La 'Francia de abajo' ha dicho No a la Unión Europea del Capital y a Chirac-Hollande Seillière
(por el Groupe Communiste, Révolutionnaire, Internationaliste)
Votando 'No' en el referéndum, la mayoría del pueblo, la gran mayoría de los obreros, de los empleados, de los campesinos y de toda la 'Francia de abajo', no sólo han expresado su rechazo al proyecto de 'Constitución Europea'. Votando 'No' ellos han significado igualmente su rechazo profundo de toda esta 'unión Europea' de los patronos, de los banqueros y tecnócratas que se nos presenta desde el Tratado de Maastricht como el único porvenir posible. Votando 'No' han dicho también, de manera indisociable, su rechazo no menos profundo del conjunto de las fuerzas políticas (UMP, UDF, PS, Verdes...) que llamaban a votar 'Si' tras haberse sucedido en el poder durante más de veinte años para hacer todas ellas casi la misma política al servicio de la burguesía. Este carácter masivo del 'No' obrero y popular es, por otra parte, más impresionante por cuanto la mayoría de las fuerzas políticas del país, una parte de los sindicatos (CFDT, CFTC, UNSA...), la mayoría de los grandes medios de comunicación, el MEDEF, los obispos, etc., han hecho una campaña encarnizada en favor del 'Si', superando ampliamente a los partidarios del 'No', especialmente del 'No de izquierda'.
La derrota electoral de la burguesía ha de abrir una crisis política favorable a la lucha de clases.
La victoria del 'No' es, pues, una derrota aplastante para la burguesía, pero por sí sóla no soluciona nada: incluso sin la Constitución Europea, los Tratados de Roma, de Maastricht, de Amsterdam y de Niza van a continuarse aplicando, evidentemente, es decir, van a funcionar como armas de destrucción masiva contra las conquistas sociales y los servicios públicos. Incluso sin la constitución Europea, el MEDEF va, evidentemente, a continuar exigiendo la destrucción de todas nuestras conquistas, y Chirac cuenta con quedarse en el gobierno para proseguir su política de regresión social. En cuanto al PS, la mayoría partidaria del 'Si' así como Fabius y sus amigos cuentan con ajustar sus cuentas en el interior... al mismo tiempo que piden a los trabajadores que esperen pacientemente hasta 2007 (y en ese momento les pedirán votar por un programa político muy poco diferente, sin duda, del de Chirac-Raffarin)... La crisis política no se desarrollará sola, sino únicamente por la lucha de clases y la auto-organización de los trabajadores. Hay que aprovechar la situación abierta por la derrota electoral del gobierno y de toda la clase política burguesa para impulsar un gran movimiento de conjunto de la clase obrera y de todos los trabajadores e imponer la satisfacción de las reivindicaciones vitales: parar la política de regresión social vigente desde hace veinte años, hacer fracasar los planes de despidos, arrancar el aumento de los salarios, transformar los empleos precarios en empleos estables, rechazar el aumento de la jornada laboral y de la flexibilidad, obtener la regularización de los 'sin papeles', ganar la derogación de la Ley Fillon, imponer el cese de todas las persecuciones contra los estudiantes de bachillerato y todos los sindicalistas; y por supuesto, echar a Chirac...
¿A condición de qué se puede esperar arrancar la satisfacción de las reivindicaciones y sacar a Chirac?
La satisfacción de todas estas reivindicaciones supone hace la huelga general: el gobierno nunca cedera ante una simple derrota electoral, como demuestra el ejemplo de su fracaso en las regionales de 2004. Sólo el bloqueo total del país nos permitirá remontar la derrota de 2003 y conseguir una verdadera victoria social y política. Los trabajadores que han votado No a la 'Constitución' y a Chirac-Hollande-Seillière se pueden ahora reconocer y unir en este objetivo. En esta perspectiva se han de constituir asambleas generales, comités de movilización en las empresas, los centros y los barrios. Si quieren realmente ayudar a los trabajadores a combatir por sus reivindicaciones, las organizaciones políticas del movimiento obrero y todos los colectivos que han contribuido a la victoria del No, los sindicatos que han denunciado el proyecto de Tratado constitucional, han de llamar todos juntos a la huelga en todas partes. Tal contraofensiva de los trabajadores se ha vuelto posible hoy por el debilitamiento político de la burguesía, que se acaba de manifestar de manera evidente en el terreno electoral y que sucede tras todo un semestre de ascenso de luchas: la cólera, potencialmente explosiva, de los trabajadores ya se ha manifestado en múltiples 'jornadas de acción' sin continuidad convocadas por los sindicatos (20 de enero, 5 de febrero, 10 de marzo, 16 de mayo...), con el poderoso movimiento de enseñanza media y por la multiplicación de las huelgas locales o sectoriales, a veces victoriosas (PSA-Citroën en Aulnay, Radio-France, Total, etc., etc...). En fin, sólo con una huelga general se podrá imponer a la burguesía el objetivo de echar a Chirac, sin esperar a 2007.
Una huelga general así abriría seguramente un nuevo período político. Nosotros desarrollaríamos en ella, por nuestra parte, la perspectiva de un gobierno realmente representativo de los intereses de los trabajadores. Tal gobierno deberá romper con los tratados europeos y la Unión Europea capitalista, ligar las relaciones fraternales de cooperación con los pueblos de los otros países (en Europa, en ultramar y en todas partes), retirar las tropas de los países donde intervienen por cuenta del imperialismo francés (Africa, Afganistán, etc.), restablecer todas las conquistas liquidadas por los gobiernos de los últimos años, prohibir los despidos, renacionalizar las empresas privatizadas, nacionalizar bajo control obrero los grandes medios de producción, etc. Es con este objetivo que nuestro grupo se pronuncia por la construcción de un partido comunista, revolucionario e internacionalista.
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