LAS
CINCO LLAGAS.
HERMANDAD
Y COFRADIA DE NAZARENOS DE LAS SAGRADAS CINCO LLAGAS DE CRISTO, NUESTRO
PADRE JESUS DE LA VIA CRUCIS Y MARIA SANTISIMA DE LA ESPERANZA. Dos pasos.
La iglesia actual fue bendecida en 1787 cuya construcción fue consecuencia de la ruina en que quedó la anterior.
Está constituída por una gran nave que se cubre por una bóveda de cañón, con lunetos, a la que se abren diversas capillas. En algunas de ellas puede apreciarse restos del antiguo esplendor del templo.
Hermanos y Nazarenos: Tiene 381 hermanos y 149 nazarenos.
Tiempo de paso de la cofradía: Unos 20 minutos.
Túnicas:
Túnica de cola y antifaz en sarga blancos, con cinturón de
abacá y sandalias sin calcetines. El escudo representa las Cinco
Llagas de Cristo.
Escudo:
El
escudo es muy simple: Cinco Llagas ocupan todo el campo de un blasón
español. El escudo tiene a su alrededor el collar de la Orden del
Toisón de Oro y éste a su vez queda rodeado por el cordón
franciscano. Todo queda timbrado por una corona real. Al tener su sede
en un convento que fue fundación real puede que la corona tenga
explicación, pero lo que no casa bien es el humilde cordón
franciscano con el aristocrático collar borgoñón.
Color de los cirios: Blanco.
Iconografía:
La imagen del paso de Misterio representa a Jesús con la cruz a
cuestas. En el segundo paso, Dolorosa bajo palio.
Paso
de Misterio:
La talla de vestir de Nuestro Padre Jesús de la Vía Crucis
la esculpió el imaginero Ramón Chaveli Carreras en 1940 (fue
encargada al artista el 14 de abril de 1940), y acertó a interpretar
genialmente el profundo significado teológico de la advocación.
La cruz va sujeta a la trasera del paso a través de dos angelitos
que repechan hacia ella sujetos a una barra cubierta de musgo.
La figura de Jesús es una imagen de vestir, de tamaño natural, bien proporcionada, esbelta y majestuosa y con un profundo sentido estético que el artista reflejó palpablemente al tallar las manos de esta imagen, las cuales representa rozando suavísimamente el árbol de la cruz. Se demuestra, pues, que no hay aquí realismo, como no lo hay tampoco en la imagen del Señor de la Salud en sus Tres Caídas, obra del mismo autor. Evidentemente, para cargar con el madero, es de suponer, con lógica, que habría que aferrarse a él. Pero, como ya dije antes, no busca tanto Chaveli representar o describir un momento real, histórico, de la Pasión de Cristo, sino más bien "venerar" este momento Si comparamos esta imagen de la Vía Crucis con una obra tan popular como la del Señor del Gran Poder de Sevilla de Juan de Mesa, observaremos que las diferencias se concentran sobre todo en el rostro. La expresividad, en Juan de Mesa, relega a un segundo término la belleza puramente formal. Por eso, Mesa, en el Señor del Gran Poder, ha vertido tan intenso sufrimiento en su cara que pudiéramos, con fundamento, pensar que se trata de un anciano. En el Señor de la Vía Crucis, por el contrario, la expresión de la cara no alcanza esas cotas del barroquismo, sino que se mantiene serena y grave.. Hay en ella, como probablemente buscó Chaveli, un sentido teológico, no humano, de la advocación. El rostro es, pues, quieto, equilibrado, consciente de la su destino, aceptándolo con paciencia. Es la imagen de la resignación, con esa cruz a modo de parapeto, de muralla. Desde el año 1949 se expone en ceremonia de Besamanos en la Cuaresma (normalmente el Domingo de Pasión).
La imagen tiene brazos articulados. La túnica del Señor es de terciopelo morado de Lyon, bordada en el año 1971 por José Guillermo Carrasquilla Perea. Los bordados de la misma se concentran en las bocamangas y en los bordes de la túnica por lo tanto también se acentúa ese carácter sereno del Señor. No se barroquiza, no se llena de elementos decorativo toda la tela para darle más protagonismo a la expresión del rostro y a la composición de la obra. Los adornos se agolpan en el borde de la túnica y conforme se elevan se van conviertiendo en espigas o tallos que alternativamente suben o bajan alrededor de toda la prenda. Fue restaurada por Ildefonso Jiménez García. Las potencias del Señor de la Vía Crucis son de plata sobredorada de estilo barroco, obra de Seco Velasco. Los cuatro casquetes de la cruz, repujados y dorados, van rematados con cabeza de ángel en marfil.Se realizaron en el mismo taller de Seco Velasco.
