Escudo de la Hermandad del Cristo de la ExpiracisnEL CRISTO.

PONTIFICIA Y REAL ARCHICOFRADIA DEL SANTISIMO CRISTO DE LA EXPIRACION, MARIA SANTISIMA DEL VALLE Y SAN JUAN EVANGELISTA. Tres pasos.



Templo: Ermita de San Telmo. Sede del Cristo, se levanta divisando la campiña y lo que en otro tiempo fueron las Playas de San Telmo.

Se fundo la ermita de San Pedro González Telmo a finales del siglo XVI y su hermandad la constituían los hombres del mar del Puerto de Jerez, situado en El Portal.

Hermanos y Nazarenos: Cuenta con unos 1700 hermanos aproximadamente y procesionan unos 400.

Tiempo de paso de la cofradía: Unos 40 minutos.

Túnicas: Túnica y capa de raso negro. Toca egipcia para los hermanos cargadores de color negra, con un pañuelo de seda con el escudo de la Hermandad que era donde se apoyaban los hombros para cargar antiguamente. Data esta túnica del siglo XVIII.

Escudo: Esta cofradía, de probada antiguedad, tiene por escudo una barca y sobre ella hay tres cruces, la del centro es más alta. Al símbolo original de la hermandad modernamente lo han rodeado de una filacteria, una cinta, que contiene el título oficial de la Hermandad. Todo está superado por una tiara que tiene de fondo dos llaves. Debajo de la barca también han puesto una corona real que está rodeada del Toisón de Oro.

Color de los cirios: Blancos.

Iconografía: En el primer paso, Cristo Crucificado, en el momento de expirar, recitando el Salmo 21. En el segundo, San Juan Evangelista. En el tercero, Dolorosa bajo palio.

Santmsimo Cristo de la ExpiracisnPaso de Misterio: El Cristo de la Expiración, con fama de milagroso, con melena de pelo natural al viento, es obra del artista gaditano Juan Luis Vasallo Parodi, realizada en la primera mitad del siglo XX, siendo bendecida el 26 de marzo de 1950, siendo una copia en madera del anterior, que era de cartón encolado y se había deteriorado. Conserva el actual, al igual que el primitivo, el sudario de tela y la melena de pelo natural. El primitivo se incineró y las cenizas se depositaron en el pecho de la nueva imagen. Esta nueva imagen, la actual que procesiona, conserva todas las características de la antigua, tal como puede comprobarse observando grabados en los que aparece la talla primitiva del Crucificado. El Cristo se bendijo el 26 de marzo de 1950. Si sólo tuviéramos en cuenta las fechas, la imagen del Cristo se debería situar entre las tallas del siglo XX. Pero se ha dicho que esto es muy pueril hacerlo, ya que el Cristo forma parte de la historia jerezana, siendo el reflejo de todo el sentir de un pueblo. Por eso, a este Cristo se le considera un símbolo. El Cristo tiene de significativo, aparte de otros detalles, que la melena es de pelo natural. La cabeza está ladeada a la derecha y hacia arriba, en un instante, bastante forzado, como si estuviera emitiendo el último suspiro, aunque, médicamente hablando, no es acorde la postura de la cabeza con dicho momento de la expiración. Los ojos miran hacia lo alto. La boca la tiene entreabierta. La nariz es pronunciada. El rostro tiene un fuerte prognatismo, acentuándose este defecto por la barba, espesa y luenga. El cuerpo revela una anatomía atlética y musculosa, robusta y hercúlea. Hay que tener en cuenta el tamaño de este Crucificado, que es de 1,90 centímetros de altura, rebasando ampliamente la talla media de un hombre. Aquí, siguió Vasallo el modelo arquetípico de los Cristos modernos, tal como se puede observar en otras tallas de épocas cercanas. Así, en el Cristo de la Buena Muerte de Castillo Lastrucci, ya advertíamos esta anatomía poderosa, existe un "modelo" de Cristo contemporáneo, que le representa como un hombre fornido y robusto. Quizás así era más fácil dar la sensación de una figura pletórica, llena de vida aún, a pesar de los tormentos. La corona de espinas es superpuesta, de finas púas. El paño de pureza o sudario es de sencillos pliegues, formando un lazo en la cadera derecha, y muestra claramente !a soga o cuerda que taladra la carne. Es un sudario amplia, contrastando este detalle con los que hemos podido observar en Crucificados actuales. Quizás así se deba más la impresión de reciedumbre, ya que todo en este Cristo es monumental. Las rodillas aparecen lastimadas. Del cuello brota un hilo de sangre que recorre a la imagen hasta la cintura. Las potencias que se le han colocado en la cabeza contribuyen a afianzar esa sensación de poderío y señorío que es la característica fundamental que advertimos en este Crucificado. Se ha dicho que, cuando Vassallo realizó el torso de esta imagen, fue más fiel a sus conocimientos de anatomía que al modelado que se había comprometido a copiar exactamente. En cualquier caso, esta afirmación no convence, porque la excesiva robustez del Cristo podría haber sido compensada con los conocimientos que el escultor gaditano poseía sobre la anatomía humana, y nunca, salvo por ciertas preferencias de la Hermandad, hubiera copiado servilmente al Cristo primitivo.

