VACAS LOCAS
!YA ESTAMOS EN LA BARBARIE CAPITALISTA!
A principios de siglo, Rosa Luxemburgo advirtió que si la clase obrera no era capaz de desencadenar la revolución socialista mundial para derribar al capitalismo e implantar el socialismo, el futuro de la humanidad estaba condenado a la barbarie. Años después, en 1938, León Trotsky, en el "Programa de Transición" (Programa fundacional de la IV Internacional) defendía que las fuerzas productivas de la humanidad habían dejado de crecer, y que los nuevos inventos y progresos técnicos, lejos de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, acarrearían nuevas privaciones y sufrimientos.
Contra los que pueden considerar exageradas y catastrofistas estas dos afirmaciones, la realidad es tozuda: tres cuartas partes de la humanidad viven en la pobreza; millones de seres humanos se desplazan hacia los países ricos para escapar de la miseria, cambio climático, disminución de la capa de ozono, deforestación y desertificación del suelo, aumento de la polución de las tierras, mares y atmósfera... demuestran que el capitalismo ha entrado en un nuevo período: el de la barbarie. El descubrimiento de los mapas del genoma nos conducen rápidamente a nuevas aberraciones que se hacen en nombre del "progreso". También la alimentación humana se está viendo afectada por la nueva barbarie. Las multinacionales producen alimentos transgénicos sin comprobar sus consecuencias en la naturaleza y en el ser humano, porque necesitan desesperadamente aumentar la rentabilidad de sus acciones. Hace unos años estallaba en Europa el escándalo de los pollos con dioxina, ahora, el de las vacas locas ha hecho palidecer el anterior y amenaza con hundir las finanzas de la Unión Europea.
LOS "DEMÓCRATAS" MIENTEN PARA SALVAR A LOS CAPITALISTAS.
Si nos atenemos a los datos oficiales, en 1985 los investigadores alertaron sobre la Encefalopatía Espongiforme Bovina. (EEB). Tres años más tarde se vinculó a la ingestión de piensos animales con extractos de carne y huesos de ovejas infectadas. Sin embargo, el gobierno británico, mientras prohibía su uso en el país, aprobaba su exportación hacia otros países. En 1990, en un documento secreto, los "demócratas" decidieron que: "Es necesario minimizar este problema de la encefalopatía... practicando la desinformación. Es mejor decir que la prensa tiene tendencia a exagerar" (El País 24.01). En la reunión del Comité Veterinario, un representante de la CE manifestó: "Hace falta tener una actitud fría para no provocar reacciones desfavorables sobre el mercado" (ídem). En el mismo informe se recogía "la gran preocupación existente" en el Reino Unido y en Irlanda por las repercusiones comerciales que podía tener la enfermedad sobre las exportaciones de carne de vaca que ambos países. Según otro informe difundido en octubre del año pasado, el gobierno británico desoyó a los científicos, minimizó los riesgos de la enfermedad y no facilitó a la opinión pública la información. Los que pretenden justificar la actitud de los gobiernos de la UE dicen que pretendían evitar la "alarma social".
Desde entonces y sólo en Gran Bretaña, se han contabilizado 180.000 casos de vacas locas. El resultado hasta el día de hoy es cerca de un centenar de muertos, centenares de miles de reses sacrificadas y la propagación de la enfermedad a otros países. Cada día aparecen nuevos casos de vacas enfermas en la UE. Países como Alemania, Francia, Holanda, España e Italia, que hasta hace poco se consideraban libres de la enfermedad, corren el riesgo de sufrir una verdadera epidemia. La EEB ya no es una enfermedad limitada a la UE, ya se ha dado la primera víctima humana en países no comunitarios. Recientemente asaltó las páginas de los periódicos la noticia de la muerte de una mujer sudafricana, víctima de la enfermedad. A riesgo de cansar al lector con nuevos documentos secretos, otro informe revela que el Ministerio de Agricultura británico vendió harinas animales infectadas a 69 países, después de que la utilización de esos piensos como alimentos para las reses se prohibiera internamente, y exportó tres millones de reses vivas sin saber si tenían o no la enfermedad a 36. La FAO ha alertado del peligro de que la enfermedad se propague al Sudeste Asiático, India, al norte de África y a la Europa del Este.
