¿Globalización, antiglobalización?

¿Otro mundo es posible?... y BRUKMAN...

Artículo dedicado a todos los cretinos del mundo, deseando que alcancen la más amplia unidad:

¡Cretinos de todo el mundo, uníos!

¡Viva la Internacional de la utopía reaccionaria!

Germinal, 25 de junio del 2003

(a) Presentación

El presente artículo, cómo todos los que van firmados, compromete solamente a su autor. Desde que nació la revista En defensa del marxismo, eso ha sido siempre así. Dicho esto, hago mención explícita de ello, porque este artículo puede dañar la sensibilidad de más de un lector. Si así fuere, quiero que quede muy clara una cosa: lejos de disponerme a pedir excusas afirmo con fuerza meridiana, que no he perseguido otro propósito. Por esta sola razón, explicito, más si cabe, la dedicatoria. Este artículo se dirige prioritariamente a todos los que se proclaman «marxistas-leninistas», «bolchevique-leninistas», «trotsquistas» y demás «istas», que se llenan la boca todos los días del año con aquello de la «globalización» y que, por ello, porque son muy «istas», están «contra la globalización», esto es, están por una buena globalización...

El artículo consta de cuatro partes:

  1. Presentación
  2. Un documento «tapado» (no íntegro), cuyo título, capítulo concreto y autores (a los que no he podido consultar si también ellos desearían que explicite aquello de que «sus opiniones sólo les conciernen a ellos»), desvelaré al comienzo de la cuarta parte.
  3. La reproducción de dos documentos, el primero la carta de las trabajadoras de Brukman a los sindicatos españoles y el segundo que, haciéndose supuéstamente eco de la anterior, comienza una campaña de «solidaridad internacionalista» con las obreras de Brukman…
  4. Finalmente, el epílogo, redactado por mi.

Pienso que una atenta lectura del documento «tapado», esto es, el que compone la totalidad del capítulo b, habría de hacer reflexionar muy profundamente a todos los partidarios del tan cacareado «Otro mundo es posible». Por lo menos en lo que se refiere a no quemar tanta energía en el redescubrimiento permanente de la sopa de ajo, en aras a eludir la cuestión de las cuestiones, a saber: ¿Es posible otro mundo sin cuestionar el modo de producción y de cambio imperantes, esto es, el capital, el capitalismo, la dominación burguesa del mundo?

La sopa de ajo fue inventada ya hace mucho tiempo. Eso no quiere decir que no se pueda mejorar...

Pero siempre que no se le quite el ajo, como elemento central de la sopa, ¿No?

Y quien dice el ajo, dice, también, el agua (no vayamos por ejemplo, a ponerle como líquido principal «COCA-COLA LIGHT», porque sin ajo y sin agua y con Coca-Cola Light, ¡yo pienso que no hay sopa de ajo!

Que es cuando todo el Foro Social de Porto Alegre, me puede caer encima al grito de. ¡Sectario, Sectario!

Que es lo que debo de ser sin darme cuenta de ello…

(b) El documento «tapado»

«...La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido las contradicciones de clase. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de lucha por otras nuevas.

Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clase...»

«...El descubrimiento de América y la circunnavegación de África ofrecieron a la burguesía, en ascenso, un nuevo campo de actividad. Los mercados de la India y de China, la colonización de América, el intercambio con las colonias, la multiplicación de los medios de cambio y de las mercancías en general imprimieron al comercio, a la navegación y a la industria un impulso, hasta entonces desconocido, y aceleraron, con ello, el desarrollo del elemento revolucionario de la sociedad feudal en descomposición. La antigua organización feudal o gremial de la industria ya no podía satisfacer la demanda, que crecía con la apertura de nuevos mercados. Vino a ocupar su puesto la manufactura. El estamento medio industrial suplantó a los maestros de los gremios; la división del trabajo entre las diferentes corporaciones desapareció ante la división del trabajo en el seno del mismo taller. Pero los mercados crecían sin cesar; la demanda iba siempre en aumento. Ya no bastaba tampoco la manufactura...»