La Cruz es una obra de orfebrería de muy buena factura y conservada en muy buenas condiciones. Fue realizada manualmente en plata de Ley, en 1674, siendo obra de Francisco Márquez, natural de Medina Sidonia, tal como evidencian las incripciones incluidas en el árbol. Presenta forma prismática y aparece decorada por motivos vegetales de resaltado repujado, completados por cartelas en las que se inscriben motivos pasionales además de algunas inscripciones en las que se reproducen palabras de la Pasión. Mide 2,30 metros de altura. Cuatro haces de rayos, ocupan los ángulos que forman los brazos, teniendo el sol y la luna en el anverso y reverso de la cruceta. El título de la cruz está en una espléndida placa de plata de unos 40 centímetros de longitud. Rematan la parte alta y los brazos, tres hermosos lirios. La cruz consta de 19 canutos o tubos de plata poligonales de 6 caras, teniendo unos 45 centímetros, el ruedo de seis lados. De estos tubos, once están en el asta y ocho en los brazos de la cruz.

El primero de los tubos, comenzando por la parte superior del asta y siguiendo perpendicularmente, tiene un medallón con un hombre apoyándose en una cruz y atravesando un torrente muy agitado, y esta inscripción en latín: "Baculo hoc coeleste potitur". Otro medallón, en la parte posterior con la corona de espinas. En el segundo de los tubos, una escala coronada por un crucifijo y estas palabras en latín: "Gradus quo seanditur alther". Posteriormente, tres medallones con la linterna, la trompeta y la bolsa. En el tercero, Isaaac cargado con leña y la lectura latina: "Incolunis sibi Fert ipsi dulce pondus". Origenes al dorso, medallón con la caña y las letras "Ecce Homo". En el 4º aparece: "Esta Cruz la legó en su testamento a este Santísimo Cristo de la Expiración don Alberto Manuel Caballero". Al dorso, tres medallones, dos de ellos con martillos, y el tercero con los tres clavos. En el 5º aparece esta inscripción: "Y se puso por obra de don Cristóbal Clemente Torrijo, cura beneficiado de la iglesia parroquial de San Miguel y por don Manuel Vicente Torrijo, cura teniente de dicha iglesia, los que consagran su corazón al Santísimo Cristo. Año de 1744". Al dorso, medallón con escalera. El 6º tiene cuatro medallones: !º) cráneo, con dos tibias cruzadas, símbolo de la muerte, 2º) y 3º) tenazas, y 4º) lanza y esponja. El 7º, un árbol con un hombre durmiendo y la isncripción: " Arbor hoce vere raspita viae". Al dorso, medallón con dos dados. En el 8º aparece la encina de Mabré con tres ángeles, al pié, sentados, unos panes y la inscripción: "Sub illius panem angelorum porrectus". Al dorso, tres medallones, con plato, jarro y túnica. En el 9º aparece el arca de Noé sobre las aguas, y la leyenda: "Nostro fillit signa satudis". Al dorso, medallón con manopla. En el 10º hay dos heces de mieses cruzadas y escrito aparece: "Yn crucis forma derivatur ubertas". En el 11º aparecen Adán y Eva, al pie del árbol, y escrito: "Ypse liginum tule notavit". Al dorso, medallón con el gallo sobre la columna y la inscripción en castellano; "Siedno Mayordomo, Antonio Bravo, y Pedro Ximenez y Alonso Blanco, hermanos mayores. Año 1744".

En el brazo derecho de la cruz: en el 1º Judas entregando el bailón a su nuera Thamas y escrito: "Conmissa dolet hoc pignus salutis". Al dorso, un medallón con un libro, con la palabra "Oratio", en él. En el 2º Jacob bendiciendo a sus nietos Manesis y Ejocain y escrito: " Cruz domini Abedublo faciem repadandi". Al dorso, medallón con unas llamas. En el 4º Judas empuñando con la mano derecha un cetro en forma de cruz y, escrito: "En Judas inanferibile Sceptrum". Al dorso, medallón con un cáliz. En el brazo izquierdo aparece lo siguiente: en el primer tubo, Moisés con una vara y, escrito: "Prodijionis mensura in mensurábilis". Al dorso, medallón con la Santa Faz. En el 2º dos figuras de hombres y, entre ellos, aparecen dos serpientes, con la leyenda: "Puis iter reservat proptervis redudit". Al dorso, medallón con piedras. En el 3º, dos hombres, con dos palos, caminando, y la isncripción: "Dóminis astur eludit". Dorso, medallón con una barrena. En el 4º aparece Moisés tirando un leño a las aguas y el letrero que dice: "Amara im maradulcavit". Dorso, medallón con un pan y la palabra "Avemo"

Al pie de la misma tiene un relicario del Lignum Crucis, un trozo de la auténtica Cruz de Cristo.

La vela, lleva bordada un sol y una luna, que hacen referencia al pasaje evangélico que habla del eclipse. Es una vela nueva, bordada por Carrasquilla, por ambos lados y de malla para que se pueda ver el Cristo por detrás, cosa que era imposible con la antigua, que estaba bordada sobre terciopelo rojo muy oscuro, pese a ser ésta de muy buena calidad.

