el laberintoel laberinto  

    ocho  verano  tres

PORTADA :: EL HILO ::  EL LABERINTO

 

Todas la claves y el símbolo 

VersO
Las imprudencias se pagan
por José Angel Calatayud
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El caballero oscuro y 
la musa del Rocío
por Aarón David Cuevas
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Si fueras una vela
por César Muñoz
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Cuando la noche me revele su secreto canto 
por Antonio Rodríguez
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Rózame
por Milagros Román Maciá
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AH, EL CORAZÓN, PRECIPITADAMENTE ENVEJECIDO
por David Lago
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Ultimas Palabras
por
Alvaro Muñoz Robledano
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Confesión
por Juan Ángel Castaño
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Octubre del 56
por Jesús Urceloy
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La mariposa y el ombú

por Ernesto Diego Buezas de la Torre
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Dionysos
por Anibal Beça
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Despedida con árbol
por Bernardo Casado
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A Jorge Luis Borges
por Adrián García Basetti
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Papitas fritas
por Aarón David
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Joan Baez
por Rafael Moriel
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Tendré que escribir sobre el muro
por César Muñoz Gómez
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La ofrenda 
por Eduardo Protto
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Cuatro puertas
por Rafael Moriel Escudero
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Mi amigo Parkinson
por Armando Julio González Ríos
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El Quilombo de Palmares
por Ricardo A. Kleine Samson
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La grúa
por Manuela Maciá
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La escapada
por Milagros Román
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LIDIA FALCÓN
MIRAR ARDIENTE Y DESGARRADO

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EUGENIO COBO
EN UN RINCÓN OSCURECIDO

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AURELIANO CAÑADAS
MÁQUINA, EL HOMBRE MISMO
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MANUEL VILAS
EL CIELO
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ANDRÉS TRAPIELLO
LA BREVEDAD DE LOS DÍAS
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ARTURO LEDRADO
LIBRO DE INVENTARIO

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JOSE IGNACIO SERRA
EL LIBRO QUEMADO

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JESÚS URCELOY
LA PROFESIÓN DE JUDAS
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JOSÉ LUPIAÑEZ
LA VERDE SENDA
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JUAN ANGEL CASTAÑO
LAS MEJORES OBRAS DE LA LITERATURA ESPAÑOLA E HISPANOAMERICANA
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MILAGROS ROMÁN MACIÁ
LA PIEL DE AFRODITA
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ÁLVARO MUÑOZ ROBLEDANO
CUARTEL DE INVIERNO

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MANUELA MACIÁ
NOSTALGIA DE PARIS

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AN OBSERVATION ABOUT KING CRIMSON
EL CUELLO DEL REY EN EL FILO DEL HACHA

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DAVID TORRES
DONDE NO IRÁN LOS NAVEGANTES
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LIGAZÓN
Propuesta de montaje para la pieza de D. Ramón Mª del Valle-Inclán
Incluída en el "Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte"
JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ VILLANUEVA y ROSA FERNÁNDEZ CRUZ
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para ampliar
Fotografía de Belén San Emeterio Martín

m2gh34·inicio

Las imprudencias se pagan
por José Angel Calatayud

 

Voy a más de ciento
ochenta por
tu carretera comarcal - límite
máximo sesenta --, 
me he saltado dos señales
de stop, voy
ya por la tercera; me temo 
que me he cargado algo, no sé
si un perro o una liebre, cuando
una curva - tu cadera --, un bache 
--tu pecho --, un derrape
en círculo en tu vientre...
Y es que no me importa
estrellarme de pleno en tu regazo,
pasar la vida entera
tetraplégico en la silla
sin ruedas de tu piel, sufrir
un coma irreversible entre tus sueños, 
ni me importa si al desvío
siguiente un adiós
sin más explicación me pincha
la rueda delantera
y el golpe me despide
al olvido del arcén, 
ni me importa no tener
el airbag de una palabra como "amor";
no me importa pagar
cara la imprudencia de quererte, 
pero ahora, por favor,
acelera y que espere
un poco más el accidente.

 

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m2gh34·fin

 

w1qw61·inicio

El caballero oscuro y 
la musa del Rocío

por Aarón David Cuevas

 

Matiz en la musa de este día
el claro oscuro en tibieza desciende,
el tormento establecido se disipa
en un nubarrón fúnebre.

