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EL TEMA DEL MES Por Sonia Garcia (*) Llegue a este loco mundo un caluroso dia de julio hace 27anyos. Ese dia solo nacian chicos en Terrassa, lo que hizo que mi padre viera alimentadas sus ilusiones de que su primer bebe fuera un ninyo. Pero, sorpresa, sorpresa...!La unica ninya nacida en mi ciudad el 21 de julio del 72 fui yo!. Asi que ya mi primera entrada en escena fue decepcionante, aunque solo fuera por unos instantes, pues enseguida pase a convertirme en la ninya de sus ojos. Lo que puedo contarles acerca de aquellos primeros anyos procede de las historias que explican mis familiares, que por cierto no son pocas. Parece que realmente fui distinta, pues es de mi de quien mas se habla cuando en las reuniones familiares se cuentan historias del pasado. Todos coinciden en algo: era una ninya muy "rara", pero eso si, "lista como ninguna" (claro, que son mis familiares quienes lo cuentan, y eso a veces resta credibilidad). Por lo que parece, desde mi primer dia de vida fui una ninya inquieta y ansiosa, apenas dormia ni dejaba dormir y lo miraba todo con unos ojos "abiertos como platos". Constantemente reclamaba la atencion de los demas, comia mucho y rara vez tuve un resfriado o un dolor de garganta o de oidos, "hasta en eso eras distinta" cuenta mi madre. Con siete meses empece a dar mis primeros pasos de un modo torpe pero autonomo. Con ello el agotamiento de mis padres, especialmente de mi madre que era quien mas rato pasaba conmigo, rebaso limites, hasta tal punto que el miedo a que me lastimara hizo que comprara unas correas con las que sujetarme mientras daba mis incansables paseos arriba y abajo. Cuando aun no tenia un anyo ya demostraba cierta capacidad critica e inconformismo. No aceptaba que mi madre me pusiera la ropa que ella queria. Cuando pretendia ponerme algo que no me gustaba, repetia un incansable "no, no, no, esa no, " entonces ella me llevaba al armario y yo senyalaba lo que queria. De un modo parecido reaccionaba con la gente que me "molestaba", con lo que no tarde en ganarme una fama de "ninya estupida". Amenudo me siento fatal por todo lo que han tenido que soportar mis padres, pero me siento muy orgullosa de ellos por lo bien que lo han llevado, el carinyo que me han dado y la enorme paciencia que han tenido conmigo. Fui una ninya realmente desesperante, pero nunca tuvieron una mala palabra par mi, ni me dieron un azote, siempre intentaban hacerme ver las cosas por medio del dialogo y la comprension. Con 18 meses dibuja monigotes, casas, arboles y figuras geometricas, que identificaba perfectamente. Mi vocabulario era "extraordinariamente extenso y fluido", pudiendose mantener conmigo conversaciones coherentes. Conocia los colores con sus diferentes tonalidades, distinguiendo entre azul cielo, azul marino, rojo , granate...., asi como los dias de la semana, los meses, las estaciones e, incluso era capaz de identificar bastantes ciudades y paises en un mapa. No tarde en conocer las letras y los numeros. A los 2 anyos y medio, aproximadamente, hacia puzzles de 100 piezas y empece a contarlo todo (las baldosas de los suelos, las cosas con forma de cuadrado que habia en una habitacion...). Cuando el numero de objetos que estaba contando superaba la cifra hasta la que yo sabia contar, volvia a empezar por el uno y luego concluia con algo como "hay 3 veces 20 cosas y una vez 12", por ejemplo. No tuve ninguna dificultad en aprender a leer antes de ir al colegio, "aprendiste casi sin ayuda" dice mi abuela. Cuando les pregunto a mis padres si no les sorprendia esa precocidad me responden que si, que "era una mas de mis rarezas" (siempre lo dicen sonriendo), que ya notaban que no era lo mas habitual, sobretodo tomando como referencia a mi prima, con la que me llevo 13 dias, pero que no creian que eso pudiera ser o