LA
PIEDAD
PONTIFICIA,
REAL, VENERABLE Y ANTIGUA HERMANDAD DEL SANTO ENTIERRO DE NUESTRO SEÑOR
JESUCRISTO Y NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD Y ARCHICOFRADIA DE LA VIRGEN
DE LOURDES. Dos pasos.
Fue punto final del tradicional Vía Crucis que se iniciaba en la Alameda Cristina, y aunque modificada a lo largo del tiempo aún conserva el empaque y la grandeza de siglos de historia.
Existía en este lugar una Cruz de Humilladero que se llamaba del Calvario y a finales del siglo XV se comenzó a edificar una pequeña capilla que sería la precedente de la actual.
Viniendo hacia Jerez, dejando a la derecha el Sanatorio de Santa Rosalía, nos encontramos, sobre un muro encalado, con una cúpula de bulbo. Recuerda a Tierra Santa.
Si llegamos a la calle de La Sangre (hoy Tardixt) veremos un pequeño compás, y, a la izquierda, la fachada principal de la Capilla de estilo renacentista. El eje de la composición es un arco que ocupa toda la altura de la fachada. Su antecedente está en los arcos de triunfos. Enmarca, cobija la portada que, muy rehundida, se corona con frontón rectilíneo.
El interior es de dos naves con tres tramos cada una. La continua a la puerta principal termina en un amplio prebisterio con planta de cruz griega, sobre la cúpula, que por el interior tiene decoración y relieves barrocos.
El retablo mayor es una hermosa moldura rocalla que enmarca el camarín. En ella podemos contemplar unos medallones que representan las trece primeras estaciones con un originalísimo vía crucis. La decimocuarta está constituida por las imágenes de Cristo yacente, la Piedad, San Juan y las Tres Marías y como fondo de todas ellas la cruz.
Hermanos y Nazarenos: Tiene unos 450 hermanos de los que procesionan unos 200 como nazarenos.
Tiempo de paso de la cofradía: Unos 20 minutos.
Túnicas:
Túnica y capa de raso negras y antifaz y cinturón de terciopelo
negro y zapatillas negras. Sobre la capa, el escudo, en el cual se representan
sus títulos, sobre la cruz roja del Santo Sepulcro.
Escudo:
Al
igual que en las hermandades homónimas de otras ciudades, el escudo
es una Cruz clavada en un montículo. En cada brazo de la Cruz hay
apoyada una escalera y sobre el montículo están una calavera
y dos tibias cruzadas en aspa.
A partir de 1927 debido
a que el rey Alfonso XIII acepta el título de Hermano Mayor Honorario
Perpetuo, se coloca al lado del escudo de la Hermandad el de Alfonso XIII
y los dos escudos quedan timbrados por una corona real. En la actualidad,
la primitiva composición queda enmarcada por el collar de la Orden
del Toisón de Oro y de fondo la Cruz de Jerusalen. El escudo queda
superado por una tiara (ha desaparecido la corona real), y las ínfulas
hacen las veces de filacteria que contiene el titulo oficial de la Hermandad.
Para completar el diseño se han colocado dos llaves cruzadas, de
las cuales sólo se ven los paletones en la parte superior y los
anillos o asas en la inferior.
Color de los cirios: Tiniebla.
Iconografía:
En el primer paso se representa el Santo Entierro de Cristo. La iconografía
de este momento postpasionista, entendida como episodio sagrado en el que
Cristo, tras haber muerto en la Cruz, es depositado en un sepulcro, ha
sido usual en Castilla, pero en Andalucía fue interpretado de manera
diferente. Mientras la hechura andaluza, sobre todo la hispalense, que
es la que lleva la pauta artística, efigia a Cristo con carácter
exento, de bulto redondo, las obras castellanas de esta temática
vienen a ser como relieves dirigidos al espectador. Por otra parte, los
imagineros andaluces sublimaron el patetismo de la escuela castellana,
gracias a un peculiar dramatismo que, en modo alguno, supuso la falta de
consulta o estudio del natural. En nuestra ciudad poseemos otra imagen
de identica iconografía, el Cristo de las Aguas, que se encuentra
en la Iglesia de San Dionisio, de época gótica en su transición
al Renacimiento. En el segundo paso, Dolorosa bajo palio.
