Dentro del conjunto de la obra de Picasso este y otros cuadros de estos años como Dos mujeres corriendo por la playa, El rapto, Tres bañistas se enmarcan dentro de un clasicismo pero no estilístico, sino como horizonte en cuanto al tratamiento figurativo de los personajes, la luz que baña el cuadro, el azul del mar y el cielo, aún así el cuadro emana dos elementos propios de Picasso: la sensación de cotidianidad de los personajes y parafraseando el título del cuadro de su admirado Matisse la alegría de vivir, o al menos supone una reconciliación con la vida a través de la serenidad. Y todo ello a pesar de usar algunos recursos tan anticlásicos como la ausencia de sombras de estos cuerpos tan voluminosos y enérgicos que se recortan sobre un fondo azul, haciéndoles monumentales, de ahí su clasicismo.
Si a alguien este cuadro le huele a Mediterráneo no iría desencaminado en su apreciación. Figuras que casi parecen columnas dóricas por su robustez.
Este estilo está siendo simultaneado por obras de un clasicismo más estilístico Familia a la orilla del mar, Tres mujeres en la fuente, y obras cubistas de gran calidad como Tres músicos, Arlequín con violín . Una vez más el genio, el monstruo creador de imágenes e incansable en la búsqueda se manifiesta.