Este paso, de madera tallada
y dorada, fue realizado por José Ovando Merino comenzándolo
a tallar en mayo de 1950, terminando la talla en 1952, año de su
estreno procesional, y el dorado del mismo se acabó en 1954, teniendo
que importar el oro para el dorado del mismo de Inglaterra, debido a las
carestías existentes en nuestro país tras la guerra civil.
El dorado se realizó con monedas de oro procedente de Méjico,
donde se recupera la tarea de los "batihojas", los batidores de oro, que
machacaban las monedas hasta convertirlas en finísimas láminas.
Estas monedas las donó Enrique Fernández de Bobadilla y Gonzáez
Abreu. Es un paso característico del momento de su realización:
la canastilla empieza a ondularse o quiere hacerlo y la composición
que es contínua queda interrumpida por grandes cartelas que ostentan
sendos medallones cada una. Estas cartelas que figuran en la canastilla
representan las 14 estaciones del Vía Crucis, advocación
del Titular. Los respiraderos se desarrollan paralelos a la parihuela,
y en la parte inferior se quiebra en miles de curvas pequeñas, y
todas juntas dibujan grandes olas de oro sobre el morado de los faldones.
La canastilla queda rematada por una crestería muy calada: son los
penachos que aparecen entre las últimas volutas de las cartelas.
Resulta bello y original, el césped natural con que se adorna. La
iluminación se realiza con cuatro faroles de madera tallada, de
original diseño, de cuatro caras, colocado en las esquinas con cuatro
velas cada uno y terminación en imperiales. En 1994 se les quitaron
los dos candelabros con tres tulipas cada uno que flanqueban la mediana
del paso. Las dimensiones de sus andas son de 214 cms. de ancho por 417
de largo y 149 de alto.
Paso
de Palio:
María Santísima de la Esperanza es una imagen sin catalogar,
que proviene de la capital hispalense, parece ser del círculo de
Astorga, caracterizada por una representación de la Virgen bastante
joven, y bien podría ser del primer cuarto del siglo XIX. Fue adquirida
en 1951 y donada a la Hermandad por el entonces mayordomo José Soto
Ruiz, siendo bendecida el 15 de diciembre de ese año de 1951. Fue
restaurada en noviembre de 1983 por José Guerra Carretero
La orfebrería la ejecutó toda ella Manuel Seco Velasco. Está cuidada hasta el más mínimo detalle y dotada de numerosos aspectos de originalidad. Por ejemplo, el contraste en dorado que se mezcla con el color plateado de todos y cada uno de los elementos de orfebrería del paso, las pequeñas cabecitas de angelitos en marfil que abarcan casi todos los respiraderos, etc. Los varales fueron estrenados en el año 1965. Las bases de los mismos son cuadradas y se decoran con cabujones verdes, rodeados por lambrequines dorados; los cabujones hacen juego con los de los respiraderos. La terminación de las bases es de perillas y roleos, también dorados, de donde arrancan los tubos. estos están completamente repujados y unidos por macollas enriquecidas con unos roleos muy elaborados. La candelería, de plata cofradiera, de estilo barroco, se comenzó en 1965 y se terminó en 1973, con un total de 82 candeleros. Acompaña a la candelería un juego de 18 jarras en orfebrería (10 pequeñas, 4 medianas y 4 grandes). Los candelabros de cola, realizados en plata repujada tienen 14 puntos de luz cada uno con sus correspondientes guardabrisas. La peana es de plata cofradiera y se estrenó en el año 1964. La corona de la Virgen es tambien obra de Eduardo Seco Velasco, de 1950, de plata fina y sobredorada. Es corona abierta. En el canasto y en la ráfaga hay unos pequeños medallones; los del canasto están sin dorar, y en ellos van cincelados algunos de las invocaciones de la Letanía de la Virgen. En la parte superior de la ráfaga, debajo de la Cruz que la remata, hay un escudo de España, dentro de una preciosa cartela, y la cartela baja tanto que a primera vista parece que son imperiales.
