Siglo XX

Felipe González expresaba, hace sólo unos días, oralmente y por escrito que +por momentos tengo la impresión de ser una marioneta dentro de un gran circo;.

Ya hace algunos años que defiendo la tesis de que +toda la clase política, tanto su personal político de "izquierdas" como el de "derechas" son meros instrumentos, "marionetas" situadas entre la sociedad y quiénes de verdad mandan en el mundo y ni siquiera se someten al "Sufragio Universal";.

Partiendo del principio materialista y dialéctico de que +las ideas sólo sirven, en definitiva, intereses materiales; y, pese a tratarse de tan ilustre, poderoso y fáctico personaje, tengo que precisar que se trata de algo más que de una simple coincidencia: ocurre que, a veces, por no decir siempre, es la fuerza de una tesis lo que prevalece. Ocurre también, faltaría más, que cada cuál la utiliza a su antojo en legítima defensa de intereses materiales que no tienen por qué ser coincidentes. En el caso de Felipe González, que no tiene por qué conocer la existencia de una tesis defendida en publicaciones muy minoritarias y hasta en un libro que salió hace cerca de dos años sin merecer una sola crítica literaria cuestión absolutamente normal a finales del Siglo XX, tal y cómo han ido las cosas, la idea contenida en su +brillante frase;, apuntaba en la dirección de expresar su sorpresa por ciertos malos tragos, por ejemplo, en cada ocasión en que hombres de su mayor proximidad y confianza, se ven involucrados en juicios que también le apuntan a él, como la larga saga de los juicios a los GAL y al terrorismo del Estado. Sorpresa mayúscula la suya, porque no alcanza a comprender que un hombre de Estado, del Estado burgués heredado de Franco, un hombre que ha defendido al capital sin desmayo, pueda en un momento dado, recibir otra cosa que diplomas, medallas y multitudinarios y cálidos homenajes por los servicios prestados.

El caso es que éste siglo llega a su fin, con el desprestigio total de las instituciones, de los partidos políticos del sistema capitalista, de todo su personal político sea éste de +izquierdas; o de +derechas;.

Un siglo que comenzaba con todos los síntomas del principio del fin de la edad de oro de la burguesía, en tanto que clase social capaz de hacer avanzar al conjunto de la sociedad hacia cuotas de mayor bienestar; un siglo que comenzaba con la agudización de las contradicciones en la clase social llamada objetivamente a tirar del viejo carro de la historia de la humanidad, la clase proletaria, confrontada a la disyuntiva +Reforma o Revolución;.

El Siglo XX termina dejando pendientes de solución el conjunto de problemas que el Siglo XIX no podía resolver. Ha sido un siglo de una intensidad incomparable: la +era de las guerras y las revoluciones; abierta con el desencadenamiento de la primera guerra mundial imperialista, perfectamente descrito por Lenin en su magistral El imperialismo fase superior del capitalismo.

En lo esencial, vivimos y desarrollamos nuestra actividad humana dentro del período histórico descrito por Lenin. Pero las mismas leyes de la dialéctica, hacen que nada sea igual a nada, ni tan siquiera a sí mismo. Marx y Engels habían alcanzado a expresar y a desarrollar con profundidad que ningún sistema político, económico y social podía abandonar la escena sin haber agotado las bases y los cimientos que justificaban de una u otra forma su misma existencia. El desarrollo de las fuerzas productivas, motor de la historia de la humanidad, historia de la lucha de clases, se hallaba en el centro de su exposición, de su comprensión materialista y dialéctica de la historia.

?Cómo explicar el desencadenamiento de la guerra imperialista en 1914 si no es, justamente, a partir de la extraordinaria anatomía del capital, realizada por Marx y culminada por Engels tras la muerte de aquél? Efectivamente, la guerra era la única salida a las contradicciones insalvables cuyo origen principal radicaba en que las fuerzas productivas desarrolladas vertiginosamente por el régimen de producción y de cambio capitalista, se ahogaban dentro de unas fronteras nacionales demasiado estrechas y, la guerra a una escala jamás conocida, contenía los dos elementos esenciales para la sobrevivencia del capital: destrucción masiva de fuerzas productivas, en primer lugar el hombre, el proletario y un reordenamiento del reparto del pastel planetario a cargo de los imperialismos nacionales que salieran vencedores de los campos de batalla en los que los proletarios de todos los países habrían derramado su sangre a cuenta del capital.

