El estado despuis de la batalla
Una fase de la guerra imperialista ha concluido. El Estado espaqol no es un participante
de tercera fila. La tv y la prensa jalean el arrojo y la pericia de los pilotos, la talla
europea de J. Solana, alias Mr. PESC y alaban la participacisn del Ejircito y la Legisn
en la ocupacisn humanitaria de Kosovo. Algunas empresas se preparan para hacer
ping|es negocios con el plan Marshall para los Balcanes, en cuanto se sepa quiin
pagara las facturas. Todos los problemas que condujeron a la guerra siguen presentes,
agravados, acumulando contradicciones en Kosovo para una nueva fase caliente,
como ya ocurris en Bosnia, en una toma de posiciones con todos los imperialismos en
liza. Ocupando las funciones del Estado, manipulando los conflictos nacionales
enquistados, convirtiendo Kosovo en un nuevo paria, cuyos habitantes, lejos de
controlar y decidir su destino, viviran -los que regresen- en un pais destruido y bajo
vigilancia armada ...
Celebradas las elecciones europeas, municipales y autonsmicas, transcurrido el debate
del Estado de la Nacisn, el panorama polmtico esta lastrado por el espanto de la guerra,
con la crisis histsrica del Estado de las Autonommas, en una pirdida de credibilidad
democratica de toda la clase polmtica que cosecha la abstencisn y el desprecio de una
parte creciente de la poblacisn. En sendos artmculos de este nzmero analizamos los
resultados electorales y la variada serie de pactos para la gobernabilidad que tanto se
prodigan en estos dias.
Lo que importa ahora es alcanzar la perspectiva de conjunto, europea y espaqola, para
constatar que la Unisn Europea hace aguas, que el euro baja y baja antes siquiera de
circular. La bonanza econsmica -un espejismo pasajero de la crisis estructural del
capitalismo- esta dando paso a su contrario : la rebaja continua de las previsiones de
crecimiento y el riego de la recesisn en cuanto el dslar deje de tirar del carro y se
agrave la destruccisn de empleo en Europa. No habra que esperar mucho : los tipos de
interis americanos han vuelto a subir, el ahorro privado es nulo y el endeudamiento
crece, Numerosos analistas auguran un pinchazo de la burbuja financiera de Wall
Street, cuyo valor duplica al PIB de Estados Unidos, para echar la culpa luego a los
especuladores de la fase alcista mas prolongada y aberrante de la historia bursatil. Las
tensiones que se acumulan sobre el dslar y la bolsa generaran con su camda una crisis del
crecimiento y del empleo en Sudamirica y Europa ...
La guerra no ha purgado bastante le economma como para posibilitar una recuperacisn :
la destruccisn de fuerzas productivas va a continuar y la concentracisn del capital,
tambiin. Pronto se cumpliran dos aqos de la temible gripe asiatica que dejo postradas
las econommas de los 4tigres asiaticos y la anunciada recuperacisn no acaba de llegar,
mas bien cunde el temor al prsximo embate de la crisis que nadie sabe como evitar :
despuis de ver fracasar los ajustes impuestos por el Fondo Monetario Internacional en
unos pamses, y lo intentos proteccionistas -control de capitales, subidas de tipos y
aranceles- de otros. A pesar de las sucesivas inyecciones de liquidez, en Japsn es mayor
el riesgo deflacionario que el de inflacisn. Empresas en bancarrota y bancos insolventes
siguen ensombreciendo sus perspectivas y aqadiendo tensiones hacia la devaluacisn
monetaria china, que a su vez repercutirma a una brutal crisis comercial de alcance
mundial ... El Nuevo Orden Financiero es tan utspico como el Nuevo Orden
Mundial imperialista : sslo hay el caos del capitalismo, el parasitismo financiero y la
destruccisn de fuerzas productivas, que amenazan las condiciones de vida de la
poblacisn.
