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"Pero, aunque siempre se esté pidiendo para África, no te vayas a creer que aquí las cosas se arreglan sólo a base de dinero. Continuamente hay que aguzar el ingenio para saber rsolver las situaciones sin los medios adecuados, valiéndote de lo que tienes a mano. La semana pasada, sin ir más lejos, llegó al hospital un chaval de unos 16 años, de dos metros de altocomo son los de aquí, con la zona de detrás de la oreja tan inflamada que parecía que iba a estallar. Lorenzo le exploró y vió que tenía una infección de la mastoides tremenda, por lo que le dijo a Daniele, el director del hospital: "Hay que enviarlo a Kampala inmediatamente a operarse, pues puede tener una complicación intracraneal". La respuesta de Daniele fue muy clara: "enviarlo es imposible, lo vas a tener que operar tú". "Pero si no tengo instrumental..." "Bueno, algo encontrarás por ahí". Lorenzo no se reponía del susto, "había que echar para alante". Con el técnico del hospital, persona imprescindible que sabe encontrar solución a todo, empezó a buscar instrumental, cosas de segunda mano enviadas de Europa al buen tuntún, y poco a poco fue reuniendo lo que necesitaba. Sobre la marcha le modificaron en el taller unas oinzas, y le fabricaron dos separadores, pero Lorenzo necesitaba sobre todo una fresa para poder horadar el hueso mastoideo y limpiar bien toda la infección. ¿Una fresa? ¿y qué tipo de fresa? "Pues una fresa de cabeza muy fina, parecida al torno del dentista". Cuando a las 6 de la tarde entraba Lorenzo en el quirófano (en el hospital sólo hay electricidad de 6 a 9 de la tarde, pues el generador sale muy caro), encontró una impecable enfermera de quirófano detrás de la mesa de instrumental perfectamente preparada con todo lo que por la mañana había seleccionado. En un extremo de la mesa, bien envuelto en paños estériles, estaba un Black and Decker a pilas con la broca más fina que habían encontrado en el taller. La operación se pudo hacer sin incidencias, y a los cinco dias el chaval volvió a pie a su poblado, a 20 kilómetros de distancia, llevando enrollada debajo del brazo la colchoneta que él mismo se había traido..."
(Maria Rosa Cárdenas. Matany,Uganda) |