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Parte de Guerra

(Novela de política-¿ficción?)
Autor: Larry Beinhart
Editorial: Ediciones Bruguera - 1993.
ISBN: 84-406-5330-1

Contenidos:
El Plan de Guerra
Propaganda
Conspiración - Notas
Citas a pie de página (jugosas) 1
Citas a pie de página (jugosas) 2

 




Citas a pie de página (parte 1):

(extraido del libro)

80. Por supuesto, el VC puede decir: "Empezó él. Yo sólo he respondido." Y también sería cierto. El terror de Estado (un concepto estudiado en profundidad en The Terrorism Industry por Herman & Sullivan y en la obra de Noam Chomsky) puede ser, y frecuentemente es, más criminal y menos discrímínativo que cualquier grupo guerrillero. Sin duda, Diem y su precedesor representante del imperialismo francés gobernaron por la fuerza, sin apoyo, es decir, por medio del terror.

81. Aunque parezca extraño, Estados Unidos fracasó en su intento de manejar las historias de atrocidades del enemigo en la guerra de Vietnam. En parte, era algo deliberado. Johnson no quería provocar la histeria entre la población. Más adelante, la administración de Nixon sí se centró en las atrocidades, al menos un poco, pero sólo en cuanto concernía al tratamiento recibido por los prisioneros.

82. "... una de las formas de presionar psicológicamente a las guerrillas que los americanos no admiten políticamente es el PRU. El PRU se centra en devolver al Vietcong lo que éste ofrece: asesinatos y carnicerías. Por lo tanto, las patrullas del Vietcong se encuentran de vez en cuando con restos desmembrados de sus compañeros en la cuneta de algún camino. Es un mensaje efectivo para los guerrilleros y para los vietnamitas no beligerantes: les advierte que los americanos también saben jugar al mismo juego sangriento." (Chalmers Roberts, Washington Post, 18/2/67)

83. "Por ejemplo -afirmó Olgen Reid, miembro del comité del Congreso que investigaba a Phoenix en 1971-, si la Unión hubiera tenido un programa Phoenix en la Guerra de Secesión, sus víctimas habrían sido civiles como Jefferson Davis o el Alcalde de Macon, Georgia." (The Phoenix Program)

84. "Los peores eran los de la CIA. Me sorprendió la cantidad de gente que la CIA tenía en las provincias... A aquellos tipos les encantaba atravesar las calles y las carreteras con sus jeeps cargados con toda clase de armas, cinturones de munición, cascos y cosas por el estilo. Tenían mucho alcohol, muchas mujeres, los mejores muebles y los lugares más bonitos para vivir. Tenían su compañía aérea particular, Air America, que los llevaba a donde quisieran sin previo aviso. jugaban a "Terry y los Piratas", fanfarroneaban @ se hacían los valientes. También asesinaban. Iban en pos de la infraestructura del Vietcong. -Así eran las brigadas de asesinos." Robert Boettcher, según se cita en Strange Ground.- Americans in Vietnam, 1945-1975: An Oral History, de Harry Maurer (Henry Holt, 1.990).

85. En 1969, según estadísticas proporcionadas, por la misión norteamericana en Saigón, maravillosamente precisas, 19,534 miembros del Vietcong (organizadores, propagandistas, cobradores de impuestos y cargos parecidos) fueron listados como neutralizados. De ellos, 6.187 fueron asesinados (Vietnam; A Hístory), Al principio, Karnow era muy escéptico con estos datos y "la suposición, presumida por William Colby. de que el programa. había eliminado a 60.000 agentes auténticos de] Vietcong". Después de la guerra, en cualquier caso, el Vietcong y las fuentes de la NVA confirmaron a Karnow que Phoenix los había herido de gravedad.
Es obvio que de todos modos ganaron. Pero lo hicieron con las fuerzas de Vietnam del Norte, regulares en su mayoría, y sin las fuerzas de la guerrilla local.

94. A Hartman le encantaba que el plan (aunque Beagle había llegado a él escalando el lado contrario de la montaña) encajara del todo con uno de los preceptos más importantes de Sun Tzu- "He oído que una campana rápida, aunque mala, puede funcionar; pero nunca he sabido encontrar ventajas en una larga. Ningún país se ha beneficiado jamás de una guerra larga."

