Carta abierta a los militantes del PRT-LIT

No hay que poner el carro delante de los bueyes

Compaqeros:

Hace algunos dmas, recibimos vuestra propuesta de Manifiesto: Construir una coordinacisn internacional de las luchas de los trabajadores. Hemos estudiado con atencisn vuestro texto y hemos cremdo que debmamos daros nuestra opinisn. En vuestro documento describms algunas de las luchas obreras que se han dado en el zltimo permodo, a nivel internacional, y reflejais el papel reaccionario que ha jugado en todas ellas, la burocracia sindical, la socialdemocracia y los PC(s), completamente entregados a los intereses capitalistas. Aqadms en el documento que, puesto que el capitalismo, a pesar de sus enfrentamientos internos y sus contradicciones, actza de forma globalizada contra los trabajadores, istos deben recuperar la idea del internacionalismo. Con respecto a todo isto, poco o nada tenemos que decir. Vosotros sabeis que nuestro colectivo esta trabajando desde hace tiempo, para extender y profundizar el debate sobre la necesidad de una Internacional Obrera, que para nosotros sslo puede ser la IV Internacional. Isto zltimo nunca lo hemos considerado un obstaculo para discutir y trabajar con otras organizaciones, muchas de las cuales, aunque se orientan hacia posiciones revolucionarias y de independencia polmtica de los trabajadores, ni proceden, ni se reclaman hoy del trotskismo. Estamos convencidos de que la Internacional Obrera revolucionaria sslo podra resurgir, a travis del trabajo en comzn y de la discusisn de principios. Nunca de las autoproclamaciones, ni de los exclusivismos sectarios. Hace algunos meses recibisteis el Manifiesto de Buenos Aires que apoya nuestro colectivo: Por la convocatoria de una Conferencia Internacional, Obrera y de la izquierda clasista. Documento al que hasta ahora no habeis respondido, y que esperamos que en un futuro prsximo podamos discutir.

Sin embargo en vuestro Manifiesto, hay elementos metodolsgicos con los que discrepamos profundamente. Proponeis, a nuestro entender, la construccisn de un reagrupamiento que no tiene nada que ver con el marxismo revolucionario. No nos negamos a levantar la bandera de la solidaridad internacional entre los trabajadores. Miles de experiencias cotidianas nos demuestran que esa lucha es mas urgente que nunca. Lo hemos visto, por poner un ejemplo, estas semanas pasadas en el conflicto de la Ford. Hemos visto como los trabajadores han sido derrotados porque nadie planteaba romper el muro de aislamiento que se construye en torno a sus luchas. Estamos convencidos de que si alguien hubiera levantado esa bandera en el sector del automsvil del Estado espaqol, y en las factormas de la multinacional, la situacisn de los trabajadores de Almussafes serma ahora muy distinta. Lo que criticamos de vuestro documento, es que proponeis la construccisn de un aparato sindical internacional, basado exclusivamente en el reagrupamiento de sectores antiburocraticos. Nosotros estamos dispuestos a trabajar con el PRT, la LIT y otras organizaciones en situaciones determinadas y concretas, pero no firmamos un cheque en blanco a nadie. ?Qui queremos decir con isto?, que para construir cualquier frente znico, primero tenemos que darle un contenido, y iste no puede ser el estar en contra de algo, ni siquiera de algo tan reaccionario como es la burocracia sindical. Vayamos a ejemplos conocidos. Los compaqeros del PRT trabajan junto a nuestro colectivo, en la construccisn de la Alianza Obrera, es decir, la construccisn de corrientes clasistas en el seno de los sindicatos en nuestro pams. Este frente se desarrolls especialmente a partir de la impostura que han significado los crmticos de CC.OO., cuya direccisn se ha negado a organizar a los trabajadores en torno a un proyecto de defensa de sus intereses, y ha preferido pastelear con el sector mayoritario de la burocracia, el reparto del poder dentro del sindicato. La Alianza Obrera, por lo tanto, surgis como un intento de romper el corsi que imponma la burocracia de izquierdas a los sectores descontentos dentro de CC.OO., y ha trabajado por desarrollarse en el seno de las otras centrales sindicales estatales (UGT y CGT). Pero el proyecto no habrma sobrevivido, si no se hubiera basado en un programa. Un programa que con todas sus limitaciones, se discutis en unas jornadas sindicales en Barcelona, el pasado mes de mayo. El programa, ademas de explicar a los trabajadores el proyecto que defendemos, claramente diferenciado del de la burocracia de izquierda, nos permitis delimitarnos de grupos que como el POR, detras de su fraseologma izquierdista, se han adaptado a esta zltima y se han convertido en sus compaqeros de viaje. El POR, consecuente con su polmtica de disolverse en IU, no esta por desarrollar corrientes de clase. Prefiere arrimar el hombro a la corriente morenista de CC.OO., o coquetear con la direccisn de CGT, esperando que algo les caiga de la mesa. No se puede obviar esta contradiccisn; un acuerdo para la accisn sindical comzn ha de partir del debate polmtico y del acuerdo de principios sobre mitodos y objetivos.

