~ TEXTOS CONTRA LA PENA DE MUERTE ~
ESTADOS UNIDOS
La prueba del ADN salva a un preso
a 4 horas de su ejecución.
CARLOS FRESNEDA. Corresponsal. [El Mundo, 10 de marzo de 2000]
NUEVA YORK. Loyd LaFevers salvó la piel cuando faltaban apenas
cuatro horas para su cita con la inyección letal en Oklahoma. Su
abogada, Pat Ehler, presentó a última hora la concluyente
prueba del ADN -que demostraba que la sangre encontrada en sus
pantalones no era la de su supuesta víctima- y logró que el
Tribunal de Apelaciones detuviera 'in extremis' la máquina de la
muerte.
«Sería injusto seguir adelante con la ejecución mientras que no se revisen las nuevas pruebas», concluyó el juez John Porfilio. LaFevers, 34 años, condenado por la violación y el asesinato de una anciana de 84, Addie Lee Hawley, dispone ahora de 90 días para pedir la revisión del juicio.
La mancha de sangre de sus pantalones fue la prueba más comprometedora que los fiscales usaron en su contra. Durante el juicio, la acusación aportó el resultado de un análisis policial que concluía que la sangre correspondía a la víctima.
Loyd LaFevers llevaba en el
corredor de la muerte desde 1985, y ya había agotado todas las
posibilidades de demorar la ejecución. Su caso cayó
recientemente en manos de una abogada, Pat Ehlers, empeñada en
sacar a la luz las múltiples irregularidades ocurridas durante
el jucio. Ehlers exigió un nuevo análisis imparcial de la
mancha de sangre, y el resultado no lo tuvo hasta esta última
semana: el ADN no se correspondía con el de la víctima.
Récord de muertes
La abogada pudo presentar el recurso a tiempo. De haberse
demorado unos días, LaFevers sería ya poco menos que un número
en este año letal en que se superará el récord de ejecuciones
del último medio siglo.
Hasta la fecha han pasado ya 19 reos por la inyección letal o por la silla eléctrica. En lo que queda de marzo hay previstas otras 15 ejecuciones, aunque este mes podría cerrarse también con una nueva victoria del frente abolicionista: el estado de Pennsylvania estudia seguir los pasos de Illinois y aprobar una moratoria de dos años en la aplicación de la pena de muerte.
«Yo fui una vez el constructor de este aparato de la muerte, pero no puedo apoyar más el sistema que ayudé a crear», dijo el fiscal general de Pennsyvania, Ernie Preate, en una reciente comparecencia ante la Asamblea local. «La pena de muerte se ha politizado en exceso y, hoy por hoy, no podemos garantizar los derechos constitucionales de los presos».