Lutgardo Pinto Ruiz, padre de Francisco Pinto Berraquero, que nace en Tarifa en el año 1896 y llega a Jerez cuando tenía 4 años, muriendo en nuestra ciudad en 1975, fue el que realizó este paso, en cedro y en su color natural, en el año 1937. Llaman poderosamente la atención en este paso los candelabros que, como iluminación, utiliza. La Hermandad los suele exornar con unas pequeñas ramas verdes que le dan una gracia peculiar. Estos candelabros fueron ideados por José Esteve Guerrero y cuentan con la particularidad de ser de hierro forjado, a diferencia de la gran mayoría. En principio se hicieron con carácter provisional para procesionar un año o a lo sumo dos, pero cuando se hicieron los nuevos de plata de los cuales sólo se hicieron dos, que se tuvo ocasión de verlo en la salida extraordinaria que realizó la Hermandad con motivo de su cuatrocientos aniversario a la parroquia de San Miguel, no llegaron a cuajar, manteniéndose definitivamente los provisionales debido a su mucha personalidad. El juego de luces es de 86 guardabrisas en este paso. El paso en sí consta tan sólo de una canastilla, pues al ser cargado por fuera no lleva respiraderos. Como hemos dicho es de cedro y terminado en su color. En 1991, se retocó incrementando en altura la canastilla y cambiado las esquinas que ahora llevan cuatro evangelistas, y el frontal, trasera y laterales, donde llevan cartelas, todas ellas en plata, trabajo realizado en los talleres de orfebrería Triana, de la capital hispalense. Las dimensiones del mismo son de 232 cms. de ancho por 348 de largo.

Paso de San JuanPaso de San Juan: Entre el paso de Misterio y el de palio, aparece la imagen procesional de San Juan Evangelista que, al igual que en otra ocasiones, porta una palma en una mano, mientras que con la otra señala a la Virgen el camino que ha de recorrer en pos de Cristo. Es una talla anónima, fechable en los primeros años del siglo XIX. Ha sido restaurada varias veces, por lo que es muy difícil emitir un juicio acerca de cómo fue originalmente. Es popularísimo, conocido como "Juanillo". Es talla de tamaño natural y de vestir.

El paso, ejecutado por Manuel Guzmán Bejarano, fue estructurado para ser cargado por fuera, por lo que carece de respiraderos. Candelabros se utilizan en este paso para la iluminación. No está dorado sino que es del color que vulgarmente se llama de "madera", sin que esta característica desmerezca en nada el conjunto.

Paso de Marma Santmsima del Valle por la Plaza ArenalPaso de Palio: En el paso de palio procesiona María Santísima del Valle, que es la única imagen de talla completa que procesiona en la Semana Santa de Jerez. Es de autor desconocido y data del siglo XVI.

La primitiva imagen era de candelero, de tamaño algo menos que el natural y de rostro pequeño. A principios de los años 40, Ramón Chaveli convirtió la imagen de candelero en una talla de vestir y le puso ojos de cristal. Diez años después, Juan de Brito retocó el rostro. Por último, en 1982, el sevillano Francisco Buiza eliminó todas las capas de pintura y encarnó nuevamente la imagen, falleciendo poco tiempo después de este trabajo. Hoy día, tras tantas restauraciones, podemos contemplar en la Virgen del Valle a una Dolorosa bellísima, de rostro moreno y pequeño, de forma ovalada e intensa expresión de dolor, casi infantil, en su rictus. Se trata de una Virgen joven, no niña, pero sí idealizada. Las manos son de una gran exquisitez en el modelado, revelando la gubia de un gran artista.

El bordado del manto, en oro y realce combinado con hilos de sedas de colores, es obra de Carrasquilla, del año 1968, sobre terciopelo granate, y la saya de la Virgen, de Esperanza Elena Caro, de color blanco, del año 1975. La corona de la Virgen y los respiraderos del paso son obra de Orfebrería Triana, del año 1986. En 1992 fueron sustituidos los felcos que pendían de las caídas del palio por bellotas. Posee un gran manto bordado, de terciopelo rojo, donado por la reina Isabel II. En 1995 se estrenaron los bordados de los faldones laterales y trasero del paso por José Guillermo Carrasquilla, con cartelas bordadas en seda, sin hilo de oro (como se hacía antiguamente), las carnes de marfil y las orfebrerías de los mismos por Juan Borrero en Sevilla. En uno de los laterales se ve la cartela de la Coronación de la Virgen y en el otro lleva las tres virtudes teologales (Fé, Esperanza y Caridad). Con esto se completa el bordado de los faldones empezado hace algunos años con el delantero donde va el escudo de la Hermandad. La toca de sobremanto es obra del taller de Rocío Borrero, de Sevilla. Se estrenó en el año 1989.