causar algun problema. Lo veian mas como una virtud, como una ventaja con la que Dios me habia dotado. Muchas veces he intentado concentrarme, vaciar mi mente y dejar que poco a poco se vaya llenando de recuerdos, buscando llegar lo mas atras posible. Pero me confunden los resultados. No se si esas imagenes que logra proyectar mi memoria mas remota son reales o solo son sensaciones alimentadas por las historias que sobre mi infancia he oido. No lo se. Solo puedo decir que estan ahi. Si realmente son provocadas por lo que mi memoria registro en su momento o si son fruto de una construccion artificial "a posteriori" es algo que queda ahi, entre dos signos de interrogacion. Sea como sea, mis primeros recuerdos son imagenes difusas de una pequenya pizarra verde donde yo dibujo un monigote con tizas de colores. Lo que me desconcierta es que cuando he comentado esto con mis padres, lo situan demasiado pronto para que yo pueda recordarlo. Esa escena corresponde a cuando yo tenia alrededor de 18 meses. Lo que si puedo identificar con toda seguridad como un recuerdo propio son mis ansiedades nocturnas, manifestadas en forma de pesadillas, de miedo a cerrar los ojos o a dormir con la puerta cerrada. Con 4 anyos me llevaron al colegio por primera vez. Lo unico que mi memoria puede reflejar de aquello es una figura con pelo largo y oscuro, pero sin una cara que pueda identificar, que supongo corresponde a la senyorita. Solo asisti a clase durante unas semanas, luego deje de ir y me quedaba en casa de mi abuela. Segun me cuentan lo decidieron asi porque lo pasaba muy mal teniendo que ir al cole, y como lo que alli podia aprender ya lo sabia, optaron por eximirme de esa obligacion. Esa dispensa se vio reforzada por un pequenyo problema de salud, una infeccion pulmonar que requeria reposo y cuidados especiales, con lo que mi reincorporacion al colegio se vio retrasada hasta 1: de EGB. Empezaba asi una nueva etapa de mi vida, y con ella mis problemas empezaron a multiplicarse. Aparentemente no mostraba ningun indicio de inadaptacion. En el colegio me mostraba aplicada y complaciente con los profesores. Mis padres no recibian queja alguna de mi, mas bien todo lo contrario, elogios por mi facilidad de aprender, por los buenos resultados de mis tareas y por mi buen comportamiento. Pero la realidad era muy diferente, segun me indican los recuerdos que conservo de mi relacion con mis companyeras de clase. Era una ninya excesivamente timida y retraida. No hablaba con casi nadie, solo con la profesora, siempre y cuando fuera ella quien me preguntara algo. Yo nunca tomaba la iniciativa. Era tal el esfuerzo que resultaba para mi tener que iniciar una conversacion, por breve que esta pudiera ser, que no iba nunca al banyo del colegio por evitar tener que dirigirme a la profesora para pedirle permiso. Mi falta de autoestima y mi introversion se vieron acrecentadas cuando, tras intentar acercarme a mis companyeras, era rechazada por mis gustos y mi modo de hablar. Esa torpeza social hizo que pronto me convirtiera en el blanco de todas las risas, burlas y demas crueldades de la clase. Solo tenia una amiga entre mis companyeras, que por cierto aun la conservo. Y ella, a quien yo debia estar agradecida por no ser "mala" conmigo, era quien recibia las consecuencias de mi malestar. Cuando me sentia furiosa y dolida por el rechazo de las demas ninyas, la empredia con ella, propiciandole buenas palizas o comportandome de un modo cruel y despota . Se aprecia ya aqui una falta de sincronia entre lo que pasaba en realidad y lo que los demas, en este caso la profesora, apreciaba; o dicho de otro modo, entre lo que yo sentia y lo que yo mostraba. Y esto seria algo que se iria repitiendo a lo largo de mi vida. Quizas en parte fuera fruto de mi necesidad de recibir aprobacion. Ya entonces me preocupa excesivamente lo que