Paso
de Misterio:
La figura del Jesús yacente es una obra anónima del siglo
XVI. La imagen es de tamaño académico. Tiene los brazos articulados
por los hombros. Las piernas aparecen un poco encogidas. Los cabellos son
postizos, naturales. Es un detalle muy propio del Barroco: el Barroco gusta
mucho de los postizos e incluso a veces llega a ser desagradable, pues
aunque ya se han perdido, gustaban de poner incluso uñas realizadas
con otros materiales. Llama la atención de esta talla el agujero
de los clavos, tanto en las manos como en los pies, que aparece realizado
muy someramente, con muy pocos recursos, limitándose el anónimo
escultor a presentar en la imagen un boquete. No tiene, por tanto, la forma
de clavo propiamente dicha, ya que el imaginero se limitó a horadar
las manos y los pies de Cristo.
Los ojos son impresionantes, vueltos hacia arriba y abiertos casi en su totalidad. La nariz es de trazado clásico. La boca está muy bien ejecutada, ligeramente entreabierta. La barba está realizada a base de rizos menudos y está partida en el centro, es decir, es barba bífida. Sabemos que la costumbre de tallar barbas así era muy del gusto de nuestros imagineros del Siglo de Oro.
En la cabeza lleva potencias y está exenta de corona de espinas, lo cual se corresponde con la antigua tradición que pensaba que, tras el Descendimiento de Cristo de la Cruz, las tres Marías le desprendieron de las sienes al Señor la corona de espinas que había llevado a lo largo de su martirio. El torso está surcado por hilos de sangre y tiene el costado abierto por la lanzada. Las potencias son de una extraordinaria belleza, están realizadas en oro con rosetas de filigranas en las que se inscriben esmeraldas. Quedan definidas por un vástago triangular alargado sobre el que se dispone un querubín, y a ambos lados de las alas, se alzan dos rayos flameados muy estilizados que enmarcan haces de rayos biselados. Aunque uno de los vástagos de inserción ha sido sustituido, en los otros dos encontramos un completo marcaje que nos permite identificar al autor de estas potencias, así como la cronología aproximada de su ejecución. Junto a una burilada larga y regular aparecen impresionadas las marcas del artista platero jerezano Pedro Moreno de Celis, activo en la primera mitad del siglo XVIII.
Es muy arriesgado hacer una atribución de este Cristo Yacente del Santo Entierro. Hay que recordar que el siglo XVI, a los andaluces, nos parece lejano aún en cuanto a mentalidad artística se refiere, sobre todo en los primeros años de dicho siglo. No es hasta la eclosión del Barroco cuando el andaluz, con su peculiar forma de sentir, empieza a vislumbrar que las tallas de sus Cristos tienen una "garra" especial.
La imagen se venera dentro de una urna funeraria de plata de ley y cristal de roca, hecha por Juan Laureano de Pina, y donada a la Hermandad por la familia Ponce de León. Juan Laureano de Pina nació en Jerez en 1630. Se examinó de maestro platero en 1676 y en el 77 fue nombrado platero de la Catedral Hispalense. Este autor está considerado como el orfebre más importante del Barroco andaluz. Tras el encargo realizado, el orfebre diseñó una armazón para los cristales. La base está formada por unos cuantos perfiles sobre los que predomina un gran bocel. De ella parten diez pilastras; en cada extremo de la urna se unen dos pilastras en ángulo recto y otras dos dividen en partes iguales las caras laterales. Las pilastras terminan en unas inmensas ménsulas que le dan al conjunto riqueza y movimiento. Al mismo tiempo son funcionales: soportan la tapa. La tapa tiene el centro plano y termina en unos faldones que se quiebran y repiten los perfiles de las pilastras y sus ménsulas. Repartidos por todo el conjunto hay unos apliques de plata dorada, y múltiples anforitas que colocadas sobre la tapa nos pueden recordar una crestería. El mayor mérito de esta joya es que, pese a la época de su realización, el Barroco, tiene un diseño claro, limpio, y no molesta ni distrae cuando se venera la imagen. Esta obra la comenzó Juan Laureano de Pina en 1669 y se estrenó el 9 de abril de 1694 según consta en una inscripción que lleva en uno de sus costados ("Este féretro se estrenó el Viernes Santo 9 de abril de 1694"). Se ignoran los motivos que obligaron al orfebre a tardar años en terminar la urna, la cual está hecha para contener una imagen de tamaño académico, mide 166 centímetros de largo y, quizás, para procesionar sobre unas pequeñas andas a hombros de unos pocos cofrades. A principios de este siglo, en 1926, se realizaron en Valencia seis Angeles de plata fundida y ellos, que son neogóticos, son ahora los que soportan esta joya del Barroco. Manuel Seco Isbert es el autor de los respiraderos de plata este paso. El año 2000 será portado por primera vez por costaleros. El paso se iluminaba con 4 cirios sobre candeleros en los extremos del paso. Las andas eran llevadas con ruedas.
