San Petersburgo, julio 2003
Paralelo 60º, temperatura máxima
25º, noches blancas y luna llena. Amanece dos horas antes que en España, ¡se
madruga!

Las tour-operadoras, por ejemplo la semi-fantasma IBEROJET, han sido incapaces de encontrarme una habitación en el Hotel San Petersburgo que está enfrente del crucero Aurora y cerca de la Estación de Finlandia. Tal vez para que a los españoles no se nos olvide, entre tanto dorado palacio recién pintado, la participación de la División Azul en la batalla de Leningrado. Me alojaron en el Hotel Pulkovskaya, sito en la Ploshchad Pobedy (Победы), frente al impresionante y sobrecogedor Monumento a los heroicos defensores de Leningrado, inaugurado en mayo de 1975 y cuyas soberbias esculturas fueron elaboradas tras concurso por el escultor Michail Anikushin, (Moscú 1924-San Petersburgo 1997). Lo primero que ves de la ciudad si llegas a través del aeropuerto de Pulkovo.
Una buena página en Internet, con información precisa e interesante sobre alojamientos: la de Roxana Viira.

900 días, del 8 de septiembre de 1941 a 27 de enero de 1944 estuvo bloqueada por los nazis. Por término medio, 245 proyectiles caían diariamente sobre la ciudad. El hambre se convirtió en aliado de Hitler. Resultaron cercados 2 millones 500 mil habitantes, entre ellos 400 mil niños, por no haber sido evacuados a tiempo. El invierno de 1941-1942 fue más duro. Cesó de funcionar el transporte urbano, se congeló la red de agua corriente. Durante largos días la gente recibía la porción de pan más pequeña: 125 gramos por persona, y nada más. Durante el sitio perecieron alrededor de un millón de personas. Cuatrocientos setenta mil leningradenses muertos de hambre, frío y cañoneo, fueron enterrados en fosas comunes del cementerio conmemorativo de Piskariovo. Quedaron destruidos casi todos los conjuntos arquitectónicos y parques suburbanos. Pero, como ave Fénix resurgió de las cenizas la ciudad del Neva. En 1985 se otorgó a Leningrado la Medalla de Oro Europea por la conservación y restauración de los monumento culturales. Actualmente San Petersburgo que de nuevo empezó a llamarse así desde 1992, vive una nueva etapa en su historia. Putin también es petersburgués, y tiene en su pueblo una recién arreglada residencia de verano.

Hotel Pulkovskaya (mi alojamiento)

Esculturas de Michail Anikushin

Dimitri Shostakovich plasmó los horrores de la Batalla por su ciudad natal en su Sinfonía No.7 "Leningrado" (1941).

Impresionante y
sobrecogedor Monumento a los heroicos defensores de Leningrado El asedio de Leningrado fue uno de los
acontecimientos más significativos de la
Segunda Guerra Mundial y, para
algunos, de la historia de la guerra. Sito al sur de la ciudad y a sólo 9
km de la línea del frente, este impresionante conjunto de estatuas de
bronce (soldados y trabajadores) dispuesto en torno a un obelisco de 48 m de
altura constituye un tributo a la victoria final de los rusos frente a los
invasores alemanes. La exposición situada debajo es tan sobrecogedora como
informativa, con un mapa de grandes relieves con las líneas del frente,
vitrinas con objetos del asedio, información sobre los acontecimientos y
documentales. Las lámparas de bronce (bombas encendidas como antorchas), la
música repetitiva y el sonido del metrónomo (el único que escuchaban los
habitantes de la ciudad en la radio mientras duró la guerra, excepto para
los comunicados de emergencia) crean un ambiente sombrío que te obliga a
reflexionar. (Fotos
mejores que las mías) No sé por qué me viene a la cabeza la
imagen del cartel de la película Novecento de Bertolucci, que llenaba los
cines de Barcelona en 1975, imágenes del Acorazado Potemkin, de
Octubre... ¡Eisenstein!... me dan ganas de rebuscar en mi
videoteca, volverlas a ver con otros ojos, y tiemblo por Bagdad... Héroes
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Lola Bielsa