La orfebrería se ha repartido entre los talleres de Villarreal, Juan Borrero y Francisco Fernández. Los candelabros de cola fueron realizados en los talleres de la Viuda de Villarreal en 1991 y constan de 24 puntos de luz. La candelería, del año 1985, tiene 86 puntos de luz. Los respiraderos y varales son obra de los talleres jerezanos Rodríguez. La actual corona de la Virgen es de 1985, obra de Juan Borrero realizada en el Estudio Orfebrería Triana. Los borlones de la manigueta en los talleres Triana de Sevilla también se realizaron en 1991. La imagen venera la lleva en el respiradero del paso, en un retablo, rematado en su parte superior (que rellena el hueco intermedio de la candelería), por dos ángeles que sostienen el escudo de la Hermandad. En el llamador, de plata, figuran 3 pescadores con red y una barca.

Cargadores y costaleros: Cargadores con horquilla, en el paso de Misterio, 40.  Los cargadores, tambien con horquillas, del paso de San Juan son los más jovenes, 30. Los costaleros del paso de palio son 35. Cada paso cuenta con dos cuadrillas.

Cuadrilleros y capataz: Antonio Alzola Meseguer y Francisco Zambrano con el paso del Cristo, Fernando Borrego García y José Luis Moreira Bernal en el paso de San Juan y Francisco Yesa Ruiz en el paso de la Virgen del Valle.

Hermano Mayor: José Manuel Fernández Gao

Vestidor de las Imágenes: Mariano Ramírez García.

Director de Cofradía: Sebastián Romero Rodríguez.

Música: Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de la Caridad (Santa Marta) de Jerez y Banda de Música de Nuestra Señora de Palomares de Trebujena. Ambas también salieron en el 2000.

Marchas procesionales dedicadas: "Cristo de la Expiración" de Germán Alvarez Beigbeder, compuesta en 1921, "Virgen del Valle" del mismo compositor, "Lamento gitano" de Manuel Herrera Raya y "Valle de San Telmo" de Parrilla de Jerez.

Flores: Los tradicionales claveles rojos para el paso del Cristo, claveles "marisalaos", de color rosa, para el de San Juan y claveles y orquídeas blancas para el paso de Palio.

Estrenos 2001: Restauración de la Gloria del techo del paso de Palio, policromada y dorada. Cuatro ciriales del Cristo restaurados y dorados. Además se ha restaurado, parte de la candelería del paso de Palio (Orfebrería Triana). Finalmente, se ha restaurado las coronitas de las tulipas de los candelabros de cola (Villarreal).

Estrenos 2000: Restauración de la Cruz del Santísimo Cristo de la Expiración en los talleres sevillanos de Borrero y parihuela para el paso de palio. Guión conmemorativo de la entrega al Cristo de la Medalla de oro de la Ciudad en noviembre de 1994.

Insignias: Cruz de guía, en maderas con casquetes e incrustaciones en plata, acompañada de cuatro faroles guía. Senatus, en plata y oro.Estandarte del Señor .Bandera del Señor. Figuran en la presidencia del Cristo un cofrade de la Hermandad de la Yedra y otro de la Cofradía de la Coronación de Espinas, con las que está hermanada.

En el Cortejo de San Juan, Banderín de la Juventud bordado por Ildefonso Jiménez en 1998.

En el cortejo de palio, Simpecado, largo de tamaño, con los bordados de la primitiva vela del Cristo, del siglo XVIII, que fueron pasado aquí con mucho acierto, e imagen de la Inmaculada. Bandera Mater Dolorosa, bordado por José Antonio Cachero en 1998. Libro de Reglas, de tapas forradas de terciopelo color rojo, tiene las cantoneras, dos broches y el escudo de la Hermandad de alpaca plateada. Estandarte de la Hermandad, en cuyo escudo se encuentra una barca y sobre ella tres cruces, que nos recuerda los origenes de la Hermandad, bordado sobre terciopelo negro. Dos bocinas en plata, con paño con el escudo de la Hermandad bordado sobre terciopelo rojo.

Referencia histórica: El "Cristo de Jerez" cuenta con una gran tradición en la ciudad. En los extramuros de Jerez perteneciente a la collación de San Miguel, en el 1400 había una calle denominada Oliva por vivir en ella el artesano Juan de Oliva, el que daría origen a su nombre, situada ésta junto a un barranco y una explanada que lindaba con la del Salto de la Cruz, actualmente llamada Cruz Vieja. Al pie de este barranco había una pequeña ermita donde los pescadores y barqueros jerezanos antes de salir a faenar rezaban y se encomendaban a su patrón, el dominico San Pedro González Telmo, nombre por el cual hoy se le llama Ermita de San Telmo.

La constante devoción que estos hombres de la mar les tenían a su patrón, dio lugar a que en 1406 se fundara en esta ermita, una cofradía gremial de barqueros y pescadores, la cual sale en procesión sobre andas con la imagen de San Pedro Telmo, cuya imagen es portada en andas por sus cofrades en la procesión del Corpus Christi de 1420.

La Cofradía amparada en la buena marcha de sus hermanos, fundan una Hermandad de penitencia y la titular Santa María del Valle, nombre que se le da a esta Virgen por ser venerada también en esta ermita, y toma su nombre por estar asentada en lo alto de un pequeño valle, cuya marisma lindaba con El Portal. Y junto al pie del Río Guadalete había un pequeño embarcadero, al cual se dirigían los hombres que faenaban en la mar.

