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El
origen de las sociedades
gastronómicas hay que buscarlo en Gipuzkoa, a mediados del siglo
pasado,
y más concretamente en su capital Donostia-San Sebastian.
El surgimiento de este tipo
de asociaciones hay que ponerlo en relación con un declive de las
sidrerías como lugar de reunión y esparcimiento y con el trasvase
de población del campo a la ciudad.
En efecto, en esta
época se produce la industrialización de la capital de Gipuzkoa,
atrayendo gran cantidad de trabajadores procedentes del medio rural. En
las
zonas agrícolas y rurales, era en las sidrerías donde se
reunía la gente para intercambiar opiniones y novedades y disfrutar los
placeres de la mesa. Ante la falta de establecimientos de este tipo en
Donostia, surgen las primeras sociedades gastronómicas, en un principio
"...como lugar de distracción y recreo para sus afiliados, pero
pronto se abrieron, saliendo del interior de sus domicilios y
participando en
la organización de múltiples festejos [que] como hoy en
día, aportaban su característico ambiente y buen humor a la
capital donostirarra" (Antón, 1994).
La primera sociedad
donostiarra fue "La Fraternal", fundada en 1843. A partir de esta
fecha, fueron popularizándose este tipo de sociedad en la capital
donostiarra, y, ya en el siglo XX, extendiéndose por las provincias
limítrofes de Álava, Bizkaia y Navarra. Actualmente el
fenómeno de las sociedades gastronómicas se ha extendido fuera
del ámbito vasco, y las podemos encontrar en Madrid o en cualquier otro
punto de España, e incluso en países como Argentina o Uruguay,
que cuentan con una importante colonia vasca.
Entre estas sociedades que
surgen tomando como modelo las de Gipuzkoa, nos centraremos en las
sociedades
gastronómicas alavesas, y en especial en las de Vitoria-Gasteiz.
Las sociedades
gastronómicas alavesas son un fenómeno reciente, comparado con su
amplia trayectoria en Gipuzkoa.
Surgen a imitación del
modelo existente en Gipuzkoa, e incluso se mantiene que "En algunos
casos,
las primeras sociedases alavesas fueron creadas por empleados y
trabajadores de
empresas guipuzcoanas en expansión instaladas en la Llanada Alavesa
ante
la saturación industrial de zonas como la de Eibar" (Antón,
1991).
La primera sociedad
gastronómica alavesa de la que tenemos noticia es "La
Concordia", conocida popularmente como "La Globa", que se fundo
en 1934. Esta sociedad todavía pervive, y además conserva su
local original en la calle Francia.
En 1935 se constituyó
"El Rincón Amado", que no ha perdurado hasta nuestros
días.
En 1941 se funda
"Zaldibartxo", que además de aguantar hasta hoy en activo, es
una de las más conocidas.
En 1948 se fundó otra
de las sociedades más populares y activas: "Olarizu".
En los años cincuenta
se fundan otras tres sociedades: "San Juan (La Globa)" en Salvatierra
(1953) y "Zaldiaran" (1953) y "Los Álava" (1957) en
Vitoria-Gasteiz.
En los años sesenta,
tenemos noticia de la fundación de otras seis sociedades:
"Izarra" (1961) y "Leixar Ondo" (1969) en el Valle de
Aramaiona; "La Llodiana" (1961) en Llodio y
"Abendaño" (1969) y "Las Pampas" (1969) en
Vitoria-Gasteiz.
Es, sin duda, en los
años setenta cuando se produce el estallido de fundaciones de
sociedades
en Álava. Más de cincuenta sociedades surgen en esta
década. Entre otras se produce la primera fundación de
"Zapardiel", nuestra sociedad.
A pesar de que originalmente
se inspiran en las sociedades gastronómicas de Gipuzkoa, las sociedades
alavesas tienen algunas características propias, como su relación
con las cuadrillas de blusas. No obstante, sus características son
similares, en mayor o menor medida a las de sociedades gastronómicas de
otros lugares.
El txoko o local social
constituye el nucleo en torno al cual se estructura la sociedad. En él,
nunca puede faltar una cocina bien dotada, un comedor o sala de reunión
y, si el local lo permite, almacen y bodega.
Generalmente, aunque los
socios llevan los productos que van a cocinar, en el txoko siempre
existe una
reserva de productos básicos, como conservas, patatas, huevos,
cebollas,
etc. y por supuesto vino.
