Pasos en firme hacia la guerra imperialista

de alcance mundial, cuya primera expresión se desarrolló en los Balcanes…

…y cuya continuidad va a desarrollarse en Irak, bajo formas muy distintas, tanto, que Periodistas-CIA están siendo adiestrados en el arte de la mayor de las crueldades: la generación del estado de opinión, basada en la sofisticación digitalizada del terror oscurantista

«para combatir al MAL, en nombre del BIEN»:

La Santa Inquisición de nuestros tiempos

1.- Introducción

El amplio espacio que le dedicamos a este documento, patentiza la importancia que le damos a lo que consideramos un giro dentro del nuevo curso de la lucha de clases, siempre «nacional» en las formas e internacional en el contenido.

Soplan vientos de guerra…

¡Clama a la evidencia!

Con todas las deficiencias que pudo tener nuestra «campaña contra la primera fase de la guerra imperialista mundial» (marzo-julio de 1999, ante la agresión interimperialista sobre Belgrado y Prístina), podemos decir, tres años y medio después, que en términos generales, nuestra apreciación del «carácter general del movimiento de la historia» fue correcta.

Recordemos que entre los días 6 y 10 de marzo del 99, había tenido lugar, en Atenas, el cuarto encuentro internacional por la Refundación inmediata de la IV Internacional, al que asistieron 3 delegados de En defensa del marxismo. Recordemos cómo, en vano, intentamos que la inminente agresión interimperialista contra lo que quedaba en pie de la ex-Yugoslavia, estuviera en el centro de los debates, en lugar de la crítica al Programa electoral de la Ligue Communiste Révolutionnaire y de Lutte Ouvrière en Francia, en ocasión de las elecciones al Parlamento Europeo…

Todos los documentos existen y los tenemos a disposición de quienes consideren de su interés el poder consultarlos. De la misma manera, tenemos ejemplares de la Hoja Diaria de EDM contra la guerra imperialista y demás materiales de interés, incluidos los documentos que, como el «Por dónde empezar», intentamos presentar a debate en el marco internacional antes señalado y al que pertenecimos hasta el año pasado y del que nos separamos por dos razones esenciales tras la segunda conferencia de EDM:

  1. el no haber convocado urgentemente un encuentro internacional sobre el estallido de la revolución en Argentina
  2. la imposibilidad de alcanzar a que se abriera el debate internacional, sin diplomacia, entre las organizaciones miembro, abandonadas cada cual a su propia suerte en el ámbito nacional, sin tener que rendirle cuentas a nadie.

En definitiva, por considerar que desde la primera reunión en Génova hasta la fecha —seis años después y, pese al espejismo de Buenos Aires 2000—, no se había avanzado un ápice y, pese a la escalada hacia expresiones más concretas y apremiantes de la tendencia hacia la guerra imperialista de alcance mundial, con revoluciones en curso en Argentina, Venezuela, Palestina y en plena escalada hacia la criminalización de cualquier disidencia política en el mundo, tras el once de septiembre 2001 y la agresión genocida interimperialista a Afganistán, el marco internacional, postergaba hasta… ¡mediados del 2003!… el próximo encuentro internacional…

Sobre los Balcanes, lo que algunos siguen llamando «La guerra de la OTAN», quiero señalar que en su primera expresión (Bosnia), EDM participó en Ayuda Obrera a Bosnia. Hicimos un balance crítico al respecto pero sigue siendo un déficit de nuestra pequeña organización el no haber sabido darle forma, cuerpo y contenido, mediante resolución escrita, cuestión que facilitaría mucho la comprensión de nuestra propia evolución y de una intervención tajantemente opuesta en la segunda expresión belicista en los Balcanes en el 99.

Sobre ésta última, queremos señalar que por momentos, tuvimos oscilaciones imperdonables, en cada ocasión en que pusimos el acento sobre el muy mediático «¡Ni OTAN ni Milosevic!», línea política absolutamente incorrecta, que ponía en un mismo plano a quien acabó siendo secuestrado para llevarlo a La Haya acusado de «crímenes a la humanidad» y a todo el espectro «democratizante», desde Solana a Clinton, pasando por Aznar, Putin o Blair, Jospin o Chirac y, hay que decirlo, por Alain Krivine, Daniel Cohn Bendit y todos los Mendiluce del mundo occidental y ONGs de todo corte, signo y condición…

No estoy diciendo que Clinton ayer y que Bush hoy, y Krivine —por señalar los dos polos del campo mundial «democratizante»— sean lo mismo.

¡Faltaría más!

Pero estoy señalando que «¡Ni OTAN ni Milosevic!» se situaba —que es contra lo que pretendimos combatir con todas nuestra fuerzas— en el terreno de la neutralidad, del pacifismo, del NO a la guerra, No al imperialismo, pero desde la equidistancia claudicadora. Porque claudicábamos en este punto ante la enorme presión mediática, hay que decirlo, ante la televisión y su enorme machaqueo sobre la limpieza étnica.

Tenemos por costumbre —¡muy buena costumbre, tanto, que recomendamos a todos los demás que comiencen a ejercitarla cuanto antes!— de ser más críticos y exigentes con nosotros mismos que con cualquier otra corriente, asociación, organización o «Partido». En ese sentido, una simple lectura al abundante material de cosecha propia del que disponemos, da buena cuenta de que toda nuestra campaña fue antagónica con el pacifismo y con la equidistancia. Pero sobró el contenido ambiguo y claudicante en alguna pancarta en más de una manifestación y sobró más de una declaración que, por llevar en sus entrañas el «¡Ni OTAN ni Milosevic!», ponía de manifiesto que nuestra propia evolución como colectivo de militantes no había realizado hasta sus últimas consecuencias el balance de nuestra participación en Ayuda Obrera a Bosnia…

Porque pensamos que estamos a las puertas de un giro radical en la situación mundial, en el mismo desarrollo de la tendencia hacia la guerra imperialista de alcance mundial y que es en con relación a Irak en donde esa tendencia se va a expresar con una fuerza inusitada; porque pensamos que de todo lo que sucede hoy en el mundo, eso es de lejos lo más importante, lo más decisivo; por eso estamos convencidos y defenderemos con pasión que es ahí, justamente, con relación a los vientos de guerra imperialista que soplan y polucionan la atmósfera en los cuatro puntos cardinales, que los revolucionarios deberíamos poner el acento, concentrar la parte esencial de nuestras energías. Tanto es así, que pensamos que en Irak, se juega una parte decisiva de la revolución argentina, de la revolución en Venezuela y, por descontado, la suerte de la revolución en Palestina.

En Irak se va a jugar, se está jugando ya, mucho más que la cuestión del petróleo:

¡Se juega una parte decisiva a la hora de discernir si hay o si bien no existe la capacidad de plantarle cara al imperialismo yanqui y a sus aliados europeos, árabes y demás lacayos, lo cual comienza en cada país por hacerle frente a su propia burguesía!

En ese sentido y también porque ha tenido lugar un primer encuentro sobre la necesidad de impulsar un Frente Anticapitalista en Cataluña, hemos tomado la decisión de participar en la Plataforma contra la guerra, junto a las organizaciones que están luchando en ella contra la corriente pacifista y humanitarista generalizada que, a partir de Izquierda Unida, pretende derivar la lucha contra la guerra, la lucha por la derrota militar de las potencias imperialistas más fuertes con los yanquis a la cabeza, en el callejón sin salida de la ONU y demás instituciones supranacionales de «rostro humano» del capital.

Vamos a participar dando la batalla por la independencia de clase y por el internacionalismo consecuente. Intentaremos que de la suma de este combate y de la lucha contra la Ley de Partidos, pueda emerger, con nosotros como un componente más, el Polo de Referencia clasista e internacionalista que la situación exige, mientras seguiremos desarrollando relaciones internacionales que apunten hacia la misma dirección en la arena internacional.

En aras a posibilitar el inicio de un debate serio, riguroso, ordenado y deseando que, más allá de la dureza de la polémica, se puedan alcanzar los requisitos mínimos para intervenciones comunes en el sentido de golpear juntos al enemigo de clase, reproducimos a continuación cuatro documentos, a saber:

1) El llamamiento que, desde EDM hicimos el 22 de febrero del 99 (que es un documento flojo, en cualquier caso, de lo más flojo que producimos en aquella época, muy distante de la línea de EDM en la actualidad, pero que tiene la virtud de servir al debate que pretendemos relanzar ahora)

2) La carta que ha sido mandada a todas las listas habidas y por haber a través del correo electrónico, firmada, con el llamado a que sea suscrita, reproducida y que marca a la perfección el tono de la campaña pacifista, equidistante y pro ONU en curso.

