la estuvo paseando por el siglo impunemente hasta los
sesenta. Bueno, menos una vez que los Smithson lo vieron despistado y se
atrevieron a darse una vuelta.

Desde entonces los arquitectos siguen sus pasos, pisan donde él pisó.
Pero no por ningún tipo de fervor, sino porque Le Corbusier estuvo en
todas partes. Desde entonces los arquitectos miran la calle antes de
cruzar, y desde entonces antes de hacer nada primero le piden permiso.
Desde entonces vamos recogiendo las migajas que se dejó por el camino. Lo
que otros escalan con gran esfuerzo y enorme aplauso del público, él ya lo
ha paseado, de ida y de vuelta. Vayan donde vayan se encuentran el mismo
garabato impertinente: "LC ESTUVO AQUI".

Suyas son las parábolas de Miralles, el aire que respira Siza, el nosequé
vernáculo de Sert (y de Coderch), los huevos del Rem Koolhas, el folclore de
Steven Holl, las birrias del Richard Meier, los japoneses que vendieron su
alma y sus cromos de Mazinguer Z........las orejas que les crecen a
muchos,... 

Nada puedo decir, en cambio, de los que optaron por dejar la arquitectura
y dedicarse a otra cosa, como hizo Norman Foster, que diseña juguetes
para niños que quieren ser mayores, o Frank Gehry, que hace columpios para
mayores que son como niños.


Volviendo a Le Corbusier, suyas son las casas viga, las casas cajón, las
casas en altura, las casas en bajura (perdón, las casas tapiz), las casas
gusano, las casas autopista, las casas puente, las chabolas, los palacios de
gruyere, los museos caracol, las bóvedas catalanas, los champiñones,
las cafeteras, los delirios urbanísticos, los dibujitos, los
argumentos insostenibles para sostener proyectos...
Suya es también la culpa de muchas cosas, pero especialmente la de haber
mediado en el acuerdo más peligroso y equívoco del siglo: el pacto entre la
tradición y la modernidad. Lo que en su origen pudo ser una tímida sonrisa
en la historia de la arquitectura, hoy es una mueca inquietante que enseña
los dientes de oreja a oreja; y que puede hacerlo porque éste es su
momento, porque todos quieren ese pacto, porque todos lo aceptan, porque
los políticos cuentan con él, porque el más ignorante sabe que está bien
que la tradición y la modernidad vengan juntas, y el más culto no
tiene más remedio que saberlo, porque es la panacea y el gran negocio,...
porque Abel y Caín han vuelto a ser amigos y todos están contentos, desde
el vegetariano hasta las ministras del Medio Ambiente Cultural.
Dicen que hay que aprovechar las ventajas del presente sin perder las
raíces del pasado; Todo el mundo hace suyo el argumento más pusilánime y
cobarde para que todo cambie y al mismo tiempo se quede como está.

Pero el problema es que el problema ahora es sslo nuestro. Y el problema
es que no tenemos al tío Corbu para deshacer la trampa, igual que deshizo
la del "Esprit Nouveau". Porque igual que la hizo la deshizo, porque conocía
el truco.

Pero nos dejó la Arquitectura y se llevó las llaves (como Mairena).
Y no es que no hayamos cuidado la Arquitectura; al contrario, a menudo
lo hacemos más de la cuenta. Lo que pasa es que lo que tenemos ahora es
chatarra de museo; y un cementerio; de vanguardia, pero cementerio.

Y ¿qué hubiera hecho él?.......

Seguro que Le Corbusier se merendó lo que otros habían cocinado, pero
también es verdad que ha tenido su justo castigo en lo poco que le han
dejado los que reparten los méritos; y además sufrirá la dura penitencia de
aparecer para siempre en los mismos libros de historia de la Arquitectura
que Frank Lloyd Wright, que fue el Corbu americano, el copiado por la
gente de buen gusto,... un tío más cursi que 'La casa de la pradera'.

En definitiva, que aparte de Le Corbusier no ha habido nadie. Él ha
sido el único, y Alvar Aalto también ha sido el único.
Entretanto, y mientras sigamos en este callejón sin salida por delante
ni por detrás, seguiremos copiando, que para eso estamos.

3. LAS DIFERENCIAS

¿Cuál es la diferencia entre Rem Koolhas y Miralles?

Pero...? es que hay alguna diferencia, tan místicos los dos, tan
aerodinámicos, tan modernos, tan japoneses, tan finos, tan diseñados,
tan europeos, tan ensimismados en si mismos,...?
Pues sí. La diferencia está en los libros.
¿en los libros que han publicado?
No. En los libros que se han comprado.

Miralles se compró las "obras completas de Le Corbusier" (8 tomos y
una pasta gansa), además de algunos otros que ya tenía.

Rem Koolhas sólo tiene un libro. "Le Corbusier" (en edición de bolsillo),
pero se lo ha mirado mucho.

nota: Cuando llegó Steven Holl en la librería sólo quedaba "Le Corbusier
fácil", junto a las recetas de cocina.



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