
Tenemos el privilegio de poner en sus manos la que fue obra revelación de la medicina y cultura mundial: De Humani Corporis Fabrica. La Biblia de la Anatomía Humana, del maestro Andrés Vesalio.
Una joya del Renacimiento, que data del 1543, de inestimable valor no solo por sus lecciones de medicina, sino por la trascendencia artística de sus ilustraciones; obra de, entre otros artistas, el gran Tiziano. Una edición rigurosamente limitada, con tan solo 980 ejemplares en todo el mundo.
Andrés Vesalio nació en Bruselas en 1514. En 1537 se doctora y durante tres años da clases de anatomía sobre escritos de Galeno. En 1538 publica su primera obra. Al revisar los textos de Galeno descubrió errores en la obra de este, puesto que describía el cuerpo humano a partir de disecciones de monos. Es entonces cuando decide redactar su libro sobre anatomía basado en la descripción del propio cuerpo humano. En 1543 publica el De Humani Corporis Fabrica, dedicado a Carlos V, con siete libros a los que añade un resúmen para estudiantes, el Epitome. La obra original consta de 663 páginas con extraordinarios grabados, cuadros sinopticos y resúmenes marginales. Los cuatro primeros libros están dedicados al cuerpo en su sentido de estatua y los tres siguientes a describir la funcionalidad de cada uno de los músculos y órganos.
Es la primera obra en la que se logra coordinar la descripción del anatomista y la ilustración del artista. Por ello la Fabrica es el símbolo de la primera conquista de la ciencia anatómica moderna mediante el metodo de la observación. Además, corrige errores de Galeno, añade multitud de descubrimientos anatómicos y reforma el método disectivo y docente. Este libro, tan admirado, es a la vez el menos leído por la dificultad de su latín (Vesalio no era un experto humanista). La calidad de las ilustraciones es extraordinaria, no ya en cuanto a su fidelidad sino en lo que se refiere a valor artístico, con figuras que dan impresiín de movimiento. A los dibujos de Vesalio, los más fáciles y menos importantes, se añaden los encargados al taller de Tiziano.
En esta edición facsimilar, no solo podemos disfrutar de los grabados y de la edición original completa (los siete libros) del texto, sino que también sabremos que decía Vesalio acerca de cada uno de sus descubrimientos, gracias al volumen adicional con la traduccion del texto original.
Ficha Técnica:
2 volúmenes: Vol. I. Edición facsímil "De Humani Corporis Fabrica" - Vol. II. Traducción
Encuadernación manual en estuche de lino tratado, cubiertas de piel noble con estampacines en seco
Lomo dorado
Papel de alta calidad Corola Book ivory 100 grs. (en el facsímil) y registro de 115 grs. (traducción)
Formato: 400 x 280 x 60 mms
Estuche de piel y papel
Edición limitada a 980 ejemplares numerados ante notario
Prólogo: Excelentísimo Señor Don Pedro Laín Entralgo

FIGURA DEL RENACIMIENTO
ANDRÉS VESALIO (1514-1564)
El nombre original de la familia Vesalio parece haber sido Wesel o Wessel, que significa "comadreja" En la parte central superior del famoso frontispicio de la Fabrica aparecen dos querubines sosteniendo el escudo de la familia, que muestra tres comadrejas corriendo. Vesalio representa la quinta generación de médicos en su familia: su tatarabuelo Pedro reunió una valiosa colección de manuscritos médicos de su tiempo (fines del siglo XIV), muchos de ellos se conservaron en posesión de la familia por cuatro generaciones y formaron parte de las lecturas del joven Vesalio más de 150 años después. En 1533 Vesalio inició sus estudios de medicina en la Universidad de París, con Jacobus Sylvius, el anatomista, Jean Fernel, nosólogo y filósofo, Johann Günther, más filólogo que médico, y otros más, todos ellos convencidos galenistas. En 1536 Vesalio abandonó París sin graduarse y regresó a Lovaina a terminar sus estudios, pero sólo logró el grado de bachiller. En 1537 se mudó a Padua y ahí su carrera fue meteórica, pues ese mismo año se graduó de médico y al día siguiente el Ilustre Senado de Venecia lo nombró profesor de cirugía, lo que incluía entre sus obligaciones la enseñanza de la anatomía.