3) La declaración del Grupo Bolchevique de Francia que, recientemente ha participado como observador en el Congreso del Comité Organizador del Trotsquismo Principista Latinoamericano (Cuarta Internacional) del que forma parte Democracia Obrera de Argentina, con quienes mantenemos una relación y una abundante correspondencia reflejada, en parte, en nuestra publicación, Congreso que aprobó tomar la iniciativa en el sentido de impulsar la preparación de una Conferencia Internacional sobre el signo de «el Zimmerwald de nuestros tiempos» y que, por la información que tenemos, dicha perspectiva fue también compartida por diversas organizaciones invitadas y no pertenecientes al Congreso, entre ellas el grupo Bolchevique francés, con el que también hemos iniciado una correspondencia.

4) La declaración del Centro Internacional C. Rakovsky, nacido a raíz y en contra de la «guerra de la OTAN», impulsado, entre otros, por organizaciones miembro del marco por la Refundación de la IV Internacional, en particular el EEK de Grecia

Con el deseo de contribuir a clarificar posiciones, en aras a aglutinar fuerzas a lo que podría ser una campaña mundial en la que ninguna divergencia política habría de obstaculizar la acción común basada en la independencia clasista y en el internacionalismo más consecuente, «rompo el hielo» en la tercera parte de este artículo, tras los cuatro documentos.

Sin la menor diplomacia.

Porque claro, miremos, por ejemplo hacia la Argentina: El PTS por un lado, el FOS (LIT) por otro, el PO y DO enfrentados a muerte (paramos aquí porque la lista de organizaciones que reivindican a Trotsky es tan esperpéntica como larga…).

Pues bien, ya tenemos el primer obstáculo para que, por sólo poner un ejemplo, el Centro C. Rakovski y el Grupo Bolchevique francés, den un solo paso juntos, pese a estar de acuerdo en la necesidad de la Internacional y de la lucha más consecuente por la derrota del imperialismo…

Quiero ya afirmar con fuerza:

¡No es revolucionario quien contrapone el marco organizado, sea «nacional» o internacional, a la necesidad imperativa de abrir el debate para la acción común o bien para separarse sabiendo el por qué, esto es, sobre la base de desacuerdos programáticos basados en principios que expresen nítidamente dicha incompatibilidad!

Por eso reproducimos el documento de febrero del 99 en el que nadie mostró el menor interés para sumarse a nuestro llamado: ¿Para qué reunirse y plantearse siquiera el menor trabajo en común si pertenecemos a un marco internacional concreto, cada uno con su «internacional a cuestas»…?

Eso sí, a la hora de la verdad, todos, menos nosotros, coincidieron en los «organismos unitarios de lucha», esto es, en el interclasismo de siempre, a la cola de IU, a veces junto a colegas de Solana y, en cualquier caso, envueltos a través de IU y del pacifismo ONG, bajo el manto institucional de más de un Ayuntamiento y de más de un Gobierno Autonómico…

Y es que la no voluntad de dirimir programáticamente en el seno de cada organización y, sobre todo, con los demás, deja el campo libre a la única forma de intervención que aparenta salir de la testimonialidad: el movimientismo, el consenso burgués, el interclasismo, bajo el manto dulzón del unitarismo sin principios, en definitiva, la disolución en un movimiento sin norte para los que pretenden ser revolucionarios y con Norte para los que no lo son y arrastran a los demás hacia el pacifismo y lo que es mucho peor, ¡hacia el apoyo a la mediación de la ONU!, cómo si la ONU no fuese parte integrante del edificio supranacional del propio imperialismo…

A los que reivindican Zimmerwald les ruego que hagan el doble esfuerzo de reformularse lo que significó para las distintas fuerzas políticas que lo conformaron y de no perpetuar mecanicismo historicista alguno.

Y vayamos a los cuatro documentos…

2.- Documentos

(1) Irak, Kosovo, Kurdistán, Euskadi: Una misma necesidad:

¡Respuesta obrera internacional!

Llamamiento a todas las organizaciones obreras:

Los bombardeos imperialistas de la tercera vía ‹‹Clinton–Blair–Solana›› continúan a diario sobre Irak, asesinando a una población civil duramente castigada por las consecuencias del embargo. Ya no son noticia en los telediarios, desbordados por el frenético caos del capital y la tragedia humana permanente. Pero continúan a diario, impunes. Mientras tanto, en Rambouillet, sigue el dantesco espectáculo de las prórrogas de las ‹‹negociaciones de paz sobre Kosovo››, simultáneas al despliegue militar de la OTAN, verdadera amenaza imperialista sobre los Balcanes. El líder Kurdo Ocalan, entregado al Estado turco, fiel garante de los intereses imperialistas en la zona, está amenazado de muerte por un simulacro de justicia, ante una situación de terror en Turquía, dónde se cuentan por millares los detenidos.

Simultáneamente, ha tenido lugar la cumbre de las siete potencias industriales del mundo, poniendo al desnudo las contradicciones inherentes al sistema de la propiedad privada de los medios de producción.

La situación política mundial está profundamente marcada por una contradicción latente. De una lado un enorme barco a la deriva, el capital, su crisis y sus contradicciones, la amenaza permanente de las bombas imperialistas que de aquellas se derivan. Del otro, la falta de una dirección internacional, capaz de centralizar las luchas y resistencias que tienden a crecer por doquier, pero que permanecen aisladas unas de otras.

En Grecia han dimitido tres Ministros bajo el acoso de la presión popular, del internacionalismo proletario de los trabajadores griegos, de sus movilizaciones masivas contra su gobierno, contra su Estado cómplice de la detención de Ocalan, movilizaciones solidarias con el pueblo Kurdo y sus reivindicaciones históricas.

Millones de trabajadores del mundo entero, miran también impotentes hacia Kosovo, repudian la permanente agresión sobre Irak, asisten con rabia contenida a todas las expresiones de barbarie que la palabra democracia no puede ya esconder a los ojos de nadie.

Contra Euskadi, el lenguaje pre–genocida del Estado Monárquico centralista y opresor, sigue su curso ascendente, impulsado por todo el personal político al servicio del Estado burgués, sean sus portavoces de ‹‹derechas›› o de ‹‹izquierdas››.

La Europa del capital, desempeña, mientras tanto, su papel de lacayo del Imperialismo Yanqui, verdadero gendarme del mundo, con su OTAN, su FMI, sus Naciones Unidas contra los intereses de la inmensa mayoría de la sociedad: los proletarios.

La Europa del capital, en última instancia, es la Europa de los planes de miseria para los explotados, es la Europa de la economía de guerra, es la Europa de la subyugación de todas las Naciones oprimidas. Es el Estado Español que exporta armas a Turquía y permite la utilización de las bases para todo tipo de gestas bélicas.

La Europa del capital, gobiernen ‹‹derechas›› o ‹‹izquierdas››, es la Europa de ‹‹las cumbres por la paz››, que generan la guerra. La Europa del capital necesita la guerra, fomenta las divisiones ‹‹étnicas›› para que los proletarios se maten entre sí, hoy en la exYugoslavia, mañana dónde lo impongan las necesidades del capital.

El socialismo es una necesidad histórica. Es la única tabla de salvación para la humanidad.

A los planes del capital hace falta oponerles la respuesta obrera centralizada en el ámbito internacional.

¡Ni una agresión imperialista sin respuesta! ¡Respuesta obrera a cada agresión imperialista!

¡Por la constitución inmediata de Comités de solidaridad internacionalista!

¡Contra los bombardeos sobre Irak!

¡Por la libertad inmediata para Ocalan y el pueblo Kurdo!

¡Contra la guerra en los Balcanes!

¡Bases fuera! ¡Abajo la carrera armamentista!

¡Por los Estados Unidos Socialistas de Europa con todas las Naciones en pie de igualdad!

En defensa del marxismo, Barcelona, 22 de febrero de 1999

(2) Paremos la Guerra antes de que empiece. FIRMA Y DIFUNDE ESTA CARTA

Fecha: Domingo, 05 de Enero de 2003 01:07 a.m.

Presidencia del Gobierno. D. José Mª Aznar. Palacio de la Moncloa

28071 MADRID - ESPAÑA, Fax: 91 390 02 17. E-mail: jmaznar@presidencia.gob.es Referencia: No a la guerra contra Irak

Excmo. Sr.:

A través de la presente le transmito mi honda preocupación por el progresivo despliegue de medios bélicos que está llevando a cabo EE.UU. para atacar Irak, y por la casi nula respuesta de los países occidentales, incluida España, para detener esta agresión injustificable que agravará aún más la penuria en la que vive la inocente población civil iraquí.

Me parece totalmente inaceptable que en pleno siglo XXI los países más desarrollados sigan tratando de resolver sus diferencias con los países más pobres recurriendo a la guerra, olvidándose de los valores que sustentan la Carta Fundacional de Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos. También me parece inadmisible que la estrategia internacional de EE.UU. de "ataques preventivos", con la que ese país se otorga a sí mismo la facultad de atacar a cualquier otro país cuando y como quiera, no sea criticada por el resto de países desarrollados, incluida España, a pesar del grave riesgo que esa estrategia supone para la paz mundial.