Eres la musa de los 20 tiempos
de mi vida, claro sabor de gozar
el dolor y el amor.

!Oh¡, materias creadas por una pena
hecha por dulce amargo de un
clarividente vivo y un
mártir oscuro.

Palabras dichas en el recinto
de mi vaso escogido.

!Oh¡, princesa del oscuro juego 
de la caída de la luna
y la llama de un sol apagado.

Portentos y dichas en los pasos
de una caminata marcada.

El caminante sabe que crearas los
viajes y las vidas del futuro.

Gozas al dominar al ser, que es guardado
en la caja de amatista y en el
corredor de los puentes de cristal,
pero fuiste escogida desde antes
por el llamado del llorar del lobo diurno,
para liberarlo de su llanto escondido.

Eróticas al hombre que juega
en las capas de la piel,
pero el te niega el elixir del sabor carnal
de los besos sin retorno,.
Juegas con la fiebre que en témpano el se convirtió
y la disipas con el calor
de tus ojos oscuros 
que fulminas en el
laberinto de infantes.

Pieles unidas en choque de cometas
que en estrellas se convierten,
pero sin fundirce en un todo completo.

La mente del poeta 
en choque de blancos se alimenta
y pierde el clamor del chiste eterno.

La marcha...sigue
la marcha...sigue.

Y el riachuelo de la vida fluye
y el bello cuervo en plata su plumaje 
se convierte.

Legar el erógeno del amor
de los hijos de carne,
en orgasmos de espíritus vivos.

Ostentación de la mirada 
que en ti se contempla
por probar mi dolor y mi dulzura,
pero solo te queda cuidar el camino
de este que en un calvario su vida se a marcado.

Los faunos que en mi mente viven
deceso piden,
pero los barrotes de Idalia los
detienen por respeto.

El caballero de la rosa
del beso eterno en ti se inclina
en una reverencia elegante.

El caballero sube a su corcel 
de fuego en mirada de serpiente
y en un recuerdo contempla 
que su caminata seguirá.

Pero en el transcurso de su viaje
compartirá su árbol de vida perpetua,
en un viaje entre las miradas de Adán y Eva
y su miembro de poder viril
que guarda recelosamente
para crear vida después de la muerte.

El llamado de Céfiro se evapora
en mi manto de polvo.

El lugar de descanso, Elíseo
donde mi alma sera guardada 
en su descanso eterno.

Y tú en tus cabellos un vuelo
majestuoso a la vida consagrada.

Tu claustro de latidos guardara mi forma
y mi dicha y el amor que se abrió en mí
y recordaras mi alma que se abrió para vivir 
cada día mas y mas.

El día eterno y sublime consistirá en los
recuerdos de Cronos y Venus y Cupido.

Sonreirás al pensar en ello
no olvidaras el segundo caballero de armadura 
oscura...
Ni a tú primer caballero de fuego carnal...
Ni a tú soñador viajero.

Pero siempre en tú mausoleo
de cristal una cripta de amor
que habrá quedado en el segundo
caballero de armadura oscura 
que resulto que guardaba una luz
brillante que tenía en tesoro escondido
en su alma atormentada
y te amo y te ama a un cuando el deseo
nunca volver a amar.

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w1qw61·fin

 

o6yh78·inicio

Si fueras una vela
por César Muñoz

 

Mi cuerpo se enciende,
- cuando toco el tuyo -
cuando,
muerdes mi cuello, ó si besas mi boca...
Mis labios te miran, mis ojos te tocan, 
mis manos sobre tu espalda bailan,
bajo tu vientre, entre tu cabello,
andan,
el sudor me adhiere a tu cuerpo ,
tus uñas perforan canales
sobre mi pecho,
el aire es tan caliente que sofoca,
todo pasa... mientras mi mente, 
imagina sólo una cosa...

Convertir a tu alma en fina cera,
y derretir tu cuerpo 
cómo si fuera una vela.

Tu cuerpo evapora lagrimas calientes,
que derriten y humedecen mis manos,
mis piernas,
entre tus piernas,
y mi lengua platica con tus brazos... 

- la sábana se hizo transparente -

El frío tuvo miedo de andar por aquí,
él, está ausente...
Tu fuego en mis manos, 
quema a mordidas mi cuerpo,
la ventana está abierta,
y se escapa un instante
del tiempo...
todo pasa... mientras mi mente, 
imagina sólo una cosa...

