SITUACION LEGAL:
La
mayor parte de la superficie de la sierra de la Virgen está catalogada como
Montes de Utilidad Pública, figura mediante la cual se lleva a cabo su gestión
forestal. Existen importantes zonas de titularidad privada, como es el caso de
la mancha más importante de alcornocal que permanece en la Sierra. Los acotados
de caza están muy orientados a las especies de caza mayor, existiendo incluso
un vallado cinegético en su vertiente sur.
DESCRIPCION DEL MEDIO:
La
sierra de la Virgen es una alineación montañosa de gran entidad, que se dispone
inmediatamente al sur de las sierras del Moncayo y de Tablado, y que se
prolonga siguiendo una dirección principal noroeste-sureste, con la sierra de
Vicort. Presenta en toda su longitud un perfil simétrico, casi característico,
que permite identificarla a distancia. En una cresta poco sinuosa aparecen dos
cimas que resaltan en cierta medida, en la ermita de la Virgen de la Sierra a
1.417 m, y tras variar algo su dirección dándole a vista aérea una morfología
articulada, en el pico de la Cabrera, donde alcanza la altitud máxima a 1.427
m. Dicha cresta separa las cuencas de dos ríos principales, el Aranda, que
discurre próximo a la sierra entre Pomer y Brea de Aragón, y el Ribota, que
sigue su curso al sur de la Sierra.
De
materiales de edad Paleozoica, estas montañas tienen un origen herzínico, y
constituyen un importante núcleo Cámbrico que forma parte de lo que los
geólogos conocen como zócalo Paleozóico del Sistema Ibérico, integrante del
macizo de Calatayud-Montalbán. El sustrato geológico está compuesto
principalmente por materiales silíceos, donde predominan pizarras y cuarcitas.
Esta
sierra presenta marcados contrastes de altitud y una gran variedad de orientaciones
que se traducen, como es lógico, en una diversidad paralela de ambientes que
acaban determinando una gama importante de asociaciones de vegetación y, en
menor medida, de comunidades faunísticas. En la sierra de la Virgen, aunque ha
tenido a lo largo de los años una clara vocación maderera con la instauración
de amplias repoblaciones de pinos, se encuentra representado un amplio elenco
de formaciones vegetales de bosques de quercíneas, quizá uno de los aspectos
del medio natural más relevante de estas montañas.
Dada
la antigüedad de su origen, y a pesar de sus fuertes desniveles (hasta de más
de 900 metros de desnivel máximo), no puede considerarse como una sierra muy
abrupta, siendo predominantes las laderas que dibujan unos perfiles relativamente
suaves y faltando casi totalmente las paredes rocosas.
La
red hidrográfica es bastante simple, con arroyos por lo general de caudal
estacional, que descienden por las dos vertientes principales a los ríos Aranda
y Ribota. En la vertiente sur algunos de éstos son aprovechados para su embalse
en las laderas de la Sierra, en Villarroya y Aniñón.
ESPECIES ANIMALES Y VEGETALES:
Deberemos
diferenciar inicialmente dos grandes unidades de vegetación, las naturales,
dominadas por formaciones de quercíneas, y las de origen antrópico, referidas a
las diferentes especies de pino cultivadas en la Sierra.
