Sobre Bush y Pinochet: dos artículos de EDM de hace 4 y 6 años respectivamente...

Ahora que Bush ya es el Presidente electo abrumadoramente legitimado por las urnas en los Estados Unidos de América del Norte; ahora que en Afganistán ya han tenido lugar las elecciones «libres» en las que el hombre de Bush o de Clinton, o de Kerry, esto es, el esbirro pro occidental al que en Afganistán llaman «el Alcalde de Kabul» (porque Kabul es la única ciudad controlada por las tropas invasoras «legitimadas» por la ONU, por los señores de la guerra anglo-yanquis, pero también por Zapatero-Bono) también ha sido «legitimado por las urnas»; ahora que estamos en vísperas de unas muy occidentales «elecciones democráticas» sobre las ruinas de Faluya, sobre toneladas de carne quemada o encerrada en cárceles de exterminio y en campos de concentración adornados con árboles navideños de virtualidad televisiva humanitaria; ahora que en Ucrania tiene lugar un enfrentamiento indirecto entre los imperialismos de los EEUU y de Rusia; ahora que el caso Pinochet entrega su nuevo capítulo del gigantesco y vergonzante culebrón pro derechos humanos a la chilena; ahora que termina el año 2004 sin Arafat y que el Estado de Israel con sus sionistas y genocidas al frente, sean estos «laboristas» o «halcones», acaba de perder a uno de sus mejores cómplices y ya no podrá repetir simulacros de confinamiento en Ramala para confundir a muchos palestinos que comenzaban a romper con la cúspide traidora de la Autoridad Palestina; pues bien, ahora, cuatro años después, reproducimos el artículo que salió en EDM 54, en noviembre del 2000.

En defensa del marxismo,

16 de diciembre del 2004

ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA:

¿República Bananera?

Dos bustos para el Museo de Cera: el de Bush Jr. y el de Al Gore. Queda ya muy lejos la cordial y muy «democrática» —y «de rigor»— llamada telefónica de Al Gore a Bush Jr., felicitándole por su victoria electoral para, apenas un cuarto de hora más tarde, la otra, no menos «democrática» que la primera, pero ya sin rigor alguno, nueva llamada telefónica, con la que comenzaba una historia sin final anunciado, en la que ha quedado al desnudo todo un sistema caducado y hasta esperpéntico, aquél en el que, supuestamente, el «ciudadano-ciudadana» decide, encima, soberanamente, los destinos de cualquier Nación, emitiendo una papeleta en la urna…

Queda ya, también, muy lejos, el cántico de sirenas, que durante la patética tozudez de más de cuarenta y ocho horas, levantaron todos los periodistas del sistema, todos los comentaristas y los politólogos, en todos los canales de televisión del mundo entero, acerca de «la gran fiesta de la democracia».

Han pasado doce días y hay material para varios libros de humor negro…

La cruda realidad —que de humor no tiene nada, ni «negro», ni «demócrata» o «republicano»—, apunta hacia el Tribunal Supremo Federal. Porque si pasado el viernes 17 de noviembre del 2000 (contabilización de los votos por correo ¡que aparecen hasta en Dinamarca!), no se produce algún pacto de caballeros, esto es, un Pacto de Estado, vamos a asistir a una de las situaciones más trágico-cómicas de la historia de la humanidad, aquella en la que la principal potencia mundial, el candidato a gendarme único del planeta, se las vea y se las desee para borrar de la faz de la tierra la patética imagen de la chapuza, aquella en la que Bush y Gore, habrán desempeñado ante la Historia, el papel de un Pepe Gotera y un Otilio cualquiera, bajo la supervisión de la TIA, sobrepasando, en mucho, la imaginación de Ibañez…

Uno recuerda, así, de sopetón, el pucherazo de Martín Villa en aquellas elecciones «democráticas» de 1977 en la España franquista, ya sin Franco, en las que sobraron 800.000 votos, elecciones a las que concurría un único partido político estructurado y digno de este nombre, el PCE-PSUC de Santiago Carrillo, elecciones que permitieron a Don Adolfo Suárez, ex-Secretario General del Movimiento Nacional —partido único del régimen de Franco— comenzar su andadura como «primer Jefe de Gobierno democrático» de la no menos «democrática» Monarquía.

