
Este pico se encuentra situado justo en el límite con el Principado de Asturias y de hecho, en sus faldas se abre el puerto
que comunica actualmente con Cerredo y Degaña, pero que ya en la antigüedad
fue utilizado por Astures y Romanos como vía de
comunicación entre el Valle del Sil y Asturias. Quedan restos de los caminos que en la antigüedad se utilizaron para cruzar
estas montañas, pero el paseo que nos interesa es la subida hasta el lago del Miro y la Braña de Busmor.
Desviándonos de la C-631 en el km 38 tras cruzar el Sil nos aparece a la izquierda un desvío hacia la Central Térmica de
Anllares y el vecino pueblo de Valdeprao, hacia donde debemos dirigirnos y si llevamos tiempo, podemos aprovechar el viaje
para visitar la Ermita de la Virgen de las Nieves, pero nuestra meta está bastante más alta.
Llegados al pueblo de Valdeprao,
podemos aprovechar el aparcamiento que nos ofrece el restaurante para dejar nuestros vehículos, tomar un café caliente y comenzar en ese mismo punto
la marcha. Deshaciendo unos pocos metros del camino, en la orilla contraria de la carretera por la que hemos venido, parte
una senda que sube cruzando el pequeño valle formado por el arroyo que desciende de la misma laguna glaciar del Miro. Este camino ha
sido recientemente arreglado para facilitar la subida, que aunque corta, puede hacerse dura. Sin abandonar la senda podemos
disfrutar de lo mejor de nuestra flora: robles, acebos, abedules, salgueiras e incluso manzanos silvestres y con un poco de suerte no nos
será difícil observar algún corzo o jabalí, dos especies corrientes en esta zona. Tras poco más
de dos horas de tranquila subida, nos situaremos justo debajo de la morrena glaciar que cerraba en su día al circo en el que
se formo el lago. Desde esta laguna nos queda la parte más dura de la subida, pero ya lo suficientemente corta como
para que la visión de la cima nos empuje hacia arriba.
Desde la cumbre parte otra senda que se dirige directa a Asturias, siguiéndola nos encontraremos ya en la bajada con la braña de
Busmor, donde aparecen otras dos lagunas más. Desde ellas podremos descender ya a cruzar de nuevo la carretera que atraviesa el
alto de Cerredo a las brañas de Susañe, y bajar caminando de nuevo al pueblo de Valdeprao.
Todo este camino se puede hacer en una mañana tranquilamente, y las vistas valen el paseo.