Convertir a tu alma en fina cera,
y derretir tu cuerpo,
cómo si fuera una vela.

(Extracto del libro: El Amor también es curvo)

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o6yh78·fin

 

d1cg90·inicio

Cuando la noche me revele su secreto canto 
por Antonio Rodríguez

 

Cuando la noche me revele su secreto canto,
mientras un mar azote la orilla sin cesar,
cuando un delfín sobrepase el sol al volar,
cuando la luz expulse sus sombras de espanto.

Si la noche me duerme y arrulla despacio,
si el mar me acaricia y mi mal arrastra,
si el delfín me roza y mi piel encanta,
si la luz me atraviesa, eso no basta.

 

Necesito tu noche para dormir eterno
y tu mar que es dulce en el fondo,
eres el delfín cuando yo estoy enfermo.

Eres la luz que oscurece mis secretos,
yo sin ti soy átomo que en el espacio rondo,
no soy sino agua de fuego repleto.

 

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d1cg90·fin

 

d1cg91·inicio

Rózame
por Milagros Román Maciá

 

Rózame el eterno perfil
de esa mirada que compone el firmamneto
porque hoy me pierdo
entre el deseo exiguo y generoso de un límite ciego.
Rózame por la faz más bella del Universo,
pegada al movimiento que El ordena
y dando mi sentido a la razón.
Huiré para siempre
a los albores de un sueño
limitador de imágenes rugientes en mi interior,
y acicalando de yeso,
hasta el últimosuspiro.
RÓZAME Y HUYE...

De libro (La piel de Afrodita)

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d1cg91·fin

 

i2vb39·inicio

AH, EL CORAZÓN, PRECIPITADAMENTE ENVEJECIDO
por
David Lago

         

AH, EL CORAZÓN, PRECIPITADAMENTE ENVEJECIDO...
En liebre y lebrel se dividen sus más bellos deseos.
Uno es real, el otro es el juego.
Corre, caza, huye...

y tropieza.
El cazador es otro, más temible y poderoso,
pero para frustrar su vigilia
arriesga su cuerpo sobre el falso enramado de una trampa.
Corre, caza, huye...
y tropieza.
Por ser libre ha de ser lebrel
y fingir que la sangre manche su lana;
por ser lebrel es primero liebre
y ha de encubrir sus huellas
como las muchachas solteras en edad madura
reservaban antes los secretos vergonzosos.
Corre, caza, huye...
y tropieza.
Pero aún subsiste (ciertamente asustado y tembloroso).
Mientras, el mismo tiempo que le obliga a mudar sus ropas
se deshace en iguales adversarios, precisándose a sí mismo a pasar súbitamente
y perserse para siempre, como el paisaje,
recuperable sólo en la memoria que va quedando atrás
y, al doblar algún recodo del camino,
se funde en la oscura carrocería del vehículo.

Extraído del libro "Lobos (Transformaciones)"

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i2vb39·fin

 

i2vb40·inicio

para ampliar
Fotografía de Belén San Emeterio Martín

Ultimas Palabras
por
Alvaro Muñoz Robledano

 

Me dan miedo las últimas palabras,
sobre todo las mías,
los despachos vacíos y los perros,
la piel de las muñecas a la hora
de la comida, sus ojos de plástico
si llegasen a caer en mi cuchara,
y pienso que se burla quien dibuja
en su cuaderno un rostro hecho de mapas.
Todo esto es cierto o puede que no lo sea,
como puede no serlo un personaje
al que llamasen Álvaro Muñoz,
oculto tras dos poemas, unos cuantos errores
y cierta desmemoria por lenguaje,
paseando con mi nombre y con mi rostro
mientras yo cuento sus extravagancias,
tan pobres, a los dos o tres que fingen
escucharme, pensando ellos en tigres
y taumaturgias que no alcanzo,
y yo en las pocas líneas
que son esta ciutad, no un laberinto.

Extraído de su libro "Cuartel de Invierno"

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i2vb40·fin

 

i2vb41·inicio

Confesión
por
Juan Ángel Castaño

 

Recordarás aquella tarde en el puerto:
el crepúsculo, el mar, las barcas,
un paisaje tan increíble que empecé
a hablarte del Adagio de la Séptima de Bruckner
hasta que me cortaste diiendo
que hablar de música no tiene sentido
-y tenías razón- entonces empecé a silbarlo
hasta que, por elplacer de llevarme la contraria,
dijiste que preferías a Mahler.

