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Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Esta muerte que nos acompaña de la mañana a la noche, insomne, sorda, como un viejo remordimiento o un vicio absurdo. Tus ojos serán una vana palabra, un grito acallado, un silencio. Así los ves cada mañana cuando te inclinas a solas ante el espejo. ¡Oh querida esperanza, |
ese día también nosotros sabremos que eres la vida y la nada! La muerte tiene una mirada para todos. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Será como dejar un vicio, como ver surgir del espejo un rostro muerto, como escuchar unos labios cerrados. Bajaremos mudos por el torbellino CESARE PAVESE |