La Casa
¿Qué vivió? ¿Qué le contaron? Pues antes que la risa conoció el miedo.
Hansel y Gretel - de los Hermanos Grimm - (Juanito y Margarita, versión Calleja) y Los tres Cerditos dieron a su tierna imaginación la primera referencia sobre el pánico ante el abandono paterno y la obligación de ser previsora ante los desastres del clima.
Lo mismo que los orígenes de Aragón (País perdido) con la cruz ardiendo en una carrasca en el Sobr-arbre, los recuerdos de la casa materna, origen de nuestra andadura, son confusos: muebles, habitacions, txent, sorolls, paraules, cançons, mintxar, aigua, escaleres, roba, duendes, escarbatxos.... Sólo cuando salió de ella, camino de la escuela, adquirió conciencia -por comparación con los cuentos que le contó la maestra- de cual era su punto de partida, su verdadero pedigrí. Hasta Spielberg le hizo derramar una lágrima, ¡Mi casa!... ¡Teléfono!... , suplicaba E.T.Su casa marcó el clan al que pertenecería y por el que se diferenciaba de un indio, de un esquimal, de un andaluz, de un catalán, de un vasco, de la tía Dolores; ese fue el primer refugio-límite entre el meus y els altres que le había tocado en suerte. Un día la abandonó en busca de mejor entorno por atrevimiento, necesidad o aburrimiento; con la puerta abierta para el retorno en caso de que, cual vulgar hijo pródigo, hubiese sido incapaz de fundar su propio nuevo límite-refugio.
Le divertía ser gitana, andar descalza bajo el sol y la luna, bailar y bailar al son de todas las músicas. Viajar, soñar, echar la buenaventura y encontrar a Alí-Babá. Le aburría la rateta presumida que agranae la escaleta, se va trobar un dineret i se va pintar la careta i el culet, porque hacía ganchillo todas las tardes detrás de los visillos con su madrastra.
Un amigo le había enseñado una de las innumerables entradas al túnel que habían hecho los fenicios, los celtas o la Madre Naturaleza. Estaba lleno de estrellas, de aguas cristalinas, de irisados destellos que tenían presa a una hermosa egipcia, niñera de un lobato romano.
Las rayas polvorientas llamadas caminos y los altozanos, como a los peregrinos, se le clavaban en los ojos y le arrastraban como una maldición. Si lograba dar con la salida escaparía del Matariya y podría llegar al Íberus.Preguntaba a todos los que regresaban de su viaje a Egipto si habían visitado El Fayum. Solamente su prima Pili y Crispín se habían adentrado en 1991 en su oasis. >>>
La Fita era un juego en el que solía acertar. Golpear con la punta del pie una piedrecita, a peu coixet, tres veces hasta la casa, dibujada en el suelo con un trozo de yeso, no tenía gran dificultad. Tampoco era difícil dibujar círculos expansivos en el agua del río con una piedrecita plana. Pero nunca logró cazar al Gambosí, por más que se escondía con un saco abierto en la cueva del Serdà donde Pérez Temprado y Enrique Vallespí encontraron más de 1500 restos de sílex: lascas, perforadores, raspadores circulares, microlitos geométricos... pertenecientes a los primeros habitantes de Fabara -conocidos-, allá por el Epipaleolítico geométrico
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