Hablamos de muchas cosas aquella tarde
en el puerto ¿te acuerdas?
Ahora que estás tan lejos
y ya nada será como antes,
déjame que te diga
que mi sinfornista favorito -después de Beethoven-
no es Bruckner, sino Sibelius.

 Extraído del libro "Mi amiga la música"

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i2vb41·fin

 

i2vb42·inicio

Octubre del 56
por
Jesús Urceloy

 

Quisiera recordar la tarde última
en que Jesús Carrión junto a su perro
y la antigua escopeta, que le hizo vivir
la guerra y que engañado
decía no mató hombre, que a menudo
tiró al azar ¡Dios quiera un sólo herido!,
salieron hacia el campo, con las luces
lejanas y el dolor insoportable
de la vida acabándose, y un breve
cigarrillo liado aún con destreza,
y la barba amañada y tan vestido,
el sombrero a los ojos y en la estancia
dos mujeres que amó y en él vivían: 
¿Qué quieres hoy de cena? -Me es igual, 
haced vosotras. -Hasta luego. -Adiós.

Pero no puedo. Ni el disparo puedo
imaginar, ni el perro silencioso, 
ni sus mujeres en la cama alzándose: 
sólo la carta que una vez leí 
hacia el setenta y siete y he perdido: 
«Mañana, ya sabéis, comenzaría
la cura. Lo hago por no molestar.»

 

Extraído del libro "La profesión de Judas"

 

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i2vb42·fin

 

m2gh34·inicio

la mariposa y el ombú
por Ernesto Diego Buezas de la Torres

 

En un bosque de los tantos,
debajo de ingente azul,
con su tronco embelesado,
se anquilosaba un ombú.

Un ombú que perpetuaba,
indefinida, su espera,
con un ancla de raíces
lanzada sobre la tierra.

Un ombú que prolongaba
sus enramados caminos,
para que el ave asentase
la vivienda de sus nidos.

Un ombú cuya nostalgia
se remontaba a la ausente
condición, liviana y libre,
de ser pequeña simiente.

Pues sabiendo que, del suelo,
era enclavado cautivo,
nunca mostraba, aunque enorme,
contento por verse vivo.

Nunca mostraba contento,
si bosque ni monte vario
conocía por sufrir
condena de sedentario.

Mas pasó una mariposa
ingenua, por ser menor
su vivencia entre los bosques,
e inquieta se le acercó.

Y sin saber de la pena
que al árbol amedrentaba,
irreverente y curiosa
le preguntó con sus alas:

"¿Me dirás, ombú, por qué
la natura es tan injusta,
que me hizo frágil a mí
y a ti una planta robusta?

¿Me dirás, ombú, por Dios,
pues juro que no lo entiendo,
por qué fugaz me hizo a mí,
mientras a ti sempiterno?

¿Por qué, pródiga, te dio
natura a ti tantas ramas
con hojas, mientras a mí
tan sólo débiles alas?

¡Qué injusta que fue natura
conmigo, puesto que tú
cuentas con tantas ventajas
por ser un árbol, ombú!

¡Qué bellaca fue natura,
qué inicua, mala e injusta,
que me hizo frágil a mí
y a ti una planta robusta!"

Mas el ombú plañidero,
con su savia de tristeza,
le respondió con sollozos
de brisa entre la maleza:

"Yo prolongo mi enramada
cual un frondoso camino,
para que puedan posarse
los pájaros con sus nidos.

Testigo soy de las crías
que raudas al cielo huyen,
mientras a mí, una parcela
diminuta me recluye.

Y siendo enorme, no muestro
contento por verme vivo:
Obsérvame, de este suelo,
soy enclavado cautivo.

Obsérvame, que yo nunca,
ni bosque ni monte vario
conoceré, si condena
sufro de ser sedentario.

Ve tú, mariposa blanca,
que tienes vida de un día,
a conocer lo que yo
no pude en mi larga vida.

No te quejes, pues natura
me dio a mí en eternidad,
lo que a ti, con ambas alas,
te dio en posibilidad.