Así lo cuentan las «Humanidades», así lo han repetido hasta la saciedad, periodistas, sociólogos, historiadores y demás politólogos, que ni siquiera se sonrojan cuando cuentan las virtudes, habilidades y hasta los conocimientos de Doña Mercedes, en paz descanse…

Milosevic y sus elecciones fraudulentas…

Castro y los cursillos acelerados de democracia que imparte Aznar, o Blair, o el mismo Clinton, y que Castro deberá asumir, para que un día, tal vez, le levanten el bloqueo…

Haider, y lo peligroso que puede ser un pueblo, cuando vota…¡mal!… Otro bloqueo más de la «comunidad internacional» que, con los Estados Unidos de América al frente, vela por nuestros —¡sí, por los de todos!— intereses…

Ruego, por favor, que cualquier lector de ésta, nuestra muy modesta publicación, haga un esfuerzo supremo y consulte las hemerotecas, de antes, durante y después de la célebre llamada de Al Gore a Bush, para felicitarle por su victoria electoral. Es muy importante que quien así lo haga, lea detenidamente a todo el personal político de «derechas» y, sobre todo, al de «izquierdas»… Le emplazo a que reviva, así, de este modo, con pasión, la gran velada democrática que tuvo lugar en las Embajadas y en los Consulados de los Estados Unidos de América, en dónde, hombres y mujeres de «derechas» y de «izquierdas», no se perdieron la ocasión de asistir a la Gran Fiesta de la Democracia a la que fueron invitados y en la que, además de salir en la foto, desempeñaron su ilustre e irremplazable papel de comentaristas del sistema, quedando, nunca mejor dicho, ¡retratados ante y para la Historia!

Aquí, en Barcelona, el común de los mortales, pudo seguir en directo, a través de la pequeña y siempre inocente pantalla, no sólo la paliza de los enviados especiales a los Estados Unidos de América, sino también, la de la Jet 7 de la clase política, siguiendo en el Consulado Americano en Barcelona, tan ejemplar evento y vibrando con entusiasmo por aquello de… «lo ajustado de los resultados», si bien, y para regocijo de la «izquierda», Al Gore, arrasaba por gigantesca goleada ¡en el Consulado de Barcelona…!

El Wal Street Journal, ha tardado una semana en sentenciar: «¡Golpe de Estado!»…

Castro, sólo unas horas para afirmar: «¡República Bananera!».

Solana todavía no ha dicho ésta boca es mía, atareado como lo está, en estrechar la mano más que democrática de Kostunica, deshojando la margarita acerca de los riesgos que pueda encerrar una visita «en olor de multitudes» a la ya por fin —¡ya iba siendo hora!—, democratizada Belgrado…

Entre las aseveraciones del Wal Street Journal y las del irremplazable camarada Fidel, pasando por el mutismo de Míster PESC, encontramos absolutamente de todo. Lo dicho, material para varios libros de humor negro. Y sin embargo, la cosa es algo más seria. No se trata tanto de que «ya va siendo hora de reformar la Constitución». Tampoco de que lo que era válido hace doscientos años, debería ser cambiado (sistema electoral americano) etc. Dejaremos gustosos todo este abundante espacio al diletantismo oficial, a todo el espectro que reivindica, ahora mismo, por ejemplo, en España, su «derecho a la libertad de expresión», toda vez que se producen los primeros atentados a periodistas (que al amparo del aparato del Estado, se vuelcan en una infame campaña contra un periodista, el señor Rei, acusado de «señalar en su revista, a las futuras víctimas de ETA», prueba irrefutable de ello: varios ejemplares de su revista fueron hallados en distintos pisos francos durante los últimos éxitos policiales de Don futurible Lehendakari y Ministro del Interior, Sr, Mayor Oreja), ¡cómo si una cosa tuviera que ver con la otra!

