Situado
en una atalaya privilegiada, Santa Cruz es quizás el pueblo minero que
mejor han sabido conservar sus gentes
Recorriendo el valle del río Sil sin abandonar la C-631 (Ponferrada-Villablino), Santa Cruz nos aparece como un pequeño pueblo situado a los lados de la carretera, dando una imagen engañosa de lo que en realidad es, ya que este es el barrio de "La Vega". Tomando el cruce que se nos ofrece hacia el pueblo y subiendo una considerable pendiente se nos abre un bonito pueblo que sorprende por sus paisajes, grandes castaños, encinares y numerosas fuentes y arroyos, que acompañan unas construcciones de pizarra y piedra dignas de ver, como pueblo que albergó en su día un monasterio importante en la zona, del que aun se pueden observar restos. En sus arroyos aún sobreviven algunos molinos hidráulicos que aprovecharon, hasta no hace mucho tiempo, la fuerza de las aguas que bajan desde lo más alto de la sierra, para moler el grano de trigo y centeno que se cultivaba en los "eiros" que rodean el pueblo.

Santa Cruz es uno de los núcleos de población más
importantes del municipio, y también de los más antiguos, hay
escritos que ya designan al pueblo con este nombre en el año 922 y en
ese pasado albergo sin duda los canteros que trabajaron la piedra para las construcciones
templarias de la zona.
Si vamos de paso, Santa Cruz tiene un par de bares que podemos utilizar de excusa para su visita,
siempre tendrán algo fresco esperándonos en verano y si el día esta frío, un sabroso caldo caliente,
que seguramente nos animara a ver algo más del pueblo.
Para los visitantes que quieran pasar una agradable tarde, ofrece varios merenderos en los
alrededores del pueblo, y si nos apetece un paseo agradable este es el que nos llevara por los
antiguos caminos que unen Santa Cruz con sus pueblos vecinos, bordeando pequeños bosques de encinas,
robles, capudres...
Plano-esquema del pueblo (120k)