Que si me dio a mí, natura,
dureza sobre este suelo,
a ti la fragilidad
te dio, mas en amplio cielo.

¡Ve tú, dulce mariposa,
que tienes vida de un día,
a ver lo que yo, en un siglo,
no pude ver todavía!"

Extraído del libro "Diálogos legendarios"

Reseña biográfica del autor: Ernesto Diego Buezas de la Torre nació en Buenos Aires, Argentina, el 31 de octubre de 1970. Cursó la licenciatura en Ciencia Política en la U.B.A, y actualmente se desempeña como profesor de dicha institución y docente de portugués. Publicó "Coro de Alimañas" (Editorial Corregidor, 1998), "Eclipses" (Edición del autor, 1999), ''Antimotivos" (Editorial JazzBird, 2000, en formato digital), Diálogos Legendarios" (Faro Editorial, 2000) y una plaqueta titulada "Sonetos Díscolos" (Editorial Nueva Generación, 1999). Obtuvo diversas distinciones en certámenes poéticos y asistió a varios talleres de poesía. Frecuenta al presente una serie de ciclos literarios. Participó en la antología de la "Casa de la Poesía" (Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad) y su obra fue difundida a través de medios radiales y televisivos, como así también en las revistas literarias "Papirolas", "La Guacha", "Imágenes e Ideas", "Nueva Avenida", "Zona Común", "La Voz del Bajo", "Vientos de Tinta y "Alas del Alma".
Página poética del autor: www.poemarios.com.ar

 

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m2gh34·fin

 

m2gh35·inicio

Dionysos
por Anibal Beça

 

Ungido para o fado e nova festa
meu carnaval profano já celebra
as quarentenas dívidas da carne
na cela de costelas das mulheres.

Como devasso réu, confesso fauno
no vinho das delícias me declaro
sem culpa e sem pecado original
pois nessa pena sou igual a tantos.

Já disse certa vez em cantoria:
De nada me arrependo e reconfirmo
agora que o meu tempo é só de gozo.

A vida que me dou não dá guarida
nem guarda desalentos de tristeza
somente na alegria é que me morro.

 

Traducción de Juan Calzadilla

 

Ungido para el fado y nueva fiesta
mi carnaval profano ya celebra
las cuarentenas deudas de la carne
en celda de costillas de mujeres.

Soy disoluto reo, confeso fauno
en el vino bacante me declaro
sin culpa y sin pecado original
pues soy igual en esa pena a tantos.

Ya cierta vez lo dije entre parrandas:
de nada me arrepiento y lo confirmo
mi tiempo ahora sólo al gozo entrego.

La vida que me doy no me da tregua
ni abriga desalientos de tristeza
es sólo en la alegría que yo muero

 

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m2gh35·fin

 

m2gh36·inicio

Despedida con árbol
por Bernardo Casado

  

Adiós del ojo que ha parpadeado
donde estos árboles

movimiento sencillo,
por favor de su círculo
que se sabe en último día,
último momento
de ramas experiencia alta.
Estos tres árboles cuyo nombre propio.
Aquí ha transcurrido tiempo
de hojas,
fracciones verdes de hora,
minuto añadió minuto alarde
de beso
y fotografía vertical.
Hay adiós inmanejable,
dicción de estar lejos,
mediciones de ya no vernos
contadlas:
una distancia larga,
un irme por donde la casa alta,
madrugada última vez.
Hagamos ocasión de despedida.
Cuadrícula de pañuelos,
ministerio de manos,
movimiento de ramas,
como en un andén de mil que se van.

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m2gh36·fin

 

m2gh37·inicio

a Jorge Luis Borges
por Adrián García Basetti

 

a Jorge Luis Borges
en incierta ocasión un hombre
que se burló del olvido
me dijo
borges fue ciego toda su vida
o al menos conjeturó que sucedería
por eso
nombró al mundo brújula
de infinita algarabía en su tristeza
presumió las sombras y
los artificios de reinos inusitados
espadas remotas y rosas ardientes
que no cantó /las soñó demasiado
inmarcesibles/
y laberintos sin límites
de su mirada de nunca de sus ojos de siempre
y espejos que alguna vez guardarían
el eco de su rostro
el reflejo de sus antiguos temores
donde alguien habría de buscarlo
para sólo encontrar olvido (todos lo saben
los espejos ya carecen de memoria)
y los dones los enigmas el tigre y los instantes
que le nombran
yo prefiero otorgarle a mi decir
que ver es atributo de la esencia
aunque borges
la eternidad y el fervor de los sentidos
no me otorguen la certeza

