VALLE DE LA ALEGRIA
Nigüelas-Lecrín-Murchas-Restábal-Saleres-Albuñuelas



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Al acercarse el verano con sus calores buscamos un lugar fresco y sombrío. En las faldas occidentales de Sierra Nevada se esconde un vergel. Es el Valle de la Alegría. El sendero GR-7 transcurre por veredas donde el aroma del azahar de naranjos y limoneros perfuma el aire y despierta en el caminante los más íntimos pensamientos. En estos días alegres de primavera convierten a esta comarca en un paisaje de fantasía.

Por la mañana iniciamos nuestra jornada senderista en Nigüelas. Descendemos al río Torrente. Acompañamos el curso del río y por su margen izquierdo transcurre el sendero que afrontamos.

El río pasa con mucha agua, su cauce sufre una apreciable variación dependiendo de la estación, llegándose a secar a finales del verano. Las gayombas abundan en las riberas. El pueblo de Acequias queda próximo.

El camino que conduce a Murchas serpentea entre almendros, cerezos, olivos y naranjos. Ampliar FotoPasamos junto a una fábrica de ladrillos y tejas. A media hora de caminar sosegado llegamos a Murchas , al que accedemos por el puente que cruza el río Torrente, cuyo itinerario ya dejamos. Murchas es un pueblo pequeño de casas bajas y blancas.

Abandonamos la población por unas calles estrechas y buscamos la senda que nos introduce en un vergel de naranjos y limoneros. Nos encontramos en el corazón de la Comarca del Valle de Lecrín. Ubicada en el borde occidental de Sierra Nevada desde el punto de vista geológico es una fosa tectónica. Sus materiales predominante son dolomías y calizas alpujárrides, aluviones y arcillas. La climatología es muy favorable para el desarrollo de los cultivos cítricos pues la temperatura media anual es de 17º .

Ampliar FotoLas vegas están labradas con primor. Las parcelas son pequeñas. En esta comarca la propiedad de la tierra es minifundista teniendo esta característica su explicación histórica en que los pueblos de estos lugares fueron sometidos en tiempos de los Reyes Católicos por Capitulación, por lo que la titularidad de la tierra no pasó a manos de un gran señor y siguieron repartidas entre los habitantes de la zona.

El sendero está bordeado por acequias cuyo origen se remonta a la etapa Nazarita de Granada. El ruido del agua es la armonía del paisaje. Huele a limón a naranja a hierba recién cortada...

El pasear por estos rincones tiene el encanto genuino del senderismo y afloran a nuestro pensamiento los recuerdos más tiernos.

Avistamos el Castillo de Murchas que se asienta en una suave loma. Ampliar FotoContinuamos camino de Restábal. A poco trecho queda Melegís. Más adelante salimos de la zona de cultivos y andamos por carretera asfaltada unos trescientos metros.

El río Izbor formado por la unión del Dúrcal y el de las Albuñuelas lo cruzamos por el puente. Para entrar en la plaza de Restábal lo hacemos por un puente de la época árabe y da acceso a una calle en pendiente. Por este lugar transcurre el primitivo trazado del Camino Viejo de Motril que unía la capital granadina con este pueblo costero.

Existen en esta localidad varias casas señoriales con escudo nobiliarios admirables y originales en las fachadas, atesorando en su alrededores verdaderas reliquias ecológicas con un algarrobo centenario. Nos marchamos de este tranquilo pueblo por el Barrio Alto.

Vamos a un pequeño arroyo y junto a él comienza la Ampliar FotoCuesta de Saleres cuya subida acometemos. Mastranzos y flores silvestres son dueñas de la trocha, pues el poco tránsito que ha tenido en los últimos años esta ancestral vereda hace que su rastro desaparezca durante un buen tramo. Nos orientamos por una acequia que nos llevará hasta las proximidades de una pista forestal que baja de la sierra.

Después de andar entre naranjos y limoneros se da vista a Saleres. Conserva este pueblo un ambiente campesino rodeado de huertas y campos frutales. Junto al río se inicia el Camino Mojón que comunica esta población con la de las Albuñuelas.

En su comienzo ciertos tramos de la vereda están empedrados y tenemos que ir muy atento para no perder la senda pues es fácil que nos confundan algunas bifurcaciones que terminan en las paratas.