Las dimensiones del paso
son de 199 cms. de ancho por 348 de largo y 142 de alto.
Paso
de Palio:
En el paso de palio se venera la Nuestra Señora de la Piedad, que
puede fecharse en el siglo XVII. Es una imagen de candelero. Dolorosa que
entronca estilísticamente con la escuela sevillana. Un sector minoritario
de la crítica ha visto en esta Virgen rasgos propios del arte de
Luisa Roldán, llamada La Roldana. Pero si estudiamos detenidamente
el estilo personal de esta escultora sevillana, comprobamos que, en realidad,
la Virgen de la Piedad es una Dolorosa bellísima, que tiene la particularidad
de que el rostro hace un giro bastante marcado a la derecha. Es una talla
de vestir y casi de tamaño natural. El modelado del rostro está
perfectamente ejecutado, siendo expresivo y compungido, mostrando un intenso
dolor. Estos detalles abonan por la adscripción de esta talla a
la escuela sevillana. Su bendición se documenta en el año
1712 (junto con las imágenes de San Juan y las Tres Marías,
que en la actualidad ninguna de las cuatro procesionan), por lo que deducimos
que la talla es aproximadamente de los primeros años del siglo XVIII.
Si fuera de las gubias de La Roldana, habría que situar esta talla
en su período gaditano, es decir, de 1686 a 1687, o bien, forzada
dicha autoría, suponerla realizada dentro del período madrileño
de nuestra artista, es decir, en los años finales del XVII o comienzos
del XVIII. Pero esto último es poco probable, ya que la artista,
al instalarse en Madrid, se dedicó fundamentalmente a hacer trabajos
en barro cocido policromado, descuidando un poco la imaginería pasionista
que, con anterioridad había cultivado, si exceptuamos su preciso
Nazareno de Sisante (Cuenca).
En el rostro de la Virgen de la Piedad observamos unas cejas muy bien construidas, como si estuvieran trazadas a lápiz, formando un entrecejo en la frente, lo que dota a la Dolorosa de una expresión de intenso sufrimiento. Los ojos son grandes y miran hacia abajo. La nariz es clásica y la boca es de labios rosados y turgentes. El óvalo del rostro nos trae recuerdos de tallas sevillanas. Las manos están realizadas con exquisito gusto, dentro de la estética imperante por aquel siglo. Hay que tener en cuenta que la imagen ha sufrido diversas restauraciones. La última fue la de 1980.
Toda la orfebrería del paso es de estilo barroco y obra de los talleres de Seco Velasco (así los respiraderos del paso son del año 1944/45), salvo la corona (1949) que es de Seco Ibert, y fue regalo de D. Juan Pedro Domecq. La candelería tiene 124 puntos de luz y los candelabros de cola, de 1973, 16 puntos de luz.
Por su parte lo que más categoría ostenta son los bordados. De estos, es el manto el que se lleva la palma. Luce ricos bordados barrocos, de oro sobre terciopelo negro. Manuel Beltrán Jiménez fue el que diseñó tanto el manto como el palio y la ejecución del bordado la realizaron las hermanas Ana y Josefa Antúnez en Sevilla: en 1882 el palio y en 1891 el manto para la Hermandad de la O de Sevilla (En 1880 se realizó otro manto que no fue del gusto de esta Hermandad, estrenando el nuevo el 27 de marzo de 1891). Tanto el manto como el palio fueron adquiridos por la Hermandad del Santo Entierro, estrenándose en Jerez el año 1930. Pagaron por entonces los jerezanos 30.000 pesetas para que los cofrades hispalenses pudieran hacerse un nuevo palio. Tanto el manto como el palio fueron pasado a nuevo terciopelo en los talleres de Carrasquilla en 1930.Fue restaurado tras la Semana Santa de 1991 y antes de la de 1992, en los talleres de bordado de Fernández y Enríquez, en Brenes, pasándose los bordados a un nuevo terciopelo. En la actualidad el paso luce unos preciosos faldoncillos que fueron en su día las antiguas caídas del palio. También posee otro de camarín, regalo de la reina Victoria Eugenia. En el año 1926 la Hermandad de la Piedad estrenó un manto de tercipelo morado, bordado en Valencia. El paso de palio era cargado por fuera y el manto es semilargo. Procesionó con él hasta que en el año 1930 lo hizo con el manto negro actual.(El morado se expuso en los Claustros de Santo Domingo en la primera exposición "De la Semana Mayor" del año 1991. La saya de la Virgen es de autor anónimo del siglo XIX. LLeva también puesto un fajín de Capitán General del Ejército.
