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Juan Piquer Simón, el temerario aventurero
Pero antes de comenzar su inefable carrera de cineasta maldito por arriesgado, se formo en el mundo de la publicidad realizando spots tan recordados como los del jabón "Lux", ya saben, el que usan nueve de cada diez estrellas, entre las que figuraban Ursula Andress y Elisabeth Taylor. Para filmar estos anuncios Piquer se traslado a Londres donde conoció a directores de la talla de Richard Lester, Joseph Losey y Orson Welles. Allí, entre estos personajes y sin parar de trabajar dirigiendo anuncios, comprendió que si quería entrar en el loco mundo del cine por la puerta grande tenía que hacerlo ofreciendo productos que se diferenciaran de la competencia, de lo que ya existía en el mercado. Y así, sin más, después de producir un par de obras para su amigo Tomás Aznar y realizar otra película corta titulada "La congelación", se embarco en un proyecto insólito para el cine español de entonces, la adaptación de la novela de Jules Verne "Viaje al centro de la tierra", una cinta a la que Piquer supo darle el sentido de la maravilla suficiente como para hacer de ella un clásico del cine de aventuras con elementos fantásticos. Con un reparto internacional encabezado por el británico Kenneth More, los decorados de cartón piedra de Emilio Ruiz y unos artesanales efectos especiales de Francisco Prosper, nuestro invitado consiguió llevar a las salas españolas a casi dos millones de espectadores en el año de su estreno, 1977. Gracias al éxito de su primer
largometraje y después de rodar el que ha sido su último
corto hasta la fecha "Guerrillero" (1978) este intrépido realizador
valenciano decide abordar una nueva empresa, si cabe más dura e
impensable que su anterior propuesta, para una industria cinematográfica
como la nuestra. La historia de un superhéroe llegado de otra Galaxia
para combatir el mal en nuestro planeta "Super-sonic Man" (1979) una de
las locuras más entrañables del celuloide patrio y otro gran
éxito de taquilla.
Entre 1983 y1984 dirige una de marcianos "Los nuevos extraterrestres" y un robusto policíaco "Guerra sucia" este último bajo el seudónimo de Alfredo Casado. Sus dos siguientes obras conforman otro de los momentos clave de la carrera de este autor. Así, en 1987 realiza "Slugs, muerte viscosa" una magistral muestra de horror que sigue las directrices de los mejores trabajos de la edad de oro de la serie B en la misma línea nos encontramos con esa bajada a las profundidades marinas que es "La grieta" coproducida por Dino de Laurentis en 1989, una valiosa película donde se dan la mano el terror más brutal y la mejor ciencia-ficción. A partir de aquí Juan Piquer Simón ha seguido produciendo, escribiendo y dirigiendo pequeñas gemás tan interesantes como "La mansión de Cthulhu" (1991) relato que combina el típico body count gore con elementos góticos y cierta poética heredada de los clásicos de la Universal, la Hammer y la American International. "La isla del diablo" (1994) o "Manoa, la ciudad de oro" (1997), en donde las aventuras fantasticas se apoderan de la pantalla dotándola del verdadero sentido de la espectacularidad. Los mundos creados por este artesano infatigable, que entiende como pocos la verdadera función del cinematógrafo, nos hacen soñar mientras olvidamos los problemás del día a día cotidiano, disfrutando sin prejuicios de los mejores y más divertidos momentos que se han parido en el cine español. Juan Piquer Simón hizo posible lo imposible convenciendo a todos de que desde un país sin tradición en este tipo de películas, también se podían hacer, poniendo sobre todo mucho empeño, pasión, imaginación y dinero. Ahí están sus filmes para demostrarlo. |
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En la mesa de montaje. |
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Primer día de rodaje de "Slugs, muerte viscosa". |
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Rodaje de "Supersonic Man". |
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Rodaje de "Slugs, muerte viscosa". |
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En el taller de efectos especiales de "La grieta". |
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"La grieta". |
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