los demas pensaran de mi. Si era buena, callada y no molestaba en clase, agradaria a las profesoras. Si por el contrario me portaba como en casa, siendo terca, critica, contestona y desobediente, corria el riesgo de no agradarles lo suficiente. Eso tenia un precio, el rechazo de mis companyeras, pero estaba dispuesta a sacrificar mi relacion con ellas a cambio del carinyo de mi profesora. Todo siguio igual durante los primeros cursos de EGB. Mis padres estaban extranyadisimos de lo buena chica que era en clase, pero a la vez muy contentos de ello. De este modo, yo veia compensado el disgusto que podia ocasionarles mi mal caracter en casa.
Poco a poco, me fui volviendo una ninya mas y mas introvertida, al tiempo que mi ansiedad crecia y mi comportamiento empeoraba. Cada vez resultaba mas dificil hablar conmigo, podia llegar a estar dias enteros sin soltar una palabra, unas veces me escapaba del colegio, otras me escondia y hacia que todos se volvieran locos buscandome. Recuerdo una vez, con 6 o 7 anyos, que desapareci de la calle donde estaba jugando. Todos los vecinos se volvian locos buscandome. Yo veia el alboroto que habia ocasionado desde mi escondite, pero hasta 2 o 3 horas despues no decidi salir de alli. Cuando me preguntaron que donde habia estado yo conteste que "ahi", senyalando el lugar con un dedo. Alguno de aquellos hombres dijo a mi padre " y no piensas hacer nada, mi hija hace eso y de la zurra que le doy se le quitan las ganas de repetirlo" . El no dijo nada, dio las gracias a aquella gente por ayudar a buscarme, me cogio en brazos y me subio a casa. Ni una simple reganyina. Se limito a decirme que si queria hablar de lo ocurrido o de alguna otra cosa estaba dispuesto a escucharme, ahora o cuando yo lo creyera oportuno. Naturalmente no hubo respuesta por mi parte. No puedo saber con certeza porque actuaba de ese modo, no lo hacia por diversion, de eso estoy segura, pero habia algo que me impulsaba a hacerlo. Por esa epoca, empezo mi obsesion por las enfermedades y los germenes. Me converti en una pequenya hipocondriaca preocupada por mi salud y la de mi familia. Lo pasaba francamente mal. La idea de que cualquiera podia ser victima de un accidente o de una enfermedad me martirizaba. Sufria dia y noche con aquellos pensamientos. Fue entonces cuando tome la decision de hacerme "amiga de Dios". Si era el que manejaba los hilos de nuestras vidas, era muy conveniente llevarse bien con El. Busque el modo de hacerlo. Rezar podia ser un camino, pero quizas no seria suficiente, porque mucha gente reza y yo queria ser "la preferida de Dios". Lei El Catecismo y La Biblia en busca de alguna orientacion, y mi conclusion fue que yo no era lo suficientemente "buena" para merecerme un trato especial por su parte. Con ello, aumento mi tortura y mi desconcierto. Puse todo mi empenyo en portarme bien, no mentir, ser obiente, no hacer danyo a nadie, controlar mi ira....en fin, en ser una perfecta cristianita. Pero no lo conseguia. Me sentia responsable de la vida de mi familia, pero no era capaz de llevar a cabo mis obligaciones. La impotencia que eso me producia hizo aumentar mi rabia y me empece a odiar. Me insultaba y me maltrataba fisicamente, dandome golpes contra la pared, aranyandome, tirandome del pelo...Pero todo eso en silencio, nadie debia saberlo, nadie podia conocer mi fracaso. Comence a tener pequenyos desajustes, dolores de cabeza, vomitos, no queria ir al colegio ni jugar con nadie, me sentia sola, triste y vacia. Me volvi impulsiva y violenta. De pronto me entraban unos ataques de ira que hacian que rompiera todo lo que tenia a mano, o que pegara a cualquiera que estuviera cerca de mi. Con 7 anyos seguia haciendome pis en la cama. Mi madre habia comentado la situacion con el pediatra y el insistia en que no se debia preocupar, que gozaba de una excelente salud y que el