El joven profesor (tenía entonces 23 años de edad) inició sus lecciones de anatomía humana con un éxito sin precedentes, debido a tres factores principales: 1) sus conocimientos directos de la materia, que ya eran considerables; 2) su práctica de realizar personalmente y sin ayuda de prosectores todas las disecciones; 3) su uso de diagramas o esquemas para ilustrar distintos detalles anatómicos. En abril de 1538 (sólo cinco meses después de haber sido nombrado profesor) publicó sus Tabulae Anatomicae Sex (Seis tablas anatómicas), que son seis carteles, tres de ellos del sistema vascular (dibujados por Vesalio) y los otros tres del, esqueleto (dibujados por Van Kalkar), a los que Vesalio agrego breves explicaciones y nombres de muchas de las estructuras en tres idiomas. En estas Tabulae, Vesalio todavía sigue fielmente la anatomía galénica, pero su interés no es sólo ése sino que además sirven para apreciar el enorme salto que dio en los cinco años que las separan de su inmortal Fabrica, que apareció en 1543. En ese año Vesalio abandonó Padua y al siguiente fue nombrado médico de la corte de Carlos V, donde pasó el resto de su vida.
Los cinco años que vivió en Padua fueron suficientes para producir su obra maestra, mientras que los 20 siguientes parecen haber sido de frustración y tedio. En 1555 una segunda edición de su Fabrica pero con muy pocas modificaciones, y una carta que le escribió a Falopio se publicó hasta después de su muerte, en 1564.
El título completo del libro de Vesalio es De humani corporis fabrica y está organizado en forma típicamente galénica: consta de siete partes, la primera dedicada al esqueleto y las articulaciones, la segunda a los músculos estriados, la tercera al sistema vascular, la cuarta al sistema nervioso periférico, la quinta a las vísceras abdominales y a los órganos genitales, la sexta al corazón y a los pulmones, y la séptima al sistema nervioso central.
El libro termina con un pequeño capítulo sobre algunos experimentos fisiológicos, como esplenectomía, afonía por sección del nervio recurrente, parálisis muscular después de sección medular, sobrevivencia del animal después de abrirle el tórax si la respiración se mantiene con un fuelle, etc. A las dos primeras partes, o sea al esqueleto y a los músculos estriados, Vesalio dedica 42 del total de las 73 láminas, revelando con claridad el interés que tenía en que su libro fuera útil no sólo a los médicos sino también a los pintores y escultores. En muchas de las ilustraciones las figuras posan como estatuas clásicas en un ambiente bucólico, con colinas, árboles, rocas y ruinas romanas, así como un río cruzado por un puente y varias construcciones más recientes; las figuras poseen actitudes y movimientos de seres vivos.
En la historia de la medicina el libro de Vesalio brilla como una obra única. Desde luego, antes de la publicación de la Fabrica no había aparecido nada que ni remotamente se le pareciera, no sólo por la riqueza de sus ilustraciones sino por el contenido que, como ya se ha mencionado, critica a Galeno y expone sus errores. Además, después de la publicación de la Fabrica pasaron muchos años para que apareciera otro libro que pudiera compararse con él, y algunos conocedores opinan que eso todavía no ha ocurrido. Pero además de su contribución al avance del conocimiento anatómico del hombre y de su gran valor artístico, el libro de Vesalio es también un parte aguas en la historia de la ciencia en general, en vista de que es uno de los primeros textos donde se concede más autoridad a la observación de la realidad que a lo escrito sobre de ella por las autoridades. Vesalio no escribió un libro perfecto: la Fabrica contiene más de 200 correcciones a la anatomía galénica pero también muestra errores, más en las ilustraciones que en el texto, que está escrito en estilo afirmativo, con gran autoridad y no poca arrogancia, quizá revelando que el autor (él mismo lo dice) apenas tenía 28 años de edad. Pero al considerar a Vesalio como hombre representativo del Renacimiento científico, sus equivocaciones se vuelven poco importantes; lo que destaca es su postura frente a la naturaleza, en comparación con las de sus predecesores y contemporáneos.