El gobierno del PP se ha destacado durante estos años por ser un entusiasta defensor del secretismo. En 1996, conocidas ya oficialmente las consecuencias de la enfermedad, votó para que se terminara la prohibición de los materiales de riesgo. Los ministros De Palacio y Arias Cañete justificaron su actitud defendiendo que España estaba libre de la epidemia. Hace tan solo seis meses el Ministro de Agricultura tildó de irresponsables y alarmistas a los miembros del Comité Científico que asesora a la UE, por incluir al estado español entre los países de alto riesgo, cuando todavía no se había declarado oficialmente ningún caso de EEB, obviando que nuestro país es un gran productor de piensos cárnicos y que durante todos estos años se han importado miles de reses vivas desde Gran Bretaña.
Los "demócratas" han ocultado durante años el alcance y las posibles consecuencias de la enfermedad, para no hundir los mercados de la carne de vacuno y los piensos de origen animal. Cuando la situación empezaba a complicarse prohibieron la venta del pienso de origen animal en la UE, pero permitieron que las empresas pudieran exportar los productos prohibidos a los países subdesarrollados. Una vez más queda al descubierto la verdadera naturaleza de la "democracia capitalista": la de ser una de las formas que adopta la dictadura del capital. Su intento de evitar la "alarma social" no era para preservar la salud y la tranquilidad de la población, sino para evitar el hundimiento de los mercados.
Los perros de presa (o de prensa) del capitalismo no han tardado en aparecer, diligentemente, para justificar y defender a sus amos. Recientemente Alvaro Delgado-Gal, después de criticar alegremente el desconcierto de los gobiernos de la UE: "El caso ha cogido a contrapelo a los políticos, los cuales, presionados por los medios, se han dedicado por lo común a decir tonterías" (El País 15/01). Las "tonterías" a las que se refiere tan frívolamente este "señor" (tan bien pagado por escribir sus artículos en la prensa "independiente") no es otra cosa que la actitud encubridora de los gobiernos "democráticos", que pretenden salvar a los capitalistas del desastre. Pero donde Alvaro Delgado-Gal se descubre es cuando se refiere a la reacción popular: "... el caos informativo y la filosofía pseudoecologista está induciendo una sobrerreacción irracional... Es una bobada sostener que el progreso está volviendo todo patas arriba" (ídem). ?De qué mentalidad está hablando? La caída de las ventas de vacuno no lo provoca ninguna "mentalidad pseudoecologista", sino la creciente desconfianza de la población hacia los manejos de los gobiernos. Cuando en Italia no se había dado todavía ningún caso de EEB, las ventas de carne se derrumbaron 40%. Los italianos no esperaron a que apareciera el primer caso para dejar de comer carne, sino que automáticamente desconfiaron de las llamadas tranquilizadoras de sus "representantes democráticos". No es el "progreso" de lo que desconfía la gente, sino de determinado "progreso" que se hace, no en aras del bienestar de la población, sino en el de los beneficios capitalistas.
UNA SITUACIÓN FUERA DE CONTROL
Dos ministros alemanes, la verde Andrea Fischer, titular de Sanidad, y el socialdemócrata Karl Heinz Hunke, de Agricultura, han sido las primeras víctimas de la crisis. Las dimisiones forman parte de las medidas maquilladoras que el gobierno "de izquierdas" de Schröder ha dado para recuperar la credibilidad perdida. Las otras han sido un canto a la agricultura ecológica y a la protección del consumidor. Sin embargo, la tarea no es fácil. La población alemana desconfía. La prensa tuvo que criticar al gobierno para salvar su "independencia". Südddeutsche Zeitung (10.01) se preguntaba porque Schröder había mantenido durante tanto tiempo a un ministro que mantenía "obcecadamente la política ortodoxa de los agricultores". Las paparruchadas de la prensa revelan la profundidad de la crisis. Los cantos y loas al ecocapitalismo son sólo una cortina de humo para intentar revertir la situación. La agricultura ecológica masificada, bajo el capitalismo, es una solemne tontería. Los costes de los métodos ecológicos son prohibitivos para los trabajadores y las capas pobres de la población.
Las aberraciones de la "agricultura industrial" son una consecuencia directa de las necesidades del capitalismo senil en el que estamos viviendo. El objetivo de Schröder (y de todos los gobiernos capitalistas, de izquierdas, o de derechas) es que amaine la tormenta para que las multinacionales vuelvan a buscar nuevas formas para aumentar su rentabilidad, a costa de productos de dudosa calidad para el consumo humano.
