A medio camino entre el valle del Sil y el valle de Peranzanes, un pequeño pueblo que conserva
un pasado señorial.
En la misma carretera que utilizamos para encontrarnos con Sorbeda, pero mas cercano a Fabero
se encuentra Argayo. A la entrada del pueblo ya encontramos una zona preparada para el descanso que podemos
utilizar como punto de salida para un paseo por un pueblo que se merece la visita tranquila. Con grandes casas de piedra y bonitos escudos en sus fachadas deja ver a lo lejos una pequeña iglesia desde la que se pueden
contemplar bonitos paisajes de piedra, robles y prados. Aunque se encuentra ya cercano al corte minero de Fabero,
en Argayo aun se supone una vida mas dedicada al campo y el ganado que a la actividad minera.

Ver la totalidad del pueblo no nos llevara mucho tiempo,
pero seguro que deja un bonito recuerdo en la retina.
Argayo es de los pueblos en los que aparece de más antiguo su nombre en los escritos y ya en el año 935 aparece en un escrito de
donación su nombre como tal.