hecho de que fuera una ninya "diferente" no tenia porque ser un problema. Respecto a la enuresis, dijo que para mayor tranquilidad me enviaria a ver a algun otro doctor para que me examinara mas profundamente. Me hicieron no se cuantas pruebas, y la conclusion fue que tenia espina bifida, y que eso podia ser causa de mi problema, pero no con toda seguridad. Nos propusieron dos alternativas: un tratamiento que consistia en pinchar la columna, pero sin garantias de efectividad, o esperar a que la enuresis desapareciera por si sola. Ante lo doloroso que pudiera resultar el tratamiento, mis padres optaron por la segunda posibilidad. Pero, en lugar de mantener una espera pasiva, buscaron posibles soluciones alternativas, sin obtener muy buenos resultados. Tenia ya 9 anyos y continuaba mojando la cama. Fue entonces cuando alguien les recomendo que visitaran a un psicologo, algo que a ellos no les habia pasado por la cabeza. Y asi lo hicimos. Aquel buen senyor, nos dio un aparatito, un "pipi-stop", que resulto efectivo. En unos meses mi problema habia desaparecido. Fue para mi un gran alivio, y para mis padres tambien. Se acabo el tener que despertarnos a media noche para cambiarme las sabanas y el pijama. Ademas me sentia bien conmigo misma, o por lo menos mejor. Habia conseguido algo. Como buen profesional que era aquel psicologo, del que no lamentablemente no recuerdo el nombre, se intereso por mi caracteristico comportamiento y habilidades. Me sometio a diferentes test y pruebas, y mantuvo con mis padres numerosas reuniones. Eso era algo que a mi me fastidiaba enormemente, pues sabia que estaban hablando de mi, pero no podria saber que es lo que decian, si seria bueno o malo. La conclusion de todo aquello, aunque a mi nadie me dijo nada en aquel momento, fue un CI de 163. Alli podia estar la causa de mis problemas. Segui acudiendo a la consulta del psicologo durante algun tiempo mas despues de solucionada mi enuresis, sin que yo comprendia el porque. "Si ya no me hago pis" le decia a mi madre, y ella me solia contestar "pero te sentiras mejor si continuas viendo al doctor (ella le llamaba asi) durante algun tiempo mas". Y quizas tenia razon, mejoro mi relacion con los demas, pero no se si por la ayuda del psicologo o por mi propia evolucion. Sea como fuere ese es el unico apoyo fuera del de mi familia que he recibido. Aunque lo cierto es que no estuve mucho tiempo mas acudiendo a su consulta, quizas un par de meses. En el colegio, sin embargo, las cosas empeoraron. Estaba ya en 7: de EGB, y lo que ahora me importaba no era ya la aprobacion de los profesores, sino la de mis companyeras. Comence a abandonar mis particulares aficiones, a descuidar mis tareas y mi vocabulario, pero sin que mi rendimiendo fuera del todo malo. Continuaba sacando una media de notable, lo que no me resultaba dificil. Con un esfuerzo minimo podia conseguir un resultado que no desagradara a mis padres y profesores. De este modo fui consiguiendo lo que yo creia un equilibrio. Incluso me apunte al equipo de baloncesto del colegio.....!yo, que siempre he odiado el deporte!. Enredaba en clase, contestaba a los profesores, hablaba por los codos y hacia reir a mis companyeras haciendo mil y una tonterias. Las chicas buscaban mi companyia, algo que anyos atras me hubiera parecido imposible. En mi boletin de calificaciones empezaron a aparecer notas negativas sobre mi actitud. "Puede dar mas de si" , "no rinde de acuerdo a sus posibilidades ". Incluso me gane la antipatia de alguna profesora. Hacia valer mis conocimientos y mi elocuencia para ridiculizarlas, eso si, con la suficiente astucia como para saber con que maestras podia practicar ese juego peligroso. Este fue uno de mis grandes logros, por mas que ahora me averguence decirlo, pero en aquel momento esa actitud fue una de las principales causas de mi