Reforma o Revolución, decía antes, se enfrentaban en las filas proletarias en los albores del Siglo XX. A la decadencia burguesa, se le correspondía el surgimiento de una aristocracia obrera, cuyos principales dirigentes, abandonaron definitivamente el internacionalismo proletario para adoptar sus banderas nacionales respectivas y llamar a que +los proletarios se unan en tiempos de paz y se degüellen entre sí en tiempos de guerra; (Rosa Luxemburgo). La existencia de un partido proletario forjado en su lucha abierta contra el reformismo y levantando la bandera del derrotismo revolucionario contra la guerra, alcanzó en 1917 en Rusia, a sellar una de las páginas más bellas de la historia de la humanidad. El partido bolchevique encabezado por Lenin y por Trotsky ponía de manifiesto, sobre todo, que la expropiación del capital, que la destrucción del Estado burgués y el nacimiento del Estado obrero, eran posibles, que la humanidad había entrado no sólo en la era de las guerras y las revoluciones, ponía de manifiesto ante los ojos atónitos del mundo entero, que la revolución social podía vencer, que había llegado su hora. El aislamiento de la revolución de octubre, el fracaso de las revoluciones en Alemania, Hungría e Italia, en Inglaterra más tarde, pusieron también de manifiesto que la revolución socialista no puede sobrevivir en un solo país. La contrarrevolución se impuso en Rusia. El termidor estalinista, pasará también a la historia cómo una de sus páginas más negras. Tras la derrota de la revolución española, la segunda guerra mundial imperialistaEn vísperas de la misma, Trotsky y un puñado de revolucionarios proclamaban la IV Internacional. Los acuerdos de Yalta, la guerra fría, el largo período llamado de +coexistencia pacífica; dejaron un mundo dominado por dos grandes bloques, gendarmes, cada uno a su manera, del orden mundial imperialista. Revolución y contrarrevolución no han cesado un solo instante de sacudir el planeta, en particular, la victoriosa revolución china y las guerras de liberación nacional, coloniales y semicoloniales. La caída del Muro de Berlín, el desmoronamiento de la exUnión soviética, son el producto directo de la lucha de clases a nivel mundial.

Un orden mundial tiene que ser substituido por otro orden mundial.

La guerra desencadenada por Solana al frente de la OTAN, no es +la guerra de la OTAN;. Lo que ocurre hoy mismo en los Balcanes, lo que se desarrollará en un futuro muy próximo en los mismos Balcanes, vencerá las reticencias de muchos revolucionarios que hoy dudan, vacilan, o peor aún, defienden posiciones insostenibles del tipo de que +lo que ha ocurrido en los Balcanes es una agresión imperialista a una región del mundo; (en este caso a la Federación Yugoslava). Pero también lo que ocurre en el Cáucaso les desmiente ya, ahora mismo. Lo que ocurre en el Cáucaso es inseparable de lo que ocurre en los Balcanes. Pero hace falta ir más lejos: también la misma Conferencia de Seattle, de ésta Organización Mundial del Comercio creada hace solamente cuatro años, es inseparable de la guerra imperialista comenzada el 24 de marzo y llamada a extenderse, amenazando con poner en llamas al mundo entero.