No posee imagen venera. En el llamador, de plata, figura una paloma sobre una rama.
Costaleros: A partir del año 2000,.la Urna es portada por 24 hermanos-costaleros. Anteriormente era empujada por 8 "costaleros". En el paso de palio, van 30 hermanos-costaleros.
Capataces: En el paso de la Urna Juan Jesús García García y en el de palio Diego García de los Santos.
Hermano Mayor: Enrique Espinosa de la Calle.
Vestidor de las Imágenes: Manuel González Monroy.
Director de Cofradía: José Manuel Espinosa Salido.
Música: Escuadra de Tambores de la Banda de la Fundación Alcalde Zoilo Ruiz Mateos de Rota para el paso de la Urna y la Banda de Música de la Fundación Alcalde Zoilo Ruíz Mateos de Rota tras el paso de Palio. Los Tambores a la funerala, del año 2000, que sustituyeron al tradicional trío de capilla que venía precediendo el paso de la Urna en los últimos años, también han sido sustituido por marchas fúnebres.
Marchas procesionales dedicadas: "Virgen de la Piedad", de Manuel Fernández Molina, Parrilla de Jerez y Carlos Cerveró, y "Nuestra Señora de la Piedad", del maestro Joaquin Villatoro Medina.
Flores: Iris morados son las flores que adornan la urna y clavel de color blanco para el paso de la Virgen de la Piedad. Este paso también ha llevado muchos años rosas blancas, siendo los autores de los exornos los Hermanos Olmedo.
Estrenos 2001: Libro de Reglas en terciopelo negro. La orfebrería ha sido realizada por Manuel de los Rios y el escudo brodado que aparece en el centro del mismo ha sido realizado por el bordador jerezano Ildefonso Jiménez. Otra de las novedades radica en la incorporación de una Banda de Música para el paso de la Urna, que interpretará durante todo el itinerario una selección de marchas fúnebres
Estrenos 2000: Será portada la Urna por primera vez por unos 25 ó 30 costaleros y no con ruedas como ha venido siendo habitual hasta ahora. Para ello se ha realizado nueva parihuela, asi como unos nuevos faldones. También se modifica la iluminación estrenando igualmente una docenas de candeleros con tulipas, realizados en Orfebrería Mallol, de Sevilla. Asimismo, se presenta la restauración del techo del palio de la Virgen de la Piedad por los talleres de Fernández y Enriquez de Brenes (Sevilla) y un nuevo Simpecado bordado en oro y realizado en los mismos talleres de Fernández y Enríquez de Brenes y su correspondiente asta.
Insignias: Cruz de Guía, con cuatro faroles de respeto, obra éstos del orfebre jerezano Manuel Rodríguez, que fueron realizados en principio en número de seis para la Hermandad, que debido a la amistad existente entre esta Cofradía y la Hermandad del Cristo de la Viga, le fueron regalados a la misma dos de ellos. Cuatro bocinas de plata, con paño de terciopelo negro. En esta Cofradía en el cortejo de la Urna, suelen hacer estación representaciones de otras Hermandades de la ciudad, del Consejo de Hermandades, representantes civiles y militares de la ciudad y del clero. La urna es escoltada por cinco miembros de la Guardia Civil.