Los bordados del paso de la Virgen de la Esperanza se realizaron íntegramente en los talleres de José Guillermo Carrasquilla Perea y Encarnación Perez Guisado, Viuda de Carrasquilla, según proyecto de Guillermo Carrasquilla, padre y marido de ambos. Los respiraderos son de malla de oro bordada con hilos del mismo material y remate de fleco de pasamanería, con unos mensulones de orfebrería, repujada, plateada y dorada (son unas ménsulas que nos recurdan el perfil de los estípites. Tienen por capitel la cabeza de un ángel , que está tallada en marfil y cuyas alas están policromadas. Estas ménsulas parecen la prolongación de los varales y sostienen un moldurón rectilíneo, decorados con unos motivos muy renacentistas: animales fantásticos y hojas de acanto. Entre ménsula y ménsula, y también de orfebrería, pednen unas cartelas cuya única misión es sostener un gran cabujón verde que da un ligero toque de color a la plata y al oro del conjunto. En el moldurón, y sobre las piedras verdes, hay otras cabezas de ángeles del mismo material y tratadas de igual manera que las que están en las ménsulas. Son obra también de Manuel Seco Velasco) entre los diversos tramos que dividen estos respiraderos. Los paños de cada costado son diferentes y tienen una colección de flores y floreros de oro. Los respiraderos fueron estrenados en 1953. Los anteriores, realizados por el orfebre Manuel Rodríguez Pérez llevaban unas hornacinas con grupos policromados: La Asunción, los Desposorios de la Virgen... y sobre todo unas imágenes, en los ángulos, que eran los fundadores de órdenes monásticas. Estas imágenes y grupos las realizó el imaginero Tomás Chaveli y se conservan en la Casa de Hermandad. El manto de terciopelo verde, fue bordado en oro y realce por José Guillermo Carrasquilla Perea. Es de un dibujo bastante original, de trazado radial, con franjas que van creciendo desde la cabeza hasta los extremos de la cola. Se estrenó en la Semana Santa de 1962 y fue bendecido el Domingo de Ramos de ese año por el Obispo Auxiliar, residente en Jerez, Don José María Cirarda Lachiondo. El manto, según su presupuesto, costó 650.000 pesetas. Las hojas de acanto, de parra, los cestillos con ramos de rosas, de margaritas, de dalias, los roleos y los lambrequines, todo muy menudo y muy bien compuesto, forman tres calles que sólo se unen en la parte superior, a la altura de la toca de sobremanto. Uno de los aspectos que más llaman la atención de los bordados es el contraste del color rojo de los faldones y del techo, y el verde del manto. El palio se terminó de bordar en 1959 (los dos frontales se realizaron en 1958) está realizado en rico terciopelo de Lyon, en tono rojo geranio, con un dibujo menudo y profuso, tan característico del taller de Carrasquilla, y es de estilo sevillano: la Inmaculada, tallada en madera de cedro estofada y policromada (obra de Sebastián Santos Rojas), ocupa el centro del techo del palio. Sirven de diadema y aureola a esta imagen artísticos rayos bordados en hilo de plata, rematados en estrellas en cuyos centros se ha engarzado rica pedrería, formado una preciosa y delicada cartela mixtilínea, rodeada de roleos y hojas de acanto. Los faldones son de terciopelo color rojo, sin bordar. La saya de la Virgen, sobre terciopelo rojo, también fue bordada y donada por José Guillermo Carrasquilla Perea en 1959.
Poseía anteriormente como imagen venera una reproducción del Cristo de la Clemencia que tallara Juan Martínez Montañés para el arcediano Vázquez de Bejar y del que hay una copia igual que remata el conopeo, el atributo basilical, de la Hermandad de la Esperanza Macarena. La que procesiona en la actualidad es una imagen en mármol de un Cristo en la Cruz siendo abrazado por San Francisco de Asís. Este grupo está inspirado en el cuadro de Murillo que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Costaleros: El paso de Misterio lo cargan 30 costaleros, los mismos que el de palio. En 1995 fue sacado por primera vez por hermanos costaleros el paso de Palio.
Capataces: Luis Ramírez Román en el paso de Misterio y Antonio de la Rosa Mateos, dirigiendo el paso de la Virgen, sustituéndo éste a Isaac Nuñez Rosado que lo realizaba anteriormente.
Hermano Mayor: Marco Antonio Velo García.
Vestidor de las imágenes: José Andrades Borrego, la imagen del Señor y Jesús Tamayo Martínez se ocupa de arreglar a la Dolorosa.
Director de Cofradía: José Soto Rodríguez
Música: Es Cofradía de silencio, por lo que no lleva música.
Marchas procesionales dedicadas: No tiene marchas dedicadas.