«...La gran industria moderna sustituyó a la manufactura; el lugar del estamento medio industrial vinieron a ocuparlo los industriales millonarios —jefes de verdaderos ejércitos industriales—, los burgueses modernos. La gran industria ha creado el mercado mundial, ya preparado por el descubrimiento de América. El mercado mundial aceleró prodigiosamente el desarrollo del comercio, de la navegación y de los medios de transporte...»

«...La burguesía moderna, como vemos, es, ya de por sí, fruto de un largo proceso de desarrollo, de una serie de revoluciones en el modo de producción y de cambio...»

«...la burguesía, desde el establecimiento de la gran industria y del mercado universal, conquistó finalmente la hegemonía exclusiva del poder político en el Estado representativo moderno. El gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa...»

«...La burguesía ha desempeñado en la historia un papel altamente revolucionario. Dondequiera que ha conquistado el poder, la burguesía ha destruido las relaciones feudales, patriarcales, idílicas. Ha desgarrado sin piedad, las abigarradas ligaduras feudales que ataban al hombre a sus «superiores naturales», para no dejar subsistir otro vínculo, entre el hombre y el hombre, que el frío interés, el cruel «pago al contado». Ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués en las gélidas aguas del cálculo egoísta. Ha hecho de la dignidad personal un simple valor de cambio. Ha sustituido numerosas libertades, debidamente estatuidas y tan costosamente conquistadas, por la única y desalmada libertad de comercio. En una palabra, en lugar de la explotación enmascarada por ilusiones religiosas y políticas, ha establecido una explotación abierta, descarada, directa y brutal. La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que, hasta entonces, se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al hombre de ciencia, los ha convertido en sus servidores asalariados. La burguesía ha desgarrado el velo, de emocionante sentimentalismo, que encubría las relaciones familiares, y las ha reducido a simples relaciones de dinero...»

«...La burguesía ha desvelado cómo la brutal manifestación de fuerza en la Edad Media, tan admirada por la reacción, tenía su complemento natural en la más aborrecible holgazanería. Ha sido ella la primera en demostrar lo que puede realizar la actividad humana; ha creado maravillas bien diferentes de las pirámides de Egipto, de los acueductos romanos y las catedrales góticas, y ha llevado a cabo campañas bien distintas de las invasiones de los pueblos y de las Cruzadas...»

«...La burguesía no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción y, por consiguiente, las relaciones de producción, y, con ello, todas las relaciones sociales. La conservación del antiguo modo de producción era, por el contrario, la primera condición de existencia para todas las clases industriales precedentes. Una revolución continua en la producción, una incesante conmoción de todas las condiciones sociales, una inquietud y un movimiento constantes distinguen la época burguesa de todas las anteriores. Todas las relaciones estancadas y enmohecidas, con su cortejo de creencias y de ideas veneradas durante siglos, quedan rotas, las nuevas envejecen antes de llegar a osificarse. Todo lo estamental y estancado se esfuma; todo lo sagrado es profanado, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar, con lucidez, su situación social y sus relaciones mutuas...»

«...Espoleada por la necesidad de dar una salida cada vez más amplia a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes. Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía ha dado un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. Con gran pesar de los reaccionarios, ha sustraído a la industria su base nacional. Las antiguas industrias nacionales han sido destruidas y aún siguen siéndolo a diario. Son suplantadas por nuevas industrias, cuya introducción se convierte en cuestión vital para todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas locales, sino materias primas provenientes de las más lejanas regiones del mundo y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino, de forma simultánea, en todas las partes del globo. En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen necesidades nuevas, que reclaman para su satisfacción productos de los países más apartados y de los climas más diversos. En lugar del antiguo aislamiento y la autarquía de las regiones y naciones, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. Y esto sucede tanto con la producción material como con la intelectual. Los productos intelectuales de una nación devienen patrimonio común de todas. La estrechez y el exclusivismo nacionales resultan cada vez más imposibles; de las numerosas literaturas nacionales y locales se forma una literatura universal...»

