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1. DE LA
SOTA PARA LOS AMIGOS
Cuando el
que suscribe lo que escribo aún no sospechaba que
tendría que
nacer (lo juro por mis hijos), y Miralles todavía se
comía los mocos,
Alejandro (de la Sota) convenció a los curas y les
colgó un gimnasio de las
cerchas.
Le salió un edificio premonitorio con avaricia, y tan
irrepetible que ni él
mismo lo repitió. Y no lo repitió porque no le salió,
supongo. O, en
todo caso, no le salió porque no quiso, pero no le
salió.
Si uno analiza (por encima) la obra de Alejandro de la
Sota .....,
bueno, lo que quiero decir es que cuando uno proyecta va
probando hasta
que le sale. Y lo que quiero decir también es que las
cosas no son tan
sencillas como nos hacen creer con 'el Lugar', 'el
Entorno', 'el Proceso',
'la Sustancialidad' y todo ese teatro. Si fuera tan
fácil las cosas siempre
saldrían bien.
Alejandro de la Sota según Miralles
La realidad es
más cruda y más compleja (de complejo). Cuando uno
piensa, si se da el caso, lo hace por aproximación o por
tanteo, y cuando
uno proyecta va pensando: queda bien, no queda bien, me
va mejor, me va
peor, más arriba, más abajo, no me toques ahí que no
me gusta,...
Resumiendo, que se proyecta a ojo, y quien lo niegue
miente, o se engaña a
sí mismo. Esto es así para el arquitecto y para el
sastre, por lo
menos hasta que se le coge el tranquillo a la rutina del
oficio (como Siza).
Aunque,
pensándolo bien, importa poco cómo se piensa o se
proyecta,
porque si vas a disparar, además de ser rápido y tener
suerte, es
importante tener pistola, que es más o menos como tener
un encargo, y es
fundamental tener la puntería de un gran arquitecto como
de la Sota, todo
un caballero que nunca negó lo que yo digo ahora.
Por cierto, cuando de la Sota todavía se comía los
mocos Le Corbusier
ya andaba haciendo de las suyas. Hay que ver cómo pasa
el tiempo, y todavía
seguimos tan jóvenes.

2. LE
CORBUSIER Y LAS TORTUGAS
Cuando los tiempos
estaban maduros, y la fruta de la modernidad todavía
estaba algo verde, él llegó y se la comió,... el muy
cabrón. Llegó de los
últimos y, sin avisar se puso delante. "¿A quién
estais esperando...?",
preguntó. Y a continuación se dio un atracón.
Dice Cata que todos se copian de Le Corbusier; no se
escapa ninguno. Unos
directamente lo dicen, otros lo admiten (faltaría más),
y otros ni lo saben.
Andaban los años
diez, (que son los que van antes de los veinte), y la
versión más creíble cuenta que se encontró la
Arquitectura con las llaves
puestas, y que la estuvo paseando por el siglo
impunemente hasta los
sesenta. Bueno, menos una vez que los Smithson lo vieron
despistado y se
atrevieron a darse una vuelta.
Desde entonces los
arquitectos siguen sus pasos, pisan donde él pisó.
Pero no por ningún tipo de fervor, sino porque Le
Corbusier estuvo en
todas partes. Desde entonces los arquitectos miran la
calle antes de
cruzar, y desde entonces antes de hacer nada primero le
piden permiso.
Desde entonces vamos recogiendo las migajas que se dejó
por el camino. Lo
que otros escalan con gran esfuerzo y enorme aplauso del
público, él ya lo
ha paseado, de ida y de vuelta. Vayan donde vayan se
encuentran el mismo
garabato impertinente: "LC ESTUVO AQUI".
Suyas son las
parábolas de Miralles, el aire que respira Siza, el
nosequé
vernáculo de Sert (y de Coderch), los huevos del Rem
Koolhas, el folclore de
Steven Holl, las birrias del Richard Meier, los japoneses
que vendieron su
alma y sus cromos de Mazinguer Z........las orejas que
les crecen a
muchos,...