Éste siglo termina dejando toda una experiencia histórica acumulada que los revolucionarios tenemos la obligación de comprender en sus grandes rasgos, de asimilarla con profundidad. La guerra llama a las puertas del Siglo XXI por la acumulación de las contradicciones inherentes al sistema capitalista, que no tiene más +salida; que la guerra (las comillas pretenden subrayar que se trata de un parche y no de una solución), por su crisis estructural, combinada con el desgaste difícilmente soportable de la credibilidad de sus instituciones y del personal político que las defiende y encarna. El sistema basado en la alternancia al poder por medio de las urnas, está herido de muerte, toca a su fin. El viejo movimiento obrero, sus organizaciones tradicionales, históricas, han sufrido una transformación de cantidad en calidad, son simples gestores del capital y están heridas de muerte junto al sistema que ellas y sólo ellas han podido perpetuar, inyectando elementos de democracia burguesa durante décadas, en los países desarrollados, a costa de la expoliación de las tres cuartas partes del planeta. Lo que durante décadas ha sido colaboración de clases de parte de las direcciones burguesas de las organizaciones obreras, hoy, ya no lo es: DAlema en Italia, Blair en Inglaterra, Schröeder en Alemania, Felipe ayer en España, son políticos burgueses, al frente de partidos burgueses, gestores del capital. Ésta es la razón por la cual, los gobiernos llamados de +centroizquierda; en Europa, no son gobiernos frentepopulistas. ?Se le puede ocurrir a alguien llamar a Blair, a Schröeder, a DAlema a que rompan con la burguesía? ?Qué significaría en este contexto, cualquier tipo de llamamiento a la +Unión de la izquierda;?.

Los Frentes Populares, junto al fascismo, fueron los últimos recursos contra la revolución proletaria. En momentos tan ascendentes de la lucha de clases, cómo Francia o el Estado español del 34 al 37. Hoy el viejo movimiento obrero está totalmente desestructurado. Y eso no cambia un ápice a la existencia de una crisis estructural del sistema capitalista, a la amenaza de crac financiero, a la amenaza de la extensión de los conflictos bélicos en curso, comenzando por los Balcanes, por el Cáucaso, por la configuración de bloques imperialistas, en plural, cuestión que implica necesariamente comprender que la OTAN no es en sí misma un bloque imperialista: es el brazo armado al servicio del imperialismo más fuerte, los EE.UU., que tendrán en un futuro muy próximo, las mayores dificultades a hacer del futuro brazo armado del Euro, un aliado incondicional del brazo armado del Dólar. La CEI, China demuestran a todas luces que quieren jugar sus cartas en la nueva distribución y reestructuración planetarias. Por cierto, ya va siendo hora de dar por terminada la +restauración capitalista; en Rusia, en el Este de Europa, en China?Se atreverá alguien tal vez, a llamarme a derramar mi sangre en caso de conflicto bélico que involucre a Rusia, a China, a algún país del Este, incluida Yugoslavia con, enfrente, el brazo armado del Euro, o con lo que quede de la OTAN, o con la actual OTAN?.

En el Programa de Transición, encuentro las tesis que me permiten comprender éste final de siglo.

El movimiento de la Historia apunta hacia situaciones caóticas: es el caos del capital que, contra todo pronóstico ha sobrevivido, sin poder por ello, resolver ninguna de las cuestiones que le llevan a su propio colapso. La crisis de la humanidad se ha agravado tanto más, en tanto que producto directo de la profundización de la crisis de la dirección del proletariado. !Vivir para ver! Porque, ?sabéis?, un día, tal vez pronto, también el Sr. Mendiluce emulará a Felipe González expresando +que se siente como una marioneta dentro de un circo;. Aquél día, a todas luces, las ONGs, el humanitarismo y el pacifismo, estarán en crisis. El caos del capital tiene sus propias leyes, su propia lógica, caótica, claro está, a más no poder. El marxismo, a partir de la lucha de clases, esto es, el combate histórico entre capital y trabajo asalariado, permite comprender. Un retorno a Lenin, con todas las consecuencias, permitirá tal vez, que ésta comprensión sirva para estar a la altura de las circunstancias en los momentos decisivos, aquéllos en los que cabe dar la talla, para lo cuál tenemos la obligación de dejar muy pocos interrogantes sin respuestas. Hace falta, eso sí, discutir, confrontar, dirimir, sabiendo que el marxismo, como toda ciencia, está sujeto a su propia evolución y enriquecimiento y que éste procede mucho más de la vida ella misma y de las lecciones que de ella se desprenden que de ninguna ilustre cabeza, en el supuesto de que la haya.

!Proletarios de todos los países, uníos!

!Feliz 2000!

Germinal, 16 de diciembre de 1999

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