Entre
las segundas, y según los niveles de altitud, encontraremos desde las especies
más xéricas como el pino carrasco (Pinus halepensis), hasta el más
montano, el silvestre o pino royo (Pinus sylvestris) que encontraremos
en los niveles más altos y en orientaciones preferentemente norteñas. En una
posición intermedia se encuentra el pino negral (Pinus pinaster), que
ocupa amplias superficies en ambas vertientes. Sin embargo, si la vegetación de
esta Sierra tiene un valor natural especial es por la variedad de formaciones
de quercíneas que alberga. La carrasca (Quercus rotundifolia) se
encuentra poblando los niveles más bajos, subiendo hasta los 1.300 m o más en
las solanas; pero además de esta especie, verdadero valuarte de la vegetación
mediterránea, en la sierra de la Virgen se localizan en las umbrías y en los
niveles superiores rebollos o marojos (Quercus pyrenaica), formando
manchas densas y amplias en los montes de Jarque y en las inmediaciones de la
ermita de la Virgen, quejigos (Quercus faginea), que seleccionan
ubicaciones intermedias entre las dos especies anteriores, aunque con
frecuencia aparecen mezclados con la encina, y finalmente lo que puede
considerarse como una auténtica reliquia botánica, el alcornocal (Quercus
suber). Esta especie, tan característica en el sur de la península Ibérica,
alcanza localizaciones muy aisladas en el nordeste peninsular, encontrándose
muestras residuales, en el caso de Aragón, en la sierra de Algairén y, sobre
todo en la de la Virgen, en su extremo sur, concretamente en los términos de
Viver de la Sierra y Sestrica. Los mejores bosquetes de esta especie, que
reconoceremos por su característica corteza de corcho, se encuentran en
terrenos particulares en esta segunda localidad, y han sido conservados hasta
nuestros días, gracias a la iniciativa de sus propietarios, efectuando un
aprovechamiento racional de los mismos para la extracción de corcho.
De
manera aislada pueden encontrarse otras dos especies de robles, el carballo (Quercus
robur) y el albar (Quercus petraea), en localizaciones periféricas
respecto a las poblaciones del Moncayo y que encuentran en esta sierra su límite
de distribución, denotando las influencias atlánticas de este macizo montañoso.
Este matiz se ve todavía más acentuado si consideramos la presencia de pies
aislados de haya (Fagus sylvatica), un árbol de grandes requerimientos
de humedad, que encontraremos mezclados con pino silvestre en niveles cercanos
a las cimas, en determinadas laderas orientadas al norte, y también de tejo (Taxus
bacata). En estas ubicaciones aparecen igualmente ejemplares de acebo (Ilex
aquifolium) como otra especie colonizadora de los ambientes más húmedos.
Los
matorrales que conforman el sotobosque de todas estas formaciones son
igualmente variados, pero a grandes rasgos podemos decir que en los encinares,
que suelen ubicarse en las localizaciones más secas, se encuentran por lo
general especies más termo filas y más helio filas. Entre las más abundantes
destacaremos el cantueso (Lavandula stoechas) y varias especies de jaras
(Cistus laurifolius, Cistus albidus, Cistus populifolius). Estas últimas
pueden formar matorrales muy densos en zonas carentes de arbolado, incluso en
los niveles superiores de la sierra. En barranqueras o bien en márgenes de
bosques, aparecen formaciones arbustivas espinosas formadas principalmente por
endrino (Prunus spinosa), majuelo o espino albar (Crataegus monogyna)
y escaramujo (Rosa canina), aunque estas especies con frecuencia pueden
entrar a formar parte del estrato arbustivo de robledales, o incluso del
alcornocal.
Los
bosques más húmedos, principalmente de pino albar, pueden presentar sotobosques
bien conservados dominados por brezos (Erica sp.), madreselvas (Lonicera
sp.), cornejo (Cornus sanguinea), sauco (Sambucus nigra) y
rosales (Rosa sp.) Es en estos suelos, cubiertos por tapices de musgos y
helechos, donde se desarrollan pies arbustivos de mostajo (Sorbus aria),
arce menor (Acer campestre) y majuelo, mientras que en las crestas
rocosas trepan tupidas hiedras (Hedera helix).
Las
crestas más expuestas se encuentran cubiertas de una vegetación arbustiva de
piorno azul (Erinacea anthyllis) cuyo aspecto almohadillado y sus hojas
pinchudas nos indican una óptima adaptación a lugares fríos y poco abrigados
del viento, mientras que habitualmente, en suelos más húmedos, encontraremos
alfombras de brezo (Erica arborea). En estos niveles son comunes los
matorrales rastreros de sabina (Juniperus sabina) y enebro (Juniperus
communis).
La
fauna vertebrada es muy diversa si consideramos los desniveles y el importante
gradiente ecológico existente entre los ambientes más húmedos y fríos, de
carácter norteño, y los más secos y termófilos, de carácter mediterráneo. En el
primer grupo podemos destacar algunas aves que tiene en la sierra de la Virgen
núcleos de nidificación aislados en el entorno mediterráneo de esta área geográfica.
