Fractales en el IES Leonardo da Vinci
En el marco de las actividades realizadas durante la II
Setmana de les Arts i les Ciències que se acaba de celebrar en el
instituto Leonardo da Vinci de Alicante, y para celebrar el año 2000
propuesto por la UNESCO como Año Mundial de las Matemáticas, los alumnos
de primer curso de bachillerato tecnológico, junto con su profesor de
matemáticas hemos elaborado figuras fractales de gran formato.
La
idea de fractal, concebida por B.M. Mandelbrot en
1975, es el punto de partida del desarrollo de toda la geometría fractal
en la segunda mitad de este siglo, concepto revolucionario que ha
permitido importantes progresos en el estudio de objetos y fenómenos
irregulares. La geometría fractal se ha convertido en una poderosa
herramienta para el análisis de diversos fenómenos naturales complejos,
aportando modelos geométricos a numerosas estructuras naturales. Sus
aplicaciones en el aula de matemáticas son muy interesantes, permitiendo
mostrar las matemáticas como mezcla de curiosidad y belleza, y enfocando
la actividad matemática en el aula como de búsqueda e investigación. La
aproximación a este tema novedoso contradice la concepción de las matemáticas
como una ciencia completa y cerrada desde hace tiempo. Los
fractales más sencillos son similares
a sí
mismos, es decir, un pequeño fragmento cualquiera de ellos, con el
adecuado cambio de escala, es idéntico al total. Esto significa que
cualquier porción de un fractal, por pequeña que sea, contiene toda la
información relativa a la figura completa. Esa interrelación a distintas
escalas se describe matemáticamente con el concepto de dimensión fractal. Los
fractales lineales forman un grupo fundamental en esta geometría. Cada
fractal lineal en el plano queda totalmente definido por un conjunto de
transformaciones lineales: reducciones, desplazamientos, rotaciones,
reflexiones, y combinaciones de estas. Se caracterizan por el hecho de
transformar rectas en rectas. Los
objetivos de esta experiencia son conocer las propiedades básicas de los
fractales, y utilizarlos para el trabajo matemático. A partir de las
figuras obtenidas hemos podido trabajar en muchos contenidos geométricos
y algebraicos propios del currículum de matemáticas de Secundaria. Son
numerosas las actividades y ejercicios interesantes, desde el cálculo numérico
en los primeros cursos, a la expresión algebraica en los últimos: el número
de elementos geométricos que forman cada etapa en la formación del
fractal (vértices, lados, triángulos o cuadrados), da lugar a sucesiones
geométricas, y las características de estos elementos (longitudes de los
lados, y áreas) pueden expresarse algebraicamente. La idea de límite de
estas sucesiones para un número muy grande de etapas se utiliza
constantemente. Se
trata de figuras planas de grandes dimensiones, hasta de 2 m2,
en las que utilizando la propiedad de autosimilaridad se ha conseguido
representar el fractal en una etapa avanzada de su formación. Estas
figuras tan complejas aúnan la precisión de quedar descritas matemáticamente
mediante un pequeño número de transformaciones lineales, y la belleza
del resultado cuando estas transformaciones se aplican numerosas veces
sobre un objeto inicial. Una
de las figuras obtenidas es el Triángulo
de Sierpinski, que recibe su nombre del matemático polaco Waclaw
Sierpinski, quien lo propuso en 1915 para poner de manifiesto características
geométricas extrañas, en este caso para demostrar que una curva puede
cruzarse consigo misma en todos sus puntos. El
triángulo de Sierpinski queda definido por un conjunto de tres
transformaciones, que sobre cualquier objeto lo reducen a la mitad de su
tamaño y colocan las copias en los tres vértices de un triángulo equilátero.
Por lo tanto la figura se obtiene conectando los puntos medios de los tres
lados de un triángulo equilátero, seleccionando sólo los tres subtriángulos
que se forman en las esquinas, y suprimiendo la cuarta parte central del
triángulo. Repitiendo este proceso de construcción, quitando fragmentos
cada vez más pequeños una y otra vez, infinitas veces, se genera esta
imagen fractal tan conocida. Los fractales existen sólo en su estado
infinito, pero en la práctica nos conformamos con visualizarlos en alguna
etapa finita de su construcción. Otro
de los fractales construidos es Las
Aspas de Vicsek, figura que recibe su nombre de Tamás Vicsek,
matemático húngaro que propuso esta configuración fractal. La figura
está definida por cinco transformaciones geométricas que reducen el
objeto a la tercera parte de su tamaño y colocan las copias en los cuatro
vértices y en el centro de un cuadrado. Experimentalmente hemos
conseguido esta figura descomponiendo un cuadrado en nueve subcuadrados,
dividiendo los lados en tres partes iguales, seleccionando sólo los cinco
subcuadrados que se forman en las esquinas y el central, y suprimiendo los
cuatro restantes. Repitiendo este regla de procedimiento infinitas veces
se obtiene la figura fractal. Los
fractales se caracterizan por su dimensión fractal d,
generalización de la dimensión euclídea. El triángulo con una dimensión
d =1.585, y las aspas con d
=1.465, son objetos intermedios entre las líneas (d=1)
y las superficies (d=2) de la
geometría cláisica. Ocupan más espacio que una línea, pero menos que
una superficie. Pero
en clase, la tarea de construcción que parece conceptualmente compleja se
ha traducido en un ejercicio manual nada complicado. A partir de una trama
triangular y otra cuadrada, hemos formado un patrón de cada una de las
figuras. En estos patrones se forma la segunda o tercera etapa del fractal
con un tamaño aproximado a una hoja A4 de papel. El rellenado de los
elementos de la trama lo hemos hecho con pegatinas de color de las que se
utilizan en actividades propias de educación infantil. La
autosimilaridad de estos fractales lineales hace que fotocopiando los
patrones podamos montar las siguientes etapas del objeto, al mismo tiempo
que la figura total ve aumentar su tamaño. Con tres copias del triángulo
colocadas convenientemente (con sólo recortar y pegar) obtenemos la etapa
siguiente a doble tamaño que el patrón. Con nueve, una etapa más y otra
vez duplicamos tamaño, y así hemos llegado a la etapa séptima de
construcción del triángulo fractal. De
forma parecida, con cinco copias del patrón de las aspas adecuadamente
colocadas se obtiene la etapa siguiente y aumenta su tamaño al triple.
Con veinticinco copias aumentamos una etapa más y volvemos a triplicar el
tamaño, y en esta ocasión hemos llegado a la quinta etapa en la formación
de las aspas fractales. En este caso también hemos aprovechado que la
fotocopiadora permite reducir el tamaño de las copias, con lo que se
pueden obtener numerosas etapas de la formación de un fractal sin que el
tamaño total de la figura crezca, o por lo menos sin que resulte
desorbitado. Las posibilidades experimentales de este procedimiento en la
construcción de figuras fractales es enorme. Pero
esta experiencia didáctica no termina en la formación de algunas de las
innumerables figuras distintas posibles. Si su construcción ha resultado
una tarea interesante y enriquecedora, la utilidad posterior hace de los
fractales lineales una herramienta formativa muy eficaz.
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