popularidad, que al fin y al cabo, era lo que yo mas ansiaba. Aunque no abandone mis aficiones, las practicaba como un acto intimo del que no hacia participe a los demas. Continuaba leyendo libros impropios para mi edad, pintando, haciendo problemas de matematicas de niveles superiores al que me correspondia, construyendo maquetas con tizas, con carton o cualquier otra cosa que se me ocurriera y, sobretodo, pensando y reflejando mis pensamientos en una libreta que llamaba asi "pensamientos". Como anecdota contare que a los 10 anyos me habia leido no se cuantos libros sobre la Guerra Civil, las 2 Guerras Mundiales y "Mi Lucha" de Hitler, cosa que le encantaba a mi abuelo que era oficial del ejercito. Otros libros por los que sentia una especial atraccion desde mas o menos los 6 anyos eran los diccionarios y los libros de anatomia. De este modo, fui desarrollando mis dos caras, mi doble vida, mi mayor error. Una ninya responsable y complaciente, que se mostraba ante mis padres, y otra ninya rebelde, malhablada y cabeza hueca, con la me presentaba en sociedad. De modo que poco a poco, lo que mas fui descuidando fue mi propia personalidad. Estaba tan ocupada en dar a los demas lo que querian, que no me daba cuenta de que cada vez era menos Yo, que entre tanto disfraz, esa personita que de verdad habia en mi, cada vez se hacia mas y mas diminuta. Y lo peor de todo, es que en medio de tanta farsa yo me sentia satisfecha, incluso podria decir que feliz. Anyos despues descubriria que solo se trataba de un espejismo. Acabaron mis anyos de EGB y, con ellos una etapa de mi vida. La siguiente comenzaria en un nuevo y elitista colegio. Para mi aquello suponia una gran oportunidad. Seria nueva, alli no me conocerian, nadie sabria nada de mi...La idea me entusiasmaba. Me preocupaba tanto causar una buena impresion que decidi cambiar mi imagen de ninya bien por la de chica rebelde salida de una comedia americana de los 80. Asi que me corte el pelo de punta, me hice un agujero extra en la oreja y me llene los brazos de pulseras de piel. Cuando me vio mi madre se quedo tan perpleja que no fue capaz de decirme nada. Donde si tuvieron unas palabras para mi fue en el colegio. Mi esperado exito se transformo en un impensable fracaso. De aquel dia recuerdo especialmente una imagen que durante mucho tiempo me estuvo torturando. Iba andando por el pasillo que me conducia a la que seria mi clase, habia aulas a uno y otro lado del corredor, y en la puerta de cada una de ellas grupos de chicas que me miraban descaradamente y hacian comentarios del tipo "has visto eso", "pero de donde habra salido", " que hace una "charnega" en este colegio"......Tal y como esas palabras iban llegando a mis oidos, porque no crean que lo decian en voz baja, yo me iba sintiendo mas y mas ridicula, queria echar a correr y no volver mas a aquel asqueroso colegio. De nuevo era la diana contra la que mis companyeros tiraban sus dardos. Pero debia controlarme. Si mostraba lo que sentia en aquel momento corria el riesgo de empeorar las cosas. Llegue hasta mi clase y me sente en una mesa de la primera fila, pense que asi nadie podria girarse para mirarme. No tardo en entrar la profesora y yo senti una sensacion de alivio, pero me equivocaba. Lo primero que hizo despues de darnos la bienvenida fue dirigirir hacia mi unas palabras del tipo "senyorita, su extravagante imagen ensucia el nombre e este colegio. Espero que tome las medidas oportunas". Nunca me habia sentido tan humillada. Aquello fue un golpe bajo. Ahora si que estaba perdida, no solo repelia a mis companyeras, sino tambien a la profesora. No recuerdo haber intercambiado ni una palabra con ninguna de aquellas chicas ese horrible primer dia de clase. Cuando llegue a casa estuve llorando no se cuanto tiempo. Aquella habia sido mi peor actuacion, estaba perdida, no sabia que hacer, queria