Joan Miró
Azul (serie)
4 de marzo de 1961. Óleos sobre lienzo.
AZUL, I - 270 x 355 cms. Colección Hubert de Givenchy. Francia.
AZUL, II - 270 x 355 cms. Museo Nacional de Arte Moderno, Centro George Pompidou. París.
AZUL, III - 268 x 349 cms. Museo Nacional de Arte Moderno, Centro George Pompidou. París.

Nº 1
Nº 2
Nº 3
La obra de Miró siempre me había resultado enigmática, ajena, falta de atractivo y encanto. Esta impresión se transformó después de ver la Exposición Joan Miró que tuvo lugar en 1993 en el Centro de Arte Reina Sofía. Quizás todo empezó en el Triptico titulado Azul, donde muy claramente se consigue plasmar aquello que Miró buscaba expresar cuando empezaba a pintar Toda inspiración está en la naturaleza. Ese azul evoca el Mediterráneo que divisa cada día desde su casa-estudio de Mallorca donde lleva viviendo desde 1956, después de cinco años ha condensado la esencia del Mediterráneo, el azul intenso y luminoso y lo ha expresado a través de la REDUCCION, su máximo anhelo, que no es ni más ni menos que el afán de toda la Vanguardia -Klee, Kandinsky-. Ese anhelo de reducción le lleva a crear tres lienzos de 2,70 x 3,55 para que el mar inmenso inunde al espectador, para reproducir el sentimiento de infinitud -a pesar de su finitud- que produce el mar cuando se contempla desde la orilla. Sin duda se ha dejado influir por el tamaño que imprimen a sus obras los Expresionistas abstractos cuya obra conoció en su visita a New York hacía ya catorce años. La reducción hace palpable la esencia de la naturaleza y hace que su obra vaya directa al corazón, a la sin razón al sentimiento y hace que nos quedemos sin habla, sin ganas de decir, sin poder decir y que salgamos trasmutados, con el corazón encogido en un puño, pues sus cuadros nos han inundado, como el mar con su inaprehensibilidad.

En cuanto a las manchas negras y roja que jalonan estos lienzos pueden representar aquello que queramos, una constelación, el sol, las estrellas, lo grande, lo pequeño con su caractér de finitud o infinitud, la luna, un planeta. No hay elementos que nos ayuden a decantarnos por uno u otro, pueden ser todas estas interpretaciones, aquello que el espectador quiera y ahí radica la grandeza de los óleos. Ahí es donde tú, espectador, como en todo el arte de vanguardia, tienes la última palabra.

En estos cuadros ha logrado crear el absoluto de la naturaleza sin ninguna referencia figurativa a ésta.

Azul, I      Azul, II      Azul, III

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