. La cosa es mucho más seria que todo eso.

Uno, que es muy mal pensado, tiende a sentenciar que lo que está históricamente caducado es el sistema de la propiedad privada de los medios de producción. En consecuencia, uno piensa de verdad que la única utopía que se manifiesta, impúdicamente, es aquélla que preconiza la Reforma del sistema, una supuesta «humanización del mercado», la imposible domesticación del capital. Un poco aquello de ir pregonando «el justo reparto de la riqueza».

Que el mundo entero está atenazado bajo unas coordenadas de Transición Política Permanente, es una obviedad que sólo escapa a quienes ni quieren ver, ni oír, menos aún —¡qué horror!— pensar con su propia cabeza. Más o menos, todo el personal político del sistema, sea de «derechas» o de «izquierdas» y quienes les ríen las gracias y reivindican, ahora, «su libertad de expresión» para, en el mejor de los casos, repetir sandeces y, en el peor, hasta generarlas, pasando a ser maestro de maestros en el arte de desinformar e intoxicar al personal, en nombre de la información…

En esta situación de transitoriedad e inestabilidad política en cada rincón del planeta, los Estados Unidos de América, aunque así lo desearan, no podrían desempeñar la función de una «República Bananera». Que se lo pregunten, por ejemplo, a los palestinos, a los pueblos de los Balcanes, a todo el continente africano, o a latinoamérica entera, confrontada y sometida hoy, a la rapiña de la «dolarización», ayer, a las andanzas y veleidades de quien acabó, años después de aupar a Pinochet, siendo nombrado Premio Nóbel de la Paz, me refiero al Sr. Kissinger…

Soy mal pensado y escribo acerca del «Teatro de guiñol» llamado democracia, en el cual, la «clase política» toda entera, desempeña el papel de una suma de marionetas, simples intermediarios y vulgares representantes de quiénes de verdad mandan en el mundo sin siquiera someterse al «Sufragio Universal» y que, por ello, afirmo cosas como que la «libre alternancia al poder por medio de las urnas, toca a su fin, está herida de muerte»; intuyo la guerra imperialista, a gran escala, dentro de la tendencia hacia la cual apunta el movimiento de la Historia… Tengo tendencia a pensar que la elección del Presidente de los Estados Unidos de América, bajo estas coordenadas, es un acontecimiento de primera magnitud y que, independientemente del enorme parecido político existente entre ambos candidatos, existe una profunda división en las más altas instancias fácticas de la potencia bélica más fuerte del planeta a la hora de elegir nítidamente al Presidente de la Guerra (Bush). No estoy diciendo que Gore sería supuestamente el «Presidente de la PAZ». ¡Por favor, que estoy escribiendo en serio! Ni lo es, ni podría serlo… Ocurre que Bush, en el mismo terreno de la simbología —tal vez sería más preciso el término escenificación, o una combinación entre ambos términos—, encarna y/o representa la fuerza, la prepotencia, las hostilidades desenfrenadas a la primera de cambio, mientras que Al Gore, en el mismo terreno, encarna y/o escenifica la posibilidad —aunque efímera, pero, pese a todo, posibilidad— de la reconducción de ciertos problemas, mediante una pizca de diálogo. Y cuando la situación, alcanza, a nivel mundial, rasgos tan alarmantes, pues bien, en el país de la CIA, hasta la simbología pesa, tan «democráticamente» como hemos visto y seguiremos viendo. Porque Pepe Gotera, Otilio y la TIA, faltaría más, sí que son unos chapuzas, propios de una «República Bananera» o de una Monarquía franquista, que viene a ser lo mismo.

Germinal,

16 de noviembre del 2000.