morirme, habian bastado unas pocas horas para causar la peor impresion de toda mi vida. Pero no me deje vencer, hice todo lo posible por olvidar aquel incidente y me di una nueva oportunidad. Probaria con otra de mis personalidades. Arregle mi peinado lo mejor que pude y me quite aquellas pulseras, pero no renuncie a mi pequenyo pendiente extra. La manyana siguiente me arme de valor y con la cabeza bien alta fui al colegio. Poco a poco me fui sintiendo aceptada. Vi que la mayoria de aquellas ninyas valoraban las buenas notas, el buen comportamiento en clase y el respeto a los profesores, asi que mi camaleonica personalidad se fue adaptando a lo que ellas querian. Fui adquiriendo confianza y empece a mostrarme un poco mas acorde con mi propio yo. Por entonces se me daba muy bien la redaccion, y ellas lo valoraban, les encantaban los poemas de amor, llenos de sentimentalismo y palabras hermosas, de modo que vi en ello mi gran oportunidad. Uno de mis mayores exitos eran los acrosticos con el nombre de sus enamorados. Me converti en una especie de heroina para ellas. Me invitaban a fiestas, a pasar fines de semana en sus casas, incluso me converti en la confidente de muchas de ellas, me contaban todas sus penas y alegrias y me pedian consejo.......Lo habia logrado: les gustaba. Me sentia tan comoda con ellas que podia empezar a mostrar algo de mis capacidades. Que mis notas fueran excelentes era para ellas un motivo de admiracion. Con lo que pronto comence a destacar entre la clase, incluso hubo profesores que me daban tareas mas adelantadas que al resto de las chicas. Pero, de nuevo, me excedi. Las chicas valoraban los buenos resultados academicos, el gusto por el estudio y las aficiones intelectuales, pero hasta cierto punto. Y yo sobrepase los limites de su aceptacion. Cursaba 2: de BUP, cuando el agua tranquila por la que flotaba mi relacion con las chicas de clase se empezo a volver turbulenta. La timida seguridad que aquella relacion me proporcionaba me hizo creer que tenia via libre para comenzar a descubrir mi verdadero rostro. Pero cuando salia a relucir mi cuidado vocabulario o cuando intentaba llevar nuestras conversaciones hacia mis intereses, las aburria, me ignoraban o peor aun se reian de mi. Me fui volviendo perezosa, no hacia mis deberes, apenas estudiaba, me distraia en clase, perdi mi capacidad de concentracion e incluso, a veces no terminaba los controles. Sin embargo, no me preocupaba por ello, sabia que el resultado de la evaluacion no se veria perjudicado. De nuevo afloraron mis crisis internas. En mi cabeza empezaron a hervir miles de tortuosas ideas a cerca de la fragilidad de nuestra existencia, del escaso o nulo control que tenemos sobre nuestras vidas. Comence a obsesionarme con la posibilidad de que un dia cualquiera, sin previo aviso, pudiera perder mi cordura. Pasaba horas pensado si realmente valia la pena esforzarse por algo, porque nadie podia asegurarme que manyana continuaria estando aqui y en las mismas circunstancias que ahora. Perdi mi estabilidad y mi comportamiento empezo a oscilar entre dos polos, intercalando momentos en que me mostraba amable, servicial, y divertida, con otros en los que me invadia la ira, la crueldad y el despotismo. Ante estos imprevisibles cambios, las chicas estaban confusas, y fui notando un paulatino distanciamiento por parte de algunas de ellas. Fue por aquella epoca cuando tuve conocimiento de mi superdotacion. Hasta el momento nadie me habia dicho nada acerca del asunto. Yo era consciente de mi facilidad para el aprendizaje, de mi especial modo de ver las cosas y de sentirlas, de que mis aficiones eran poco corrientes entre la gente de mi edad .Pero nunca pense que aquello fuera un exceso de inteligencia. Quizas debido a mi falta de informacion y mis prejuicios. La imagen que yo podia tener de un "ninyo prodigio" era