Aun en el caso de que Irak posea armas de destrucción masiva —cuestión que nadie ha sido capaz de demostrar aún de forma clara e irrefutable—, como también las tienen EE.UU., Rusia, Francia, Gran Bretaña, Corea del Norte, Pakistán o India; los países más poderosos económicamente cuentan con mecanismos de presión internacional para dar una solución al problema sin disparar ni una sola bala, y sin poner en peligro a la población civil de Irak.

Por todo ello le pido que dé las instrucciones necesarias para que el representante de España en el Consejo de Seguridad de la ONU no apoye la guerra contra Irak, y para que la política internacional de España, en el seno de la Unión Europea y fuera de ésta, se oriente a evitar ésta y cualquier otra guerra.

Fdo.: Antonio Arnau Carrillo de Albornoz __________ DNI nº: 19.461.378_________

 

(3) ¡Fuera las manos de Irak!

¡Ninguna intervención imperialista con o sin la ONU!

¡Levantamiento inmediato de todas las sanciones!

La ONU oficializa la colonización de Irak

El imperialismo americano que ostenta, en número y en potencia el mayor arsenal de armas de destrucción masiva del planeta ha fortalecido sus bases militares en el Oriente Próximo y concentrado medios gigantescos, entre los cuales 250.000 soldados, para cercar y amenazar a Irak.

La resolución 1441 de la ONU, votada por unanimidad el pasado 8 de noviembre en el consejo de seguridad, constituye un verdadero ultimátum dirigido a Irak que se ha visto en la obligación de ceder.

Ya sea en nombre de los Estados Unidos solos, de la OTAN o bien de la ONU, la resolución puede servir en cualquier momento de pretexto a una agresión preparada desde hace mucho tiempo.

De oponer Bagdad un plazo de media hora, eso sería grave (Hans Blix, jefe de los inspectores para el desarme de la ONU, citado por Le Monde, 16 noviembre 2002)

Desde 1991, Irak está siendo

bañada en sangre

En 1991, la coalición entre los imperialismos americano y europeos, entre ellos Francia, ha aplastado a su anterior aliado, la dictadura de Irak. Esta guerra de agresión ha sido facilitada por la restauración del capitalismo en Rusia, que ha desmoralizado al proletariado de todo el mundo y ha privado a los Estados dominados del margen de maniobra que les proporcionaba la existencia de la URSS.

El objetivo consistía en borrar la derrota americana de 1975 ante el heroico Vietnam, en infligir una lección a los pueblos oprimidos del mundo y aterrorizar a las masas de Oriente Próximo, en particular para hacer retroceder el movimiento de las masas palestinas comprometidas en la Intifada contra el Estado colonialista de Israel, agencia local del imperialismo americano.

Desde entonces, el embargo avalado por la ONU ha acabado arruinando a Irak, causando centenares de millares de muertes. Desde 1991, la aviación americana y la aviación británica jamás han dejado de sobrevolar y de bombardear Irak (53 intervenciones anglo-americanas en el presente año).

Otras consecuencias de la victoria

imperialista de 1991 contra Irak

En 1993, los acuerdos de Washington-Oslo firmados por la dirección claudicante de la OLP han consagrado la legitimidad del Estado colonizador y racista sobre lo esencial del territorio de Palestina dando un empuje masivo a la colonización en el resto del territorio (franja de Gaza y de Cisjordania). Desde el 2000, espoleada por el apoyo americano y el aislamiento de los Palestinos, la coalición sionista del Likoud y del Partido Laborista ha reprimido salvajemente la revuelta desesperada de las masas palestinas.

En 1999, espoleados por su impunidad, los imperialismos coligados en la OTAN aplastaron a otro régimen, aliado en otros tiempos, el de los restauracionistas del capitalismo en Serbia, reemplazándolo, de hecho, por otro gobierno más complaciente.

En el 2001, bajo el pretexto de los atentados de clericales reaccionarios contra civiles americanos en Nueva York, una coalición imperialista aplastó Afganistán. Quienes osaron levantarse contra el imperialismo americano fueron masacrados, incluso cuando se entregaban. Varios centenares de combatientes siguen todavía encarcelados en Guantánamo, una base militar americana en Cuba, en lo que representa un escarnio al «derecho internacional». Un régimen a medida de los Estados Unidos ha sido impuesto en Afganistán, sin la menor opción. Faltan medicamentos, el país está bajo el yugo de los jefes tribales y clericales, las mujeres violadas, los estudiantes reprimidos por el ejército.

Ahora, los Estados Unidos pretenden iniciar una nueva etapa de terror contra los países sometidos, tal y como habían anunciado tras el 11 de septiembre del 2001. Preparan la guerra contra Irak. Amenazan también a Corea del Norte, un país que nació de la resistencia a la agresión imperialista de la ONU contra la revolución china de 1949.

El consejero de seguridad de Bush admitió en el día de ayer que los Estados Unidos podrían atacar Irak incluso si los inspectores de la ONU no encuentran armas (The Mirror, 21 noviembre 2002)

Divergencias interimperialistas

Existen divergencias entre imperialismos en cuanto a la forma de estrangular a Irak y hacerse con el petróleo mundial:

Se plantea una gran incógnita: ¿garantizaría un nuevo gobierno pro occidental y estable en Bagdad los contratos importantes con una docena de compañías no americanas? Hoy por hoy, esas cuestiones no se plantean debido a las sanciones que golpean Bagdad. Pero no ha lugar a dudas que si Saddam Hussein fuese derrocado, esos acuerdos serían revisados en beneficio de los grupos americanos… Los petroleros franceses, rusos y chinos se opondrán enérgicamente a semejante descalabro. (Le Monde, 31 octubre 2002)

La potencia militar americana no apunta solamente hacia y en contra de los países dominados sino también contra sus rivales imperialistas. Por primera vez, Alemania y Japón han desafiado a los Estados Unidos en relación con Irak y Corea del Norte.

El imperialismo francés juega su propio papel en aras a conservar sus posiciones en África y el Próximo Oriente, en Irak y, particularmente, en el Líbano. Si, como en 1991, o como más recientemente en Serbia, estaría dispuesto, hoy también, a participar en una coalición militar, al mismo tiempo, pone de manifiesto sus intenciones para limitar —y poner a su favor—, la sed de rapiña del imperialismo americano. Acaba de intervenir militarmente en Costa de Marfil. Además, asistimos a una campaña de la patronal y mediática tendente a poner en tela de juicio el derecho de huelga en una de las colonias francesas, en Guadalupe.

Chirac nunca ha descartado una intervención militar contra Irak:

Si una acción militar debe de ser emprendida, tiene que ser bajo la responsabilidad de la comunidad internacional, esto es, por decisión del consejo de seguridad. (Chirac en el New York Times, 10 septiembre 2002)

El enemigo está en nuestro propio país

Todos los gobiernos que han adoptado la resolución de la ONU contra Irak y que preparan la guerra están librando agresiones contra su clase obrera en cada uno de sus países.

En Estados Unidos, el gobierno Bush intenta quebrantar la huelga de los portuarios de California. En Gran Bretaña, el gobierno Blair intenta liquidar la huelga de los bomberos, utilizando al ejército. En Francia, el gobierno Chirac-Raffarin-Sarkozy limita las libertades democráticas. En España el gobierno Aznar acaba de ilegalizar al partido Batasuna (10% del electorado vasco). Todos persiguen a los inmigrantes. Todos destruyen la protección social.

Contra estos gobiernos, contra las amenazas hacia un país dominado, emerge una resistencia. En Gran Bretaña, 250,000 personas salieron a la calle en Londres, el 28 de septiembre, contra la guerra. En Estados Unidos, el 26 de octubre tuvieron lugar diversas manifestaciones que reunieron en total a 200.000 personas en Washington y San Francisco. En Italia, 500.000 personas se concentraron en Florencia el 9 de noviembre.

Pero lo que frena las movilizaciones de los trabajadores en el mundo entero, pese a que ostentan la fuerza económica y social para bloquear la maquinaria de guerra y derrocar a los gobiernos burgueses, son las direcciones actuales del movimiento obrero. La ausencia de una Internacional obrera revolucionaria pesa cruelmente, como una losa: ella impulsaría, en cada país, el verdadero combate contra la guerra, la lucha de los proletarios contra el gobierno de turno, contra su propia burguesía. ¡Proletarios de todos los países, uníos! ¡Ante la guerra, derrota del imperialismo! proclamarían las banderas de sus partidos. En Francia, incondicionalmente a favor del debilitamiento del imperialismo francés: ¡Retirada de las tropas francesas de los Balcanes, de Afganistán, de Costa de Marfil! ¡Cierre de todas las bases militares comenzando por las francesas! ¡Retirada del plan Vigipirate y de las leyes perversas contra los inmigrantes!

