Joan Miró
Gota de nieve sobre la nieve rosa
18 de marzo de1968. Óleo sobre lienzo. 195 x 130 cms. Colección Art Now. Gotemburgo.

Este óleo se emparenta con la serie Azul, aunque ya han pasado siete años desde que la pintara, a principios de los 60. Lienzo de grandes dimensiones de color rosa-anaranjado donde la radicalidad de la abstracción es manifiesta. Miró destaca la plasticidad, la condición pictórica de la obra, con motivos anecdóticos e incluso irrelevantes y por ello los deja especificados a través de un título de marcado carácter lírico, como si de un poema se tratase -ya hemos comentado que para Miró pintura y poesía son todo uno-.

Vemos que las constantes mironianas van aflorando una y otra vez. El título nos ayuda al reconocimiento de lo representado y el título deja claro el carácter lírico de la composición, la recreación de belleza en su condición abstracta: una gota de nieve sobre la nieve no existe, no se puede ver, una gota de nieve en la nieve es invisible pues ella misma es nieve. La nieve no es rosa, la anotación al color nos hace evocar el color que la nieve puede adquirir en un atardecer de rojo intenso. Los trazos negros serían esa gota, haciendo disminuir el carácter abstracto del cuadro con su representación. Una vez más Miró es capaz de acercarse a la naturaleza con ojos nuevos como si por primera vez viera una gota de nieve, o la nieve misma, pues la nieve no se muestra como es, Miró lo hace para llamar nuestra atención hacia la maravilla de la naturaleza, un amanecer, un atardecer, la luz, el sol, la vida que hay en ello. Nos lo hace ver de una forma burda, sencilla, simple, de una forma que nos puede hacer pensar que cualquiera de nosotros, quizás -yo no lo creo así-, podría hacerlo, nos hace recordar, sentir la pulsión de la vida. Ese es el fin de la pintura y de la literatura, mostrarnos lo habitual, lo cotidiano, aquello que por habitual y cotidiano nos pasa desapercibido como si fuera mágico, nuevo, sorprendente, como si fuera la primera vez que lo vemos y con ello pudiéramos descubrir la belleza que encierra. Hoy más que nunca estamos necesitado de ello, hoy que el estrés, la monotonía, el aburrimiento, el cansancio nos atenaza, hoy que somos incapaces de ver el sol, las nubes, las estrellas, que estamos encerrados en nuestras preocupaciones, Miró con su cuadro nos invita a adoptar otra mirada y con ello otra actitud, de esperanza, donde no todo está perdido, donde es posible la contemplación y el ensimismamiento. Aquellos que no lo veáis y que a pesar de todos sigáis pensando que esto es absurdo, que Miró no sabía pintar, estáis en vuestro perfecto derecho de pensar así, no creo que a Miró le importase, pero estáis limitando las posibilidades y eso es muy triste y sentiré la misma tristeza que sentía Miró cuando acudía a las reuniones de los Surrealistas porque el ambiente le parecía demasiado dogmático y asfixiante.

HomePage