En el Estado espaqol los trabajadores gozamos de una economma prodigiosa : con la
nueva contabilidad de la UE se acaban descubrir 3 billones mas de PIB, es mes pasado
se rebajs estadmsticamente el desempleo, cuando la OCDE y el Ministerio de
Economma no tienen mas remedio que rebajar las previsiones de crecimiento y
reconocer que el trabajo temporal sigue creciendo mucho mas que en el resto de Europa
occidental. Tambiin recomiendan la rebaja de los salarios reales y la moderacisn de
los beneficios empresariales para combatir la inflacisn : es decir, por enisima vez, la
austeridad impuesta a la clase obrera para mantener la competitividad y la tasa de
beneficio. El ministro Pimentel advierte que las pre-jubilaciones con las que se recortan
las plantillas de las grandes empresas (incluidas algunas compaqmas estatales o ya
privatizadas) resultan presupestariamente insostenibles y reclama colaboracisn a las
centrales sindicales.
La patronal CEOE insiste ademas en la rebaja del gasto pzblico, no sslo estatal sino
tambiin autonsmico y municipal, en que se complete el proceso de privatizaciones, en
un nuevo abaratemiento y flexibilizacisn de los despidos y de la contratacisn a tiempo
parcial, la rebaja de las cuotas empresariales y el estudio para la implementacisn de un
modelo privado de pensiones al estilo chileno para hacer de ellas un negocio privado.
Con la sanidad, el proceso avanza : aumentan los hospitales pzblicos con gestisn
privada, se implanta en las empresas la gestisn de las bajas por las Mutuas Patronales,
se propone en Catalunya la reduccisn de hospitales de agudos (en el Plan de Servicios
Sanitarios) ... Todo son fsrmulas para recortar el gasto pzblico y dar entrada al capital
privado con sus criterios de mercado para sacar beneficios de los servicios pzblicos
esenciales.
Las direcciones de CC.OO. y U.G.T. se pronuncian en el Congreso de la CES por la
Europa social, por un nuevo modelo social europeo surgido de la colaboracisn de
clases. Ante un ataque en toda lmnea del capital a las conquistas de los trabajadores, las
burocracia proponen empecinadamente el dialogo social, e incluso retroceden
posiciones, si cabe, como en la propuesta de 35 horas que ya se propone negociar
ademas de legislar, lo que supone abrir la puerta para dejar la medida en agua de
borrajas, como acaba de hacer la ministra francesa Martine Aubry. Y es que hay varias
terceras vmas europeas pero todas sirven a los respectivos intereses de la burguesma,
desde el derechista Blair hasta Prodi que se acerca a los sindicatos con su propuesta de
equilibrio entre beneficios y empleo. ?Es posible hacer una flexibilidad laboral
progresista ? ?una reforma laboral para anticiparse a los cambios y adaptarse mejor a
la competitividad y complejidad del trabajo ? Rotundamente, no. El empleo precario y
la marginacisn juvenil demuestran la falacia del binomio a mas flexibilidad, mas
empleo. Los dirigentes sindicales lo saben pero siguen atando a la clase obrera al
sistema, sembrando ilusiones en humanizar el proyecto de la Europa del capital, igual
que el PSOE, e IU, cada uno a su manera, se meten a gestionarlo.
La crisis del capital y sus sistema se desarrolla a ojos vista incluso en ausencia de la
presisn del movimiento obrero organizado. Las fusiones producen episodios de
enfrentamiento entre sectores del capital que arrastran a las instituciones del Estado,
como en la pugna entre BSCH y Champalimaud con el gobierno de Portugal. Mientras
la corrupcisn sigue sumada a la prevaricacisn -exoneracisn general como resultado de
la comisisn del lino-. Y los servidores del Estado, PP y PSOE hacen tragar a sus bases
el sapo del acuerdo de gobierno para frenar al GIL porque acabamos de descubrir que
la mafia se extiende como una mancha de aceite por todo el territorio, amenazando
hasta la apariencia de legalidad en Andalucma Oriental, Ceuta y Melilla. No saquemos
conclusiones equivocadas : el problema no son algunos mafiosos, como antes no lo eran
los especuladores y ventajistas del pelotazo o Roldan y FILESA. Es el sistema que los
produce lo que hay que cambiar y para eso hay que regenerar y reconstruir el
movimiento obrero. Desde abajo, con posiciones de independencia de clase, para
levantar una alternativa al capital. La vanguardia revolucionaria ha de aplicarse a esta
tarea sin demora ni titubeos, empezando por denunciar a todos los que buscan acomodo
a la sombra de lo oficial e institucional.
30-6-99