alguien que con 12 anyos se doctoraba en medicina, o que, como Mozart, escribia obras musicales a los 6 anyos, y nada mas lejos de esas personas que yo. Me desconcerto la revelacion de aquel secreto. Nuevas dudas y preocupaciones vinieron a mi mente. Queria compartir aquello con alguien. Pero, como desde hacia anyos, habia a prendido a acarrear yo sola con mis problemas y a no contar a nadie lo que sentia o lo que pensaba, me trague aquella necesidad con tanta rabia que se me indigesto. Ahora sabia porque era diferent. Culpe a aquel odioso CI de todos mis problemas e hice de el el mas valioso de los altos secretos por cuya custodia habia que velar. Lo primero que necesitaba saber era cuanta gente conocia aquel dato y si habia algun documento que lo acreditara. Solo mis tios y las directoras de los 2 colegios, el actual y el de EGB, estaban al corriente. Y si, existia un informe que me mostraron, y que me ocuparia de hacer desaparecer incinerado en la pica de la cocina. Les agradeci su discrecion, pero les reproche que lo supieran en el colegio. La idea de que aquella noticia pudiera llegar a algunas de mis companyeras me aterraba. Me tranquilice pensando que siempre existia la posibilidad de negarlo. Llegado el momento podria decir que se trataba de un rumor sin fundamento, y me tendrian que creer. Entre altibajos pasaron mis 2 ultimos anyos en el colegio. Los resultados academicos eran bastante aceptables, despues de todo: una media de notable, lo justo para no defraudar a mis padres y para no levantar sospechas sobre mi alta dotacion. Pero durante todo ese tiempo habia adquirido una nueva imagen. La de chica poco estudiosa, que dedica poco tiempo a sus tareas , pero que tiene suerte. Asi justificaba mis notas ante los demas. Era la Diosa Fortuna que velaba por mi. Por esa epoca, creo que fue a principios de COU, me realizaron nuevas pruebas de inteligencia en el colegio. Solo supe de aquello que mi CI habia descendido a 153 . ?Estaria volviendome normal?. Empezaron mis anyos de universitaria. Escogi Derecho como podia haber optado por cualquier otra carrera. Ni siquiera me di la oportunidad de hacer una eleccion sincera. No sentia ninguna predileccion especial por las leyes, pero era una carrera que cumplia dos requisitos importantes: no tenia fama de carrera dificil y era lo suficientemente comun estudiarla que mi eleccion pasaria bastante desapercibida ; por otro lado, a mis padres les podia encantar tener una hija abogada. Otra vez me encontraba con la oportunidad de empezar de cero, de poner en escena a un nuevo personaje, sin pasado, limpio, vacio, y que se iria llenando de todo aquello que los demas quisieran. El comienzo fue facil. Fui aceptada a la primera, consegui en un tiempo record ser bien acogida en el grupo que yo elegi. Lo que menos me preocupaba eran los resultados academicos, ahora ya no existia aquel boletin que cada trimestre daba fe de mis rendimientos. Estaba dispuesta a mentir en casa si era necesario, pero nada impediria mi exito social. No estudiaba, no iba a clase, salia por las noches incluso entre semana, bebia y fumaba porros, enganyaba a mis padres, traicionaba su confianza,.........Era una estrella...... pero pronto dejaria de brillar. Durante mi segundo anyo de universidad la situacion se hizo insostenible y empezaron mis verdaderos problemas. Habia ido aprobando algunas asignaturas con buenas notas, pero el resultado global era nefasto. Mis companyeros, aquellos por los que yo habia abandonado mis estudios, ahora no tenian tanto tiempo para divertirse, me reprochaban mi insistencia en salir, en no ir a clase, querian aplicarse en aprobar el curso y yo les molestaba. De nuevo me habia vuelto a equivocar. Otra vez me sentia rechazada, ya no les importaba. ?Que debia hacer ahora, volverme una chica estudiosa?. Deje de aparecer por la universidad, me