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  La situación hoy en día es muy diferente. Solo restan unos 60 Km. de línea, que unen entre si 13 estaciones.  Las razones de este hundimiento están en el origen mismo del ferrocarril de Mallorca, concebido para dar servicio a los pueblos del interior de la isla, donde se concentraba la agricultura y  la industria, y por competir con la tracción animal, lenta y de escasa capacidad.

    Cuando las tierras del mar pasaron a ser el verdadero motor de la economía, el tren no llego al mar y no pudo servirlas. Cuando la motorización agilizó el transporte por carretera, el tren continuaba haciendo un largo recorrido para llegar a cualquier parte.

    La línea de Inca, con carácter de línea de cercanías, ofrece un servicio de elevada frecuencia, y el tren de Sóller, que se ha beneficiado de la llegada del turismo, constituyen los últimos testimonios de lo que fue la impresionante red mallorquina de ferrocarriles.

              El mes de marzo de 1981 comenzó el cambio de ancho de vía de Palma a Inca, se modifico al              ancho métrico.

   

            El año 1993 se transfirieron a la Comunidad Autónoma de las Isla Baleares las competencias en      materia de transporte por ferrocarril y se constituyó la empresa pública Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM) con el objeto de gestionar la explotación ferroviaria de las Islas Baleares. Las actividades de SFM se iniciaron de forma efectiva el 20 de abril de 1994.

            Las primeras actuaciones de SFM se centraron el la línea Palma-Inca, único tramo en servicio. La precaria situación en que se encontraba la línea a causa de la obsolencia del material móvil, d la vía y de las instalaciones condicionó de forma decisiva el orden de prioridades en las inversiones necesarias. Se traba de modernizar y adaptar el transporte ferroviario a las necesidades de los usuarios mejorando sustancialmente la calidad del servicio.

            El objetivo de modernización de la línea Palma-Inca se concretó en diversas actuaciones (renovación del material rodante, remodelación y renovación de edificios e instalaciones, mejoras en seguridad , rehabilitación de la vía, nuevos talleres, compra de piezas de parque) este conjunto de actuaciones han supuesto hasta la fecha un gasto en concepto de inversión cercano a los 2.000 millones de pesetas, que junto con los 1.348 millones de pesetas presupuestados para el año 1998, representa una inversión superior a   los 3.000 millones de pesetas, y constituyen la primera fase de mejora integral de la línea Palma-Inca, al tiempo que comprometen los recursos financieros de que dispone SFM. La conveniencia de realizar este importante esfuerzo inversor tiene su reflejo en una evolución creciente del número de pasajeros y una valoración global del servicio muy positiva.