Aunque existen datos dispares sobre el alumbramiento o la existencia de esta Cofradía en los finales del siglo XV, se puede asegurar que su origen con el primitivo de San Telmo se realizó por el Gremio de los barqueros en 1575, en que lo comunican al Cabildo de la ciudad, ante la petición de unas tierras en extramuros para la construcción de sus recintos. Es una de las pocas que, en sus comienzos, poseyó verdadero carácter gremial, ya que fue fomentada por el Gremio de barqueros del Guadalete y en su fundación intervinieron solamente personas de esta profesión. En los años finales del siglo XVI se añadió al primitivo nombre el del Cristo de la Expiración, debido a la gran devoción que, desde tiempo atrás, se extendió por todos los contornos, gracias a la popularidad milagrosa de la sagrada imagen. La Cofradía progresó a lo largo de los años. El 10 de junio de 1586 se aprobaron sus reglas, pero con anterioridad había obtenido un rescripto pontificio, donado por el Papa Sixto V en la ciudad de Frascati, en junio de 1578, y por el cual se concedían numerosas indulgencias a la imagen de la Virgen del Valle que se encontraba en sus instalaciones. De este documento existe copia que se conserva en la sacristía del templo. En 1634 la Virgen del Valle sale en procesión por primera vez en andas y bajo palio; obra del artífice sevillano Pedro Ramírez. Prueba del gran progreso que adquirió, tras la construcción de sus locales, fue la donación de la gran Cruz de plata del Cristo, por testamento de Alberto Manuel Caballero, fallecido el 6 de marzo de 1743, según consta en la inscripción que en ella existe, siendo enterrado en San Miguel, aunque hoy sus restos mortales ya descansan en la Ermita de San Telmo. (La mencionada inscripción dice textualmente: "Y se puso por obra de Don Xristóbal Clemente Torrijos, Cura Be. e la Igle. Parro. del Sr. San M. y por don Manuel Vicente Torrijos, Cura teniente de dicha igle. los q. consagraron su Corazón al S.S. Xrispto. Año 1744. Esta Cruz la legó en su testamento a este S.S. Xrispto de la Expir. Don Alberto Manuel Cavallero". Posteriormente, bajo esta inscripción, existe otra que dice: "Ciendo Mdomo. Antonio Brabo y P. Ximénez y Alfonso Franco, Hermanos mayores. Año de 1744"). Durante la invasión francesa fue pintada de verde para que no fuese rapiñada por las tropas invasoras.

No se puede olvidar el carácter gremial de esta Cofradía. Son muchos los antiquísimos rasgos que así la definen. Hasta su Ermita los conserva, llevando por cúspide una antiquísima veleta que marca, al compás del viento, los movimientos de un pequeño velero.

La talla primitiva del Cristo de la Expiración tiene una historia interesante. Según cuenta la tradición, en 1590 llegaron al Convento de Madre de Dios monjas Clarisas religiosas de la misma Orden y procedentes de un convento de Gibraltar. Entre las pocas pertenencias que transportaban a Jerez, una joya: la imagen de un Cristo crucificado de buen perfil, de tamaño natural, expirando y con fama de milagroso, pero realizado en un material no muy noble. Su llegada coincidió con una larga sequía que calcinaba la campiña jerezana. El Cristo de la Expiración fue sacado en rogativas. El milagro fue tan rápido y contundente que la procesión no pudo volver al Convento de Madre de Dios, teniendo que refugiarse en la Ermita de San Telmo. Se celebró un triduo en acción de gracias y, a petición del pueblo, autoridades y dominicos, la imagen del Cristo quedó para siempre allí. En 1605 era ya titular de la hermandad de penitencia denominada del Sto. Cristo de la Expiración y Sta. María del Valle, que existía en dicha ermita. Hasta entonces, la hermandad sólo tuvo a Santa María del Valle por única titular. Desde entonces, entre los jerezanos, el Cristo de la Expiración es "El Cristo" y, al igual que sucede con El Nazareno (de San Juan de Letrán), no hacen falta más palabras para que se nos entienda.

Los barqueros daban culto a su patrono en la ermita y ofrecían una parte de las ganancias de su lucha con la mar al culto del Crucificado y para mantenimiento del culto a su venerado patrono de San Telmo. Pero, como quiera que unos barqueros (dos hermanos) no hacían ofrendas ni eran fervorosos, sucedió lo que se puede relatar por haber sido constrastado por numerosas vías de la tradición: Estando saliendo a alta mar desde las playas de San Telmo, es decir, saliendo por la desembocadura del río Guadalete hacia la Bahía, se desencadenó un gran viento y grandes olas agitaban la pequeña embarcación que estuvo a punto de zozobrar.

Llegado el momento del peligro inminente de sucumbir se acordaron estos toscos pescadores del santo patrón de su ermita y se encomendaron a él y a la imagen del Santísimo Cristo de la Expiración. En aquel momento, cuenta la tradición, se les apareció como colgado en la vela crujiente la imagen del Santísimo Cristo y consiguieron salir de aquella especie de galerna, dada la pequeñez de su barca. Arrepentidos por su tozudez y enfervorizados por el hecho ofrecieron a la imagen del Santísimo Cristo la vela de su barca que la colocaron detrás de la Cruz (que entonces era de madera) y, con el correr de los tiempos ha quedado simulada en la que lleva actualmente el Santísimo Cristo de la Expiración, de malla bordada con la Luna y la Rosa de los Vientos.