Flores: El paso de misterio va exornado con cesped, con lirios morados salteados, y un centro de gladiolos. En ocasiones también lo ha acompañado con iris blancos o también en otras con tulipanes negros (de los cuales se decía que tenían el gafe ya que cuando adornaban el paso siempre ha llovido). En el 1991 llevó claveles rojos. El paso de palio de palio lleva 140 docenas de claveles blancos. El exorno lo realiza Floristería Alvarado.
Estrenos 2001: Restauración y dorado de las potencias del Señor y las cantoneras de la Cruz. Camisa bajotúnica y puños y pasadores en oro de ley para el Señor de la Vía Crucis. Restauración de los candelabros centrales del paso del Señor. Restauración y dorado de la corona de salida de la Virgen. Restauración y plateado de las cuatro primeras hileras de la candelería del paso de palio. Inscripción manuscrita de los hermanos fallecidos en el Libro de Difuntos, a cargo del hermano Genaro Benítez Gil. Las restauraciones han sido realizadas por el orfebre jerezano Miguel Angel Camas. La de los candelabros centrales del paso del Señor, por Adela Toro Píriz. Finalmente, diez nuevas túnicas para el cortejo de nazarenos, realizadas en el taller de Ildefonso Jiménez.
Estrenos 2000: Restauración de la corona de la Santísima Virgen. El trabajo ha sido realizado por el jerezano Miguel Angel Camas.
Insignias: Cruz de Guía, de Villarreal, muy original el diseño del soporte, en plata y repujado en oro, rematado por campanitas de la propia cruz, que es de carey, inspirada en la que posee la cofradía sevillana de Pasión. Es una reinterpretación de las tradicionales cruces de manguilla. Fue estrenada en 1967, va acompañada de dos Faroles de Guía, también en metal plateado y dorado, obra de Manuel Seco Velasco y estrenados en 1963. Cruz Parroquial, sin manga, acompañada de dos acólitos con ciriales. Senatus, de cartela sobre terciopelo rojo, lleva bordadas las iniciales SPQR, en los talleres de José Guillermo Carrasquilla Perea y con asta de plata rematada por el águila imperial de Manuel Seco Velasco. Se estrenó en 1963. Guión franciscano, que nos indica el enclave de la Hermandad en un convento franciscano, y en el medallón del cual se refleja a San Francisco en el momento de su estigmatización, sobre terciopelo marrón. Es de la escuela de José Manuel Rodríguez Ojeda, bordado en oro fino. El asta es lisa y está rematada por el "abrazo franciscano", en metal plateado y dorado. Bandera del Señor, de raso de color negro con la cruz morada y asta de metal plateado rematada por cruz labrada en plata y oro, obra de Manuel Seco Velasco . Dos bocinas, repujadas y labradas en metal plateado, obras de Manuel Seco Velasco, con paño con el escudo bordado en oro fino de la Hermandad y su orla sobre terciopelo morado, obra de los Talleres de Carrasquilla. Tanto las bcoinas como los paños fueron estrenados en 1963.
El cortejo de palio se inicia con la bandera de la Virgen de la Esperanza, titular de la Hermandad, de raso blanco y con la cruz verde y asta de metal plateado y dorado rematada por Cruz labrada y repujada, obra de Manuel Seco Velasco . Simpecado, realizado por Carrasquilla en 1986, bordado en oro fino sobre paño de terciopelo azul oscuro, de pequeño tamaño, posee una imagen de la Virgen de la Merced, patrona de la ciudad, y no una Inmaculada como es habitual (la cual va en el cortejo en el techo del paso de Palio), tallada en madera de ébano y vestida en terciopelo bordado, siendo trabajo de orfebrería la media luna, la peana y la corona, siendo los esclavos de talla, y asta de metal plateado y dorado, va acompañado de dos faroles, labrados en metal plateado, obras de Manuel Seco Velasco. Libro de Reglas, en papel pergamino y cubierta de orfebrería con el escudo de la Hermandad sobre terciopelo, de gran belleza en los grabados del interior realizado por el dibujante jerezano José Luis Torres, en 1957, que copió sobre pergamino y con el estilo y los caracteres del siglo XVI las reglas que le fueron aprobadas a la primitiva Hermandad en el año 1561. De hecho, la imagen del Señor que se recoge en él es la antigua, que actualmente se encuentra en Arcos de la Frontera; Estandarte de la Hermandad, sobre terciopelo morado con el escudo bordado y orla realizados en oro fino con asta en plata de ley y remate en metal cincelado y plateado, estrenado en 1963. Otras dos bocinas, de iguales características que las del cortejo de misterio.
