Manuel Millares 
Sarcófago para Felipe II 
Pintura plástica sobre arpillera. Dos piezas. 130x97 cm. 1963. Museo de Arte Abstracto Español. Cuenca.

La sobriedad que caracteriza a Arpillera nº 2 sigue presente en Sarcófago para Felipe II pero es una sobriedad más dramática debido a la presencia del negro que baña la tela, en este caso salpicado de unos trozos blancos que no reconfortan sino que desasosiegan en la negritud del cuadro. El cuerpo hecho giñapos, momificado, reminiscencia de su pasado canario, enlazando con la costumbre guanche de la momificación, encerrado por un trazo blanco que configura el sacrófago y que enfatiza la sensación de encerramiento, de aprisionamiento. ¿A qué aprisionamiento se refiere?. Sin duda al proporcionado por el regímen político de nuestro páis y para ello utiliza una figura histórica ensalzada por el régimen, con el fin de de evidenciar el enclaustramiento cultural que dominaba el país a pesar de los intentos aperturista y al empuje económico con el inicio del consumo y la emigración.

Irónicamente, como sucedía con Tàpies y otros artistas españoles que se daban a conocer en la Bienal de Venecia o en la Bienal de San Paolo donde obtenían éxito de crítica y reconocimiento internacional, aquello que quedaba o que prendaba eran los elementos que en relación a los tópicos de la tradición española estaban presentes en su pintura con un ánimo reivindicativo que no siempre fue bien entendido fuera de nuestras fronteras.

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