Pero ni siquiera existe un partido obrero de masas en los Estados Unidos; la dirección de la confederación sindical de los Estados Unidos, la AFL-CIO, da su apoyo al belicismo de Bush.

Las direcciones sindicales europeas y los partidos obreros tradicionales apoyan también a sus burguesías. En Italia, lo que queda del antiguo partido estalinista, Refundación Comunista (RC), dialoga con Berlusconi e intenta desviar la cólera de los trabajadores y jóvenes italianos contra las bases… americanas.

En Francia, las direcciones de las centrales obreras, CGT y FO se niegan a defender a Irak. PS y PCF recurren a Chirac, al que votaron y a la ONU.

En Kuwait, en Kosovo, en Afganistán, hemos aprobado y apoyado el uso de la fuerza. Porque era el arma del derecho. Porque protegía a pueblos invadidos y amenazados en su misma existencia. La guerra, a veces, es la última seguridad. Nunca representa su inicio. (Ayrault, presidente del grupo PS, en el Parlamento el 8 octubre 2002)

Con el deseo de gestionar a su antojo las condiciones del inicio de la guerra contra Irak, Bush ha expresado que tendrá en cuenta la oposición creciente a su posición. El rechazo a cualquier compromiso belicista por parte de Alemania, la posición defendida por Francia de que prevalezca el Consejo de Seguridad de la ONU, el creciente rechazo de las opiniones públicas en el mundo, la hostilidad de los países árabes de la región, han permitido ganar tiempo. (Octavilla del PCF del 16 noviembre 2002)

Los falsos trotskistas se arrodillan, como de costumbre, y se arrastran tras la burocracia sindical de FO o la CGT, el ala pacifista del Partido laborista y el SPD de Schröder, el PCF y Rifundazione…

Así, en Francia, el PT (Lambert), en lugar de luchar contra la burguesía francesa y la 5e República, señala al gobierno americano y hace firmar el llamamiento pacifista de los intelectuales americanos «No en nuestro nombre». La LCR (Krivine) se dirige a los «ciudadanos», en lugar de a los trabajadores, y a Chirac, a quien votó.

Contra todos los imperialismos,

frente único obrero en defensa de Irak

No puede haber neutralidad en un conflicto militar entre los saqueadores y los opresores imperialistas y un país dominado, sea cual fuere su régimen. Sólo escogiendo el campo de los oprimidos, combatiendo por la derrota del imperialismo, es posible ponerle un término al ciclo de barbarie de las guerras coloniales. Un combate de esta envergadura requiere el frente único obrero para alcanzar manifestaciones de masas, huelgas, para impedir las telecomunicaciones, el transporte de las tropas y del material de los ejércitos imperialistas.

Eso implica exigir a las direcciones de las centrales sindicales y de los partidos obreros que le pongan un término a l apoyo a los planes del imperialismo, que inicien el combate por una manifestación central en París bajo las consignas:

¡Abajo la guerra imperialista contra Irak!

¡Levantamiento inmediato de todas las sanciones contra Irak!

¡Retirada inmediata de todas las tropas francesas, de todas las tropas imperialistas estacionadas en el Golfo!

Le 26 novembre 2002 Groupe Bolchevik
pour la construction du Parti ouvrier révolutionnaire de l’Internationale ouvrière révolutionnaire

(4) Reunión de Emergencia del Centro Socialista Balcánico "Christian Rakovsky"

(Atenas, 14/15 de diciembre de 2002)

Declaración

¡Imperialistas, fuera las manos de Irak!

¡Por la unidad revolucionaria de todas las masas populares en la región para derrotar

al imperialismo y sus planes de guerra!

¡Por la Federación Socialista de Medio Oriente!

1. El Comité Coordinador del Centro Socialista Balcánico "Christian Rakovsky" realizó una Reunión de Emergencia los pasados 14 y 15 de diciembre para discutir la situación de crisis en Medio Oriente, la campaña belicista encabezada por los Estados Unidos contra Irak y las tareas de las fuerzas revolucionarias en la región. Fundado inmediatamente después de la guerra de la OTAN contra Yugoslavia en 1999 para luchar contra la intervención imperialista y las camarillas chovinistas locales sobre una base revolucionaria internacionalista, nuestro Centro extendió en los años siguientes el alcance de sus actividades para incluir el Medio Oriente y el espacio post-soviético, en la medida en que las guerras balcánicas de los ‘90 fueron sólo una transición hacia una nueva y más amplia serie de confrontaciones entre el imperialismo y las masas populares oprimidas, en la región e internacionalmente. Para las fuerzas unidas en este Centro, el internacionalismo revolucionario, ahora más que nunca antes, es la única salida a la crisis.

2. En la medida en que el proceso de inspección de armas de la ONU se acerca a su fin, la tensión aumenta.

Sesenta y cinco mil soldados norteamericanos ya están en la región del Golfo; helicópteros de ataque Apache, tanques y vehículos blindados han sido desplegados; nuevas bases militares norteamericanas han sido establecidas en el norte de Kuwait; las otras bases de Estados Unidos y la OTAN en la región están en alerta.

Paul Wolfovitz, en su reciente visita a Ankara presentó a las autoridades turcas sus requerimientos para un eventual ataque a Irak: el uso del espacio aéreo, bases militares y puertos turcos; autorización para que las fuerzas norteamericanas lancen un ataque desde el territorio turco fronterizo con el norte de Irak; y participación activa de tropas turcas en la ofensiva. La CBC informó que Washington solicitó autorización para establecer 90.000 soldados en el sur de Turquía. Un convoy de equipo militar norteamericano entró en Kurdistán del Sur a través de Turquía para preparar el ataque, según informó una agencia noticiosa turca el 16 de diciembre. El ex subjefe de las Fuerzas Armadas turcas, Cevik Bir, reclamó a los Estados Unidos la ocupación militar de Irak, la cual, desde el punto de vista de Ankara, dijo, es el mejor plan de acción para controlar el país, como lo hicieron con Alemania después de la Segunda Guerra Mundial.

En preparación del "cambio de régimen" en Bagdad, se reunió en Londres en estos días una Conferencia de la llamada "oposición iraquí", convocada por la CIA y el Departamento de Estado. Esta Conferencia fue decidida en Washington en el pasado mes de agosto, después de las reuniones entre altos funcionarios norteamericanos y representantes del Congreso Nacional Iraquí (CNI), respaldado por el Departamento de Estado pero del cual desconfía la CIA, creado por los residuos del régimen anterior, los asesinos de comunistas y kurdos. La CIA respalda al Acuerdo Nacional Iraquí, al Supremo Consejo Chiíta para la revolución islámica en Irak, al Movimiento Monárquico Constitucional, que busca la restauración de la dinastía hachemita en Irak, y a los dos partidos kurdos, el Partido Democrático de Kurdistán (PDK) de Barzani y la Unión Patriótica de Kurdistán (UPK) de Talabani. Mientras que los primeros cuatro grupos iraquíes no tienen una base real en Irak, los partidos kurdos han establecido desde hace un largo tiempo una base social en el sur de Kurdistán. El imperialismo norteamericano, que quiere hacer creer al mundo que todos los opositores del régimen están de su lado y está alarmado por las luchas internas entre esos grupos, envió a sus funcionarios del Departamento de Estado, del Pentágono y del Consejo Nacional de Seguridad, a Londres, para mediar entre ellos. El emisario del presidente norteamericano George Bush es Zalmad Alizad. Después de cierta demora, la Conferencia alcanzó un acuerdo para la preparación de un gobierno de transición en el período de la posguerra y formó un comité de 65 miembros.

Ni el imperialismo ni sus títeres, con sus hipócritas preocupaciones por "la democracia y los derechos humanos", ni el opresor régimen iraquí pueden darle libertades, paz y justicia social al pueblo de Irak. La emancipación de los trabajadores y los pueblos oprimidos sólo puede ser alcanzada por su propia lucha revolucionaria independiente.

• ¡Por la defensa del pueblo iraquí contra la agresión imperialista! ¡Por la derrota del imperialismo!

• Ni confianza política ni apoyo al régimen de Saddam Hussein. Por el armamento del pueblo iraquí frente a la agresión imperialista, por la unidad de acción para derrotar a los agresores.

La preparación multilateral de fuerzas para una gran intervención política y militar por parte del imperialismo se combina con la escalada, en los últimos días, de las amenazas de guerra por parte del gobierno de Bush, no sólo contra Irak sino también contra todos los países del llamado "Eje del Mal": Irán ha sido acusado de tener sitios para un programa de armas nucleares y Washington reclama su inspección y desmantelamiento; los Estados Unidos, en un provocativo acto de piratería, interceptaron un barco con misiles Scud norcoreanos comprados por Yemen; fue reiterada la nueva doctrina del Pentágono para un ataque nuclear preventivo contra países con armas de destrucción masiva.