También posee la Hermandad treinta insignias repujadas por Manuel Seco Velasco, cetro del Diputado Mayor de Gobierno, ocho ciriales, juego de doce dalmáticas, cruces de penitencias, pértigas, juego de ropa para pertiguero.
Referencia histórica: La creación de esta Cofradía se realizó el 22 de abril de 1561, como lo atestiguan sus primitivas Reglas. Fue creada por altas personalidades de la ciudad, entre los que se encontraban componentes de la familia Dávila, Riquelme y otros caballeros, previa consulta con el por entonces Guadián del Monasterio de San Francisco. Sus fundadores, según sus primitivas normas fueron, en concreto: García Dávila, Bartolomé Dávila, Diego Riquelme, Rodrigo de Cuenca, Juan Fernández Montero, Juan Fernández de Oliva, Cristóbal Díaz y Jerónimo Moreno. Esto ocurrió siendo Guardián Fray Luis de Orozco.
Con el primitivo nombre de Cofradía de las Cinco Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, comenzó su existir y al poco tiempo ya poseía una Junta de Gobierno compuesta por: Hermanos Mayores: Francisco Martín Palomino y Juan López Cestero; Veedores: Cristóbal Díaz Barbero y Domingo Aparicio de Herrera; Diputados: Juan Luis Tinoco, Juan Prieto, Andrés del Toro y Pedro Hernández Zapatero; Mayordomo: Juan Fernández Montero; Escribano: Jerónimo Moreno Cañas.
Se tienen noticias de su origen por parte del gremio de los labradores, que fueron los primeros en promover la idea base para su nacimiento. Al poco tiempo de su creación adquiere un gran desarrollo y el día 6 de mayo de 1564 son aprobadas sus Reglas.
Por su íntima labor unida a la Comunidad de Franciscanos y tras la petición al Guardián de sus recintos para poder obtener sede canónica, éste cede la capilla de los Mártires, por aquel entonces situada en el claustro del convento, en el lugar que hoy ocupa el Mercado de Abastos.
Anteriormente a la fundación, se produce en la ciudad una gran sequía y como consecuencia grandes males azotan a las tierras y a los vecinos. Ante estos malos acontecimientos la prodigiosa fe de nuestras pasadas generaciones realiza numerosos actos en todos los templos de Jerez y se llevan a cabo numerosos actos procesionales, en rigurosa penitencia, por las asociaciones existentes. Así de esta manera, la sangre de los disciplinantes regó las calles de la ciudad. Ante las aportaciones de algunos jovenes y de sus actos penitenciales, la corporación que crean adquiere numerosos adictos y, al poco tiempo, en una casa de la calle Carpintería y ante su ejemplo, se crea de una forma oficial esta Cofradía. También el problema del campesinado se ve resuelto con la bendición de Dios por medio de numerosas lluvias.
Como consta en sus primitivas Reglas, se realizaba estación penitencial en el día del Jueves Santo por la noche. Se menciona que todos los hermanos de sangre y de luz debían estar en sus recintos antes de la puesta de sol o poco después, con sus vestimentas blancas. Al poco tiempo se comenzaba, a las nueve de la noche, la disciplina y a las diez se iniciaba la salida procesional hacia siete puntos distintos de la ciudad. Entre estos puntos se imponía como fijo el de la Iglesia Colegial de San salvador y el resto de ellos se realizarían según se acordarse en el Cabildo, a celebrar en el Domingo de Ramos. Esta procesión tenía su recogida después de las doce de la noche, para así obtener numerosas gracias y privilegios, según consta también en sus primitivos Estatutos.
Posteriormente, y después de estas primitivas Reglas, se añade un artículo según la disposición que en ellas se mencionan. Este artículo trata sobre el cambio del día de salida al del Viernes Santo, a las cuatro o las cinco de la tarde, ante la disminución o la decadencia del fervor a estos actos.
Entre sus primitivos Estatutos se mencionan los cargos que se elegirían por votos ante Cabildos Generales: ellos eran un administrador, dos hermanos mayores, cautro diputados, dos mayordomos, un escribano y un muñidor. Los Cabildos a realizar eran tres generales en las festividades del día de Lázaro, en Pascua de Navidad y en el Domingo de Ramos, para la preparación de los actos procesionales.
En sus primitivos orígenes y por las notas mencionadas en sus Reglas, practicó en gran escala la piedad, carácter que la convierte en Hermandad asistencial a la vez que penitencial. Desde su creación permaneció en el Convento de San Francisco.