Otros anatomistas que contribuyeron al gran progreso de esa disciplina en el Renacimiento fueron Bartolomeo Eustaquio (1520-1574), un galenista de Roma cuyos trabajos principales se publicaron dos siglos más tarde (1714), por lo que tuvo poca influencia en su tiempo, pero que hizo casi tantos descubrimientos como Leonardo o Vesalio. Introdujo el estudio de las variaciones anatómicas, describió e ilustró los hilios pulmonares con gran detalle, pero sobre todo produjo una lámina del sistema nervioso simpático tan perfecta que Singer dice: "Dudo que se haya presentado una imagen mejor y más clara de las conexiones de ese sistema hasta nuestros días." Curiosamente, Eustaquio no ilustró la trompa por la que se le conoce, que por otro lado la era conocida por Alcemos (500 a.C.) y por Aristóteles, pero en cambio describió el conducto torácico casi un siglo antes que Jean Pecquet (1651)
El sucesor en la cátedra de Vesalio en Padua fue Realdo Colombo (1516-1559), uno de sus discípulos, cuyo libro póstumo, De re anatomica, es un texto de anatomía basado en Vesalio pero sin ilustraciones; sin embargo, contiene la primera demostración de la circulación pulmonar, por lo que se menciona más adelante en este mismo capítulo. El sucesor de Colombo en Padua fue Gabriel Falopio (1523-1562), gran admirador de Vesalio, que se distinguió por sus descripciones del aparato genital femenino interno, de algunos pares nerviosos craneales y del oído interno, pero que murió a los 39 años de edad. El sucesor de Falopio en la cátedra de Padua fue Fabricio de Aquapendente(1590-1619), famoso cirujano y profesor de anatomía que construyó con sus recursos el anfiteatro de disecciones que todavía existe; su prestigio atrajo a muchos estudiantes de toda Europa, entre ellos a William Harvey. Fabricio es uno de los fundadores de la embriología científica, gracias a su libro De formato foeti, en el que describe e ilustra en forma magnífica el, desarrollo embrionario del hombre y del conejo, cobayo, ratón, perro, gato, oveja, cerdo, caballo, buey, cabra, venado, pez, perro y serpiente. También ilustró claramente las válvulas venosas en De venarunm ostiolis, que ya habían sido descritas antes, y en Opera chirurgica ilustró nuevos instrumentos quirúrgicos y mejoró técnicas operatorias, además de defender la idea de que el mejor cirujano es el que corta menos y lo hace con el mayor cuidado.

ILUSTRACIÓN DE LA PORTADA (Frontispicio)
Cuando Vesalio publicó en 1543 la Fabrica, ya era una vieja costumbre adornar la portada de los libros, con un grabado ilustrativo.
La personalidad de Vesalio se manifiesta no sólo en el conjunto de la composición, que aparece arrancada de la realidad, sino a través de las figuras y la acción que se desprende del grabado. La comunicación que nos transmite la portada, no solo es la glorificación de la Anatomía, sin la proclamación altiva, con la arrogancia de un joven de 28 años, del nuevo estilo anatómico. Frente a la vieja escuela de Sylvius y sus predecesores, dejando en manos de los barberos ignorantes, no solo la Anatomía, sino del latín, la práctica de la disección, Vesalio nos ofrece en el frontispicio de la Fabrica, el nuevo estilo, asumiendo con sus propias manos la tarea. Este es el mensaje que envía a los galenistas. La lección de Anatomía no está presidida por el profesor leyendo el texto de Galeno sino por el esqueleto. La cultura libresca ha sido reemplazada por la estructura anatómica visible y palpable.