Breve reseña:
Nació en Bolívar el 25 de mayo de 1960.
En 1995 publicó su libro "Poemas". Ediciones del Autor, Bolívar.
En 1999 integró "Poesía en Marcha", Antología de Poetas de la Provincia de Buenos Aires. Certamen organizado por la Subsecretaría de Cultura de la Provincia.
El 21 de enero de 2000 presentó su segundo libro de poemas, "Tríada"; escrito conjuntamente con José Luis Alonso.

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m2gh37·fin

 

m2gh38·inicio

Papitas fritas
por Aarón David

 

Papitas fritas

Némesis anquilosantes
minutos inertes

En ímpetus perdidos,
las palabras carcomidas
sin panes alegres

Manchados en olvidos
de los hombres pensantes

Pierden los panes de sus
modismos benditos

Poetas sin palabras
parecidos a papitas fritas
chatarras, chatarras

Comidas en retretes usados
y así quedaran las ideas
en némesis anquilosantes

En sal de papas fritas

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m2gh38·fin

 

m2gh39·inicio

Joan Baez
por Rafael Moriel

 

Estoy escuchando tus canciones hace ya unas horas:
"¡Brindemos por la chusma!"... "¡Alza tu copa por la clase
         trabajadora!"...
y esas cosas.
Qué bonito.
Místico.
Hippie.
Soñador.
Idealista,
eso es todo.

Creo que no debemos pasar
toda nuestra vida escuchando bonitas
frases así,
acerca de la igualdad que no llegará, tanto sueño soñado por 
        músicos y poetas.
¡Basta! Todos bien sabemos lo que ocurre,
sólo debemos poner manos a la obra: REPARTIR.

Joan Baez, creo que soñaré un rato más
con tus canciones.
Joan Baez, creo que me compraré todos tus discos.
Joan Baez, quiero que lo místico me salga por las orejas muy de
        mañana
escuchando tus discos hippies de las rebajas del Corte Inglés.

Joan Baez: quiero tocar la guitarra contigo y dejar
de trabajar. Creo que yo también me dedicaría a las causas justas.
        Sería bonito...

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m2gh39·fin

 

m2gh40·inicio

Tendré que escribir sobre el muro
por César Muñoz Gómez

 

Tendré que escribir sobre el muro,
y esconderé ahí todo mi dolor,
- le diré adiós al cielo azul -
porque ahora sólo viviré en la noche,
- señor ayúdeme a columpiarme -
porque yo no tengo padre,
hoy tendré que dormir en las bancas,
- cúbreme luz de estrella que estoy solo -
en este árido parque sin sábanas blancas.
Adiós cielo azul, adiós a todos mis sueños.
- Dime halcón dorado -
porque no me llevas volando a el otro lado,
saca mi alma de este infierno,
que me siento como un mísero gusano,
el gusano que siente, el gusano que habla,
y que camina como humano.
Adiós cielo azul, - salúdame a mi madre -
adiós, ya no puedo hablar más contigo,
que cuando floto siento miedo al mirarte.
Dicen que ya soy un hombre,
pero sin mis padres seré siempre un niño,
- padre ven a columpiarme -
madre, ¿porque me abandonaste?
Hoy ha sido un día muy duro,
como el pan que hoy me regalaste,
- llévate los gritos de mi alma -
porque ponen nerviosas a mis ratas.
Cuando sea mañana, voy a tener un arma,
y cabaré muchas tumbas en el muro,
- será como mi pluma -
con la que escribiré mil hazañas,
- seré mis dios -
el dios que cuidará de mis ratas.
Adiós cielo azul, adiós, adiós,
- yo no puede ser como tú -
tu tienes padres, y yo lucho para comer,
para no parecer perro, para no ser tu hijo.
Tendré que escribir sobre el muro,
una oración que no conozco,
- hay gente que dice que existe dios -
pero hasta hoy, yo no lo conozco.

Adiós cielo azul, - salúdame a mi madre -
Adiós cielo azul, - padre, ven a columpiarme -

 

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m2gh40·fin

 

 

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