Sin embargo el desastre es mayor que lo que nos cuentan. La portavoz de sanidad de la Comisión Europea, Beate Gminder, informó que ha solicitado a los científicos que investiguen si el mal puede infectar a los corderos. Alemania ha detectado priones en los preparados de destete para los terneros. El comisario de Sanidad, David Bryne, lanzó la voz de alarma sobre la peligrosa concentración de dioxinas y bacterias de la carne en los alimentos. En unas declaraciones al Die Welt (30.01) dijo: "Debemos dedicar todos los esfuerzos posibles a que a la EEB no le sigan otras crisis. El próximo problema importante será la dioxina. Las concentraciones más altas se han encontrado en los pollos, los cerdos y el pescado". Los niveles más inquietantes de dioxina se han hallado en las harinas y aceites de pescado de peces del Báltico. El Departamento de Sanidad quiere decretar niveles máximos de bacterias para la carne, pues este problema provoca muchas más muertes cada año que la EEB. La Comisión pretende aprovechar la coyuntura para prohibir los cuatro tipos de antibióticos que aún están autorizados en los piensos para cerdos. No hace falta ser muy lúcido para comprender que la EEB es tan sólo la punta del iceberg que sobresale. Los gobiernos europeos están más que preocupados por la inminencia de nuevos escándalos que pueden acabar por hundir a la UE. Y lo que es más grave, que puede volver irreversible la creciente desconfianza de la población hacia los gobiernos y hacia las prácticas del capitalismo.
El consumo de carne ha bajado, según cifras oficiales, un 30% en toda la UE. Las perspectivas son que descienda otro 10% a lo largo del año. En el estado español ha descendido un 35%, en Grecia el 50%, en Italia un 40%, y en Francia un 38%. El desplome ha afectado gravemente a los ganaderos que se movilizan para pedir subvenciones que los salven de la quiebra. Para evitar nuevos desplomes los gobiernos compran los excedentes, con el agravante de que no saben cuando podrán sacarlos al mercado. Para fin de año se habrán almacenado 785.000 toneladas y para el año 2003 habrá 1.734.000 toneladas de excedentes almacenados (la capacidad actual es de un millón de toneladas).
Muchos países han prohibido el bovino comunitario, lo que puede significar una caída entre el 20 y el 40% de las exportaciones. El gobierno de USA del "vaquero Bush ha tenido que poner en cuarentena a miles de reses en Tejas, ante la posibilidad de que "por error" sus productos estuviesen contaminados.
En el estado español los ganaderos calculan pérdidas de más de 30.000 millones de pesetas. Juan José Badiola, miembro del Comité Científico en Sanidad Animal de la UE, y director del Laboratorio Nacional de Enfermedades Espongiformes Transmitibles aseguró que los casos de animales afectados por el mal iban a aumentar, debido a la ampliación de los análisis a los animales muertos en granjas. Los planes del gobierno publicados en diciembre han tenido que ser corregidos tan sólo tres semanas después. Mientras esto ocurría la ministra Celia Villalobos desaconsejaba el caldo de huesos de vaca. El ministro de Agricultura aprobó (conforme a la UE) que los tests para detectar la enfermedad se hicieran a partir de los 30 meses de edad. Tan sólo unos días después se detectaba en Cantabria el caso de una novilla que tan sólo tenía 25 meses. Las normas del gobierno están siendo ampliamente incumplidas por los ganaderos. Sólo durante el primer mes se detectaron 300 reses muertas, abandonadas por sus propietarios. El control de los mataderos no ha dado mejores resultados: de las 2730 inspecciones que se llevaron a cabo, hubo 2.174 denuncias. La crisis se agrava. El mal de las vacas locas ha provocado los primeros despidos en tres empresas cárnicas. Los escándalos no se han quedado aquí. Un técnico, Manuel Mármol, denunció que Arias Cañete había planteado exportar los piensos prohibidos a África y Sudamérica, para suavizar la crisis. La respuesta del Ministerio fue que el ministro sólo planteó que iba a proponer la idea a la Unión Europea. No necesita comentarios.
LA "IZQUIERDA" BOMBERA.