Por aquellos tiempos iban en procesión con el Cristo hermanas que iban con túnicas y capuz negros acompañando la venerada imagen, cada año, formando un largo cortejo en dos filas y portando faroles al estilo de los del Nazareno; eran las "hermanas del Cristo" y alumbraban en su caminar, expirando por las calles de Jerez acompañadas por algunas otras penitentes más que habían salido acompañando a Jesús Nazareno y que con sus túnicas moradas y cíngulos amarillos se unían al cortejo. Ya en esta ocasión no iban entrelazados los cordones, como suelen hacerlo las "hermanas de Jesús" durante la madrugada del Viernes Santo. Las hermanas acompañaban a los hermanos del Cristo que iban ataviados con la túnica negra plisada y un tocado con "escarolados" haciendo complicados dibujos en la caída del tocado o capuz egipcio, que barnizaban y endurecían, tratándolos con cola o con barnices por lo que se decía que los "alquitranaban" (al ser negro brillantes) y en algunos casos se le solía decir "el bacalao". Destacaba y destaca todavía en los hermanos del Cristo de la Expiración el pañuelo blanco de seda con encajes dorados con el escudo de la Hermandad (la barca y las cruces), puesto al cinturón ancho que solía ser, como algunas partes de la túnica, de terciopelo negro.

Antes de la salida de la procesión, varios hermanos limosneros del Cristo pasaban por las calles de su recorrido pidiendo limosna para sus titulares. En el año 1668 recogieron los limosneros la muy importante cantidad de 525 reales, de los cuales 16 se ofrecieron al Presbítero Alonso Jimenez para la celebración de 8 misas. Al llegar este cortejo a los alrededores de la cárcel, en la Capilla de Belén, le cantaban a las veneradas imágenes los presos y solían amnistiarse un recluso que después acompañaba la procesión hasta la Ermita. Esto lo reflejó Padre Luis Coloma en su obra "Juan Miseria".

En 1623 Diego Pérez, hermano mayor de la Cofradía, propone al Consejo de la misma que se mande instancia al Ayuntamiento para que este le concediera terrenos para la ampliación del altar mayor, siendo concedido por el mismo. Asimismo en 1726, el mayordomo D. Agustín Fuentes solicita al Cabildo algunos arreglos por el estado ruinoso en el que se encontraba la ermita, y reconociéndose el valor devocional de sus hermanos y los hechos históricos de la Ermita y del Cristo, el Ayuntamiento, no sólo concede los permisos solicitados, sino que aporta también los materiales necesarios para la realización de las obras, que consistían en vaciar sobre el barranco, un centenar de carretadas de piedras para fortalecer el muro donde se encontraba ubicada la Ermita.

En 1773, debido al trágico terremoto que asoló nuestra ciudad, el Cristo fue llevado en sus andas hasta la entonces Iglesia Colegial a petición del pueblo.

En 1783 se presenta al Ayuntamiento un Memorial firmado por su mayordomo D. Antonio González, en el cual se solicitaba construir un camerino con más decoro para la imagen del Cristo, tanto era ya el culto que éste recibía, que el Ayuntamiento le concede nuevamente terrenos a espalda de su capilla.

Son muchos los objetos que aún posee y que nos dan viva muestra del esplendor alcanzado en legendarios tiempos; entre ellos destacaremos una campanilla de plata del año 1749 y una demanda del mismo metal realizada en 1782 (como consta en sendas inscripciones); sobresaliendo de una manera especial un antiquísimo púlpito, tallado por el gran "Maestro de Segovia", realizado en los finales del siglo XV.

El siglo XIX, fue trágicamente desolador para la vida y el sostenimiento de las hermandades y cofradías jerezanas, dado los momentos políticos que en este siglo padecía la ciudad con motivo de la Revolución Francesa. Por lo que muchas órdenes religiosas tuvieron que abandonar sus iglesias y conventos, por las graves consecuencias que éstos corrían al ser destruidos y tomados por las tropas francesas, para convertirlos en casas cuarteles y depósitos de armamentos. Esto hizo que algunas de las hermandades y cofradías se quedaran sin sede y se refugiasen en la iglesia de San Agustín, volviendo el Cristo a su Ermita en el año 1870.

Tanta era ya la arbitrariedad que cometía el ejército napoleonico, que los hermanos deciden pintar la cruz del Cristo para que éstos creyesen que era de madera, truco que felizmente les valió para que esta hermosa cruz quedara en la Ermita.

En 1830, la hermandad presentaba un estado de abandono total, debido al poco interés que sus dirigentes le prestaban a la misma. Al reconocer el Ayuntamiento dichas anomalías, se hace cargo de todas sus pertenencias, disolviéndose así del todo la Hermandad y la Cofradía del Cristo de la Expiración.