Nada puedo decir, en
cambio, de los que optaron por dejar la arquitectura
y dedicarse a otra cosa, como hizo Norman Foster, que
diseña juguetes
para niños que quieren ser mayores, o Frank Gehry, que
hace columpios para
mayores que son como niños.

Volviendo a Le
Corbusier, suyas son las casas viga, las casas cajón,
las
casas en altura, las casas en bajura (perdón, las casas
tapiz), las casas
gusano, las casas autopista, las casas puente, las
chabolas, los palacios de
gruyere, los museos caracol, las bóvedas catalanas, los
champiñones,
las cafeteras, los delirios urbanísticos, los dibujitos,
los
argumentos insostenibles para sostener proyectos...
Suya es también la culpa de muchas cosas, pero
especialmente la de haber
mediado en el acuerdo más peligroso y equívoco del
siglo: el pacto entre la
tradición y la modernidad. Lo que en su origen pudo ser
una tímida sonrisa
en la historia de la arquitectura, hoy es una mueca
inquietante que enseña
los dientes de oreja a oreja; y que puede hacerlo porque
éste es su
momento, porque todos quieren ese pacto, porque todos lo
aceptan, porque
los políticos cuentan con él, porque el más ignorante
sabe que está bien
que la tradición y la modernidad vengan juntas, y el
más culto no
tiene más remedio que saberlo, porque es la panacea y el
gran negocio,...
porque Abel y Caín han vuelto a ser amigos y todos
están contentos, desde
el vegetariano hasta las ministras del Medio Ambiente
Cultural.
Dicen que hay que aprovechar las ventajas del presente
sin perder las
raíces del pasado; Todo el mundo hace suyo el argumento
más pusilánime y
cobarde para que todo cambie y al mismo tiempo se quede
como está.
Pero el problema es
que el problema ahora es sslo nuestro. Y el problema
es que no tenemos al tío Corbu para deshacer la trampa,
igual que deshizo
la del "Esprit Nouveau". Porque igual que la
hizo la deshizo, porque conocía
el truco.
Pero nos dejó la
Arquitectura y se llevó las llaves (como Mairena).
Y no es que no hayamos cuidado la Arquitectura; al
contrario, a menudo
lo hacemos más de la cuenta. Lo que pasa es que lo que
tenemos ahora es
chatarra de museo; y un cementerio; de vanguardia, pero
cementerio.
Y ¿qué hubiera
hecho él?.......
Seguro que Le
Corbusier se merendó lo que otros habían cocinado, pero
también es verdad que ha tenido su justo castigo en lo
poco que le han
dejado los que reparten los méritos; y además sufrirá
la dura penitencia de
aparecer para siempre en los mismos libros de historia de
la Arquitectura
que Frank Lloyd Wright, que fue el Corbu americano, el
copiado por la
gente de buen gusto,... un tío más cursi que 'La casa
de la pradera'.
En definitiva, que
aparte de Le Corbusier no ha habido nadie. Él ha
sido el único, y Alvar Aalto también ha sido el único.
Entretanto, y mientras sigamos en este callejón sin
salida por delante
ni por detrás, seguiremos copiando, que para eso
estamos.
3. LAS
DIFERENCIAS
¿Cuál es la
diferencia entre Rem Koolhas y Miralles?
Pero...? es que hay
alguna diferencia, tan místicos los dos, tan
aerodinámicos, tan modernos, tan japoneses, tan finos,
tan diseñados,
tan europeos, tan ensimismados en si mismos,...?
Pues sí. La diferencia está en los libros.
¿en los libros que han publicado?
No. En los libros que se han comprado.
Miralles se compró
las "obras completas de Le Corbusier" (8 tomos
y
una pasta gansa), además de algunos otros que ya tenía.
Rem Koolhas sólo
tiene un libro. "Le Corbusier" (en edición de
bolsillo),
pero se lo ha mirado mucho.
nota: Cuando llegó
Steven Holl en la librería sólo quedaba "Le
Corbusier
fácil", junto a las recetas de cocina.
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