“ Alpujarra Profunda “ CáDIAR - TREVéLEZ




Duración del recorrido.- 6 horas y 35 minutos aproximadamente a ritmo de paseo.

Ampliar Foto
Aunque es cierto que todavía existen en Cádiar casas como nos sigue narrando Alarcón “tan cuidadosamente rodeada de huertas y jardines, y tan en contacto con un carmen o huerto, cercado de muros que servían de sostén a lujosas parras”, y que varios de sus barrios conservan su arquitectura popular; su barrio más nuevo, el barrio alto, ha perdido toda su tradición alpujarreña.
Tomamos el GR-7 en el río de Cádiar, en su trayectoria encontramos el polideportivo del pueblo.
Vamos río abajo hasta que este deja de estar canalizado, y allí por un puente lo cruzamos. A partir de aquí siguiendo el cauce recorremos 2 Km. por una pista de tierra rodeada de cultivos, entre los que nos asombran las frambuesas y los kiwis.
A los 15 minutos el camino cruza un pequeño barranco. Enfrente, a la izquierda, suelen estar unos troncos que, tendidos sobre el curso del río, nos sirven de puente. Si los cruzamos y seguimos ya por su margen izquierdo río abajo durante cinco minutos, para después subir una pequeña cuesta, llegamos al centro de turismo rural Alquería de Morayma, un ejemplo moderno de arquitectura popular alpujarreña.
Una vez traspasado el barranco de Martín Alonso y una chopera que le sigue, tomamos la pista de la derecha. Por este camino nos vamos alejando del torrente y, tras pasar por una fuente camuflada por la vegetación, llegamos al cortijo de La Venta Mora, el cual, tras llevar los últimos años deshabitado, se encuentra semiderruido. De él sale una vereda que transcurre por las faldas del valle Guadalfeo y va acompañando la acequia del Arenal.
A los pocos minutos debemos de estar atentos para dejar la vereda que acompaña la acequia, tomamos un desvío que sale a la derecha, y así empezamos a subir ya con menos verdor entre aulagas, pitas y retamas. Si volvemos la cabeza divisaremos el río desde arriba.
Cruzamos la loma siguiendo la dirección que llevábamos para descender por la cuesta de Cádiar, primero entre higueras y viñas y luego entre matorrales, hasta llegar a la rambla de Albáyar. La seguiremos cañada abajo durante unos cien metros, para subir a la derecha pasando junto a las ruinas del cortijo Fausto, por la vereda de la cuesta del Tejar que nos lleva hasta Lobras. Ampliar Foto
Salimos justo a la era de los Llanos, donde encontraremos la carretera rodeada de huertas que nos indica la proximidad del pueblo.
Tras cruzar hacia el norte el pueblo, pasada la fuente del lavadero y unas balsas situadas sobre las últimas casas, abandonamos el asfalto para tomar una vereda que sale a la izquierda y que va entre encinas, almendros y fresnos. Por esta seguiremos acompañando sólo en un principio la acequia de Lobras y nos iremos acercando a la aldeilla de Tímar que vemos enfrente. Al llegar a un barranco lo cruzamos y pasamos por otra franja de launa, dejamos un desvío que sale a la izquierda y que lleva al pueblo de Nieles y llegamos así a la era del Albercón.
Encima tenemos las ruinas donde quemaban con leña el material de las minas de mercurio y a la derecha el camino que lleva al cementerio y que nos conduce al pueblo.
Volvemos a nuestra vereda desde donde se ve Juviles a diez minutos, dejamos a la derecha unos desvíos secundarios que van a distintos cortijos, y tras cruzar el barranco de la Umbría ya salimos a una pequeña pista que nos sube al pueblo.
En este punto, hacia la mitad del pueblo subimos por el Callejón, un camino cementado que pasa por una fuente de agua de manantial y un lavadero y nos lleva, tras ver algún morero y otros frutales, hasta el depósito de agua y una alberca. Aquí termina la pista y empieza la senda. Tomamos la que sale a la derecha. Nos encontramos con una zona de caliza, por lo que vemos la calzada de la vereda empedrada y los muros de los balates con esas hermosas piedras amarillentas.
En principio vamos entre huertas y pasamos varias de las acequias que las riegan. Cruzamos una pista, que termina a la izquierda en unos bancales; y seguimos encima de ella por unas encinas aisladas.
Ya dejamos los cultivos y a la derecha un hermoso encinar, cuando se queda la balsa a la izquierda. Cruzamos varias veces una pista siguiendo todo recto en dirección NW. Ampliar Foto
Cuando ya arriba empecemos a perder de vista la villa de Juvíles y veamos debajo el embalse que aprovecha su agua para regar las huertas, iremos por la vereda girando levemente hacia la izquierda y así pasamos por las cabeceras de los barrancos de Antón y, a 300 m. más arriba, la del Chorrillo. Tras cruzar este, la senda sigue junto a una encina. A continuación pasamos por el barranco de Fuente Medina. Todos ellos llevan agua bastante más abajo. Tras 500 m. del último encontramos una pista.
Tomamos unos metros a la derecha para continuar por una pista principal a la izquierda bordeando una cerca de alambre, y por ella cruzamos un cortafuegos. Ya en la loma nos metemos entre pinos y encinas, y por una pista nos adentramos en el valle de Trevélez donde sobre sale su pico: el Mulhacén. El cortafuegos que acompaña a la pista se termina justo cuando dejamos un ramal que sube fuertemente a la derecha. Algo más adelante dejamos otro ramal a la derecha y esta pista termina en una explanada (llena de troncos de pinos de entresaca) donde empieza a divisarse Trevélez.
Bajamos por una vereda entre chaparros. Tras pasar el barranco del Castaño y un arroyo de agua que nace en el barranco de las Rocas, tomaremos la senda de la derecha. Así no bajaremos al cortijo de los Castaños sino que pasaremos por encima de la era situada más arriba del cortijo. Entonces sobre unos hermosos castaños, sin perder altura nos dirigimos a un leve collado que forma la loma en la parte más baja de los pinos que tenemos enfrente.
Una vez en los pinos, siguiendo nuestra dirección dejamos un desvío que sube a la derecha y cuando hemos atravesado el pinar encontramos enfrente el pueblo de Trevélez. Traspasada la acequia de Cástaras, ya por huertas y frutales (sobre todo nogales), llegamos a Trevélez después de cruzar por la carretera su espectacular río truchero.

|Créditos |Volver a Tramo III|