«...La burguesía ha sometido el campo al dominio de la ciudad. Ha creado urbes inmensas; ha aumentado enormemente la población de las ciudades en comparación con la del campo, sustrayendo una gran parte de la población al idiotismo de la vida rural. Del mismo modo que ha subordinado el campo a la ciudad, ha subordinado los países bárbaros, o semibárbaros, a los países civilizados, los pueblos campesinos a los pueblos burgueses, el Oriente a Occidente. La burguesía suprime, cada vez más, el fraccionamiento de los medios de producción, de la propiedad y de la población. Ha aglomerado la población, centralizado los medios de producción y concentrado la propiedad en manos de unos pocos. La consecuencia obligada de ello ha sido la centralización política. Provincias independientes, ligadas, entre sí, casi únicamente por lazos federales, con intereses, leyes, gobiernos y tarifas aduaneras diferentes, han sido consolidadas en una sola nación, con un solo gobierno, una sola ley, un solo interés nacional de clase, tras una sola línea aduanera...»

«...Hemos visto. empero, que los medios de producción y de cambio, sobre cuya base se ha formado la burguesía, fueron creados en el seno de la sociedad feudal. Al alcanzar un cierto grado de desarrollo esos medios de producción y de cambio, las condiciones en las que la sociedad feudal producía e intercambiada, la organización feudal de la agricultura y de la industria manufacturera, en una palabra, las relaciones feudales de propiedad, cesaron de corresponder a las fuerzas productivas ya desarrolladas. Frenaban la producción en lugar de impulsarla. Se transformaron en otras tantas trabas. Era preciso romper esas trabas, y se las rompió. En su lugar se estableció la libre competencia, con una constitución social y política adecuada a ella y con la dominación económica y política de la clase burguesa. Ante nuestros ojos se está produciendo un movimiento análogo. Las relaciones burguesas de producción y de cambio, las relaciones burguesas de propiedad, toda esta sociedad burguesa moderna, que ha hecho surgir de sí misma, como por arte de magia, tan potentes medios de producción y de cambio, se asemeja al brujo que ya no es capaz de dominar las potencias infernales que ha desencadenado con sus conjuros...» «...la historia de la industria y del comercio no es más que la historia de la rebelión de las fuerzas productivas modernas contra las actuales relaciones de producción, contra las relaciones de propiedad que constituyen las condiciones de existencia de la burguesía y de su dominación. Basta mencionar las crisis comerciales que, con su periódico retorno, ponen en cuestión, de forma cada vez más amenazadora, la existencia de la sociedad burguesa, en su totalidad. Durante toda crisis comercial se destruye sistemáticamente, no sólo una parte considerable de los productos elaborados, sino también, incluso de las mismas fuerzas productivas ya creadas. Durante las crisis, una epidemia social, que en cualquier época anterior hubiera parecido absurda, se extiende sobre la sociedad: la epidemia de la superproducción. La sociedad se encuentra súbitamente retrotraída a un estado de momentánea barbarie: diríase que el hambre, que una devastadora guerra mundial, la han privado de todos sus medios de subsistencia; la industria y el comercio parecen aniquilados. y todo ello, ¿por qué?...», «...demasiada civilización, demasiados medios de vida, demasiada industria, demasiado comercio. Las fuerzas productivas de que dispone no favorecen ya el desarrollo de la civilización burguesa y las relaciones burguesas de propiedad; resultan ya, por el contrario demasiado poderosas para esas relaciones, las cuales constituyen un obstáculo para su desarrollo; y cada vez que las fuerzas productivas salvan ese obstáculo, precipitan en el desorden a toda la sociedad burguesa y amenazan la existencia de la propiedad burguesa. Las relaciones burguesas han devenido demasiado estrechas para contener las riquezas creadas en su seno. ¿Cómo ve esta crisis la burguesía? Por una parte, mediante la obligada destrucción masiva de fuerzas productivas; por otra, conquistando nuevos mercados y explotando más a fondo los antiguos. ¿De qué modo lo hace, pues? Preparando crisis más extensas y más violentas y disminuyendo los medios de prevenirlas...»