95. Lo que Beagle (uno de los personajes del libro: es el director de cine que planifica la operación completa para conseguir el mejor efecto dramático) consideraba necesario para Estados Unidos en términos cinematográficos, militares y políticos, era un campo de fútbol: un espacio llano y claro marcado por líneas.
En la jungla o en la montaña, uno va a luchar contra unos tipos, los vence, se da la vuelta y la mitad sigue todavía allí, escondidos entre los árboles, en túneles y cuevas.
En el desierto, en las estepas, en las llanuras, uno los echa y ya están fuera.
Teniendo en cuenta sólo el terreno, a Estados Unidos no le interesaba la guerra en Sudamérica, el Asia sudorientas, gran parte de África, Indonesia, Filipinas, Corea.
Además, había consideraciones políticas: nada de guerras europeas. Demasiado caras. La gente del dinero nunca lo apoyaría. Nada de guerras nucleares. Eso eliminaba a Rusia y China. Aunque algunas partes de África podían encajar, Beagle intuía que era mejor no entrar: hagas lo que hagas eres un racista, incluso en una guerra de negros contra negros. Las estepas ruso-mongolas eran atractivas pero inaccesibles en un anillo formado a medias por montañas y por potencias nucleares.
El subcontinente indio es a la vez políticamente arriesgado y nuclear. Sería sin duda una guerra religiosa, pero de hindúes contra musulmanes; no la atractiva confrontación entre moros y cristianos. Por supuesto, tal como se demostró, la lucha de musulmanes contra musulmanes resultó ser un golpe de auténtico genio.

96. "In the Loop; Bush's Secret Míssion", de Murray Waas y Craig Unger (New Yorker, 2-11-92), informa de que cuando Bush era vicepresidente, el director de la CIA, Bill Casey, lo envió en una misión secreta para que entablara contacto con Sadam Hussein por medio de Hosni Mubarak o el rey Hussein de Jordania, con los cuales debía hablar Bush durante su viaje por el Oriente Medio. Casey quería animar a Sadam a que usara la fuerza aérea para bombardear el interior de Irán. Entonces, Irán necesitaría armas americanas para defenderse y eso permitiría a Estados Unidos una mejor posición a la hora de negociar el trato de liberación de los rehenes, que luego se convertiría en el escandaloso Irangate. Irak aceptó. A cambio, Sadam obtuvo asistencia económica y militar, incluyendo acceso al espionaje por satélite, armas occidentales y tecnología. Irán respondió a los ataques aéreos con una ofensiva terrestre sangrienta y desesperada en las afueras de Basta.
En otras palabras, Bush y Sadam tuvieron una relación muy anterior a la Tormenta del Desierto. Y Sadam se comprometió a cometer ciertos actos de guerra concretos a petición del gobierno de Estados Unidos por mucho que esos actos fueran costosos para Irak en cuanto concernía a las vidas de sus ciudadanos.

97. Lo que se acabó conociendo como el Irangate empezó con una noticia aparecida el 3 de noviembre de 1986 en una revista de Beirut, Al Shiraa, que informó de que la administración de Reagan estaba embarcando armas hacía Irán. Es presumible que la información procediera de Irán.

98. De hecho, el petróleo pasó de 3,56 dólares el barril a 28,05. El índice Nikkei cayó 1.264,25 puntos, un cinco por ciento. Por supuesto, Irak sólo invadió Kuwait, no Arabia Saudita. Puede que Hartman estuviera secándose las cifras del sombrero, pero el coste de la guerra se estimó más adelante entre sesenta y setenta mil millones de dólares. Se esperaba que las contribuciones en metálico cubrieran cuatro mil doscientos millones, más contribuciones "en especies" de combustible, alimentos y otros bienes.