pasaba los dias deambulando por la calle. No me apetecia ver a nadie, ni hablar con nadie, ni hacer nada. Perdi el suenyo, lloraba, tenia taquicardias y me ahogaba. Estaba desorientada, asustada, queria desaparecer, fundirme, volatizarme. No me sentia con fuerzas de dar un solo paso mas en mi vida. Se acercaban los examenes de junio y con ellos el aumento mi ansiedad. Si no aprobaba lo requerido incumpliria la normativa de permanencia y no podria continuar mis estudios en esa universidad. Lo cierto es que a mi me daba exactamente igual, pero no podia dejar que eso sucediese por no disgustar a mis padres. Quise intentarlo de nuevo, intente aplicarme en mis estudios. Pero me resultaba imposible. No me concentraba, empece a tener crisis de ansiedad y a comer de un modo compulsivo para luego vomitar todo lo que ingeria. Llegue a un estado tal que me resultaba totalmente imposible hacer un examen. La mayoria de veces no llegaba ni a entrar en el aula, y las pocas que lo hacia dejaba la mitad de preguntas sin contestar, mi mente se quedaba en blanco, sudaba y sentia que el corazon me iba a estallar. No logre superarlo y me echaron de la universidad. Eso disgusto a mis padres. Lo se aunque no me lo dijeran y me hicieran creer que no pasaba nada con frases como " que un pequenyo resbalon lo tenemos todos alguna vez", "que buscariamos otra universidad, y ya esta".... Aquella pequenya crisis dio paso a otra verdaderamente grave. Fue el verano siguiente. La personalidad con la que me hacia querida entre mis amigos de la playa me llevo a acabar ingresada en el hospital en estado de coma, despues de haberme tomado no se cuantas anfetaminas acompanyadas de alguna raya de coca. Era lo mas alto a lo que podia llegar: a codearme con la muerte. Pero ese desgraciado incidente fue el que realmente me abrio los ojos. Marco un definitivo punto y aparte en mi vida. Con la ayuda de mis padres, que dicho sea de paso, me demostraron que con ellos tenia un tesoro, y del psiquiatra logre salir adelante. Quise terminar mi carrera, pero lo hice mas por orgullo que por gusto. Para demostrar (no se si a mi o a los demas) que podia hacerlo. Eso si, decidi no ejercer. Y no me importa si con ello defraudo a alguien. Este curso he comenzado a estudiar psicologia, pero me lo he tomado con calma, sin exigirme demasiado. Aun sigo intentando poner orden en mi vida, pero poco a poco voy viendo resultados, y eso siempre es alentador. Estoy empezando a dejar de ser infeliz y a recuperar la seguridad en mi misma, pero aun me duelen las heridas. Me sigue costando mostrar mi verdadero yo, intento no destacar, pasar desapercibida y confundirme entre la media, pues sigo temiendo al rechazo. Mis recaidas cada vez son menos, pero sigo siendo fragil e hipersensible, por lo que mi equilibrio puede volverse a romper en cualquier momento. No puedo dejar de preguntarme como habrian sido las cosas si hubiera recibido alguna ayuda experta durante mi infancia. Posiblemente mi vida no se habria convertido en una mentira. Quizas habria materializado mi capacidad. Tal vez ahora estaria ayudando a alguien y no requiriendo ayuda. Y, sobretodo, habria tenido la oportunidad de ser una ninya feliz. Por todo ello, porque somos diferentes y no todos sabemos convivir con lo que eso supone, porque tenemos el mismo derecho que todos a ser felices y a un desarrollo pleno y satisfactorio, porque aunque seamos demasiado inteligentes somos personas con sentimientos, porque ser superdotado puede ser mas una carga que una virtud... y por mil razones mas, necesitamos que se nos preste la debida atencion, que la sociedad deje de vernos como seres extranyos y que se nos acepte tal y como somos. Y somos asi de debiles, tanto que sin ayuda nos hundimos. Sonia Garcia (*) Sonia Garcia es socia de ASTIB.
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