«...Este despotismo es tanto más mezquino, odioso y exasperante, cuanto más abiertamente proclama la ganancia como su fin supremo. Cuanta menos habilidad y fuerza requiere el trabajo manual, es decir, cuanto mayor es el desarrollo de la industria moderna, mayor es la proporción en la que el trabajo de los hombres es desplazado por el de las mujeres y el de los niños. Por lo que respecta a la clase obrera, las diferencias de edad y sexo pierden toda significación social. No hay más que instrumentos de trabajo, cuyo coste varía según la edad y el sexo...»

«...Pequeños industriales, pequeños comerciantes y rentistas, artesanos y campesinos, toda la escala inferior de las clases medias de otro tiempo, caen en las filas del proletariado; unos, porque sus pequeños capitales no les alcanzan para acometer grandes empresas industriales y sucumben en la competencia con los capitalistas más fuertes; otros, porque su habilidad profesional se ve desperdiciada ante los nuevos métodos de producción. De tal suerte, el proletariado se recluta entre todas las clases de la población....»

«...Si los obreros sostienen una acción de masas, ello no es todavía consecuencia de su propia unión, sino de la unión de la burguesía, la cual, para alcanzar sus propios fines políticos, debe —y, por ahora, aún puede— poner movimiento a todo el proletariado...» «...Todo el movimiento histórico se concentra de esta forma, en manos de la burguesía; cada victoria alcanzada en estas condiciones, es una victoria de la burguesía…»

«... A veces los obreros triunfan; pero es un triunfo efímero. El verdadero resultado de sus luchas no es el éxito inmediato, sino la unión, cada vez más extensa, de los trabajadores....» «...Esta organización del proletariado en clase y, por tanto, en partido político, vuelve a ser socavada, sin cesar, por la competencia entre los propios obreros...»

«...Todas las clases que, en el pasado, se apoderaron del poder, trataron de consolidar la situación adquirida sometiendo al conjunto de la sociedad a las condiciones de su modo de apropiación. Lo proletarios no pueden conquistar las fuerzas productivas sociales sino aboliendo su propio modo de apropiación en vigor y, por tanto, todo modo de apropiación existente hasta nuestros días. Los proletarios no tienen nada que salvaguardar; tienen que destruir todo lo que, hasta ahora, ha venido garantizando y asegurando la propiedad privada existente. Todos los movimientos existentes, hasta la actualidad, han sido realizados por minorías o en provecho de minorías. El movimiento proletario es el movimiento propio de la inmensa mayoría en interés de la inmensa mayoría. El proletariado, capa inferior de la sociedad actual, no puede alzarse, no puede erguirse, sin hacer saltar por los aires toda la superestructura formada por las capas que constituyen la sociedad oficial. Aunque no lo sea por su contenido, la lucha del proletariado contra la burguesía reviste, sin embargo, primeramente, una forma nacional. Es natural que el proletariado de cada país deba acabar, en primer término, con su propia burguesía. Al esbozar las fases más generales del desarrollo del proletariado, hemos seguido el curso de la guerra civil, más o menos oculta, que se desarrolla en el seno de la sociedad existente, hasta el momento en el que se transforma en una revolución abierta, y el proletariado, derrocando por la violencia a la burguesía, implanta su dominación. Todas las sociedades anteriores, como hemos visto, han descansado en el antagonismo entre clases opresoras y oprimidas. Mas para poder oprimir a una clase, es preciso asegurarle unas condiciones que le permitan, por lo menos, arrastrar su existencia de esclavitud. El siervo, en pleno régimen de servidumbre, llegó a miembro de la comuna, lo mismo que el pequeño burgués llegó a elevarse a la categoría de burgués bajo el yugo del absolutismo feudal. El obrero moderno, por el contrario, lejos de elevarse con el progreso de la industria, desciende siempre, más y más, por debajo de las condiciones de vida de su propia clase. El trabajador cae en la miseria, y el pauperismo crece aun más rápidamente que la población y la riqueza. Es, pues, evidente que la burguesía ya no es capaz de seguir desempeñando el papel de clase dominante de la sociedad ni de imponer a ésta, como ley reguladora, las condiciones de existencia de su clase. No es capaz de dominar porque no es capaz de asegurar a su esclavo la existencia, ni siquiera dentro del marco de la esclavitud, porque se ve obligada a dejarle decaer hasta el punto de tener que mantenerle, en lugar de ser mantenida por él. La sociedad ya no puede vivir bajo su dominación; lo que equivale a decir que la existencia de la burguesía ya no es compatible con la de la sociedad. La condición esencial de la existencia y de la dominación de clase burguesa es la acumulación de la riqueza en manos de particulares, la formación y el acrecentamiento del capital. La condición de existencia del capital es el trabajo asalariado. El trabajo asalariado descansa exclusivamente sobre la competencia de los obreros entre sí. El progreso de la industria, del que la burguesía, incapaz de oponérsele, es agente involuntario, sustituye el aislamiento de los obreros, resultante de la competencia, por su unión revolucionaria mediante la asociación. Así, el desarrollo de la gran industria socava, bajo los pies de la burguesía, las bases sobre las que ésta produce y se apropia de lo producido...»

