
Cordófono de tecla, variante menor del clave.
La procedencia de su nombre se debe al diminutivo latino spina, " espina", "púa", ya que hace referencia al sistema de pulsación de sus cuerdas.
Algunos atribuyeron la paternidad del instrumento al constructor y músico veneciano Giovanni Spinetti (nacido en la segunda mitad del siglo XV), de ahí su nombre; pero esta última hipótesis carece de fundamento ya que se tienen noticias anteriores de la espineta, como la fabricada en 1490 por Pasi de Modena. El primer instrumento firmado por Spinetti data de 1503. Fue costumbre entre los constructores de instrumentos de finales del XV, y sobre todo a partir de XVI, bautizar al instrumento con el nombre del fabricante.
La espineta contaba comúnmente con un solo registro de ocho pies y su forma habitual era poligonal. Las cuerdas se montaban perpendiculares al teclado - poseía uno solo -, que no sobrepasaba las cuatro octavas y media.
La espineta resultó ideal para el acompañamiento del canto y de instrumentos melódicos; de hecho no contó con un repertorio propio sino que se nutrió prácticamente de transcripciones de todo tipo de obras.

Cordófono punteado, provisto con resonador con espalda abombada y mango cuyas cuerdas están colocadas paralelamente a la tapa armónica.
El origen del laúd parece remontarse al II milenio anterior a nuestra era, dentro de las civilizaciones sumerias. Allí debió nacer una especie de laúd de corto mango y recia caja que de Babilonia itineró hacia territorios asirios. Desde entonces estará siempre visible en la historia.
El Laúd se había incorporado al instrumentario cristiano durante el siglo XIII, y dos centurias más tarde comenzó a recoger los rasgos del instrumento clásico europeo, es decir, abandonó su robustez y aumentó la longitud del mástil, almendrándose el perfil de su caja, con varilla cordal y roseta y clavijero en ángulo recto. Las cuerdas con órdenes dobles y la prima sencilla.

Cordófono de arco, surgido durante la primera mitad del siglo XVI, provisto de cuatro cuerdas, cuyo nombre refiere específicamente el miembro soprano de la familia de los violines.
Se trata de una evolución de la viola de brazo o vihuela bastarda renacentista, que presentaba rasgos propios: tabla armónica y espalda abombada, hombros altos y oídos en forma de f. Mango delgado y redondeado, sin trastes y menos plano que el de las violas. Las cuerdas están afinadas por quintas.
Pese a lo que se pueda suponer, su primera mención no es italiana, sino de un documento del compositor Philibert Jambe de Fer(1520-1566) en 1556, aunque iconográficamente se puede ver desde 1505.
El advenimiento del arte monódico a finales de siglo XVI, favoreció la implantación de un instrumento como el violín, dotado de una extraordinaria capacidad melódica que lo hacía ideal para las exigencias expresivas de los solos. Al igual que otros instrumentos, los violines intervinieron inicialmente doblando las voces, pero muy pronto (en el barroco) surgieron virtuosos casi siempre compositores, que dieron al violín una importantísima literatura.
Luis de Góngora (15611627) ya dijo sobre el violín :
Lo artificioso que admira,
Y lo dulce que consuela,
No es que aquel violín que vuela
Ni desotra inquieta lira;
Otro instrumento es quien tira
De los sentimientos mejores:
No son todos ruiseñores.

Cordófono de arco, provisto de trastes, en uso en Europa desde finales del siglo XV hasta las postrimerías del XVIII.
Su nombre italiano, (da gamba = de pierna) que supone una oposición al de viola da braccio (viola de brazo), ha prevalecido sobre otras denominaciones autóctonas, como los apelativos en castellano de vihuela de arco, vihuela de pierna y violón.
La viola de gamba prototípica tiene unos rasgos bien definidos: espalda plana con un declive a talud hacia el mango, hombros caídos, tabla armónica ligeramente abovedada, mástil recto y no angulado. Cuerdas de tripa en número de seis que discurren sobre un diapasón escasamente convexo. El clavijero rematado con una cabeza tallada, aunque había ejemplares de voluta, que era propia de los violines. La encordatura de las cuerdas es de cuartas con una tercera. Los trastes, siete u ocho, están hechos de tripa y se pueden mover.
En el renacimiento había tres modelos principalmente, de distinto tamaño, los cuales atendían a las tesituras humanas; éstos fueron el bajo, el tenor y el soprano.

Aerófono curvo de madera envuelto en cuero negro, con siete agujeros y boquilla.
Se constituía de una pieza de madera que se curvaba con ayuda del calor, dividida longitudinalmente en dos mitades. Su cuerpo debía formar una sección exagonal, de perfil cónico y sin pabellón. Llevado a cabo el vaciado, se procedía al ensamblamiento. Para una conjunción mejor de las piezas se recubría con cuero negro haciendo presión.
La corneta ostentó un lugar privilegiado dentro de los aerófonos, dada su versatilidad y espléndido sonido. Muchas veces la corneta era sustituta del violín y viceversa en las obras de cámara. Se tocó tanto en las capillas reales como en las catedrales, tanto en música religiosa como en música de danza.
Mersenne (Harmonie universelle, París 1636) dice que el sonido de las cornetas "es semejante al brillo de un rayo de sol que aparece a través de las sombras, cuando se oye mezclado a las voces en las iglesias, catedrales o en las capillas"

Aerófono construido de madera y en este caso de una sola pieza.
Provisto de seis orificios para su digitación; su embocadura se encuentra situada en un extremo en la línea o plano de éstos. El nombre que recibe hace referencia a la posición del tañido respecto del cuerpo.
La rápida aceptación de esta flauta durante el renacimiento fue muy significativa pese a que era menos apreciada que la más perfecta flauta de pico, emisora de un sonido de mayor nitidez, de una afinación más exacta. Sin embargo el modelo oblicuo, que no acabará imponiéndose hasta la segunda mitad del siglo XVIII, presenta unas ventajas que los músicos renacentistas y sobre todo los barrocos, indudablemente adivinaron.
Una de ellas consiste en la participación directa de los labios en la formación del sonido, repercutiendo en que el soplo puede modificar el sonido con gran sutileza, gracias a la tensión y posición de los labios y el ángulo de incidencia. En consecuencia posibilitará la mejor matización del color sonoro, la afinación y la dinámica, mucho más limitada en la flauta de pico.
La flauta travesera renacentista constituida por un solo bloque y seis agujeros, siendo su sección totalmente cilíndrica tenía su embocadura redonda y bastante pequeña.
La mayoría de la iconografía del siglo XVI presenta a la flauta travesera en manos femeninas.

Aerófono constituido por cuerpo cilíndico de madera, dotado de varios orificios superiores y uno inferior para su digitación, con un bisel en su extremo donde se produce el sonido.
Al igual que con el resto de instrumentos del renacimiento, la flauta de pico consta de una familia de ejemplares que van desde la contrabajo (195 cm) a la sopranino (14 cm). Los modelos más graves (bajo y contrabajo) poseían un tudel para facilitar se tañido.
La progresiva ampliación de miembros de las familias renacentistas fue muy habitual durante los siglos XVI y XVII, pero resulta especialmente significativo el caso de las flautas de pico, así en algunos tratados de instrumentos se registran hasta ocho representantes de flautas según su tesitura.
El material con que se construían abarcaba gran cantidad de maderas y a veces el marfil y el hueso.