El grabado de la edición de 1555 es un bello conjunto en el que la composición, la forma en que los personajes están distribuidos, la perfección del dibujo y su simbolismo mantienen una perfecta armonía. Incluso el "horizonte" de los personajes no coincide con la línea media del dibujo; es decir, se han tenido en cuenta las normas tradicionales de la estética.
La idea de presentar un anfiteatro anatómico en el frontispicio de una obra sobre Anatomía ya se había utilizado en 1493 en la edición de Landsberg del libro de Mondino dei Luzzi.
El anfiteatro está circundado, en su fondo, por una serie de columnas de orden corintio. El frontispicio de la Fabrica es un documento histórico del estilo, la curiosidad y el ambiente humano que envolvía las disecciones vesalianas, prescindiendo del recinto. La sala en donde Vesalio practicaba sus disecciones no tuvo la santuosidad con que aparece en el grabado.
El personaje central es el cadáver de una mujer, que muestra al descubierto sus órganos abdominales. En esta primicia expositiva, Vesalio es también consecuente: primero el cadáver. A la derecha de este, el insigne anatomista con rico atuendo, que parece ser el mismo del retrato, por Kalkar, grabado en madera, separa los tejidos para dejar ver los órganos internos. El índice de la mano izquierda, extendido, parece recalcar algo. La actitud y la torsión de la cabeza, dirigida no a los espectadores sino a los lectores, pudiera interpretarse como el reto a los galenistas a ultranza, a los que muestra el testimonio tangible y visible del cadáver.
En tres filas, un numeroso auditorio observa con interés la escena. Estudios sobre Vesalio y su tiempo han identificado a la mayoría de los personajes, "junto a Vesalio, Colombo, de tres cuartos; primer plano a la izquierda, Rondelet, Falopio e Ingrassia. Primer plano a la derecha, de pie, Contarini alcalde de Padua, muestra el dedo extendido; entre Colombo y Vesalio, Tiziano con su larga barba. En la extrema izquierda, Oporinus, con la cabeza en rotación, observa una figura desnuda, asida a la columna. Entre la muchedumbre, el mismo autor identifica a Lutero, Melanchton Camerarious y Fuchs. Miguel Servet destaca su cabeza y larga barba junto a la tercera columna. En el grupo de la derecha, Sylvius, Paracelso y Guenther." La identificación, con todas las reservas, se debe al profesor Velarde Fontana y recogida en la obra de A. Hahn "Vesale et son temps".
En el centro geométrico del grabado, un esqueleto presidiendo la disección. La estructura ósea completa, a la que se le ha reservado un lugar preeminente, como un arbitro de Vesalio para, en armonía con su criterio, comenzar los estudios anatómicos por los huesos. Los métodos de preservación de los cadáveres eran prácticamente desconocidos, en una época en que se ignoraba la circulación de la sangre. Ello obligaba a comenzar las disecciones por los órganos abdominales. En la parte inferior, los barberos afilando las navajas. Al pie una inscripción con el privilegio concedido por el Emperador. El Rey de Francia y el Senado de Venecia, que el tiempo se encargaría de demostrar su ineficacia. En la parte superior, el nombre del autor, seguido de su dignidad de profesor y el título de la obra y coronando esta rotulación, un escudo sostenido por dos puttis, en cuyo fondo aparecen tres comadrejas. Estas han sido motivo de muchos comentarios y especulaciones así como de confusión con galgos. Hoy, que conocemos el escudo de Vesalio otorgado por Carlos V, con ocasión de su encumbramiento a la nobleza, con el conde Palatino, sabemos que constituía la insignia familiar, por privilegio concedido al bisabuelo de Vesalio, Juan.
En el extremo superior, asomados a dos ventanales, figuras representando a la Juventud y a la Vejez. Junto al primero, entre dos líneas, el monograma de Oporinus: I-O, entrelazadas, id est de Johannes Oporinus, aunque esta interpretación no es unánime.
Jorge Contini e-mail: contini@telefonica.net
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