 


(C) 2 Documentos

Campaña de apoyo a Brukman

Miles de empresas han sido abandonadas por los patrones o entraron en quiebra. Más de un centenar de ellas han sido recuperadas por los trabajadores y las han puesto a producir bajo autogestión obrera. Los gobiernos no dieron una respuesta ante el problema de la desocupación.

Los trabajadores se organizaron y no esperaron a que los dirigentes sindicales les "ayudasen" a resolver sus problemas. A través de la Asamblea y los delegados votados en la misma y revocables en cualquier momento hicieron oír su voz. Un ejemplo muy importante es la experiencia que está haciendo la Coordinadora del Alto Valle en Neuquen. Esta coordinación unifica a los trabajadores de la zona, Movimientos de Trabajadores Desocupados y sectores sociales reclamando según las necesidades de cada sector. Al empezar la producción ellos mismos han dado una gran lección a los trabajadores de todo el mundo: No son necesarios los patrones para producir.

Se han organizado varios Encuentros de Fábricas Ocupadas. La Resoluciones más importante: "Si tocan a una, tocan a todas" y así quedó una fuerte unidad política de lucha. Lamentablemente, las direcciones sindicales brillan por su ausencia de apoyo.

BRUTAL DESALOJO A OBRERAS DE BRUKMAN

La "justicia" ordenó, el 18 de abril pasado, un violento operativo de desalojo de la fábrica Brukman para devolverla al anterior dueño. Más de 700 efectivos policiales ocuparon la fábrica donde habían cuatro trabajadoras haciendo guardia y establecieron un amplio vallado de "defensa de la propiedad". El "Juez" dictaminó que prima la propiedad privada de los patrones por encima de la vida obrera. La misma se encontraba autogestionada por los propios trabajadores ante el abandono de la patronal desde el 18 de diciembre de 2001. Las Instituciones y las patronales no podían soportar que las 56 obreras demostraran que no eran necesarios. Han sufrido el tercer desalojo y están en una dura lucha por recuperar la fábrica y sus puestos de trabajo.

Las trabajadoras han realizado varias manifestaciones para volver a trabajar y fueron reprimidas duramente. El domingo 21 de abril la policía reprimió una manifestación de más de 20.000 compañeros con Las Madres de Plaza de Mayo, varias organizaciones piqueteras, Asambleas Populares, partidos, etc. La policía organizó una cacería a más de 20 manzanas a la redonda.

En la actualidad se encuentran haciendo una acampada frente al lugar de trabajo y reclamando al gobierno y a la justicia que les devuelva la fábrica para ponerla a producir. Han realizado varias manifestaciones a la sede gubernamental de la Ciudad. Ellas han hecho un enorme festival recientemente que contó con las presencias de James Petras, Naomí Klein y Osvaldo Bayer, entre otros. Están tejiendo, con máquinas prestadas por vecinos y asambleístas vecinales, ropa y abrigos para los miles de evacuados por las inundaciones en la provincia de Santa Fe.