Es claro que el peligro de barbarie que amenaza a la humanidad, provocado por el sistema capitalista mundial en su avanzada etapa de decadencia imperialista, es real e inmediato y que es necesaria una urgente movilización de masas y acciones de masas de la clase obrera internacional y de las masas populares oprimidas de la región y de todo el mundo para derrotarlo.

3. La extensión de las amenazas a otros países-blancos y la extensión de los preparativos bélicos demuestran el carácter mundial tanto de la causa como de los objetivos de la campaña belicista del imperialismo. La fuerza conductora es la crisis mundial del capitalismo en declinación, la intensificación de sus tendencias a la autodisolución, en una crisis de sobreacumulación de capital sin precedentes. El espiral deflacionario se extiende en todos los centros metropolitanos, en Japón, en Estados Unidos y en Europa. Las crisis financieras de fines de los ‘90 y la pinchadura de la burbuja financiera a la cual llevó la globalización de las finanzas se ha transformado en el colapso de la economía de las "nuevas puntocom" en los Estados Unidos e internacionalmente, en la desintegración de la gran industria, como sucede en Italia y en Europa, y en el colapso de la organización social en países enteros, como la Argentina. La explosión de las contradicciones mundiales del capital, la debilidad histórica del sistema y no la fortaleza del "Imperio", como pretende el mito, están detrás de la campaña belicista. La guerra imperialista se ha convertido en el desesperado intento de evitar militarmente la bancarrota del sistema económico mundial.

El objetivo estratégico del imperialismo norteamericano no se limita a la ocupación de Irak y el control de sus ricos recursos petroleros. Pretende controlar los campos petroleros en Irak, Medio Oriente, el Cáucaso y Asia Central como parte de una estrategia para rediseñar el mapa político de toda la región, someter a sus vulnerables rivales imperialistas en la Unión Europea, prevenir sus intentos de convertirse en una superpotencia que desafíe la hegemonía norteamericana y, último en orden pero no en importancia, recolonizar el vasto espacio de la antigua Unión Soviética y China, las regiones en las que el capital fue expropiado por la Revolución de Octubre de 1917 y por la Revolución China de 1949.

Pero la ofensiva imperialista exacerba todas las contradicciones. Un ya desestabilizado Medio Oriente se volverá todavía más caótico con las crisis que explotan en esos bastiones tradicionales de los intereses imperialistas en la región como Arabia Saudita y Egipto, con Irán, Siria y Yemen también inmediatamente envueltos en el remolino.

4. Turquía, que está económicamente quebrada y cuyo sistema político está en ruinas, como lo demostraron las últimas elecciones, ha expresado su profundo temor de que un Estado kurdo independiente emerja como resultado de la guerra en Irak y recibió garantías del imperialismo norteamericano de que tal eventualidad será evitada y que cualquier intento de independencia política por parte de los kurdos será aplastado por la intervención norteamericana y kurda. Con el objetivo de mantener al sur del Kurdistán bajo amenaza y ocuparlo, si se vuelve necesario, Turquía movilizó sus tropas y concentró fuerzas militares en la frontera con Irak. Es obvio, en este sentido, que el futuro de la lucha por la emancipación nacional del pueblo kurdo, incluyendo el futuro de sus conquistas en el sur del Kurdistán, no está resuelto sino que está amenazado por las falsas promesas, junto con amenazas y presiones, realizadas a las direcciones kurdas por los imperialistas, como muestran los trágicos resultados del pasado reciente y remoto; la independencia nacional del pueblo kurdo requiere la lucha unificada del pueblo kurdo junto con el pueblo árabe iraquí y todos los pueblos de la región para derrotar al imperialismo y sus planes bélicos. Kurdistán del Sur debe ser defendido contra el imperialismo y contra los ataques y la opresión de los regímenes locales de Irak, Irán, Turquía y Siria como base para la lucha por un Kurdistán unido, libre y socialista y no como un trampolín para las operaciones de la CIA y la agresión militar imperialista.

El fraude propagado por los imperialistas europeos y Ankara de que, en preparación del ingreso de Turquía a la Unión Europea, los "derechos humanos" serán extendidos no sólo a los turcos sino también a los kurdos, así como en el Kurdistán del Norte -el fraude de la "democratización" que es ayudado ahora por la abierta capitulación de Ocalan y su partido-, debe ser totalmente rechazado. La negación del derecho a la autodeterminación nacional del pueblo kurdo y la fragmentación de los kurdos por el imperialismo y la ocupación de sus segmentos entre Turquía, Irak, Irán y Siria es central para el orden imperialista en Medio Oriente. La lucha por derrocar este orden bárbaro y la lucha por la independencia kurda están indisolublemente conectadas.

• Defender el Kurdistán del Sur del imperialismo y de los regímenes locales opresores.

• ¡Defender el derecho a la autodeterminación nacional del pueblo kurdo!

• ¡Por un Kurdistán libre, independiente, unido y socialista!

5. Los imperialistas buscan, usando como eje esta guerra reaccionaria, rediseñar el mapa de Medio Oriente.

A sus puertas, en la dividida Chipre, rápidamente avanzó el plan de la ONU para establecer un protectorado de la OTAN como el establecido en Bosnia -una receta para el desastre para ambas comunidades, tanto greco-chipriotas como turco-chiopriotas. El papel no sólo del imperialismo sino también de la Unión Europea es obvio. La entrada en la Unión Europea de Chipre, así como también la de Turquía, es usada como un mecanismo para imponer los planes e intereses imperialistas en la región, transformando la isla en una gran base para la intervención de la OTAN en Medio Oriente.

Llamamos a rechazar esta conspiración y a una lucha unida de ambas comunidades.

• ¡Fuera las tropas de ocupación turcas de Chipre! ¡Fuera todas las tropas extranjeras! ¡Cerrar todas las bases militares británicas y las instalaciones imperialistas en la isla!

• ¡Chipre no pertenece a las clases dominantes de Turquía y Grecia sino a los obreros y campesinos chipriotas de ambas comunidades que viven y trabajan en la isla!

• Por el inmediato retorno de todos los refugiados a sus hogares.

• Por una República Socialista e Independiente de Chipre, sin tropas ni bases extranjeras, que se unirá no a la Unión Europea imperialista de sus opresores sino a una Federación Socialista de pueblos libres de los Balcanes y de Medio Oriente.

• Por la unidad de los pueblos griego y turco contra el imperialismo y sus clases dominantes, contra la guerra reaccionaria, por su fraternización sobre una base socialista.

6. No hay dudas de que el centro de la crisis de Medio Oriente es la cuestión palestina. Los sionistas, a pesar del uso de su máquina de terror estatal, fracasaron en derrotar la heroica nueva Intifada del pueblo palestino y ahora amenazan abiertamente con usar la próxima guerra contra Irak para sus planes de expulsión, de limpieza étnica de la población palestina de los Territorios. Llamamos a una sostenida campaña de solidaridad con el pueblo palestino, por la derrota del sionismo, por la victoria de la Intifada, por la unidad entre el movimiento nacional árabe palestino y los trabajadores y pobres judíos, por el establecimiento de una República única y socialista en todo el territorio histórico de Palestina.

Contra la estrategia imperialista de rediseñar el mapa de Medio Oriente mediante (la regla de) "dividir para reinar", sobre la bárbara base reaccionaria de sus intereses, oponemos una estrategia revolucionaria internacional para la unificación de la región sobre una base revolucionaria en una Federación Socialista de Medio Oriente.

• Fin de la ocupación sionista de Palestina. Por el derecho a la autodeterminación nacional del pueblo palestino. Por el derecho al retorno de todos los refugiados palestinos.

• ¡Por la victoria de la Intifada! ¡Por una Palestina democrática, secular y socialista en la que los árabes y los judíos vivirán juntos, libres de sus explotadores y opresores! Por la Federación Socialista de Medio Oriente.

7. Tenemos que luchar por una estrategia y un programa revolucionarios contra la guerra imperialista tanto en la región como internacionalmente. Ya se ha desarrollado un poderoso movimiento anti-guerra en Europa, donde han tenido lugar demostraciones de masas, como la manifestación de medio millón en Londres y la gran manifestación de un millón en Florencia. Este movimiento debe superar las limitaciones políticas que le imponen los pacifistas profesionales y los centroizquierdistas proimperialistas de los "Foros Sociales" Europeo y Mundial, que reclaman una "reorientación de las instituciones nacionales y de la Unión Europea" y el "fortalecimiento de las instituciones de legitimidad internacional como las Naciones Unidas". Esas instituciones burguesas e imperialistas son precisamente el centro de la preparación y de la legitimación de los infames ataques contra los trabajadores y los pueblos de todo el mundo, incluyendo la próxima guerra en Medio Oriente. La paz puede ser alcanzada sólo a través de una lucha resuelta contra esas instituciones, contra el gobierno de la burguesía "en nuestro propio país", por su derrocamiento por las masas y por el establecimiento del poder de los trabajadores, contra la OTAN, la Unión Europea y su instrumento, la ONU, por su disolución revolucionaria y la unificación socialista de Europa y de todo el mundo.

