Homenaje a 
Juan Piquer Simón,
el temerario aventurero


Juan Piquer Simón nació un aciago día de 1935 en la ciudad de Valencia, donde más tarde estudio Bellas Artes y desarrollo su pasión cinéfila junto a Lorenzo Soler, con quien en 1964 rodó su primer cortometraje "España violenta", un filme sobre la guerra civil española, censurado por el régimen franquista. Ese mismo año también produce, escribe y dirige su segundo trabajo, otra pieza documental titúlada "Vida y Paz".

Pero antes de comenzar su inefable carrera de cineasta maldito por arriesgado, se formo en el mundo de la publicidad realizando spots tan recordados como los del jabón "Lux", ya saben, el que usan nueve de cada diez estrellas, entre las que figuraban Ursula Andress y Elisabeth Taylor. Para filmar estos anuncios Piquer se traslado a Londres donde conoció a directores de la talla de Richard Lester, Joseph Losey y Orson Welles. Allí, entre estos personajes y sin parar de trabajar dirigiendo anuncios, comprendió que si quería entrar en el loco mundo del cine por la puerta grande tenía que hacerlo ofreciendo productos que se diferenciaran de la competencia, de lo que ya existía en el  mercado. Y así, sin más, después de producir un par de obras para su amigo Tomás Aznar y realizar otra película corta titulada "La congelación", se embarco en un proyecto insólito para el cine español de entonces, la adaptación de la novela de Jules Verne "Viaje al centro de la tierra", una cinta a la que Piquer supo darle el sentido de la maravilla suficiente como para hacer de ella un clásico del cine de aventuras con elementos fantásticos. Con un reparto internacional encabezado por el británico Kenneth More, los decorados de cartón piedra de Emilio Ruiz y unos artesanales efectos especiales de Francisco Prosper, nuestro invitado consiguió llevar a las salas españolas a casi dos millones de espectadores en el año de su estreno, 1977.

Gracias al éxito de su primer largometraje y después de rodar el que ha sido su último corto hasta la fecha "Guerrillero" (1978) este intrépido realizador valenciano decide abordar una nueva empresa, si cabe más dura e impensable que su anterior propuesta, para una industria cinematográfica como la nuestra. La historia de un superhéroe llegado de otra Galaxia para combatir el mal en nuestro planeta "Super-sonic Man" (1979) una de las locuras más entrañables del celuloide patrio y otro gran éxito de taquilla.
Después llegarían las revisiones de otros dos clásicos de Verne "Misterio en la isla de los monstruos" (1981) y "Los diablos del mar" (1982). La primera es una maravillosa recreación de un mundo de fantasía cercano al de su opera prima, donde nuestro homenajeado mueve cada situación con un admirable sentido del ritmo, dotando al filme de una atmósfera envidiable. La segunda, es una de aventuras al más puro estilo Hollywoodyense, donde destaca la fotografía de Juan Mariné. También en ese mismo año 1982 se adentra por primera vez y sin temor alguno en el oscuro universo del terror puro sazonado con la mejor salsa gore, "Mil gritos tiene la noche" es hoy por hoy una joya indiscutible dentro del firmamento splatter, con unos efectos sangrientos de Basilio Cortijo, tan eficaces y cruentos como los de Tom savini o Sergio Stivaletti.

Entre 1983 y1984 dirige una de marcianos "Los nuevos extraterrestres" y un robusto policíaco "Guerra sucia" este último bajo el seudónimo de Alfredo Casado. Sus dos siguientes obras conforman otro de los momentos clave de la carrera de este autor. Así, en 1987 realiza "Slugs, muerte viscosa" una magistral muestra de horror que sigue las directrices de los mejores trabajos de la edad de oro de la serie B en la misma línea nos encontramos con esa bajada a las profundidades marinas que es "La grieta" coproducida por Dino de Laurentis en 1989, una valiosa película donde se dan la mano el terror más brutal y la mejor ciencia-ficción. A partir de aquí Juan Piquer Simón ha seguido produciendo, escribiendo y dirigiendo pequeñas gemás tan interesantes como "La mansión de Cthulhu" (1991) relato que combina el típico body count gore con elementos góticos y cierta poética heredada de los clásicos de la Universal, la Hammer y la American International. "La isla del diablo" (1994) o "Manoa, la ciudad de oro"  (1997), en donde las aventuras fantasticas se apoderan de la pantalla dotándola del verdadero sentido de la espectacularidad.

Los mundos creados por este artesano infatigable, que entiende como pocos la verdadera función del cinematógrafo, nos hacen soñar mientras olvidamos los problemás del día a día cotidiano, disfrutando sin prejuicios de los mejores y más divertidos momentos que se han parido en el cine español.

Juan Piquer Simón hizo posible lo imposible convenciendo a todos de que desde un país sin tradición en este tipo de películas, también se podían hacer, poniendo sobre todo mucho empeño, pasión, imaginación y dinero.

Ahí están sus filmes para demostrarlo.

 

En la mesa de montaje.
 
 

Primer día de rodaje de
"Slugs, muerte viscosa".

Rodaje de
"Supersonic Man".
 

Rodaje de
"Slugs, muerte viscosa".

En el taller de efectos
especiales de "La grieta".

"La grieta".

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