Estos heroicos trabajadores dan unas enseñanzas enormes para el resto del movimiento obrero. Es importante divulgar y apoyar estas acciones porque son un fuerte cachetazo a las políticas neoliberales, porque los trabajadores se suman a la acción contra el capitalismo. Es vital que los Movimientos Sociales, los Sindicatos y todos los colectivos los apoyemos como parte de las luchas que se están librando contra el Capital. Llamamos a apoyar el Fondo de Huelga, lo que aquí se conoce como Caja Obrera, de las trabajadoras de Brukman para que el gobierno y los patrones no las presionen con las necesidades económicas debido a que están luchando para volver a trabajar. Para Catalunya y el Estado Español hemos abierto una cuenta bancaria para fortalecer junto a compañeros de la CGT y a la IAC. Compañeros Okupas y de la CNT también se han sumado a estos esfuerzos con un festival y juntando dinero para defender esta lucha.

APOYA ECONÓMICAMENTE A LAS OBRERAS DE BRUKMAN

2013 0088 69 0201191153

En la Caixa Catalunya

Puedes solicitar info en: fabricas_ocupadas@yahoo.es y puedes ver info en:

http://argentina.indymedia.org/features/brukman/index-2003-05-10.php y en www.obrerosdezanon.org y en www.calpa-paris.org (en francés)

Ponte en contacto con ellas para manifestar tu solidaridad: prensabrukman2@yahoo.es

Comisión de Solidaridad con las

Fábricas Ocupadas en Argentina

(d) Epílogo

Entramos en materia: al pan, pan y al vino, vino…

El documento «tapado» como todo el mundo habrá podido comprobar, goza de una juventud envidiable. Diríase que fue escrito ayer, cuando de hecho, sus dos jóvenes autores, Marx y Engels, lo redactaron hace 155 años, cuando tenían, respectivamente 26 y 24 años de edad… Son amplios fragmentos del capítulo primero del Manifiesto del Partido Comunista: Burgueses y proletarios.

Tras una atenta lectura y el necesario estudio posterior de un documento como éste, con todos los respetos —que no creo deberle a nadie (como decía el poeta Prevert)—, seguir hablando de globalización y de otro mundo es posible mediante, ¡faltaría más! una buena, la mejor de las globalizaciones, debiera ser suficiente como para mandar a tomar por el c… a quien corresponda…

Porque el movimiento antiglobalización es burgués, encima, utopista y, en la época actual, la utopía es reaccionaria.

Por su misma naturaleza, el capital, tiene como única función histórica, la de revalorizarse a costa de la esclavitud. Y la clase capitalista, esto es, la burguesía, es la ejecutora de esa función histórica. Pero como expresa el documento ya destapado: «...Las relaciones burguesas de producción y de cambio, las relaciones burguesas de propiedad, toda esta sociedad burguesa moderna, que ha hecho surgir de sí misma, como por arte de magia, tan potentes medios de producción y de cambio, se asemeja al brujo que ya no es capaz de dominar las potencias infernales que ha desencadenado con sus conjuros...». Por esa sola razón, el socialismo es una necesidad histórica, esto es, hace falta acabar con el brujo, con las potencias infernales desencadenadas por unas conjuras absolutamente incontrolables

Por el contrario, las cabezas pensantes y dirigentes del movimiento antiglobalización, son conservadoras y hasta reaccionarias, porque son inmovilistas: están muy bien aposentadas en la sociedad actual, tal y como esta existe, con sus «derechas» y sus «izquierdas», con su «democracia», con su «libre alternancia al poder por medio de las urnas», con sus «agentes sociales y su concertación social», con su «humanitarismo» y su «solidaridad con el que sufre», por ello con todo el esperpéntico asociacionismo sistémico con sus ONGs a la cabeza y un largo etc.