El caso de las vacas locas ha puesto una vez más en evidencia que no existen diferencias importantes entre "la derecha y la izquierda". Los gobiernos de la UE que escondieron celosamente la situación, para que no se hundieran los mercados eran de todos los colores, desde la izquierda plural francesa, hasta la derecha conservadora, pasando por la socialdemocracia y los verdes. Resulta importante constatar la reacción de "nuestra izquierda" y los límites que el sistema pone a sus demandas.
El PSOE ha exigido la dimisión de Villalobos y Arias Cañete, en lo que la prensa ha llamado "su mayor ofensiva contra el gobierno". Izquierda Unida, mucho más "radical", ha decidido pedir la dimisión no sólo de los ministros citados, sino de más. En su lista negra también se encuentra el ministro de defensa, Federico Trillo, el director general del CESID, Javier Calderón, y el delegado del gobierno para la inmigración, Enrique Fernández Miranda !Cuánto radicalismo revolucionario el de Llamazares!, !Cómo debe de estar temblando el gobierno del PP!. El PSOE e IU exigen a Aznar la cabeza de sus ministros para que el gobierno recupere la confianza de la población! (El País 16.01). Caras nuevas para solucionar viejos problemas! ?Puede quedar más claro que el PSOE e IU son partidos plenamente integrados en el sistema?. Nuestros bomberos políticos pretenden apagar el fuego social con políticas de maquillaje. Cuando la enfermedad de las vacas locas le estalla en la cara al capitalismo y provoca una creciente desconfianza de la población hacia la política de los gobiernos burgueses de todos los colores. Cuando lo que hay que hacer es denunciar con toda la crudeza posible el verdadero rostro del capitalismo "democrático", para ampliar y profundizar la brecha de desconfianza que se ha abierto, nuestros izquierdistas se limitan a exigir cambios en el gobierno para que éste recupere la confianza de los "ciudadanos". Y de paso, arrancar unos cuantos votos despistados al PP, en las próximas elecciones. En Defensa del Marxismo ha repetido hasta la saciedad, y lo seguirá haciendo con toda la paciencia que haga falta, que el PSOE e IU ya no tienen nada que ver con los viejos partidos obreros burgueses de los años 30 (así los calificaba Trotsky). A pesar de que en sus filas todavía se encuentren miles de militantes honestos, clasistas y combativos, ambas organizaciones son plenamente burguesas y sus políticas se dirigen a convertirse en recambios por la "izquierda". ?O es que el gobierno de Jospin en Francia, el de la izquierda plural, en el que están ampliamente representados los homónimos del PSOE y de IU, no han ocultado a la población la crisis hasta que se les ha ido de las manos? ?Acaso las políticas seguidas por los gobiernos de la UE, sean del color que sean, no se parecen como dos gotas de agua? Las críticas del PSOE y de IU no están encaminadas a buscar el fondo del problema, sino que pretenden denunciar al gobierno del PP por su supuesta incompetencia. Si nos creemos lo que dicen, y no tenemos porque dudarlo, seguramente ellos lo habrían hecho mejor. Habrían hecho una mejor gestión que habría evitado el hundimiento de los mercados. Cambiar algo para que no cambie nada.
CONTRA LA BARBARIE CAPITALISTA, SOCIALISMO.
El The New York Times (12.01) reconocía que: "La práctica de alimentar con harinas animales se adoptó por razones económicas en el pasado... pero sus consecuencias han sido terribles... se ha dañado gravemente". Así se lamenta uno de los portavoces del imperialismo norteamericano. La razón de esta muestra de barbarie capitalista no está en los errores de los gobiernos europeos, ni en su manifiesta incompetencia. La razón que ha llevado a envenenar a la población con toda clase de productos tóxicos es las necesidad del sistema capitalista de escapar a su estrangulamiento económico. Hoy es la EEB, mañana serán las dioxinas, los antibióticos, el clembuterol... Trotsky tenía razón. En esta fase senil del capitalismo sólo nos espera más y más barbarie. Los descubrimientos científicos, los adelantos de la técnica no se utilizan para elevar el bienestar de la población, sino para aumentar los beneficios del capital. Sin duda alguna las aberraciones del sistema aumentarán en el próximo futuro. La humanidad, y concretamente los desposeídos necesitamos un sistema distinto, y para ello tenemos que desembarazarnos de esta izquierda podrida que cumple a la perfección su papel de bombero del capital.
Enric, febrero 2001