El artículo que reproducimos a continuación fue publicado en EDM 38, de diciembre de 1998. Su autor, Josep Cónsola, no pertenece a EDM y ha colaborado en diversas ocasiones con artículos y opiniones, siempre de interés, para nuestras publicaciones. Los nuevos capítulos del culebrón Pinochet siguen... Todavía hay gente que se encandila con aquél grito que llevó al proletariado y al campesinado chilenos a la derrota, al baño de sangre: «¡El pueblo unido jamás será vencido!». 6 años después, el artículo de Cónsola se mantiene erguido porque no procede del pensamiento vulgar. Para nosotros, una revista de opinión no caduca. Por esto, de vez en cuando, reproducimos artículos del «pasado» que rinden perfectamente cuenta de un presente cada vez más mediatizado y vilipendiado por periodistas, historiadores, filósofos, mangantes y demás politólogos sistémicos, entre los cuales, los más repugnantes son los que se ponen caretas «progres»...

Juzgar al sistema a través de Pinochet en lugar de juzgar a Pinochet a través del sistema

«Hitler personificó no sólo las realidades históricas y la propia realidad del estado germánico en la época en que nació y se desarrollo el hitlerismo, sino también las realidades del sistema capitalista; estas realidades y los supuestos teóricos que las inspiraron, sólo condujeron a su propia desaparición y tras de sí provocó la condena, solemnemente proclamada en Nuremberg, incluso por los representantes del régimen capitalista que lo engendró y en cuyo seno, sin embargo, reaparecen posteriormente vigorosas manifestaciones del mismo».

(Mauro Olmeda «El Desarrollo de la Sociedad VI. La Superestructura». 1984. Madrid)

(Karl Mannheim. Ideología y utopía. 1985. Berlín)

LA ALEGRÍA parece desbordar a los ciudadanos de la llamada izquierda de las metrópolis imperialistas debido a que otro ciudadano llamado juez ha decretado la detención de un tercer ciudadano de un país periférico no imperialista. Dicho ciudadano, de vocación militar y de oficio lacayo ha sido el brazo ejecutor de cientos, miles de muertes, torturas y desapariciones. No cabe duda que se trata de un ser apropiado para un proceso político que en un momento dado fue necesario para el sistema económico capitalista cuando vio peligrar sus sacrosantos intereses aunque fuera en una pequeña parte, esto fue lo que podía ocurrir en su momento con un gobierno como el de Unidad Popular en Chile... En síntesis, ha cometido, dicen, crímenes contra la humanidad. Esto es intolerable, dicen, en un mundo globalizado. Es preciso, dicen, juzgarlo y condenarlo.

El juez acusador forma parte del entramado del poder de un país que, curiosamente, ha sido uno de los soportes financieros y suministrador de armas de este gran malvado durante los años que ejercía como tal (de malvado). Los que lo han detenido, retenido, o invitado a no utilizar su pasaporte y su pasaje, son los que durante siglos han masacrado, torturado, asesinado, desaparecido miles, millones de ciudadanos de otros países periféricos y no tan periféricos (pongamos los irlandeses por ejemplo) y los que no hace tantos años mataron y desaparecieron a cientos de ciudadanos de otro país periférico que tuvo la osadía de reclamar unos islotes allá a miles de millas de distancia de la metrópoli (la llamada guerra de las Malvinas).

El coro, la claca de este teatro la forman, quiero pensar que sin saberlo, unas gentes que se dicen antiimperialistas, solidarias, progresistas, y no sé cuantos etcéteras más.

