Última hora

Son muchas las cuestiones importantes que nos dejamos en el tintero al cerrar un número de la revista.

Pero hay dos que no queremos dejar pasar.

Angel Berruela era panadero. Un miembro del cuerpo de la Policía Nacional le asesinó con varios disparos. ¿Motivo? Había mantenido una fuerte discusión con la mujer del agente que le emplazaba a que pusiera un cartel contra ETA y con un crespón negro en la panadería. Él se había negado. Surgió una acalorada discusión sobre el 11M. La foto de la izquierda recoge un momento de las protestas que tuvieron lugar en el tanatorio. Durante todo el sábado 13m hubo concentraciones, manifestaciones y brutales cargas policiales contra los que manifestaban su repudio al asesinato en cuestión.

Es evidente que todo el mundo tiene derecho a «llorar a sus muertos» (y no me estoy refiriendo a los manifestantes en cuestión: me estoy refiriendo a la moral hipócrita del sistema que se llena la boca con aquello «del derecho a la vida», moral hipócrita porque se contradice siempre en ése, su propio campo de batalla, pues está bien claro que para ellos, una vida no es igual a otra, o lo que es peor todavía, criminalizan a quienes salen en defensa de «sus muertos», como sería el caso de este panadero cuyo único crimen consistía en tener opinión, en mantener su posición, negándose a criminalizar a ETA con relación al 11M...

Joseph Maria Xirinachs (Foto de la derecha), acaba de ser condenado a dos años de cárcel. Su delito: haber opinado, tener opinión y defender a sus muertos (11 de septiembre del 2002 en el Fossar de les Moreres)

La opinión puede llevar a la cárcel cuando los moralistas perversos consideran que se ha hecho «apología del terrorismo»...

Porque no es terrorismo asesinar a sangre fría a un panadero que tiene opinión, que defiende una posición política en el momento «menos oportuno»: cuando todo un gobierno miente y hasta esconde la información que posee, porque está en juego una campaña electoral y, sobre todo, la imperativa necesidad de avanzar hacia el linchamiento físico de la izquierda abertzale. Recuérdese el uso y abuso del «Caso Carod» y el lenguaje que le destinaron a los militantes de ERC (asesinos)...

Pero si Sharon puede exterminar selectivamente a quien le venga en gana, nuestros moralistas perversos seguirán disertando sobre «Israel el único Estado democrático de la zona»...

Lo mismo ocurre aquí: Hay quien puede decir ¡Basta Ya! Pero si nos ponemos enfrente para gritarles a los Fernando Savater i Cía. ¡Ya Basta!, entonces, todo el peso de la represión del Estado, con sus policías, sus jueces, sus delatores, sus moralistas y sus clérigos, nos puede caer encima como una losa. Una losa, por cierto, muy pesada: EL ESTADO, con toda su prensa inmunda, aquélla que sabe perfectamente entrevistar hasta la saciedad a todo el vecindario de una víctima de la violencia doméstica, pero se pasa abiertamente por el arco del triunfo el asesinato de un panadero que tenía opinión, que tenía posición política y que, justamente por eso, hay que leer mucha prensa y mucha letra pequeña, para alcanzar a saber cómo se llamaba y también la cantidad de heridos y de detenidos que ha habido por manifestar su simpatía hacía él, la solidaridad de opinión y de Posición política con los suyos...

Desde estas páginas, nuestra solidaridad militante para con Lluis Maria Xirinachs.

También nuestro sentido pésame a familiares y amigos de Angel Berruela vilmente asesinado por un agente del Cuerpo Nacional de policía en el más puro estilo del «brazo armado del espíritu de Ermua»

Geroni Arc

26 de marzo del 2004

 

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