Con el paso del tiempo se tienen noticias de la realización de sus actos procesionales en el año 1755 con la imagen de un Crucificado, el Santo Crucifijo de las Cinco Llagas que procesionaba con un Longino, que representaba el momento de la Lanzada de Nuestro Señor Jesucristo, y la imagen de la Virgen de la Esperanza en sendos pasos. Tras la supresión de las hermandades jerezanas por el Decreto de Carlos III se mantuvo como una procesión de devotos de estas imágenes. En 1789 la procesión sale a las tres de la tarde del Jueves Santo desde San Juan de los Caballeros, templo al que se trasladó en 1778. Las últimas noticias de la procesión de devotos la tenemos en los bandos del Vicario de Jerez, el canónigo de la Colegial, D.Juan Antonio Herero y Moris, de 1820, 1821 y 1822; salía de San Juan de los Caballeros el Jueves Santo por la tarde. Desde entonces no hay nuevos datos hasta los primeros pasos hacia la reorganización en tras la Guerra Civil.
En los años treinta
de este siglo, un grupo de cofrades descendientes de antiguos hermanos,
entre los que destaca la labor de Manuel Martínez Arce, realiza
las oportunas gestiones para la reorganización, cosa que se consigue
en el primer semestre de 1
939,
tras innumerables esfuerzos con el nombre de la primitiva Cofradía
de las Sagradas Cinco Llagas de Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra
Señora de la Esperanza, al que se le añadió el de
Nuestro Padre de la Vía Crucis. Dos motivos fundamentales alentaron
proyecto de reglas para la constitución de esta asociación
religiosa: el primero, la restauración de la antigua Hermandad de
las Cinco Llagas y el segundo como Acción de Gracias por la terminación
de la Guerra Civil. El primer objetivo se vio cumplido tras la aprobación
de sus nuevas Reglas por la autoridad eclesiástica correspondiente
el día 21 de noviembre de 1939. Tras ello, el siguiente paso era
organizar la primera salida procesional por las calles jerezanas y a ello
se encaminaron los esfuerzos de este grupo de fieles. Se cambió
el misterio de la hermandad predecesora (en vez de la Lanzada se prefirió
al Señor de la Vía Crucis) y se mantuvo el titulo de la Virgen
(de la Esperanza). Tras la captación de hermanos y fondos,.en
1940 se consiguió la imagen del Señor, obra del escultor
Chaveli. El 17 de enero de 1940 se celebró la ceremonia de bendición
de la imagen de María Santísima de la Esperanza que ofició
el Guardian del Convento de San Francisco y Director Espiritual de la Hermandad,
Fray Bernardino Puig Sala.
En la madrugada del Viernes Santo del 11 de abril de 1941, la Cofradía hace su primera estación penitencial con la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Vía Crucis, en el paso realizado por Vicente de Cos, saliendo a las cuatro de la mañana del Convento de Santo Domingo, con el siguiente itinerario: Plaza Esteve, Santa María, Marqués de Mochales, Rotonda, Carrera Oficial, Plaza de la Encarnación, Hortas Cáliz, Plaza Monti, Plaza de los Reyes Católicos (lado derecho), San Agustín, Santa Cecilia, Barja, Pedro Alonso, General Franco y Plaza Esteve. En la Rotonda estaría a las 4,45; en la Presidencia, a las 5,05 y en la Colegial a las 6,05.
En 1942, al año siguiente de su primera salida procesional, varios son los estrenos que realizó, entre ellos seis magníficos candelabros tallados en barroco, el Estandarte de la Hermandad de rico terciopelo morado y bordado en oro por las Madres Carmelitas (posteriormente se realizaría otro en 1963) y asta de plata y remate de cruz de metal plateado, ejecutado por Eduardo Seco, unas sayas en color blanco para la Virgen para su culto interno, donadas por la camarera, Ana María de Soto y Pérez, y finalmente, una valiosa corona de calle, en plata sobredorada. Al años siguiente, en 1943, Nuestro Padre Jesús de la Vía Crucis estrenaría en el Besamanos del Domingo de Ramos unas magníficas potencias de plata cincelada y doradas. Ese año el paso de la Virgen tuvo que suspender su primera salida procesional ante las inclemencias del tiempo.
