La conducta maniaca, llamada también trastorno afectivo bipolar,
se caracteriza por un antecedente de estados de ánimo “altos” y
“bajos” con periodos de relativa normalidad y funcionamiento efectivo intercalados.
El inicio de la enfermedad suele aparecer entre los 20 y 40 años
de edad. Hay estudios que indican un fuerte componente hereditario de este
padecimiento. Los padres del paciente a menudo tienen antecedentes de alcoholismo.
El enfermo por lo general abusa del alcohol, a veces en un intento de automedicarse,
o bien puede tener ambos problemas —trastorno bipolar afectivo y alcoholismo—
cada uno de los cuales necesita tratamiento.
El carbonato de litio es el fármaco de elección en la
mayoría de los casos. Puede estar contraindicado en enfermos que
sufren alteraciones hepáticas, renales o del funcionamiento cardiaco.
La observación y medición frecuentes de la concentración
de litio en suero a intervalos específicos es un medida necesaria.
CONDUCTAS O PROBLEMAS
OBJETIVOS A LARGO PLAZO
1º.- Establecer comunicación y
construir una relación de confianza.
Usar una forma de aceptación al paciente que implique calma y relajación.
Evitar contraer compromisos que no puedan cumplirse en forma realista.
Asignar al paciente los mismos miembros del equipo
terapéutico cuando sea posible (tener en cuenta la capacidad de
alguno de los miembros del equipo terapéutico para trabajar con
un paciente maniaco durante periodos prolongados).
Tomar en cuenta todo lo que indique aumento de la inquietud o agitación eliminando estímulos del medio ambiente y quizá aislando al enfermo; puede ser beneficioso dar al paciente un sitio privado o un cuarto individual.
Limitar las actividades de grupo mientras el paciente no pueda tolerar el nivel de estímulos que esto entraña.
Administrar medicamentos (probablemente se necesitarán carbonato de litio y fenotiacinas al principio). Utilizar juiciosamente los medicamentos por razón necesaria, sobre todo antes que la conducta del enfermo quede fuera de control.
Proporcionar un ambiente consistente y estructurado. Dejar que el paciente sepa lo que se espera de él. Fijar los objetivos junto con el enfermo tan pronto sea posible.
Dar explicaciones sencillas y sin rodeos de las actividades sistemáticas del servicio, los procedimientos que se seguirán, las pruebas que se harán, etc. No discutir con el enfermo.
Animar al paciente a que exprese con palabras
sus sentimientos de ansiedad, ira o temor. Buscar formas de aliviar el
estrés o la tensión con el paciente tan pronto sea posible
hacerlo.
Evitar las actividades que impliquen mucha competencia.
Evaluar en qué magnitud el paciente puede
tolerar los estímulos y la responsabilidad con respecto a las actividades
de grupo, interacciones con los demás o con las visitas, e intentar
limitar esto según lo que se observe.
Observar de cerca al enfermo en busca de signos de fatiga. Observar y registrar sus patrones de sueño.
Disminuir los estímulos antes que el enfermo se retire (por ejemplo, las luces tenues, apagar la televisión, proporcionarle la posibilidad de un baño tibio).
Utilizar medidas de comodidad o medicamentos para que concilie el sueño si es necesario.
Animar al paciente.a seguir una rutina de sueño durante las horas de la noche (limitar la interacción con el enfermo en el turno nocturno) en lugar de hacerlo durante el día (dejar sólo una corta siesta durante el día).
El paciente puede necesitar una alimentación elevada en proteínas, alta en calorías con alimentos suplementarios.
Proporcionar medicamentos que el enfermo pueda
ingerir si es que no puede permanecer sentado y comer (por ejemplo, alimentos
licuados mezclados con leche, sandwiches, o alimentos que puedan ser tomados
con los dedos).
Ayudar al enfermo a satisfacer la mayor cantidad de necesidades personales que sea posible.
Si necesita ayuda, ayudarlo en su higiene personal,
incluyendo aseo bucal, baño, vestimenta y lavado de ropas.
Las tareas estructuradas que el pacientes pueda cumplir en forma suficiente —a corto plazo, proyectos simples o responsabilidades, actividades ocupacionales o terapia recreativa.
Alentar al paciente a que exprese adecuadamente
sus sentimientos respecto a los planes futuros de tratamiento o a la planeación
dcl alta. Ayudarlo en todos los objetivos idealistas y en los planes que
él proponga.
Explicar con claridad y sencillez. Reforzar la educación al respecto con material escrito según se ha indicado.
Recordar al paciente y a la familia en que el carbonato de litio debe tomarse de forma regular y continua para obtener resultados.que sólo porque el paciente “se siente bien” o su estado de ánimo ha mejorado NO son causas suficientes para interrumpir el tratamiento.
Los efectos secundarios que pueden esperarse con
el tratamiento a base de carbonato de litio comprenden:
Náusea leve intermitente
Sed, aumento de la ingesta de líquidos,
au-memo de la micción
Sabor metálico
Ligero temblor intermitente de manos
Los signos que pueden indicar que la concentración
de carbonato de litio en la sangre ha llegado a niveles casi tóxicos,
y que el paciente debe informar al profesional de la salud que lo esté
tratando son:
Sed insaciable
Diarrea persistente
Vómito persistente de coordinación
Debilidad muscular
Mareos
Visión borrosa
Disartria
Temblor de las manos
Dificultad para concentralse
Lentitud de los procesos mentales
Confusión
Tinnitus o zumbidos en los oidos
Debe alentarse al paciente a que husque la ayuda
del médico o vaya de inmediato a un servicio de urgencias si sobrevienen
estos signos de intoxicacion:
Falta de sensibilidad en la piel
Movimiento de los globos oculares de un lado
a otro
Fasciculaciones musculares
Inquietud
Torsión o contracciones dc brazos y piernas
Pérdida de control vesical o intestinal
Episodios de ‘‘desvanecimientos’’, convulsiones
o crisis convulsivas
Estupor (que puede 1 legar a coma).
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