En el cortejo de palio, Estandarte con el escudo de la Hermandad, paño casi cuadrado de terciopelo de color negro, con el borde inferior recortado formando un dibujo mixtilíneo y rematado por un galoncillo con flecos. Tiene una calavera en medio, a los pies de la Cruz. La corona es proporcionada y por los lados de la cartela asoman los anillos y los paletones de dos llaves que se cruzan por detrás de ella. El estandarte como muy pronto es de 1925, año en que Pío XI le concedió a la Hermandad el título de Pontificia. Todo ello tiene unos tonos mates, discretos. Con un oro muy brillante y coronándolo todo, hay una tiara. Las ínfulas, largísimas, convertidas en filacterías contienen el título de la Hermandad y a base de plieges y ondulaciones lo envuelven todo y parecen una segunda cartela. Esta claro que la tiara es posterior; Dos banderas de la Virgen, negras con la Cruz de jerusalen en rojo; Libro de Reglas, austero, de piel en su color, adornado con filetes de oro, flores de lis y el escudo de la Hermandad estampado en el centro. En realidad, es un libro de actas y muy lujoso. En su interior las guardas son de moaré blanco. Después de la página de respeto, se hace constar con letra gótica, de quién es el libro, a que fin se destina y por quien fue donado en el año 1922. En el reverso de esta página, con letra inglesa muy grande, la frase "Lema: España entera te guarda". En la página siguiente, de frontis, una pintura firmada por A.Rivero ocupa toda la página. Sobre una cartela, que está en la parte inferior y en cuyo interior se vuelve a leer a qué fin se dedica el libro y el título completo de la Hermandad, está el escudo de España y a su lado reposa un león. De fondo, una perspectiva de la capilla del Calvario: jardín con arbolado, monumento al Corazón de Jesús, y en último término la Real Capilla con su inconfundible cúpula. En la primera página está el acta de la sesión en que S.M.Don Alfonso XIII toma posesión de su cargo de Hermano Mayor Presidente Honorario (17 de octubre de 1922). Después de esta firma el libro se convirtió en un album-recuerdo de las personas ilustres que visitaban la Capilla de la Hermandad: el General Primo de Rivera, firma el 8-1-1927; los infantes de España en el año 1929, etc. En el 2001 se estrena las tapas en terciopelo negro. La orfebrería ha sido realizada por Manuel de los Rios y el escudo brodado que aparece en el centro del mismo ha sido realizado por el bordador jerezano Ildefonso Jiménez; Segundo Estandarte de la Hermandad, es el más moderno y está plegado y tiene forma trapezoidal. Además de los dos estandartes que procesionan actualmente la Hermandad posee un tercero, más antiguo, probablemente de la primera mitad del siglo pasado, que ya no figura en los cortejos. En él, el escudo casi se pierde en el centro del paño; es una cartela muy simple, con dos palmas en la parte inferior y una corona real enorme, desproporcionada, rematándola. En el interior de la cartela se representa un pequeño montículo, sobre él se levanta una Cruz y dos escaleras se apoyan en los brazos de ésta. Por el montículo, desperdigados, hay un martillo y unas tenazas. El conjunto tiene un atractivo muy especial, y la calidad del bordado y su conservación son óptimas.
Llevaba el Pendón morado de Castilla, concedida por el Rey Alfonso XIII, y que era portado por un oficial del Ejército escoltado por otros dos oficiales. En los últimos tiempos era portado por un hermano. Muy pocas cofradías en España tienen el privilegio de portarlo en sus cortejos.
Referencia histórica: La primitiva Cofradía de la Piedad fue creada en el Monasterio de Santa María de la Merced en el año 1546. Según el escrito de de Don Pedro de Robles al Vicario de Jerez de fecha 15 de junio de 1604 ordenando las Cofradías de aquel entonces por orden de antigüedad a esta de la Piedad la citaba en cuarto lugar con una antigüedad de la aprobación de la misma cifrada en el 11 de noviembre de 1547, siendo de las que actualmente procesionan la segunda, después de la del Mayor Dolor, y en aquel momento, ocupaba el cuarto lugar, pues dos de ellas se extinguieron.
La Congregación Mercedaria donó unos terrenos a la Hermandad para labrar su propia Capilla, según consta en escritura ante Juan Montesinos, realizada el 3 de diciembre de 1565.