Por acuerdo municipal del día 6 de noviembre de 1854 se le dio a la antigua calle Oliva el nombre de San Telmo, nombre que tomó de su antiguo patrón; calle que siendo alcalde Don Juan del Junco, la titula Plaza del Cristo de la Expiración.

En 1856, D. Salvador Pérez en compañía de un grupo de simpatizantes, escriben al Ayuntamiento pidiendo que ya que no existe tal Hermandad, se les conceda la reorganización de la misma, así como el cuidado en todos sus aspectos. Decretando la Alcaldía poner al frente de la Hermandad al solicitante, obligando al capellán que tenía guardadas todas sus pertenencias, y tras negarse éste, se vio obligado a entregar sus ornamentos, alhajas e imágenes. Así que hasta el año 1867 hubo discrepancias y enfrentamientos entre sus dirigentes, el Ayuntamiento y las autoridades eclesiásticas, hasta que en febrero de 1867, la Vicaría General del Arzobispado le concede sus nuevos estatutos y reglas, que llegan a tener vigencia hasta 1886.

Otro de los momentos más relevantes en la historia de la Hermandad, fue cuando en el año 1868, año de la Revolución, no salió a la calle ninguna cofradía, y solamente lo hizo la del Cristo de la Expiración. Para evitar el paso de la Cofradía, los revolucionarios construyeron barricadas y consiguieron detener a los cofrades pero los rebeldes acongojados por el testimonio religioso del pueblo derribaron los obstáculos, uniéndose a la procesión, ante el asombro de cuantos presenciaban el paso del Cristo.

En 1869 desaparece la imagen del Cristo, ocultándola el capellán en la Iglesia de San Pedro, ignorándose el motivo de su desaparición, hasta que D. Juan Pina, su mayordomo, solicita al prelado que ordenara el traslado del Cristo a la Iglesia de San Francisco, siendo llevado a su ermita el Viernes de Dolores de 1870. A partir de esta nueva reorganización la Cofradía tuvo bastante esplendor, durando su normalización hasta principios del siglo XX, fecha en la que ésta vuelve a desestabilizarse por falta de recursos y responsabilidad de sus miembros.

En estos inicios del siglo XX se integra en ella un hombre de gran fuerza social y devocional, D. Miguel Muñoz Espinosa de los Monteros, mayordomo de la Cofradía, a la que le da un gran impulso, fomentando sus actos piadosos y une a sus cofrades. Llegó a ser Arcipreste de Carmona, hoy sus restos mortales reposan también en la ermita.

Unos años más tarde, en 1918 vino a la hermandad como mayordomo D.Fernando Fernández Gao, y por aquél entonces, la hermandad la componían unos pocos hermanos y gracias a la labor que este hombre aporta a la hermandad y cofradía consigue subsistir. A partir de este momento, la hermandad se revitaliza y recobra todo su esplendor en la tarde del Viernes Santo. Tanto fue el esfuerzo y el cariño que este hombre le dedicó a la misma, que en 1926, la Junta General de Gobierno le nombra Mayordomo Perpetuo de la Hermandad. Lográndose durante su mandato, que la Familia real la distinguiera con el título de Real, y su santidad el Papa Pío XI le otorgara el de Pontificia.

Durante la época republicana pasó por malos momentos, lográndolos superar gracias a la entrega de sus hermanos. En uno de estos años, encontrándose la Cofradía en la calle, los revolucionarios piden cargar en el paso del Cristo, y su mayordomo para evitar conflictos y enfrentamientos se lo concede, siendo sus súplicas un engaño, pues intencionadamente al llegar a su ermita quisieron arrojarlo por la Hoyanca que había al pie de la misma. No pudiendo conseguirlo por la valiente postura de los hermanos cofrades, que fueron apoyados por la multitud fervorosa que le acompañaba, consiguiendo éstos arrebatarles el paso. En 1934 realizó su recorrido penitencial, siendo la única que se atrevió a salir a la calle.

Dado los nuevos acontecimientos que suceden durante la Guerra Civil Española, en el año 1936, por motivos y circunstancias políticas, el Cristo no salió a la calle, pese el acuerdo adoptado por la Junta de Gobierno de la Hermandad, la que solicita al alcalde quien a su vez transmite al gobernador civil, desautorizando éste su salida, y la imagen del Cristo tuvo que ser desmontada del paso y ser colocada nuevamente en su altar, después de que muchos jerezanos desfilasen por la ermita y les mostrasen el cariño y el gran afecto que le tenían al Cristo de la Expiración.

En 1939 fue requerida la imagen del Cristo para presidir la celebración del solemne triduo por la paz Aqo 1944. Paso del primitivo Santmsimo Cristo de la Expiracisn con la Vela antigua.de la Guerra Civil española, acto que tuvo lugar en la Iglesia parroquial de San Miguel. Otro de los momentos más entrañables de esta Cofradía, es cuando la tarde de los Viernes Santos de los años 1944-1948, la Hermandad visitaba la cárcel, en plaza Belén, y tras un gran silencio, los presos desde los barrotes de sus ventanas le cantaban saetas, suplicándoles piedad y perdón, consiguiéndose el privilegio que cada año quedara uno de ellos en libertad.