Entre ellas podemos destacar el verderón serrano (Serinus citrinella) y
el bisbita arbóreo (Anthus trivialis). En el otro extremo se
encontrarían, mucho más representadas, especies de amplia distribución en el
área mediterránea como pueden ser la cogujada montesina (Galerida thecklae),
la collalba rubia (Oenanthe hispanica), o el abejaruco (Merops
apiaster). El listado de especies orníticas es amplio, pero predominan en
cuanto a número y abundancia las forestales, dada la buena representación de estos
ambientes, siendo en su mayoría bastante eclécticas. Entre las más asociadas a
los pinares se encuentran algunos páridos carbonero garrapinos (Parus ater)
o el herrerillo capuchino (Parus caeruleus) o el mosquitero papialbo (Phylloscopus
bonelli) que encontraremos abundantes en robledales y encinares. No faltan
las rapaces, pudiendo observarse el azor común (Accipiter gentilis) y el
gavilán común (Accipiter nisus), dada la buena cobertura forestal
igualmente podemos ver ejemplares de otras especies mayores como el águila real
(Aquila chrysaetos) o la aguililla calzada (Hieraetus pennatus).
Entre
los mamíferos, destacar la presencia abundante del jabalí (Sus scrofa),
cuya captura es muy apreciada entre la población local, y que encuentra buenos
refugios en las espesuras montaraces de encinares y robledales, y de un
cérvido, el corzo (Capreolus capreolus), especie que viene disfrutando
de una importante expansión y que tiene en esta sierra hábitats muy adecuados,
lo que unido a una gestión adecuada determinaría su afianzamiento como recurso
cinegético de la zona.
Igualmente
puede observarse el zorro (Vulpes vulpes) que tiene una actividad diurna
importante.
Por
sus rastros hallaremos indicios de la presencia de tejones (Meles meles),
garduñas (Martes foina) o gatos monteses (Felis sylvestris), o
con algo de paciencia y discreción observaremos desplazándose por el arbolado,
a la ardilla (Sciurus vulgaris), de la que es más fácil encontrar sus
voluminosos nidos. La presencia de vallados cinegéticos ha representado la
introducción de especies halóctonas entre la que destacaremos el ciervo (Cervus
elaphus).
GUIA PRACTICA DE VISITA Y OCIO:
Para
visitar la sierra de la Virgen puede ser muy útil utilizar sendas señalizadas
en la G.R. 90.2 y la P.R. 9 que deriva de la anterior, que discurren entre
Aranda de Moncayo y Viver de la Sierra principalmente, a través de pistas
forestales que presentan en general un buen estado, y que recorren básicamente
el cordal de la sierra y la ladera norte. Además, éstas nos aproximan en su
parte sur a las laderas donde se emplaza el alcornocal de Sestrica.
Otro
itinerario muy recomendable es el acceso al santuario existente en la cima
desde Villarroya de la Sierra (El santuario de la Virgen de la Sierra),
mediante un camino que parte de dicha población y que se dirige en dirección
norte a la sierra de la Virgen. Desde este punto se puede descender a la
vertiente del Aranda por pistas forestales. Si los recorridos se efectúan a pie,
podemos estimar varias horas para realizar total o parcialmente dichos
recorridos, pudiendo ser útil contar con vehículos de apoyo al final de los
mismos. En verano resulta imprescindible llevar agua, si bien existen varias
fuentes a lo largo del recorrido (valdesmar, valdeleños...).
ALOJAMIENTOS RURALES:
En
la zona no existen alojamientos de turismo rural.
CENTROS DE INFORMACION Y ATENCION AL VISITANTE:
De
momento, la zona carece de centros de información, si bien está en proyecto la
apertura de oficinas de turismo en Mesones de Isuela y Aranda de Moncayo. Por
ahora el visitante puede informarse en el Centro de Interpretación del Moncayo
podemos informarnos de algunos aspectos de geología y vegetación que son comunes
con la sierra de la Virgen.