Nunca gobernarás bien a los demás, si no empiezas por gobernarte bien a ti mismo. Si buscas una buena solución y no la encuentras, consulta al tiempo; el tiempo es la máxima sabiduría. Si la belleza de tu rostro te abre las puertas, la belleza de tus costumbres te las mantendrá abiertas. Talmud, (codificación, comentarios y explicaciones de las tradiciones orales judías) Si la piedra cae sobre el cántaro, desdichado cántaro; si el cántaro cae sobre la piedra, desdichado cántaro; de cualquier manera es siempre el cántaro quien sufre. Quien es piadoso con los crueles acaba por ser cruel con los piadosos. No arrojes piedras en la fuente de la que has bebido. La sociedad y la familia se parecen al arco de un palacio: quitas una piedra y todo se derrumba. Feliz el hombre que acaba su vida tan puro como nació. Es mejor figurar entre los perseguidos que entre los perseguidores. El pobre hace más bien al rico aceptando su caridad, de lo que el rico hace al pobre al ofrecerla. El mundo se halla desgraciadamente a merced de los necios. Dios no llama sino al corazón. Dios ama a tres clases de hombres: a aquel que no se enoja; a aquel que no renuncia a su libertad, y a aquel que no guarda rencor. Cuando se hace el bien es preciso hacerlo alegremente. Aunque no fuese más que por un solo justo, el mundo merecería haber sido creado. ¡Ay de la generación cuyos jueces merecen ser juzgados! Cuando el vino entra, el secreto sale. Cuando un ladrón ya no encuentra ocasión de robar, se cree un hombre honrado. Dios hace sufrir a los que ama. El hombre será medido con la misma medida que él acostumbra usar. El mundo solamente se mantiene por el aliento de los niños. El sabio es superior al rey. Un sabio que muere no puede ser sustituido, mientras que al morir el rey todos son capaces de ocupar su puesto. Es necesario bendecir a Dios, tanto por el mal como por el bien. La paz es para el mundo lo que la levadura para la masa. Los justos prometen poco y hacen mucho; los impíos, por el contrario, prometen demasiado y no hacen nada. No juzgues a tu prójimo antes de encontrarte en su lugar. Quien no añade nada a sus conocimientos, los disminuye. El que no procura instruirse es indigno de vivir. La limpieza viene de Dios, pero la grasa no. Talleyrand, Carlos Mauricio (1754-1838), (hombre de Estado francés). No ha habido ningún Imperio que no se haya fundado en lo maravilloso. Y aquí lo maravilloso es la verdad. Servidor fiel, pero reservándome de mudar el amo. Es el principio del fin. El café debe ser caliente como el infierno, negro como el diablo, puro como un ángel, y dulce como el amor. El comercio más lucrativo consistiría en comprar los individuos por lo que valen, y volverlos a vender por lo que creen valer. Mucha sensibilidad crea desdicha, y poca sensibilidad, crímenes. Sólo el que ha vivido antes de la revolución sabe lo dulce que puede ser la vida. Tamyo y Baus, Manuel (1829-1898), (dramaturgo español) Sólo cree saber bastante el que no sabe nada. Que siempre fue la horrenda tiranía férreo coloso en pedestal de barro. La piedra filosofal, buscada en vano por los alquimistas, ha sido al fin hallada por los tramposos; la piedra filosofal es el dinero ajeno. Los envidiosos ven los defectos. Miremos nosotros únicamente las bellezas. Los malvados se burlan en público de los hombres de bien, y en secreto los respetan y envidian. Para tener honor no hay más remedio que deshonrarse con un crimen. Todo el que manda es tirano a los ojos de todos los que quisieran mandar. Regla general: en el poder se invoca siempre el orden; en la oposición se invoca siempre la libertad. Tendremos la estimación de los hombres de bien... ¡Bobería! Ya no estamos en los tiempos de don Quijote. Tannery, Jules (1848-1910),( filósofo francés). No es sorprendente que la experiencia nos sirva de tan poco provecho; como cambiamos cada día, eso que llamamos experiencia es la experiencia de otro que dejamos de ser. ¡Cómo debe aburrirse un individuo que jamás cambia de costumbres! La breve duración de la vida crea una cierta igualdad entre los hombres; no permite a los inteligentes que tomen una gran ventaja sobre los demás. Es extraordinario hallar un sabio que no sea escéptico; ¡un hombre que conoce tan pocas cosas y que sabe el porqué, sabe tan poco de las mismas! Tao-Te-Chin (s. v a. C.), (libro filosófico chino). El odio nunca cesa con odio, el odio cesa con amor. Porque el que lucha con amor gana la batalla. Tarchetti, U. (1841-1869), (poeta italiano). Los hombres realmente grandes no pueden dudar de una existencia futura, porque sienten en sí mismos la propia inmortalidad. El escepticismo no constituye una propiedad de los espíritus elevados sino de las inteligencias limitadas y orgullosas. Tardieu, Emilio, (Psicólogo francés contemporáneo). La vida en familia es como un viaje largo por mar, que nunca acaba; ya se sabe el proverbio: «A medida que avanza la travesía se agrían los caracteres.» El aburrimiento es el demonio de la mujer. Tarquino (m. 494 a. C.), (rey de Roma). He conocido los amigos verdaderos en el tiempo que no pueden mis favores agradecer sus finezas.