Azufaifos, acerolos, granados, chumberas, membrillos, limoneros y naranjos cubren los bancales preciosamente labrados por los agricultores. Es mediodía, hora de almorzar. Cualquier rincón nos invita a sentarnos y disfrutar del paisaje. Hay un silencio sorprendente para los que de ordinario vivimos en el estruendo ciudadano.
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A una hora de nuestra salida de Saleres llegamos a las Albuñuelas final de nuestro recorrido por estos parajes.

En el Barrio Alto de las Albuñuelas, enclavado a 738 metros de altitud, por una cuesta empedrada, denominada Camino de los Molinos, bajamos al río Santo. En la ribera se encuentra el Molino Aurelio. Junto a él transcurre el sendero GR-7 que comunica a las Albuñuelas con Los Prados de Lopera, distante de este lugar unos 17 kilómetros.
Al principio la senda se empina hasta remontar a media ladera donde se suaviza su pendiente y el caminar se hace placentero. Pasamos junto a una gran roca caliza desprendida de la ladera, es el “Garbanzo”.
La vereda transcurre junto a un precipicio que da vista al río Santo.
Entre olivos, almendros, higueras y encinas llegamos a una alberca. Aquí el sendero se remonta 300 metros hasta coger un desvío a la derecha que en suave descenso nos lleva en busca del cauce del río.
El río es una gran rambla de lecho arenoso. Abajo en las inmediaciones hay varios nacimientos de agua escondidos entre adelfas y juncos. El carril que llevamos aboca en el río, lo cruzamos y emprendemos una cuesta de unos 100 metros que nos remonta a la pista forestal que une las Albuñuelas con Los Prados de Lopera. Seguimos este camino en sentido ascendente y nos adentramos en la serranía, la población queda a nuestra espalda.
El desnivel del camino es fuerte. Más adelante nos situamos en una cortijada abandonada y ruinosa. Es el Sequero. Proseguimos caminando por la pista forestal y ya no la abandonamos hasta al área Recreativa del Cañuelo. El camino forestal transcurre por un bello pinar. El cauce del río baja sin agua. Estamos subiendo en altura y el caminar se hace cansino.
A cinco kilómetros del Sequero se encuentra el cruce de La Toba. Aquí tenemos que estar atentos a la encrucijada de caminos. Nosotros continuamos andando por el carril principal que asciende y gira a la derecha en sentido de la carretera de la Cabra, el de la izquierda, baja al río y se dirige al pueblo de Guajar-Alto distante de este punto 10 Kilómetros; en su ribera derecha existe un redil para el ganado, propiedad del Ayuntamiento de Albuñuelas.
Dos kilómetros más adelante el sendero nos emplaza en el área Recreativa del Cañuelo. Ahora el GR-7 abandona el trazado de la pista forestal para emprender la trocha que surge a nuestra diestra a escasos metros del recinto del área recreativa.La vereda asciende lentamente. El Cañuelo queda a nuestra derecha. A media ladera continuamos andando entre aulagas, alhucemas y romeros. Un poco más adelante observamos el Barranco del Cañuelo cuyo curso ascendente proseguimos.
A 40 minutos de nuestra salida del área Recreativa llegamos a la Fuente del Cañuelo Alto cuyas aguas surten la alberca del área Recreativa.En este lugar la senda se había perdido pues el poco tránsito hizo borrar su huella. Tenemos que ir atentos para no equivocarnos. Nos sirve de referencia el barranco, proseguimos el ascenso. A nuestra izquierda surge un carril que se adentra en la sierra, el que no hay que seguir, nosotros continuamos por el principal que es más amplio y discurre paralelo al cauce del barranco.
Nos encontramos con una cadena que corta la circulación de vehículos de ruedas.
Al poco trecho la senda que llevamos conecta de nuevo con la pista forestal principal de estas sierras. Giramos a la derecha y subimos por la “Cuesta de la Burra”. Durante poco más de un kilómetro el camino transcurre en pendiente.
Una vez que hemos remontado el camino surge a nuestra izquierda una senda que cruza la pista forestal cuyo itinerario seguimos. Giramos a la izquierda y bajamos en busca de Los Prados de Lopera. La bajada es suave y la senda transcurre entre aulagas, romeros y jaras. A mitad de la cuesta observamos unas casas, hacia allí nos dirigimos.
El camino confluye con la carretera de la Cabra. Andamos por ella unos setecientos metros.
Llegamos a los Prados de Lopera situados a 1.230 metros de altitud. Junto a una fuente y frente al mesón Los Prados un cartel del GR-7 nos indica que Jayena se encuentra a 3 horas de camino. La Granja Escuela Huerto Alegre se encuentra en las inmediaciones.

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