Llamamos a los trabajadores en Europa y en los Estados Unidos a movilizarse contra la guerra imperialista, organizando manifestaciones y huelgas contra el movimiento de tropas y materiales militares, rodeando las bases de los Estados Unidos y la OTAN, reclamando su expulsión.

Por la expulsión de las tropas imperialistas y las bases norteamericanas y de la OTAN, incluidas las llamadas "fuerzas de mantenimiento de la paz" y las fuerzas de la ONU. Por la disolución de la OTAN.

• ¡Abajo el imperialismo de la UE! ¡No a la recolonización de los Balcanes, por una Federación Socialista de los Balcanes y los Estados Unidos Socialistas de Europa desde el Atlántico a los Urales!

• ¡Abajo todos los gobiernos capitalistas, por el poder obrero!

Llamamos a los trabajadores y a las masas populares en Turquía, Siria, Irán, en todos los países árabes y en el mundo musulmán, a ponerse del lado del pueblo iraquí y defenderlo con acciones de masas contra los agresores imperialistas.

Contra el imperialismo y su coalición internacional de Estados terroristas que llevan adelante una infame "guerra contra el terror" en todo el mundo, el arma más importante que necesitamos forjar es una nueva Internacional obrera revolucionaria, una tarea que para muchos de nosotros coincide con la lucha por la refundación de la IV Internacional.

¡Por una Internacional revolucionaria de los trabajadores!

¡Por la revolución socialista mundial!

 

 

 

 

3.- Para romper el hielo, ¡hacia el debate!

Sobre los documentos

  1. El primer documento es de EDM. Tiene la virtud de denunciar las «conferencias de paz que preparan la guerra» (Rambouillet), dentro de un análisis general, por lo esencial correcto, presidido por la comprensión de que la tendencia general del movimiento de la historia avanza ineluctablemente hacia la guerra imperialista. Pero todavía hacíamos «cartas a los Reyes Magos de Oriente»: Puesto que el Llamamiento iba dirigido a «todas las organizaciones obreras», queda claro que los «comités de solidaridad internacionalista» que llamamos a configurar, los concebíamos, en parte por lo menos, en tanto que comités de frente único obrero… El documento Por dónde empezar ya había sido discutido y enviado a diversas organizaciones del marco internacional refundacionista. Ya hacía tiempo que habíamos aprobado elementos de tesis que chocaban abiertamente con cualquier viso de religiosidad «narxista». Y pese a todo seguíamos entre dos líneas, hacíamos plenamente parte de «trotsquilandia». Eran tiempos de intenso debate interno con posiciones a veces enfrentadas, con el denominador común de avanzar hacia la actualización del programa marxista, pero sin apenas discernir en qué consistían las transformaciones de cantidad en calidad que ya mencionábamos, a las que hacíamos referencias, caminando, eso sí, a tientas… Por eso es interesante el documento, para la discusión que desearíamos iniciar con otros.
  2. El segundo documento es la carta firmada con el llamado a que sea suscrita por los demás y que ha sido enviada a todo ser viviente organizado. Va dirigida a Aznar. No tiene desperdicio y podemos señalar, sin temor a equivocarnos, que no se corresponde con iniciativa personal alguna: está totalmente en la línea de Iniciativa per Catalunya, de Izquierda Unida y demás partidarios de la equidistancia y, sobre todo, de atar de pies y manos al proletariado mundial a la ONU y demás instituciones supranacionales tan podridas como el FMI, la OMC…
  3. El tercer documento es del Grupo Bolchevique de Francia. Siendo políticamente algo más atrasado que el nuestro de 1999, tiene el gran denominador común de la «carta a los Reyes Magos de Oriente», con la virtud de la claridad total, meridiana en cuanto a su obstinación en no querer mirar cara a cara la realidad, comenzando por la tan grata [a «trotsquilandia»] obstinación a la hora de seguir considerando organizaciones obreras al PS, al PCF etc. y, por ello, a perpetuar la lucha por el frente único en el más puro estilo de Trotsky en los años treinta…¡salvo que estamos en el 2003!
  4. El cuarto documento es el del Centro Internacional C. Rakovsky. Documento muy en la línea de los anteriores, como si el tiempo no pasara, como si el discurso «marxista» fuese uno e indivisible, válido para toda circunstancia y habiendo de terminar siempre con lo que, para ellos sólo es una consigna de agitación: ¡Por la Refundación de la IV Internacional!…

La necesidad de delimitar el por qué, para qué y sobre qué

estamos discutiendo entre revolucionarios

Para los revolucionarios, es muy importante saber en todo momento sobre qué [contenido] estamos discutiendo, el por qué y para qué [objetivos] discutimos. Para los que reivindicamos el marxismo, esa cuestión es decisiva.

De ahí, la necesidad de alcanzar el máximo de precisión a la que podamos acceder a la hora de delimitar las cuestiones, a la hora de ejercitar el mayor esfuerzo para hacernos comprender, para comprender a los demás, para rehuir el «diálogo de sordos» y no dejar el menor resquicio al libre albedrío de la confusión y del confusionismo.

Sobre la «religiosidad»

Cuando empleamos ese razonamiento, constatamos que la mayoría de nuestros interlocutores se sienten ofendidos y cuando eso no ocurre y parecería, incluso, que estaríamos de acuerdo, siempre tenemos la impresión de que «no estamos hablando de lo mismo».

Más allá de nuestra posición acerca de que el «marxismo» derivó muy pronto en una religión más y, en su evolución en el tiempo, ha llegado, inclusive, a tener visos oscurantistas y hasta fundamentalistas; más allá de que Marx —sin tener la menor culpa— haya venido a ocupar el lugar de Dios y cada cual, en la expresión y el desarrollo de su religiosidad, haya buscado, encontrado y predicado por el mundo las virtudes de su Profeta (Lenin o Bordiga, Trotsky o Stalin, Mao o Castro, el Che o Rosa Luxemburgo…), la cuestión de la religiosidad merece algunas precisiones. Por ejemplo:

  1. El punto de partida lo concebimos en la negativa a mirar cara a cara la realidad.
  2. A partir de lo cual, símbolos y fetiches ocupan un lugar central en la vida de los grupos, asociaciones, organizaciones y «Partidos» que reivindican el marxismo.
  3. De la combinación de ambos factores nace el debate de signo teológico que va abandonando progresivamente la dialéctica materialista de la historia hasta alcanzar su semi-desaparición —en algunos casos su plena extinción— en el pensamiento y en los actos.

Así, por ejemplo, la simple constatación de que el mundo está lleno de injusticias y de desigualdades y de que hace falta luchar para corregirlas, para reconducir las situaciones en aras a «mayor justicia y menos desigualdad», ha terminado siendo el pan de cada día de la actividad «marxista» en el mundo. Cuando en realidad, esa constatación no va, ni puede ir más allá, de la política social de la Iglesia…

El señor Düring será combatido por Engels en el Anti Düring por encargo explícito de Marx, porque éste ve en todo el desarrollo del pensamiento de Düring más que un peligro: presiente la amenaza de la penetración del idealismo y de la metafísica en el propio seno de lo más avanzado del movimiento proletario (encima, por su sed de justicia social y su inequívoca voluntad de poner corregir las desigualdades, el señor Düring padeció la represión del sistema y hasta hombres hechos y derechos como Augusto Bebel, comenzaron a hacer elogios de sus tesis idealistas, que combaten explícitamente los cimientos del edificio del pensamiento para la acción, sobre el que se fundamenta el marxismo).

Partidarios de Trotsky, de Bordiga, de Rosa Luxemburgo, de Stalin, de Mao, de Castro o del Che etc. y de los intocables Marx, Engels y Lenin, están hoy, en abierto retroceso histórico con relación al señor Düring, aunque no sean conscientes de ello…

A eso me refiero, también, cuando utilizo el término «religiosidad» en la polémica con los demás…

Ejemplo

El segundo documento (la carta al señor Aznar), no merece más comentarios y patentiza por sí misma que sus promotores serían una expresión degenerada de la escuela del señor Düring y nada tienen que ver, por ejemplo, con F. Engels. Pero los otros tres sí.

Comenzando por su denominador común:

«Predicadores para un trabajo de masas».

A primera vista ésta podría ser una caracterización fácilmente acusada de sectaria, por lo menos, caricaturesca y lapidaria…

Pero veamos:

«¡Respuesta obrera Internacional!», «Llamamiento a todas las organizaciones obreras»… [para] …«¡La constitución inmediata de comités de solidaridad internacionalista!» (documento 1, nuestra declaración del 22 de febrero del 99).