Un elemento aclaratorio. Que Pinochet sea un asesino, ruin y despiadado dictador que ha sumido en la desesperación a una parte de la población de Chile nadie lo pone en duda. Pero a tenor de lo que la historia nos va proporcionando diariamente son precisas unas consideraciones:

Una.- Esta acción de un juez de un país poderoso, que forma parte de un grupo privilegiado de países dominantes hoy en la esfera mundial, ha significado la culminación de un proceso en el cual el estado español se inició como subordinado interviniendo en los procesos latinoamericanos, posteriormente en el asesinato de cientos de miles de iraquíes en la llamada guerra del golfo, pasó a jugar un papel más preponderante en la intervención de la ex Yugoslavia y consiguió la secretaría general de la OTAN por los servicios prestados en la defensa del imperialismo. Con esta acción se ha consagrado como un garante de la "libertad" mundial y en una rocambolesca operación, se auto asigna como paladín de los "derechos humanos" dejando casi en ridículo a los que se denominan de izquierdas. Podríamos decir que se ha otorgado al estado español el derecho de ingerencia e intervención que estaba reservado tan sólo a unos pocos que tienen derecho de veto en el consejo de seguridad de las naciones unidas.

Dos.- El efecto teatral entre buenos y malos, entre un fiscal "malo" y un juez "bueno" forma parte de las reglas del juego, para convencer a los asistentes a esta puesta en escena que el poder judicial es un poder independiente del poder y puede ejercer poder por sí mismo. Tal vez esto era necesario precisamente en España y ahora después de que docenas de organizaciones jurídicas internacionales han arremetido contra este supuesto poder judicial español a raíz del juicio y condena a la Mesa Nacional de Herri Batasuna, en el que se ha vulnerado el propio derecho que ellos mismos han creado.

Tres.- Se trata de que un árbol impida ver el bosque. Es a todas luces comprensible que si hubiera existido un vacío político y económico hacia el sistema político chileno encabezado por Pinochet por parte de los bancos y empresas de los países "democráticos", éste no hubiera durado más allá de 48 horas, pero en vez de esto se invirtieron miles de millones de dólares con la seguridad que el rendimiento de los capitales estaba asegurado manu militari por el gobierno chileno de turno.

Cuatro.- Es conmovedor asistir a esta apología del nuevo derecho internacional que se atribuye la capacidad de castigar a cualquiera de cualquier parte y olvida algunas normas elementales del derecho penal como pueden ser por ejemplo la inducción al asesinato y la colaboración con el asesino para la perpetuación del delito, que en buena lógica jurídica deben ser castigadas con igual rigor. A este respecto sería lógico y necesario ver sentados en el banquillo a los consejos de administración del banco Santander y otros bancos, de algunas empresas constructoras españolas, de las fábricas de armas españolas... en fin a todos aquellos que mediante su aporte económico y logístico financiaron los asesinatos, se han enriquecido y han contribuido al mantenimiento de la dictadura chilena. Todo esto podría hacerse sin necesidad de la parafernalia montada en torno a una sola persona, sin necesidad de solicitar ninguna extradición puesto que muchos de los colaboradores necesarios de la dictadura chilena están en nuestro país.

Cinco.- ¿Alguien ha reflexionado sobre el hecho de que por ejemplo los tribunales libios hubieran dictado una orden de búsqueda y captura del presidente de los Estados Unidos cuando los portaviones norteamericanos bombardearon con misiles la residencia del presidente de Libia y asesinaron a su mujer y a su hijo? ¿O, si los tribunales de Irak dictaran una orden de arresto contra el presidente de Estados Unidos por genocidio al haber ordenado el bombardeo con misiles atómicos y con armas biológicas a la población civil? ¿Quién hubiera hecho caso de las citadas resoluciones judiciales? ¿Quién hubiera detenido al presidente de los Estados Unidos? ¿Que "democrático" juez blanco y de un país poderoso lo hubiera arrestado?. Que cada cual reflexione sobre estos hechos y piense cual hubiera sido la reacción de los políticos, de los medios de comunicación, de las personas llamadas bien pensantes y de los tele adictos. Seguramente se hubieran destornillado de risa y hubieran arremetido contra tan osados jueces tercermundistas o algo peor, tal vez la comunidad de estados "democráticos" hubieran enviado una misión de paz encabezada por unas cuantas escuadrillas de cazabombarderos para que aprendieran a no ser tan engreídos.

