L'Aire de la Broma y la Tierra del Sol Eterno
Cuenta el cuento de Abaris, aquel que dicen era hiperbóreo, y de como llevó la saeta por toda la tierra sin probar bocado, me susurró de nuevo la Memoria de la Sal.
Antes de la guerra de Troya, en el Mioceno, cuando el Tastavinsaurio (de los tiempos del Cretácico) yacía muerto en una zona pantanosa cerca de la costa situada en lo que hoy es Pena-Roja de Tastavins y sus huesos estaban sepultados bajo detritus marino, o el Elephas antiquus (Achelense) del que Enrique Vallespí localizó un colmillo en una terraza que se alza sobre el Mausoleo de Fabara, paseaba Apolo por los Montes Hiperbóreos, en la Tierra del Sol Eterno cerca del Ártico, porque había un clima maravilloso y una selva casi tropical. Estuvo un año en el país de Boreas, titán del viento del Norte, aquel que era capaz de grandes destrucciones y late todavía en el Aire de la Broma, -eixe que porte aigua-, arrastrado por los cisnes en el carro que le había regalado Zeus. No resistió los encantos de una Ninfa Boreal y fruto de aquel escarceo nació Abaris.
Cada año, por el solsticio, su padre Apolo le iba a llevar algún regalo: una flecha de oro con la que pudiera trasladarse a donde quisiera, el don de la adivinación, el arte de ayunar, desterrar pestes, predecir terremotos, componer poemas...
Abaris se hizo Mago y Sacerdote de Apolo Hiperbóreo. Con su saeta dorada recorrió todos los lugares respondiendo a cuantas consultas le hacían los mortales, sin que jamás desmintiese el suceso las predicciones de su Oráculo. Vendió a los Troyanos el Palacion, la imagen de Palas hecha por él, de quien dependía la conservación de la Ciudad. Escribió libros: uno que trataba de la llegada de Apolo a los Hiperbóreos; otro de la generación de los Dioses; otro de las nupcias del Río Hebro (Tracia, Orfeo y Eurídice). Fue el elegido por el amor de Alphisa, la reina de Bactria, país secuestrado hoy por los Talibanes, para gobernarlo. La tradición cree que se reencarnó posteriormente en Pitágoras.
Nos cuenta Jámblico, autor pitagórico y platónico -por quien sabemos mucho de lo poco que se sabe de la vida de Pitágoras- que se consideró a éste el descendiente directo de Apolo, siendo reconocido como encarnación del mismo, a través de las marcas o estigmas corporales, hechas por Abaris, quien viajó desde el Ártico para recolectar oro con el que construir un templo al dios. Restituyendo a Pitágoras, en cuanto le vio, semejante e igual al dios del que era sacerdote, la Flecha de Oro con la que el mismo Abaris había sido conducido hasta Grecia. Como prueba de ello, Pitágoras fue enumerando una a una las cosas que se hallaban en el templo de Delfos y añadió que había venido para hacer el bien a los hombres, adoptando para tal fin forma humana. En este relato también se cuenta que Pitágoras llegó a Crotona, en la Magna Grecia, donde fue recibido por los griegos, quienes al principio le consideraron como bárbaro, por su aspecto -cabello largo- y por el hecho de no hablar su lengua -cabe recordar que Pitágoras, nacido en Samos, tenía por parte materna ascendencia fenicia. Entre los crotonienses ejerció las funciones de Sacerdote y Chamán de Apolo. Creó una escuela en la que enseñaba los números, la armonía y la reencarnación. Prohibía comer carne, huevos y habas a sus discípulos. No bebía vino y se reía poco. Sus perseguidores le atraparon en un campo de habas, y sus alumnos se esparcieron por toda la tierra.
Un fragmento de fósil que Gloria Desir intentó clasificar:
Phylum: MOLUSCA
Clase: GASTEROPODA
Subclase: PROSOBRANCHIATA
Orden: MESOGASTEROPODA
Género: Strombus(Strombus bubonius- Strombos varios)
Vegetariano como Pitágoras, marino; debió vivir en la Era Cenozoica, en el Periodo Terciario, en la época del Plioceno o en el Cuaternario y después de dar más vueltas que una baldrufa -stróbilo para los griegos-, durante millones de años, se lo encontró Gregorio Martín labrando el campo cerca del río Algars.
Todavía hoy los habitantes del Matarranya, honran la memoria de Abaris comiendo caracoles y bañándose desnudos en sus aguas la noche del Solsticio o de Sant Txuan, para que no les falte el oro en tot l'any.
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