«Pero lo que frena las movilizaciones de los trabajadores en el mundo entero, pese a que ostentan la fuerza económica y social para bloquear la maquinaria de guerra y derrocar a los gobiernos burgueses, son las direcciones actuales del movimiento obrero. La ausencia de una Internacional obrera revolucionaria pesa cruelmente, como una losa: ella impulsaría, en cada país, el verdadero combate contra la guerra, la lucha de los proletarios contra el gobierno de turno, contra su propia burguesía»…[para lo cual] «Contra todos los imperialismos, frente único obrero en defensa de Irak» [que requiere]… «el frente único obrero para alcanzar manifestaciones de masas, huelgas, para impedir las telecomunicaciones, el transporte de las tropas y del material de los ejércitos imperialistas.

Eso implica exigir a las direcciones de las centrales sindicales y de los partidos obreros que le pongan un término al apoyo a los planes del imperialismo, que inicien el combate por una manifestación central en París bajo las consignas:…» y siguen las consignas que el Grupo Bolchevique de Francia pretende que hagan suyas las «direcciones de los sindicatos y de los partidos obreros»… (documento 3)

«Es claro que el peligro de barbarie que amenaza a la humanidad, provocado por el sistema capitalista mundial en su avanzada etapa de decadencia imperialista, es real e inmediato y que es necesaria una urgente movilización de masas y acciones de masas de la clase obrera internacional y de las masas populares oprimidas de la región y de todo el mundo para derrotarlo…» [porque]… «Ya se ha desarrollado un poderoso movimiento anti-guerra en Europa, donde han tenido lugar demostraciones de masas, como la manifestación de medio millón en Londres y la gran manifestación de un millón en Florencia. Este movimiento debe superar las limitaciones políticas que le imponen los pacifistas profesionales y los centroizquierdistas proimperialistas de los "Foros Sociales" Europeo y Mundial, que reclaman una "reorientación de las instituciones nacionales y de la Unión Europea" y el "fortalecimiento de las instituciones de legitimidad internacional como las Naciones Unidas". »… [para concluir en]… «Contra el imperialismo y su coalición internacional de Estados terroristas que llevan adelante una infame "guerra contra el terror" en todo el mundo, el arma más importante que necesitamos forjar es una nueva Internacional obrera revolucionaria, una tarea que para muchos de nosotros coincide con la lucha por la refundación de la IV Internacional». (documento 3 del Centro Internacional C. Rakovsky).

No pretendo «rizar el rizo»…

Todo lo contrario, porque en el documento del Centro Internacional C. Rakovsky, encontramos un pensamiento político profundo y hasta riguroso que sirve plenamente de base para una campaña internacional contra la guerra. Del mismo modo, podemos decir que compartimos lo esencial del documento del Grupo Bolchevique de Francia. Pero, más allá de los muchos aspectos de coincidencia en el análisis sobre el período histórico, sobre la crisis estructural del sistema capitalista en su fase imperialista de descomposición avanzada, nos separa una cuestión esencial y que, forzosamente, no es de detalle: la clase obrera ha sufrido una derrota de alcance histórico que ha desembocado en su total desestructuración en tanto que clase social organizada y combatiente. Cualquier llamamiento a «la unidad de las organizaciones obreras», ignora la realidad, cierra los ojos al mundo real tal y como este existe y desemboca en líneas de intervención que no pueden conducir a nada, que mueren en el callejón sin salida «de la predicación en el desierto»…

Las contradicciones que emanan de lo antes expuesto, conducen inequívocamente, por una parte, a «tomar sus deseos por realidades» y, por otra parte, a perpetuar, cada cual «su crítica a todos los demás» renunciando a la construcción de organizaciones de cuadros, de hombres, mujeres y jóvenes con conciencia histórica, en detrimento de un más que virtual «trabajo de masas», en países, lugares y situaciones en donde el estado de ánimo generalizado de «las masas» nada tiene que ver con los deseos de nuestros predicadores. Veamos:

  1. en Argentina, desde el PO hasta Democracia Obrera, pasando por todo el arcoiris organizativo partidista existente, saludaron las Huelgas Generales de Italia y del Estado español como «la demostración elocuente de que la clase obrera italiana y la española estaban con la revolución argentina, eran el gran aliado de la revolución argentina»…
  2. Nadie quiere responder a la pregunta —que muy pocos ni tan siquiera se plantean— de cómo es, entonces posible que, contra la Ley de Partidos, salgan a la calle y arriesguen algo, solamente unos centenares de luchadores en todo el Estado (con la única excepción de Euskadi)
  3. Del mismo modo, cuando en todo el Estado salen manifestaciones de un cierto carácter de masas en la línea del «¡Nunca Máis!» de Galicia, ¿qué marcos organizados se plantean el por qué, buscan un solo elemento de respuesta con relación al ejemplo anterior?
  4. Del mismo modo, en las publicaciones de todas las organizaciones —enfrentadas entre sí— encontraremos el denominador común de ensalzar las «grandes movilizaciones de masas de Florencia, de Londres, de…» que expresarían el «alto grado de conciencia anticapitalista, antiimperialista, de la clase obrera europea»… pero que «unas direcciones perversas las encorsetarían [a las masas] en el callejón sin salida del pacifismo, de las Naciones Unidas…». De ahí los ataques al ATTAC y a las «direcciones de los sindicatos y los partidos obreros» (¡que ya no lo son!) pero que, en cualquier caso, son quienes convocan a tales manifestaciones y que, por ello, tienen aquéllas un «cierto carácter de masas».

¿Tanto les cuesta a nuestros predicadores comprender que la diferencia entre las manifestaciones y las movilizaciones contra la Ley de Partidos y, por sólo poner un ejemplo, el «Nunca Máis» en Barcelona, Madrid o Sevilla (Galicia es otra historia por razones más que obvias), reside en que en el segundo caso, la Televisión es quién convoca, mientras que en el primer caso, la Televisión criminaliza!

¿Tanto les cuesta comprender que el PSOE, IU etc. son ya fracciones del capital, gestores del capitalismo y de sus guerras y que, por ello, de vez en cuando y, sobre todo, en cada ocasión en la que no se trata de CUESTIONES DE ESTADO, dirimen sus cuentas con otras fracciones del capital, inclusive con un cierto grado de «reparto de papeles» y que por ello, dentro de la escenificación permanente de todos los aspectos de la vida, totalmente mediatizada, es la Televisión la que convoca o desconvoca?

¿Tanto les cuesta mirar cara a cara la cruda realidad en la que, si hay algo que clama a la evidencia es que el muy elemental concepto de independencia de clase, brilla radicalmente por su ausencia?

Pero no, erre que erre, como si desde 1938 hasta la fecha, el reloj de la historia estuviese imperturbablemente detenido, se trataría de «hacer trabajo de masas», de «predicar para las masas», aportando la «verdad verdadera», para generar y acrecentar el divorcio «entre unas masas puras y unas direcciones perversas» (las masas, por descontado «obreras» y las direcciones, por descontado «de las organizaciones obreras», la suma de ambas, dando como resultado final e inamovible, «la clase obrera»…)

Y a partir de este razonamiento, todo se centra en el «trabajo de masas» presidido por la lucha por «la realización del frente único obrero»…

Lo dicho: ¡RELIGIOSIDAD!

—«¡Los niños son puros!» —le gritaban hombres «sabios» a Sigmund Freud en un Congreso en Viena…

…¡Pero clama a la evidencia!

Clama a la evidencia que las masas no son puras y que en la Europa de hoy en día, pretender el bloqueo de las telecomunicaciones, del transporte de arsenal bélico y humano, inutilizar las bases y un largo etc. significa que se vive más cerca del limbo que de la tierra en la que, por cierto, la especie animal llamada humana, sigue su lento y [ya] muy inseguro caracolear, eso sí, con la certeza de que mañana el Sol emergerá con una puntualidad envidiable (para los que nos hemos pasado media vida esperando a los demás, incluso en Atenas o Buenos Aires para empezar siempre con retraso nuestras propias Conferencias…). Porque en la Europa de hoy, la inmensa mayoría de los que, para subsistir, venden su fuerza de trabajo, tienen mucho más que perder que aquellas «viejas cadenas de su esclavitud»…

Y eso de bloquear telecomunicaciones, cargamentos armamentísticos y paralizar las bases, implica unos riesgos que muy pocos estaríamos en condiciones de asumir. Y a quienes pretendan decirme que no, les ruego que comiencen por hacer «un referéndum» no ya sólo a su propia conciencia, más también a los militantes de su propia organización…

Clama a la evidencia el hecho de que nadie quiere partir de donde cabe hacerlo:

El mundo en el que vivimos y luchamos es, objetivamente, el resultado final, hasta el día de hoy, de TODA LA HISTORIA ANTERIOR ACUMULADA…

Clama a la evidencia que, subjetivamente, desde el punto de vista del pronóstico desarrollado por Marx y Engels, estamos en total y absoluto retroceso y que, obstinarse en no querer verlo, significa agravar muy mucho, las precarias condiciones en las que estamos luchando los revolucionarios.