El paso de palio de María Santísima de la Esperanza (cuya imagen se veneraba anteriormente en el Convento de San Francisco con la advocación de la Porciúncula) realizó su recorrido por primera vez en las calles de la ciudad después de la reorganización en el año 1944. La imagen de la misma fue adquirida en una casa de antiguedades de Sevilla, por el entonces mayordomo José Soto Ruiz. El paso tenía unos respiraderos de estilo plateresco. Las esquinas reproducían la ventana llamada de Ponce de León, existente en la plaza del mismo nombre casi frente al Convento de Santa María de Gracia; en los centros, tanto del frente como de los costados, a base del mismo ornamental, se establecían sendas capillas, con bellísimos grupos ejecutados en madera tallada, estofada y policromada. En la capilla del frente, iba la Asunción de Nuestra Señora y en los laterales los Desposorios con San José, a la vista del Sumo Sacerdote y la Anunciación de la Virgen. El manto y el palio se encontraban sin bordar, eran de color verde y las caídas del palio terminaban en rico fleco de bellotas y caireles de oro fino.
En los años siguiente y buena parte de la década de los cincuenta, la hermandad se dedicó a perfilar su desfile procesional. Así, en 1945, se completaba el respiradero del paso de la Virgen con ocho pequeñas esculturas talladas, estofadas y policromadas destinadas a las hornacinas de los cuatro ángulos del paso (representaban las efigies a San Francisco de Asís, Santo Domingo de Guzmán, San Buenaventura, San Bernardo, San Simón Stock, San Bruno, San Alfonso María de Ligorio y San Pedro Nolasco) y también se estrenaba la candelería del paso y se mejoraba el palio con un enrejado y el manto de la Virgen con una rica blonda de oro fino. Para la Semana Santa de 1948, estrenó una preciosa Cruz de Guía, tallada y calada en rica madera de caoba, trabajo debido a la gubia del artista jerezano Vicente de Cos Pinto. El INRI, las cantoneras, resplandores y abrazaderas eran de plata cincelada en Sevilla por el orfebre Manuel Seco Velasco.
A principios de la década
de los cincuenta la Hermandad acomete la construcción de un nuevo
paso para el Señor, que fue estrenado en la Semana Santa de 1952.
Al vender el anterior paso a una Hermandad de Sanlúcar en 1951 tuvo
que procesionar con el paso prestado de la Coronación. Ese mismo
año se estrena una nueva imagen de la Santísima Virgen, la
actual, adquisición que había hecho en una tienda de antigüedades
sevillana el por entonces Mayordomo de la Hermandad, José Soto Ruiz,
quien adelantó el importe de 5500 pesetas, regalando 1000, para
posteriormente donar el resto del dinero que se le adeudaba. La imagen
fue recibida el día 2 de diciembre y bendecida el 15 de mismo mes
en acto privado por el entonces guardían del Convento de San Francisco,
R.P.Benito Añíbarro, y en presencia del comprador y de los
hermanos refundadores Manuel Martínez Arce y José Gómez
Morales. La imagen antigua fue donada por la Hermandad a la de las Tres
Caídas de la ciudad de Arcos de la Frontera, que radicaba en el
Convento de San Francisco de aquella ciudad. No tuvieron buen estreno ni
la nueva imagen de la Virgen ni el nuevo paso de misterio pues en
la madrugada de 1952 cayó un fuerte aguacero durante la estación
de penitencia y al hallarse en las proximidades de la Colegial, se refugió
en esta, para ya en la mañana del Domingo de Resurección
volver a su templo de San Francisco.
Los años siguientes sigue completando la Hermandad sus elementos ornamentales, especialmente la finalización de los dos pasos y el atuendo de sus imágenes. Así, en 1953 estrena unos nuevos respiraderos bordados el paso de palio. En 1955 el Señor estrena una magnífica túnica de color morado, de terciopelo de Lyon, cuyo coste alcanza las 5835 pesetas, de las que una gran parte fueron donadas por un cofrade anónimo. Ese mismo año se completa la candelería del paso de misterio. En 1958 estrena la imagen de Jesús un rico cinturón y cíngulo de hilo de oro con engarces granates, ofrenda de un cofrade. En 1959 se finalizan los trabajos de bordado del palio obra del taller sevillano de José Carrasquilla, según proyecto de su padre Guillermo Carrasquilla. Por entonces se adquiere el terciopelo de Lyon verde para el bordado del manto que se estrenó en la Semana Santa de 196
A partir de los años 60 se fue incrementando la vida interna de la Hermandad, con la organización de retiros espirituales, y se le fue dando una mayor importancia a su actividad social con la creación de bolsas de caridad y con la atención a las necesidades de los hermanos. También en esos años estrenaron diversas insignias significativas como la nueva Cruz de Guía en 1967, etc.
