Pablo Picasso
Retrato de Daniel-Henry Kahnweiler
1910. Óleo sobre lienzo. 100,6 x 72,8 cms. Instituto de Artes de Chicago. Chicago.

Estilísticamente es una obra del Cubismo analítico. Por tal se entiende el estilo que Braque y Picasso desarrollan entre 1909 y 1912. Es un estilo austero y anti-ilusionista, la realidad queda subordinada a la estructura del cuadro. Utiliza el facetado como técnica pictórica, es decir, representan el espacio por facetas, un modo de visión por parcelas, reunidas en el cuadro. Picasso con ello no buscaba la representación del concepto del personaje, ni del entorno que les rodea, pinta esas figuras buscando un sistema de representación no ilusionista (de representación de aquello que el ojo ve), un sistema en donde quede claro para el observador la condición de plano del cuadro, es decir, la bidimensionalidad.

La solución es crear un eje vertical-horizontal que determine el eje de la fiugra y con él la configuración de un esquema que permita representar sus partes, aquellas que vemos frontal y lateralmente, es decir aparece el objeto que vemos de frente y el que no vemos pero que existe, además se desjerarquizan los puntos de vista posibles, pues todos están presentes -hasta ahora la pintura había ofrecido una visión frontal- , y no hay unas que primen sobre otras.

La luz y el volumen han de ser pintados, disponiéndose en el espacio de forma discontinua, haciendo ver al espectador que en modo alguno asemajan la tercera dimensión. Por esos elige el juego de ocres, grises y juega con sus tonalidades más o menos claras y con el uso de una pincelada pequeña, menuda y constante que trasluce los colores, en ocasiones superpuestos para crear una gradación matizada en aquellas zonas geométricas en que ha seccionado la figura y la gradación se hace por contraste cuando pinta el límite entre una y otra.

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