Porque clama a la evidencia que tomar nuestros deseos por realidades nada tiene que ver con la dialéctica materialista de la historia, fundamentada en la lucha de clases, lucha entre las clases, antagónicas e irreconciliables.

Y clama, una vez más a la evidencia, que nos negamos a hacer el mínimo esfuerzo en aras a comprender el por qué de dicho retroceso, el por qué, «contra todo pronóstico», el capitalismo ha resistido a todas las embestidas y el proletariado está, en la actualidad, abandonado a su propia suerte, desestructurado, más alienado que nunca...

Nos negamos a comprender que la crisis más profunda jamás alcanzada por el capitalismo, se está desarrollando en la actualidad, ante nuestros ojos, sin que exista la menor alternativa de poder en ningún rincón del planeta…

Y en vez de luchar sin tregua ni desmayo, primero para comprender y, en segundo lugar para utilizar y revertir las conclusiones de «nuestra comprensión» en términos de concentración de energías revolucionarias basadas en no tomar nuestros deseos por realidades y para encarar la situación tal y como ésta se nos presenta, intentando dar pasos en firme hacia el Partido y el Programa despojados de religiosidad, de idealismo.

Lo cual debería de comenzar por el principio, esto es, por situar con la mayor de las precisiones la relación concreta que existe entre lo objetivo y lo subjetivo.

Abandonando esquemas caducados, Programas, Banderas, Símbolos y Fetiches que sólo tienen vigencia dentro de la estrechez de nuestra subjetividad y que, por ello, nos permiten desarrollar grandes verdades en nuestros análisis sobre la situación objetiva y perpetuar toda suerte de «Cartas a los Reyes Magos de Oriente» a la hora de las «respuestas concretas a las situaciones concretas». Que es cuando no se quieren ver los cambios y las transformaciones que han tenido lugar en el mundo, que es cuando se confunde todo, que es cuando se tiene una visión tan distorsionada de la realidad, que no se alcanza a comprender nada de nada.

Sobre la guerra que viene

Puedo estar equivocado. Pero tengo la impresión que estamos en vísperas del desencadenamiento de una guerra que va mucho más allá que la cuestión del petróleo: el imperialismo yanqui necesita poner un término contundente a toda la etapa «democratizante» del último período. La etapa que hacía innecesarios, por ejemplo, los golpes de Estado sangrientos en Latinoamérica…

La etapa «democratizante» se ha caracterizado por la conducción de las atrocidades más grandes, en nombre de «los derechos humanos» y de la persecución de «los crímenes a la humanidad».

Hoy, la potencia imperialista más fuerte del planeta tiene demasiados frentes abiertos y, pese a la distancia en el tiempo, sigue sin haberse recuperado de su aplastante derrota en el Vietnam.

Los atentados del 11 de septiembre, corresponda a quien corresponda la autoría de los mismos —¡se cubrirán de gloria ante la Historia los «revolucionarios» que corrieron como liebres para denunciar a los terroristas en nombre de… «¡tantas víctimas inocentes» (encima hoy sabemos que los mayores magnates de las Gemelas mandaron cartas rogando a su personal de no acudir al trabajo el… 11 de septiembre)…—, dieron la señal de partida a la «Declaración de guerra al terrorismo internacional», a la «lucha del Bien contra el Mal», a ampliaciones cada vez más inauditas del «Eje del Mal». La campaña «Libertad Duradera»… que comenzó con la agresión imperialista a Afganistán (aquí también se cubrirán de gloria todos los «revolucionarios» que proclamaron —tras leer el periódico de turno y ver el telediario de turno— la «victoria aplastante del imperialismo»), ¡suerte que el Departamento de Estado había avisado de que iban a mentir más que de costumbre!

Pero dejemos de lado las ironías que la cuestión es muy seria. Tanto que ya nos habíamos acostumbrado a un tipo de agresiones imperialistas y/o interimperialistas que nos indujeron (a mi el primero) a enterrar, más que prematuramente la guerra convencional.

Bush, que comienza cada sesión de gobierno rezando un «Padre nuestro que estás en los cielos», quiere una guerra de verdad, quiere que a los EE.UU. lleguen cantidades de ataúdes envueltos con banderas americanas, desea que tras el Himno Nacional, las masas enardecidas pidan más firmeza, más sangre enemiga, más de todo…

Eso es lo que yo pienso.

Tal vez influido por la mediatización de la vida y la vulgarización del pensamiento, de las que nadie, absolutamente nadie puede pretender serles inmune.

Pero eso es lo que pienso, conforme a la misma evolución del desarrollo de la lucha de clases, fortalecido hasta el día de hoy, porque las diferentes tesis que he podido desarrollar absolutamente contra la corriente, aguantan, resisten, están confirmando, hasta el día de hoy, que más bien estaría en lo cierto.

Desde el 11 de septiembre a esta parte, la generación del estado de opinión propicio al linchamiento de cualquier tipo de disidencia en el mundo, ha sido una constante, con medios cada vez más sofisticados y con resultados más que evidentes en su favor.

El ejemplo más brutal lo encontramos con relación a Palestina: imágenes televisivas a diario que patentizan ante los ojos del mundo entero la materialización de un genocidio. Y luego, la palabra a los equidistantes, a esos «dirigentes de sindicatos y de partidos obreros» (a juicio de quienes se niegan a ver la realidad), esto es, a manos de fuerzas del capital (no siempre son ni tan siquiera la «izquierda del capital», puesto que a veces, según las circunstancias, hasta son su derecha). Parecería como un primer pulso de una gigantesca batalla mediática que se acerca vertiginosamente y que estallará en la próxima guerra: por un lado la batalla por la insensibilización, por el otro, la exacerbación del patrioterismo imperialista yanqui. Esto es, darle la vuelta al trauma no superado del Vietnam: más ataúdes, más muertos, más Himnos Nacionales y… el efecto contrario al de entonces: ¡Amplias masas piden venganza! ¡A por el EJE del MAL!

No estoy haciendo ciencia ficción,

Escribo muy en serio, con la única fuerza moral que me sostiene en pie, a saber, haber alcanzado un cierto grado de madurez, corroborado por muchos análisis, por muchas caracterizaciones absolutamente inéditas —porque inéditas han sido las situaciones—, por consiguiente nada rutinarias, menos aún religiosas (en el sentido desarrollado anteriormente).

Si no estoy equivocado, vamos a asistir a una guerra muy dura en la que lo convencional y lo digital van a simultanear por vez primera. Con los periodistas-CIA con sus cámaras digitales y a todo color enseñando a cada minuto escenas e imágenes que ni siquiera podemos sospechar, algunas ciertas, otras virtuales…

Va a ser muy difícil, incluso para los pacifistas…¡También ellos van a ser criminalizados!

Quiero recordar y que todo el mundo recuerde cómo fue elegido el señor Bush. Que cada cual haga memoria y se relea. Escribí sobre el pulso que había tenido lugar en lo más alto del poder del monstruo americano, para concluir que en la simbología de la escenificación de nuestros tiempos, Bush era el Presidente de la Guerra y se le había escogido a él por ésa sola razón…

La suerte de las revoluciones en Argentina y en Venezuela (¡tan cercanas y tan distintas!), en Palestina, que poco tiene que ver con aquéllas ni en las formas ni en el contenido, se va a jugar en la guerra que viene.

El frente interimperialista está profundamente dividido y los EE.UU. están más solos que antes, porque sus necesidades ya no son las mismas, ni sus ambiciones inmediatas. ¡De ganar el pulso a su propia opinión pública, los EE.UU. se atreverán con todo! Por ello una parte no poco importante de la guerra que viene se jugará en los mismos EE.UU.

Vivimos en plena barbarie y la inmensa mayoría del llamado primer mundo ni se lo cree ni lo quiere ver. ¡Pues al tiempo, porque ocasión tendremos todos para despertar de sopetón, sin vaselina!

Que es cuando conviene recordar que la prueba de fuego para un revolucionario, siempre es…¡la revolución!

Y antes, lo que hay que hacer es, simplemente, prepararse para abordarla en las condiciones más óptimas desde el punto de vista subjetivo, de Programa y de conciencia, que sería un poco la etapa en la que estamos hoy: el trabajo de masas se lo disputan las fuerzas del capital: Mañana se lo tendremos que disputar nosotros si hoy, estamos a la altura de las circunstancias de hoy, esto es, si somos capaces de dejar de lado la religiosidad, si dejamos de tomar nuestros deseos por realidades, si comprendemos que nuestra principal tarea hoy no es la de la agitación y sí la de prepararnos para la misma bajo unas condiciones objetivas radicalmente modificadas.

Germinal, 13 de enero del 2003

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