En el 1991, con motivo del cincuentenario de su reorganización procesionó con su cruz de guía primitiva (la realizada por Vicente de Cos).
En 1998 se procedió a la restauración del Señor de la Vía-Crucis. En 1999 Hermandad sacó a la calle, como estreno, un libro de difuntos donde van inscritos los nombres de todos los hermanos difuntos.El libro consta de pastas de cuero con cruz de plata en la portada y distintos pasajes bíblicos intercalados aludiendo a la Resurrección. al final del mismo hay una glosa sobre la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. El libro de difuntos, portado por un nazareno que lo llevaba abrazado al pecho, iba flanqueado por dos cirios negros de respeto portados por otros dos nazarenos
Observaciones: Reside la cofradía en un templo franciscano, y la procesión expresa en cierto sentido, el espíritu seráfico de sencillez y religiosidad que son las notas especiales de los discípulos del Santo de Asís.
El alto sentido penitencial y de silencio de sus hermanos hace que su contemplación sea digna de llevarse a cabo en cualquier calle de su itinerario. Puestos a recomendar: su salida, las calles Santa María y Honda, durante el recorrido hacia la Carrera Oficial, y su recogida. El paso de misterio suele ir acompañado por una gran cantidad de fieles.
Manuel Martínez Arce, un gran hombre de nuestras cofradías, fue con el también llorado Juan de Matas artífice de la actual Semana Santa jerezana, el que concibiera el estilo artístico y seráfico de esta cofradía.
Lleva luto en ambos pasos por los hermanos difuntos y muy especialmente, este año del 2000, por Manuel Guerrero Ramos, medalla de oro de la Cofradía, capiller perpetuo.
Todos los hermanos fallecidos llevan su nombre escrito en el Libro de Difuntos que figura en el cortejo penitencial.
Cultos:La capilla del Voto, lugar donde se encuentran las imagenes titulares, dentro de la iglesia del Convento de San Francisco, está abierta, cada mañana, para dar culto a las imágenes. El primer viernes de cada mes, la Hermandad celebra la Santa Misa Eucarística. Triduo de Nuestra Señora durante los días 16, 17 y 18 de diciembre con motivo de la Festividad Litúrgica de María Santísima de la Esperanza. El Quinario comienza el martes que precede al antiguo domingo de la septuagésima para finalizar el domingo citado con la Función Principal de Instituto. Besamanos de la Santísima Virgen de la Esperanza el Cuarto Domingo de Cuaresma. Besamanos del Señor de la Vía Crucis el Domingo de Pasión. Asistencia corporativa de la Hermandad a la procesión del Corpus Christi.
Dirección:
Hermandad de las Cinco Llagas
Diego Fernández Herrera,
Nº6 y 8
11401 Jerez de la Frontera
(Cádiz)
Teléfono. 956341362
E-Mail: cincollagas@teleline.es
Nuevo Horario (2001):
Salida del Templo: 03,00
Santo Domingo Cruz: 04,05
Santo Domingo Ultimo paso: 04,25
Presidencia Cruz: 05,15
Presidencia Ultimo paso: 05,35
Catedral Cruz: 05,45
Catedral Ultimo paso: 06,05
Fuera Catedral Cruz: 05,55
Fuera Catedral Ultimo paso: 06,15
Entrada Cruz: 06,55
Entrada Ultimo paso: 07,15
Nuevo Itinerario (2001): Plaza Esteve, Corredera, Plaza Arenal, Consistorio, Conde Cañete del Pinar, Plaza Plateros, Tornería, Plaza Rafael Rivero, Puertas de Sevilla, CARRERA OFICIAL, Plaza de la Encarnación, De la Rosa, Manuel María González, Plaza Monti, Plaza Arenal (lado derecho), Corredera, Plaza Esteve.
Antiguo Horario (2000):
Salida del Templo: 03,00
Rotonda Cruz: 03,50
Rotonda Ultimo paso: 04,15
Presidencia Cruz: 04,45
Presidencia Ultimo paso: 05,10
Catedral Cruz: 05,15
Catedral Ultimo paso: 05,40
Fuera Catedral Cruz: 05,25
Fuera Catedral Ultimo paso: 05,50
Entrada Cruz: 06,15
Entrada Ultimo paso: 06,40
Antiguo Itinerario (2000):
Plaza Esteve, Santa María, Honda, Larga, CARRERA OFICIAL, Plaza
de la Encarnación, De la Rosa, Manuel María González,
Plaza Monti, Plaza Arenal (lado derecho), Corredera, Plaza Esteve.
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de Jesús Nazareno