103. ¿Existe en Estados Unidos alguna empresa cuyos negocios no sean criminales, relacionada o no con el Gobierno, que mate a gente y luego siga tan tranquila con su ocupación habitual?
Algunos juicios muy populares, como el Watergate o el Irangate, tienden a convencernos de que el crimen nunca compensa y de que incluso los más poderosos caen cuando lo cometen, de que el sistema funciona.
Para el sistema es muy importante que creamos en él.
Cuando las películas se sometían a censura, cosa que ocurría con mucha formalidad entre 1934 y 1968 en la oficina Hays, una de las reglas más estrictas (tan rigurosa corno la de no permitir que los menores de diez años vieran primeros planos de sexo oral) era que el crimen no debía rendir beneficios. Sí alguien cometía un crimen en la pantalla, tenía que recibir castigo. Luego, cuando llegó la televisión, las redacciones se sometieron a requisitos parecidos. Por razones dramáticas, siempre vemos historias del policía de mentalidad independiente que reta a toda la resistencia institucional para derribar al más poderoso de los corruptos.
En cualquier caso, desde que la criminología se convirtió en terreno de estudio, siempre ha sido dominada por la teoría del "criminal competente". Por razones obvias, los criminólogos (y psicólogos, sociólogos, etcétera) sólo estudian al criminal "fracasado"-, es decir, a aquél cuyos actos criminales acaban en condena y castigo. Si hay un grupo de gente que comete crímenes y sigue viviendo tan feliz, la criminologíaa no es un estudio sobre los criminales sino sobre los incompetentes, fracasados y aquellos que la cagaron. Por tanto, debería llamarse cagadología.
En cierto sentido, la propia definición del delincuente, inocente mientras no se demuestre su culpabilidad, indica que el criminal es alguien que comete un acto ciegas con tanta torpeza o mala suerte que incluso un sistema fiscal tan engorroso y restringido como el estadounidense es capaz de demostrarlo más allá de las dudas razonables.
Está claro que tanto la actividad criminal casual como la organizada funcionan con éxito constantemente. Hay gente que obviamente comete acto ilegales y se las arregla para continuar con sus negocios en silencio y encontrarse con la justicia en menos ocasiones que un inocente miembro de la sociedad.
Cualquiera que haya vivido en Nueva York en los años sesenta ha sido testigo del drama de la Comisión Knapp y Serpico. El asunto no es que se expusiera a corrupción. El asunto es que demuestra que todo el departamento era corrupto y lo había sido durante al menos varias generaciones. Estaban involucrados en apuestas, extorsiones, créditos, prostitución, narcóticos, chantajes, asesinatos. Miles de personas lo sabían y participaban en ello sin el menor riesgo.
Aunque la ciudad de Nueva York se embarcó en una reforma extensiva y probablemente exitosa, una vasta mayoría de los oficiales involucrados durante prácticamente toda su vida profesional se retiraron a edad legal, como sí nada hubiera ocurrido, para disfrutar a la vez del fruto de su corrupción y de sus pensiones.
Hace falta un acto de ceguera voluntaria para imaginar que eso sólo ocurrió en Nueva York y que sólo ocurre en las grandes ciudades, nunca en las pequeñas o en una escala- estatal, nacional o internacional.
Volvamos a la Universal Security.
¿Puede existir una empresa que actúa como suplente de las agencias nacionales de seguridad? La respuesta a esa pregunta resulta ser un sí documentado. Puede que sean propiedad (de la CIA), financiadas o contratadas.
El siguiente paso es más difícil. ¿Una agencia de esa clase se mezclaría en un asesinato (por usar el término más suave)? Está probado que la CIA se ha visto envuelta en asesinatos sistemáticos y extensivos, como en Vietnam. Allí, gran parte de los crímenes fueron cometidos por agencias subsidiarias. En cualquier caso, esas agencias eran en su mayor parte entidades políticas. Las agencias gubernamentales de Estados Unidos, así como las privadas, han dirigido una serie de programas de formación de la policía, los servicios de espionaje y el ejército en Sudamérica y Centroamérica. Hay una increíble relación, algo así como una línea interior, entre esos programas y la práctica de torturas y asesinatos y la emergencia de los "escuadrones de la muerte" y los "desaparecidos". También eso está razonablemente bien documentado y ha sido objeto de diversas películas (Missing, Estado de sitio, Bajo el fuego, Salvador). No nos interesa que la izquierda se instale allí. Podrían ser pasos necesarios y útiles para la protección de nuestra sociedad. Los liberales pueden quejarse y lloriquear tanto como quieran, pero el Vietcong nos lo dijo: no les gustó Phoenix.
Luego, está el paso final. ¿Puede existir una agencia privada de seguridad que, de vez en cuando, mate a gente por razones comerciales y/o políticas? ¿Y sería lo suficientemente competente; al contrario que, por ejemplo, Oliver North, para que nunca jamás nos enterásemos?
¿Fantasía paranoide o simple y lógico realismo?

105. Acaso ya no sea novedad para nadie la existencia y la naturaleza de las agencias propiedad de la CIA. Son empresas aparentemente privadas, poseídas o fundadas en secreto por la CIA. Son algo más que tapaderas puesto que funcionan realmente como empresas. Algunas obtienen beneficios y no requieren subsidios. Se sabe que algunas aportan dinero a la Agencia, algo que se destina luego a fondos muy secretos. La propiedad más famosa era Air America, una compañía aérea del sudeste de Asia que transportaba agentes y comandos y opio y dinero y prácticamente cualquier cosa. Cuando Ollie North quería enviar armas a Irán, se puso en contacto con una compañía aérea que era propiedad. Su respuesta fue la propia de una empresa. En resumen, le dijeron que su relación con la CIA era irrelevante: si Ollie podía pagar sus tarifas, ocuparse de las aduanas y aportar los documentos oportunos, estarían encantados de transportarle cualquier cosa a donde fuera.

106. Ollie North abrió una cuenta secreta en un banco suizo (lo había visto hacer en las películas, o lo había leído en algún thriller) para transferir fondos a los de la contra. Recibió diez millones de dólares del Sultán de Brunei, Encargó a Fawn que los enviara a esa cuenta. Ella cambió dos dígitos y envió el dinero a otra cuenta. Desapareció entre agosto y diciembre de 1986. (Los Angeles Times, 3/6/87)