Es cierto que el movimiento antiglobalización es muy consciente de una cosa: de la crisis estructural del sistema basado en la propiedad privada de los medios de producción y de cambio. Pero, en vez de postular a acabar con el brujo, con las potencias infernales desencadenadas por unas conjuras absolutamente incontrolables, presa de pánico, pretende domesticarlo, ponerle «un rostro humano». Y utiliza, para ese tan innoble fin —porque es utópico e irrealizable—, primero a sectores de la intel.ligentzia sistémica —entre los cuales todos los «istas» antimaterialistas y antidialécticos de la dedicatoria— para, en segundo lugar, movilizar a unas masas que también tienen vértigo de lo que se les echa encima, porque también ellas viven más o menos bien, dentro del caparazón del sistema de la propiedad privada tal y como este existe en la actualidad y que potencias infernales desencadenadas por unas conjuras absolutamente incontrolables, ponen en entredicho, conforme a la misma naturaleza del capital y a su única finalidad histórica.

La cuadratura del círculo: «...Todo el movimiento histórico se concentra de esta forma, en manos de la burguesía; cada victoria alcanzada en estas condiciones, es una victoria de la burguesía…», con la única salvedad, de que es absolutamente cierto que las «nuevas victorias de la burguesía», mediante el uso [de] y el abuso consentido [por] amplias masas de signo proletario, tiene en el período actual, el grave inconveniente no sólo del avance triunfal hacia el vacío, hacia la nada; implica, sobre todo, la terrible amenaza de la misma extinción de la especie, de las demás especies, de todo el entorno medioambiental conocido hasta la fecha…

El carácter reaccionario del movimiento antiglobalización, procede de una combinación de pánico y cobardía. Y eso le conduce a la parálisis (en el sentido de callejón sin salida) del movimientismo, de la agitación permanente (porque motivos para la protesta los hay en cada esquina), con la enorme desventaja del hecho incuestionable de que la única fracción del capital que tiene Programa, es la otra, aquélla que se sigue moviendo en consonancia con unas leyes basadas en el propio desarrollo desigual y combinado de la historia de la humanidad. Mientras que todo el movimientismo, le gira la espalda a dicho desarrollo histórico.

Si miramos más de cerca la confrontación entre la fracción mundial del capital que expresa sus alardes belicistas contra «El eje del Mal» sobre la base de las agresiones digitalizadas, sofisticadas y permanentes, en aras a controlar el mundo tras la estela del imperialismo yanqui y el bloque del «No a la guerra», con sus Plataformas «Paremos la guerra», ha de quedar claro que todo juega a favor de la primera (fracción) y en detrimento del segundo (bloque). Es muy sencillo: el primero sabe a dónde va, mientras que el segundo, se mueve en el vacío.

Otra cosa muy distinta, sería hablar acerca de la suerte del desenlace final: el viejo topo de la historia sigue cavando…

Los frentes que tiene abiertos el candidato primero a gendarme ultraoscurantista del mundo, son demasiados, tanto, que la vieja imagen expresada por Mao Tsetung acerca del «Tigre de papel», va cobrando fuerza, pese a las apariencias…

Pero el presente artículo tiene un objetivo mucho más limitado y no por ello menos importante: denunciar y combatir la demagogia y la manipulación.

Para lo cual y al apoyo de todo lo hasta aquí expuesto, partiendo de la sopa de ajo tal y como ésta fue desarrollada por los fundadores de la dialéctica materialista de la historia y, combatiendo a quienes la reinventan sin ajo y sin agua, ya sólo con hamburguesa y Coca-Cola Light, eso sí, a partir de una gigantesca ONG, bien subvencionada, para controlar la calidad de sendos adorables productos, hablaremos una vez más de Brukman, una de las fábricas ocupadas (y desalojadas) en la Argentina que vivió una situación revolucionaria que sucumbió ante la falta de alternativa al capital, después de ser asesinada por todos los «istas» movimientistas, entre los cuales, trotskylandia jugó, una vez más, un papel de gran relieve… contrarrevolucionario. Vamos a escribir a las trabajadoras de Brukman. Vamos a librar el único combate solidario que, para con ellas, podemos desarrollar hoy: decirles la verdad, denunciar la manipulación y la demagogia. Ellas, jamás escribieron «espontáneamente» a los sindicatos españoles. ¡Hay que decirles que son los mismos que los argentinos que ellas conocen tan bien! Y que para pedir bolsones, ¡Cáritas Diocesana, es mucho más eficaz!

Continuará en el próximo número de EDM…

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