En 1949, siendo hermano mayor D. Antonio Gutiérrez Quijano tuvo que mandar restaurar la imagen del Cristo debido a su avanzado estado de destrucción. D. José Hernández Díaz, director de la Escuela Superior de Bellas Artes "Santa Isabel de Hungría" de Sevilla, remite a la Hermandad que la imagen no se podía restaurar porque estaba hecha de un material pobre y debido al continuo movimiento que tuvo la misma en el reemplazamiento de los cambios de cruces y deterioro del tiempo; el cual informaba que no ofrecía garantía alguna y que lo más conveniente sería esculpir otra imagen reproduciendo a la titular hecha de una madera más noble. Por lo que la hermandad se vio obligada a sustituir la imagen del Cristo; obra que realizó el escultor y profesor de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, D. José Juan Luis Vasallo Parodi, que la esculpió en madera de "Alarce", quedando depositadas las cenizas de la anterior imagen dentro del cuerpo del actual Cristo de la Expiración, cuya obra costó 45.000 pesetas y fue sufragada por sus hermanos. Esta nueva imagen, la actual que procesiona, conserva todas las características de la antigua, tal como puede comprobarse observando grabados en los que aparece la talla primitiva del Crucificado. El Cristo se bendijo el 26 de marzo de 1950, realizando su primera salida procesional en la tarde del Viernes Santo de ese mismo año.

En noviembre de 1994 se le concedió la Medalla de Oro de la Ciudad por el Ayuntamiento, en unos actos que culminaron en una Procesión Magna.

En 1998 estrenaron el Banderín de la Juventud bordado por Ildefonso Jiménez y la Bandera Mater Dolorosa bordado por José Antonio Cachero donado por cinco hermanos. En 1999, ocho insignias para presidencia, restauración de faroles y varales y casquillos para las tulipas del paso de Cristo.

En la presidencia del paso del Cristo procesionan dos nazarenos de otras Cofradías, la de la Yedra y la de la Coronación de Espinas, con las que se encuentra hermanadas.

Observaciones: Su salida y su recogida son apoteósicas, ya que los cantes al Cristo de la Expiración no cesan en ningún momento. A pesar de ello, este paso es lindo de ver en cualquier lugar de la ciudad, dado su estilo.

Cuando el propio canon cofrade es superado por una Hermandad, es el pueblo el que queda integrado dentro de los parámetros devocionales. El Cristo es Jerez, es su símbolo, su metáfora. Gitanos y payos tras la vela marinera, sin luchas, unidos como los brazos de la Cruz; procesión evangélica. Cuatro siglos de leyendas doradas, de hombres valientes que lucharon por mantener el espíritu de su historia. El Cristo porta la medalla de oro de la Ciudad de Jerez en la vela de la Cruz.

Dirección:
Hermandad del Cristo de la Expiración
Calle Pavia, S/N
Jerez de la Frontera (Cádiz)
Teléfono: 956348578

Nuevo Horario (2001):

Salida del Templo: 17,00

Santo Domingo Cruz: 20,40

Santo Domingo Ultimo paso: 21,20

Presidencia Cruz: 21,50

Presidencia Ultimo paso: 22,30

Catedral Cruz: 22,20

Catedral Ultimo paso: 23,00

Fuera Catedral Cruz: 22,30

Fuera Catedral Ultimo paso: 23,10

Entrada Cruz: 02,05

Entrada Ultimo paso: 02,45

Nuevo Itinerario (2001): Plaza Cristo de la Expiración, Sancho Vizcaíno, Martín Fernández, Baro, Empedrada, Plazuela de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, Sol, Granados, Plaza de las Angustias, Corredera, Plaza Arenal, Consistorio, Conde Cañete del Pinar, Plaza Plateros, Tornería, Plaza Rafael rivero, Puertas de Sevilla, CARRERA OFICIAL, Plaza de la Encarnación, De la Rosa, Manuel María González, Plaza Monti, Plaza Arenal (lado derecho), Caballeros, Plaza Antón Daza, Cruz Vieja, Cerro Fuerte, Martín Fernández, Sancho Vizcaíno, Plaza Cristo de la Expiración.

Antiguo Horario (2000):

Salida del Templo: 17,00

Rotonda Cruz: 20,15

Rotonda Ultimo paso: 21,00

Presidencia Cruz: 21,10

Presidencia Ultimo paso: 21,55

Catedral Cruz: 21,40

Catedral Ultimo paso: 22,25

Fuera Catedral Cruz: 21,50

Fuera Catedral Ultimo paso: 22,35

Entrada Cruz: 01,30

Entrada Ultimo paso: 02,15

Antiguo Itinerario (2000): Plaza Cristo de la Expiración, Sancho Vizcaíno, Martín Fernández, Baro, Empedrada, Plazuela de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, Sol, Granados, Plaza de las Angustias, Corredera, Plaza Esteve, Santa María, Honda, Larga, CARRERA OFICIAL, Plaza de la Encarnación, De la Rosa, Manuel María González, Plaza Monti, Plaza Arenal (lado derecho), Caballeros, Plaza Antón Daza, Cruz Vieja, Cerro Fuerte, Martín Fernández, Sancho Vizcaíno, Plaza Cristo de la Expiración.


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