Seis.- ¿A qué se debe este desesperado intento de mostrar que la dictadura chilena (u otros procesos similares) es una obra unipersonal de Pinochet sin relación con el desarrollo de la política y la economía capitalista?. Hemos de intentar reflexionar al respecto.

El curso del desarrollo económico mundial y su crisis ha determinado la estrategia económica interna deliberada y conducta política represiva como la chilena. Antes de la crisis económica mundial de los años 70 la versión tercermundista del keynesianismo fue la sustitución de importaciones para producir en casa, para el mercado interno, lo que se importaba de occidente. Esta política se reemplazó por el monetarismo a lo Milton Friedman más una economía de la oferta promoviendo las exportaciones, reduciendo los costos de producción ( aunque el propio gobierno de Pinochet abandonó en 1984 la política monetarista en un desesperado intento de salvar el régimen debido a la extrema depauperación a que se había llegado después de diez años de implantación).

En los años 70, con el descenso de la tasa de ganancia en todos los países de la OCDE, se produjo un cambio de inversión para conseguir mayor capacidad productiva con menores costes especialmente con menores costes laborales y conseguir al mismo tiempo vender la producción acumulada. Una forma de reducir los costes de producción fue la de trasladar parte del proceso productivo desde áreas con costos de mano de obra altos hacia áreas donde estos costes fueran inferiores. Una forma para conseguir vender la producción acumulada era la de revertir la política económica de sustitución de importaciones en algunos países del tercer mundo semi industrializados por una política de exportaciones.

El papel asignado a muchos de los países del tercer mundo es, sobre todo, mano de obra barata. En Chile, desde el golpe de estado, los salarios reales se redujeron en dos tercios, es decir de un índice 100 a casi un índice 30, el desempleo creció de un 4% a un 20%. Al mismo tiempo la deuda externa como resultado de las importaciones de artículos que dejaron de producirse para el mercado interno pasó de unos 3.000 millones de dólares en 1970 a 18.500 millones en 1989. Para poder hacer todo esto primeramente fue necesario destruir o controlar los sindicatos, eliminar físicamente a sus líderes, reprimir a toda la oposición política y encarcelar, torturar, asesinar y exiliar a miles de personas. En segundo lugar, fue necesario convertir la economía dedicada a producir para el mercado interno mediante la llamada sustitución de importaciones en una economía basada en la producción para la exportación. Toda esta reorganización de las estructuras económicas y políticas implica que tanto el sector industrial como el laboral que habían estado trabajando para el mercado interno o que querían producir para éste, habían de ser políticamente reprimidos.

Esto nos lleva directamente a las medidas políticas tomadas por los regímenes militares, a la imposición de la ley marcial en varios países del tercer mundo durante los mismos años. La represión se cebó principal y primeramente sobre los sectores laborales y en segundo lugar sobre un sector de la burguesía con el fin de reestructurar y reorientar la economía hacia la producción para la exportación. En el Registro del Congreso de los Estados Unidos, de fecha 5 de Abril de 1978: H 2517, encontramos una resolución que no tiene desperdicio "La ausencia de derechos humanos plenos no es arbitraria o casual, sino el producto de la decisión de tener una economía orientada hacia la exportación que deja insatisfechas las necesidades internas". Y, en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, el documento "Deudas Extranjeras, Bancos y Política Exterior Norteamericana" de Agosto de 1977 expone lo siguiente: "Como ya hemos mostrado, en muchos países parece haber una correlación directa entre las dificultades económicas y la represión política. El problema creado con estas medidas destinadas a crear un clima favorable a la inversión extranjera y para el sector privado, en general, es que ellas pueden llevar a un mayor desempleo, a la reducción del bienestar social y a un nivel de vida más bajo para la población. Los que otorgan créditos exigen la implantación de drásticos programas de austeridad que solamente pueden imponerse a expensas de las libertades civiles en los países que las adoptan" (Las citas de los documentos extraídas de A. Gunder Frank "El desafío de la crisis").