Por otro lado, la antiquísima Cofradía de los Remedios se cree que existió ya en el siglo XV, aunque dentro del carácter no pasional. Con el paso del tiempo, la Asociación se acogió a esta disciplina, siendo aprobada el 19 de septiembre de 1517, ocupando el segundo lugar por orden de antigüedad en la carta antes mencionada. Posteriormente, a esta última de los Remedios, con residencia en la Capilla de la Puerta Real, se le unió a la del Santo Entierro, cosa que pudo haber ocurrido entre los años finales del siglo XVI y principios del siguiente (Según el archivero e historiador jerezano Don Agustín Muñoz, a esta procesión del Santo Entierro hizo presencia el Rey Alfonso XI, en el año 1340, en su estancia en la ciudad). A finales del siglo XVII se produjo la unión de las Cofradías de la Piedad y el Santo Entierro, para mantenerse fundidas hasta el momento actual.
Con la donación de los terrenos para labrar su Capilla, la Cofradía de la Piedad adquirió gran auge, influenciada por la continua peregrinación de los fieles de Jerez al antiguo Humilladero que se encontraba al final de la primitiva calle de la Sangre. Este antiguo humilladero, también según Agistín Muñoz, estuvo situado en el final de la calle denominada de la Sangre, por el antiguo Hospital de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, allí situado en la actual calle Tardixt.
Según consta en sus primitivas Reglas (de la Piedad), sus hermanos llevaban túnica larga de lienzo blanco grueso, a semejanza de Nuestro Señor Jesucristo, descubierta por la espalda, y capirote que cubría el rostro, sobre el cual portaban el escudo mercedario y cordón de cáñamo; iban, salvo algún caso de excepción, todos descalzos; naturalmente, la vestimenta de estos hermanos se refería a los de disciplina de sangre. En sus primitivos desfiles, se realizaba estación penitencial con un cortejo iniciado por un Estandarte negro con la imagen de Jesús en rojo y con un paño negro en forma de capa a las espaldas; tras el estandarte, la comitiva compuesta por hermanos de sangre y de luz, mezclados según un orden previsto en sus mencionadas normas. A continuación de esta mezcla de hermanos, iba la imagen de un Crucificado y, tras dicha imagen, antes de unos hermanos, la imagen de la Virgen de la Piedad. Ante las dos imágenes iban unos grupos de personas vestidas de negro como portadores o guiadores de las imágenes. Destacaban en su situación en la comitiva los altos cargos directivos, como lo preveían en sus primitivas Reglas.
Estas famosas Reglas de fundación mencionan la celebración de dos Cabildos de Hermandad, uno el día de Nuestra Señora de la Asunción, en el cual se elegían los cargos directivos (los cargos eran: dos hermanos mayores, dos visitadores y dos mayordomos. Estos, una vez elegidos, en los días antes citados elegían un muñidor), y otro el denominado día de Lázaro, para preparar la salida procesional.
La vieja costumbre de antaño sobre las legendarias procesiones del Santo Entierro son extendidas por la nación con el apoyo de la Monarquía existente; así y de esta especial manera, el por entonces caballero veinticuatro de la ciudad, Don Diego Suárez de Toledo, propuso al Cabildo la asistencia a la procesión de dicha Imagen, petición y voto que son aceptados por la ciudad y desde aquel entonces, cada año, cumple su fiel promesa de siglos.
El Consejo de Castilla, en Cabildo Municipal de 22 de marzo de 1646, (Libro Capitular, hoja 53), ordenó la asistencia de dichos actos con carácter obligatorio.
Las antiguas salidas procesionales de la Piedad en la noche del Jueves Santo y parte del Viernes, tras las diversas etapas que sufre y su unión con los antiguos actos del Santo Entierro, sus recorridos y realizaciones se ven modificadas.
En el itinerario primitivo, del cual se tiene constancia de él en el primer decenio de este siglo, se realizaba, en la explanada delantera a la Capilla del Calvario, la ceremonia del Sagrado Descendimiento del Santísimo Cristo Crucificado del Calvario, por los componentes de esta antiquísima Hermandad. Para tal fin, el Santísimo Cristo tiene articulados por los hombros los brazos y es el que está ahora en la Capilla crucificado.
La ceremonia consistía en colocar el paso del Santísimo Cristo en un altar, montado para este acto, y mientras un sacerdote pronunciaba una solemne homilía sobre el descendimiento del Señor, otros dos sacerdotes revestidos de albas iban desclavando la imagen de Cristo de la Cruz, con la ayuda de los cofrades de la Hermandad, para ponérselo depositado en un paso donde se encontraban la Virgen, San Juan y las tres Marías, en actitud de preparar la mortaja, y en el cual volvía al Templo la Imagen de la Virgen de la Piedad.
