Parte de Guerra(Novela de política-¿ficción?)
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(extraído del libro)
INFORME DE: L. A.
A: J. B. 111 / YEO (James Baker, solo para sus ojos)
LA GUERRA siempre ha sido una opción política válida, en todas las sociedades, en todos los tiempos. Nosotros, que crecimos en el Sur, sabemos admirar a nuestros guerreros y a nuestros héroes de guerra. ¡Incluso a los que perdieron! Siempre que pelearan con valentía y arrojo. Tú y yo crecimos con las leyendas de Lee, Jackson y Beauregard. Mi primer presidente fue Eisenhower, un héroe de guerra. George Washington era el General Washington. Andrew Jackson era el General Jackson. Los dos grandes nombres de la historia británica son Nelson y Wellington. Los héroes de Francia son Carlomagno, Napoleón y DeGaulle.
Después de Vietnam, y bajo la sombra de las armas atómicas, la guerra dejó de ser una opción política. Se consideró como un suicidio político tomar la opción de la guerra, y puede que de hecho lo haya sido.
Luego Maggie Thatcher nos enseñó el camino.
Es importante recordar que la carrera de Thatcher parecía virtualmente acabada. Que estaba muy abajo en las encuestas. Que casi todos los analistas consideraban que ella y el Partido Conservador no podrían obtener la reelección.
Entonces tuvo su guerra en las Malvinas. Levantó a su país. Ganó.
Para ella, la guerra no era una responsabilidad: era la salvación política.
Se convirtió en héroe de su nación. Obtuvo la reelección.
Se convirtió en el primer ministro de mayor duración en el cargo
en la historia moderna británica.
Obviamente, no soy el único que ha tomado nota de aquel suceso y su resultado. Todos cambiemos de actitud con eso. Especialmente el señor Reagan. Tuvo su aventura en Libia; aquel asunto más bien tentativo en el Líbano, rápida y correctamente abortado; tuvo su invasión de Granada.
Tales asuntos militares no fueron dañinos en cuanto concierne a la reacción política interna.
Eso demuestra absolutamente que un presidente estadounidensee puede ir a la guerra y sobrevivir en un sentido político. Es una opción. Pero ¿es una opción que valga la pena tomar?
Aún no hemos logrado nada que se acerque al éxito de la "Dama
de Hierro" con su "espléndida guerrita". Libia, Líbano,
Granada y Panamá no nos hicieron ningún daño, pero no nos
dieron muchas cosas buenas.
¿Por qué?
Porque no hemos asumido del todo el hecho de que la guerra es un suceso para los medios de comunicación. Hay que reconocer un elemento mediático en la guerra, especialmente en las guerras americanas posteriores a Vietnam. Es de rigor afirmar que perdimos en Vietnam por culpa de los medios de comunicación. Si ignoramos la posibilidad de que esta creencia es tan universal precisamente porque también cumple la función de retirar la responsabilidad a aquellos que lógicamente deberían cargar con la culpa de la pérdida, las ¡aplicaciones son obvias, claras y lógicas: el nuevo orden de batalla dice que debemos ganar en la televisión (y en los medios menores) tanto como en el campo de batalla. Esto se ha convertido en un artículo de fe en medios militares.
"Sabes que nunca nos vencisteis en el campo de batalla", dijo el coronel americano. El coronel norvietnamita pensó un rato acerca de esa afirmación. "Podría ser -contestó-, pero eso es irrelevante." (H. G. Summers. "Sobre la estrategia: un análisis crítico de la guerra de Vietnam")
Los vietnamitas perdieron todas las batallas. Según nuestros militares,
los americanos y la ARVN ganaron incluso la ofensiva Tet. Y sin embargo, ésa
es sin duda la batalla en que los comunistas ganaron la guerra.
Los militares han entendido sólo la mitad de la idea, Y sin embargo,
el concepto salta a la vista: no es tan necesario ganar la guerra en el campo
de batalla como en los medios de comunicación. Es posible perder en el
campo de batalla, vencer en la televisión... y ganar. La guerra no es
un suceso de comunicaciones de un modo parcial. Es un suceso de comunicaciones
en su totalidad.
Si el presidente ha de seguir la opción Thatcher para establecer, o reestablecer, su popularidad (para obtener la reelección gracias a la guerra) deberá reconocer que debe enfocarlo como un asunto de comunicaciones. Tanto él como el señor Reagan se han servido de la guerra. Tuvieron la sensibilidad de dejar la logística y la lucha en manos de las fuerzas armadas profesionales. Esas fuerzas armadas hicieron lo que saben hacer para obtener un éxito razonable. Es decir, se presentaron allí en buen orden, ejecutaron con el mínimo embarazo, ganaron la lucha, sufrieron pocas bajas y mantuvieron las bolsas con los cadáveres alejadas de las cámaras. Salvo en el Líbano, claro.
Pero no dejaron la guerra de los medios de comunicación en manos de los profesionales. (Esto es particularmente sorprendente en el caso del señor Reagan, quien debería haber tenido más intuición. Se puede criticar su intelecto y su modo de trabajar, pero su intuición... ¡jamás!)
¿Qué es la guerra? ¿Para ti? ¿Para mí? ¿Para el pueblo americano?
La guerra es John Wayne. Es Randolph Scott y Victory at Sea. Es Rambo, La guerra de las Galaxias, Apocalypse Now, son las bolsas de cadáveres en la CBS. Es Combate, The Rat Patrol, Patton. El rostro de la guerra no es la realidad. Es la televisión y las películas. Incluso para la gente que ha ido a la guerra. Cualesquiera que fueran sus recuerdos, han sido reemplazados por lo que posteriormente han visto en la televisión. Incluso si Vietnam los "desilusionó", sus ilusiones procedían de las películas. Tal como demostró el señor Reagan, la gente prefiere una historia buena y sólida a una verdad elusivaa y compleja.
La guerra la deben llevar los profesionales.
Si la victoria o la derrota se han de obtener en la televisión, entonces los profesionales no son los generales. Ni siquiera los políticos. La guerra debería ser dirigida por un director de cine o de televisión. Por encima puede sonar como una idea frívola. No lo es, Es de una seriedad mortal.
Los generales y los políticos, incluso el señor Reagan, tan sabio en su trato con los medios de comunicación, han demostrado que pueden conseguir la victoria en el campo de batalla sin conseguirla donde importa-. en los corazones las mentes y los votos del pueblo americano. Repetir un método que sabemos fracasado: eso sí es una idea frívola.
¿Quién, entonces, ha de montar esta guerra?
David Hartman, director de la RepCo, la agencia más poderosa de Hoflywood en la actualidad. Sí alguien puede imaginar cómo envolver una guerra y quién debe dirigirla, ése es Hartman. Sí alguien tiene sentido de qué es un buen negocio y capacidad para hacerlo real, es él. Recuerda que fue el agente del señor Reagan, Lew Wasserman, el hombre -de la MCA quien financió, guió, e incluso en parte creó la carrera del presidente. Hartman y la RepCo son el Wasserman y la MCA de los noventa.
Cuando parezca que todo está perdido y que no quedan más opciones, id a la guerra. Es la clásica respuesta a los problemas internos irresolubles. Es la otra cara de la crisis de los rehenes que destruyó la carrera de Carter por completo-. otro suceso de comunicaciones. No dejéis el impacto al azar. Encontrad a alguien que tenga el instinto, la pura habilidad de crear una guerra que América pueda amar.. por la televisión.
Entonces ganaréis.