El proyecto que el PRT y la LIT proponen es coordinar a los sectores de izquierda sindicales, a nivel internacional, que no es otra cosa que sustituir el trabajo polmtico, por un reagrupamiento en el que cabe todo, mientras sea de izquierdas. Y esto en zltima instancia significa renunciar a construir una direccisn revolucionaria de los trabajadores, para adaptarse a los errores y las ilusiones que pueda tener esa izquierda. Es como si los compaqeros hubieran llegado a la conclusisn de que es imposible llegar a nada, y por lo tanto escogen un atajo (el camino del infierno esta lleno de estos atajos): el de que en la lucha llegaremos a los acuerdos a los que no pudimos llegar en el debate polmtico. Los compaqeros tendrman que reflexionar a donde les puede llevar su proyecto en el futuro, ?qui tendran que rebajar en aras del mantenimiento de la unidad?, ?qui ocurrira cuando determinadas tendencias de izquierdas, que formen parte de ese aparato internacional, se adapten a un Frente Popular en su pams?, ?lo apoyara esta especie de nueva Internacional Sindical Roja? Esto es poner el carro delante de los bueyes. Una coordinacisn a nivel internacional exige una delimitacisn programatica, una lucha a muerte contra las ilusiones que los trabajadores puedan tener en el capitalismo, aunque sea en su versisn democracia con justicia social, como le gusta defender a la izquierda, que ha renunciado a la lucha por el socialismo. Nosotros no estamos en contra de una Internacional Sindical Roja, pero no nos engaqamos, la ISR se cres en 1921, cuando existma una direccisn polmtica revolucionaria, la III Internacional. Isto es lo que hay que construir. Un reagrupamiento sindical de izquierdas, sin un verdadero programa, esta destinado al fracaso, ante el primer embate de la lucha de clases a nivel internacional.

No basta con decir: Contra el corte de los derechos de los trabajadores y sindicales de todas las zltimas huelgas, no es suficiente gritar: Abajo las privatizaciones, como en Rusia, Fuera el FMI! Que estuvo en las movilizaciones coreanas e indonesias, ni la reduccisn de la jornada de trabajo sin reduccisn de salario. Estas consignas estuvieron presentes en las movilizaciones obreras de todo el mundo. Y sin embargo, no son suficientes, estan a medio camino. En esos pamses el centro izquierda y los Frentes Populares siguen traicionando las luchas de los trabajadores. No basta con pedir la confiscacisn de los especuladores y sus bancos, ni exigir la suspensisn inmediata de la deuda externa. Todas esas consignas son correctas, pero por sm solas no se convierten en un programa revolucionario, ni levantaran de nuevo el internacionalismo proletario.

En Defensa del Marxismo

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