El acto solemne del Sagrado Descendimiento se celebraría a la vuelta, posteriormente en el "arenalejo" de Santiago, cerca del Templo Parroquial y volvía la Virgen de la Piedad con el Hijo Muerto a sus plantas, rodeado de las Tres Marías y acompañada de una bellísima imagen de San Juan, verdadera obra de arte. Esto sucedía la mañana del Viernes Santo tras su salida procesional la madrugada de ese día y, después de la tarde, volvía a salir la procesión llevando ya la Cruz vacía con la "Chacha" como solía decírsele al esqueleto sentado bajo la Cruz, vacía sólo con el sudario, siguiendo la Urna y finalmente la Santísima Virgen de la Piedad, sola en su paso. La Imagen del Señor va introducida ya en la urna de plata de ley y cristales de roca, obra del célebre Laureano de Pina que la realizó en el año 1669 por encargo de la familia Ponce de León que la donó a la Hermandad.
En aquellos tiempos la procesión del Santo Cristo del Calvario y después del Santo Entierro pasaba por las estrecheces de la calle Francos, siendo un recorrido muy sobrecogedor y sobre todo fervoroso.
En 1904, se le concede el título de Real por parte de S.M. el Rey don Alfonso XIII de Borbón.
Por su parte, en el año 1917 ya iba la procesión de Jesús Nazareno hasta el Calvario y, tra llamar con tres golpes a la puerta de la Capilla, se abrían las puertas del Templo, y salía en procesión la Hermandad del Santo Entierro, tras la cual marcharía después la de Jesús Nazareno.
Antiguamente, por tanto, como ya se ha referido, en la procesión figuraba como primer paso una alegoría del Triunfo de la Cruz sobre la Muerte: sobre un peñasco está la Cruz (que era de carey) con la sábana y dos escaleras apoyadas en sus brazos; al pie de la Cruz iba un esqueleto (era de marfil), sentado sobre el peñasco en actitud pensativa y con una guadaña entre las manos. En Sevilla, el conjunto es conocido por el nombre de la Canina. En Jerez esta alegoría procesionó por última vez en 1955 y era conocida por el nombre de la Chicha o la Chacha del Calvario. En 1956 se organizó la procesión "Magna" del Santo Entierro, por lo que no se notó la ausencia del paso alegórico hasta 1957. También junto a la urna, iba el paso del Duelo, donde además de la Virgen de la Piedad iban las tres Marías. Además, la Virgen de la Piedad salía bajo palio en la jornada del Miercoles Santo acompañada por San Juan. Ante ellos, y de rodillas mirando a la Virgen, una de las tres Marías y ante un grupo las otras dos Marías sentadas en el suelo, cosiendo la santa mortaja para el Hijo muerto, tras una cerería puesta en forma de media luna y le acompañaba el Santísimo Cristo Crucificado del Monte Calvario, que se encuentra en la Capilla del mismo nombre y se hacía también la representación del Descendimiento con esta imagen que era otra de las costumbres que se han perdido en nuestra ciudad y que era común en muchas ciudades de España, incluso en Castilla se conserva aún en algunos pequeños pueblos esta costumbre del Descendimiento cuando se realiza el Pregón de las Siete Palabras, que también se ha perdido. Tenía lugar ese Descendimiento en Santiago, al igual que tenía lugar las Tres Caídas por parte de Jesús Nazareno.
En el año 1923 se dan a las imágenes el título de Capitán General, concretamente el día 28 de marzo, que no son conocidos hasta el día 28 de septiembre del año 1927, y así se entrega un fajín a la imagen de la Virgen. También el año 1923, se le concede Pendón Morada de Castilla, por parte de S.M. Alfonso XIII.
En el año 1925, obtuvo el título de Pontificia concedido por el Papa Pío XI.
En 1960 se nombra presidente honorario de la Hermandad al por entonces Príncipe de España, Don Juan Carlos I de Borbon. También fueron presidentes honorarios los abuelos del Rey de España, Alfonso XIII y su esposa, que visitaron esta capilla a su venida a la ciudad. También fue presidente honorario de la Hermandad el General Franco, que enviaba a todos sus actos procesionales a un representante.