Siete.- Ante la imagen de un mundo lleno de desigualdades y de injusticias, de violencia y muerte que diariamente nos traen los medios de comunicación en un esfuerzo inimaginable para que los ciudadanos del primer mundo estemos satisfechos de nuestro destino, cabe el peligro de que mucha gente se pregunte ¿Quién o quienes son los responsables de este desaguisado?, se corre el peligro de que mucha gente empiece a pensar que no es suficiente la ayuda humanitaria, que no es suficiente la caridad emanada de las llamadas organizaciones no gubernamentales, que no es suficiente el razonamiento mediático sobre el atraso de algunos países; se corre el peligro de que alguien empiece a pensar. Una operación estética, bien organizada, sobre un decrépito general tercermundista, odiado por las gentes bien pensantes, es una operación perfecta para reconstruir cotidianamente el consenso en torno al sistema político-económico imperante: el sistema capitalista. ¡No es que el sistema sea malo! ¡Es Pinochet! ¡Juzguemos pues a Pinochet y dejemos tranquilo al sistema capitalista!

EPÍLOGO.- Hay que juzgar al sistema a través de Pinochet en lugar de juzgar a Pinochet a través del sistema. Y para este juicio no está capacitado ni Garzón ni la cámara de los lores británica pues son la encarnación del sistema. Del mismo modo que en su día se creó el tribunal Russell para juzgar los crímenes norteamericanos en Vietnam debe crearse un tribunal de estas características que siente en el banquillo no sólo a los pinochets sino a sus colaboradores necesarios y al sistema capitalista. Tribunales populares, en cada barrio, en cada pueblo, en cada ciudad, en cada país que sean capaces de acumular las pruebas contra el sistema; que juzguen al sistema por cada una de sus arbitrariedades ya sean cometidas en nuestro propio entorno o sean cometidas a miles de kilómetros de distancia; y dictar sentencias contra el sistema, contra sus arbitrariedades, sentencias en cuya ejecución intervengan las gentes con decoro, las gentes revolucionarias y que dichas sentencias se puedan cumplir en cada barrio, en cada pueblo, en cada ciudad, en cada país y que el cumplimiento de cada una de ellas sea un debilitamiento del sistema capitalista y una cierta garantía de que cada día habrá menos pinochets.

Pero los que denunciamos este sistema debemos ser consecuentes y dejar de actuar a su imagen y semejanza, esto significa replantearnos nuestra actitud en torno a lo que somos y lo que tenemos, debemos optar entre el ser y el tener y optar por el ser quiere decir renuncia a los falsos espejismos que como cantos de sirena nos atraen día a día, saber renunciar para evitar los chantajes, debilitar el sistema rompiendo su rueda consumista, saber decir no cuando nos invitan a un pedazo de pastel robado al resto del mundo. Debemos asumir que formamos parte de un país imperialista y en consecuencia el enfrentamiento con nuestro propio modelo social es un enfrentamiento contra el imperialismo.

Han sido las "necesidades" creadas por los países capitalistas poderosos en sus propios países lo que ha llevado a un incremento de la explotación en los países dependientes, explotación que se ha cebado casi exclusivamente en una clase social. Si no juzgamos y condenamos el sistema capitalista, no se acabarán los pinochets, los videlas, los sukartos, los mobutus, pero algo mucho peor, no se acabarán los reagans, las tatchers, los clintons, los busch, los aznares y los barrionuevos; no se acabará la miseria de las tres cuartas partes de la humanidad mientras una cuarta parte vive onerosamente mirando por encima del hombro al resto y echándole de cuando en cuando las migajas que le sobran.

JOSEP CÓNSOLA

Noviembre de 1998

 

 

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