Esta Cofradía procesionó
en la jornada del Sábado Santo desde el año 1957 hasta el
año 1984,
tras
la creación de esta jornada en esa fecha, a la vez que su estación
penitencial no llegaba a la Catedral sino que daba la vuelta en la Plaza
de la Asunción y posteriormente se hacía el despido del Duelo
en la Alameda Cristina, y fue tras las normas dictadas en la Diócesis
de Jerez de que no hubiese procesión en el Sábado Santo cuando,
junto a la otra Cofradía que procesionaba ese día, la Hermandad
de Santa Marta, cambió de fecha pasando a efectuar su estación
en la tarde del Viernes Santo. En la actualidad, el despido del Duelo se
hace justo antes de llegar a la Santa Iglesia Catedral, concretamente en
la Plaza del Arroyo.
En 1998 se restauraron las bambalinas del paso de Palio..
Observaciones: El palio de Nuestra Señora de la Piedad es el último que se recoge en la Semana Santa de Jerez. Si quiere vivir con ciertas dosis de pena, acuda a su andar cansino por la calle Taxdirt. Le encantará. Además, oirá las ultimas saetas de la Semana Santa.
Los oratorios y humilladeros propiciaron el nacimiento de devociones pasionales en el Medievo. Los mercedarios y Alfonso XI fueron testigos de un precedente procesional de esta Cofradía. Esta Hermandad representa la máxima aspiración cofrade, con una majestuosidad que le viene de siglos. Su pasado es tan popular como oficial, su historia está tan unida a los cuatro últimos siglos de vida de nuestra ciudad, que se confunde con ella. Durante una larga época, las veinticuatro horas del Viernes Santo eran de la Piedad; no sólo había procesión, sino también escenificación pasionista y sermón: todo un alarde litúrgico.
Esta procesión es la que mayor número de representaciones tiene de toda la Semana Mayor. Es imposible conocer con anterioridad el número exacto, si bien la media de los últimos años ha oscilado entre 12 y 15. Este año se teme que la Procesión Magna pueda reducir el número. Se celebra también este año el traslado de la Hermandad desde la Basílica de la Merced a la Real Capilla del Calvario.
Nuevo Horario (2001):
Salida del Templo: 20,30
Santo Domingo Cruz: 22,00
Santo Domingo Ultimo paso: 22,20
Presidencia Cruz: 23,10
Presidencia Ultimo paso: 23,30
Catedral Cruz: 23,40
Catedral Ultimo paso: 00,00
Fuera Catedral Cruz: 23,50
Fuera Catedral Ultimo paso: 00,10
Entrada Cruz: 03,40
Entrada Ultimo paso: 04,00
Nuevo Itinerario (2001): Tardixt, Plaza Santiago, Ancha, Porvera, Alameda Cristina, CARRERA OFICIAL, Plaza Encarnación, Reducto, Cruces, Plaza Arroyo (lado derecho), Barranco, Curtidores, Plaza Peones, Carpintería Baja, Carmen, Sedería, Plaza Plateros, Tornería, Plaza Rafael Rivero, Plaza de San Marcos, Padre Rego, Plaza Compañía, Francos, Plaza de San Juan, Plaza de los Angeles, Oliva, Plaza Santiago, Tardixt.
Antiguo Horario (2000):
Salida del Templo: 19,15
Rotonda Cruz: 21,35
Rotonda Ultimo paso: 22,05
Presidencia Cruz: 22,30
Presidencia Ultimo paso: 23,00
Catedral Cruz: 23,00
Catedral Ultimo paso: 23,30
Fuera Catedral Cruz: 23,10
Fuera Catedral Ultimo paso: 23,40
Entrada Cruz: 03,10
Entrada Ultimo paso: 03,40
Antiguo Itinerario (2000): Tardixt, Hospital Juan Grande, Tardixt, Plaza Santiago, Ancha, Porvera, Alameda Cristina, Larga, CARRERA OFICIAL, Plaza Encarnación, Reducto, Cruces, Plaza Arroyo (lado derecho), Barranco, Curtidores, Plaza Peones, carpintería Baja, Carmen, Sedería, Plaza Plateros, Tornería, Plaza Rafael Rivero, Plaza de San Marcos, Padre Rego, Plaza Compañía, Francos, Plaza de San Juan, Plaza de los Angeles, Oliva, Plaza Santiago, Tardixt.
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