Las sociedades
gastronómicas se gobiernan por sus estatutos y su reglamento de
régimen interno. Las decisiones se toman en una asamblea general, que
siendo ordinaria se suele reunir una vez al año, además de las
convocatorias extraordinarias que se hagan por cualquier motivo.
El organo ejecutivo es la
junta directiva, compuesta por cinco o más miembros, que ocupan los
cargos de presidente, tesorero, secretario, etc. La junta directiva se
elige
por votación en la asamblea general, y se renueva con la periodicidad
establecida en los estatutos.
Para las necesidades del
día a día de la sociedad, existe la figura del
"semanero", que es un socio que se encarga del funcionamiento
cotidiano de la sociedad, en tareas como resolver los pequeños
problemas
que surgen, llamar a los proveedores, si hace falta algún producto, y
organizar y cocinar la cena semanal que se conoce como "cena del
semanero" o "cena del socio", a la que acuden solamente los
socios. El turno de "semanero" recae de forma rotativa entre todos
los miembros de la sociedad.
La sociedad, o más
propiamente, el local o txoko, generalmente está siempre a
disposición de sus socios, que pueden acudir acompañados de quien
gusten (salvo las excepciones que veremos en el capítulo de las
mujeres). Cuando un socio tiene previsto hacer uso de las
instalaciones,
reservará sitio indicando el número de comensales. Algunos
días se reservan exclusivamente a los socios, como puede ser el de la
asamblea general, la cena del "semanero", o alguna otra fecha de
especial significación para la sociedad y que reuna a los socios.
Las sociedades se mantienen
por medio de las cuotas de sus socios y, generalmente, de los recargos
que se
ponen a los productos existentes en la sociedad, uso de manteles y
cubiertos,
etc.
El tema de las mujeres en las
sociedades gastronómicas merece un apartado especial, porque ha sido un
aspecto peculiar, y muchas veces la gente sólo conoce de las sociedades
gastronómicas su inaccesibilidad para las personas de sexo femenino.
En las sociedades
gastronómicas, hasta los años setenta u ochenta, las mujeres
tenían prohibida la entrada, salvo en algún día especial
en las sociedades más liberales. Esta costumbre o uso, se ha explicado
de varias maneras. La explicación más lógica de esta
misógina regla se puede encontrar atendiendo al origen de las
sociedades, herederas de las sidrerías como local de reunión. En
su origen las sociedades serían un espejo de la sociedad de la
época, en la cual, a la mujer le estaba vedado el acceso a lugares
públicos. Las sociedades reflejarían las costumbres de la
época que las vio nacer, y, por "seguir la tradición"
de una forma, a mi juicio, equivocada, ha perdurado esta norma, más o
menos mitigada, hasta nuestros días. A partir de los años setenta
y ochenta, cuando las mujeres podían acudir con libertad a lugares y
espectaculos públicos, es cuando parece que se relaja esta norma y se
aprecia la presencia de mujeres en sociedades gastronómicas, aunque sea
como invitadas.
Otras teorías apuntan
a considerar las sociedades gastronómicas como un reducto masculino
ante
la preponderancia femenina en el ámbito del hogar, inspirándose
en las cofradías gastronómicas francesas, y siguiendo una
línea de sociedades masculinas, que la etnología ha documentado
en pueblos y sociedades matriarcales.
De cualquier forma, hoy en
día, esta norma se va relajando, y hay un buen número de
sociedades que tienen a mujeres entre sus miembros, y entre las que son
exclusivamente masculinas, cada vez es más raro que prohiban la entrada
a mujeres, e incluso que les nieguen el acceso a la cocina.
La tamborrada vitoriana,
inspirada en la donostiarra, surgió de una idea de la sociedad
"Ametza", y se celebra todos los años el 27 de abril, vispera
de San Prudencio, desde 1975.
Es característico de
la Tamborrada el desfile de los miembros de las sociedades con sus
trajes de
cocinero. Esta es la actividad más conocida de las sociedades
gastronómicas, puesto que miles de vitorianos los ven desfilar por sus
calles.
Una característica
distintiva de las sociedades gastronómicas vitorianas es su
relación con las cuadrillas de blusas que animan las fiestas de la
Virgen Blanca, en agosto. Esta relación se da por un doble proceso: hay
algunas sociedades cuyos miembros deciden salir juntos en la misma
cuadrilla de
blusas, y por otro lado una cuadrilla de blusas decide fundar una
sociedad. Por
cualquiera de los dos caminos, se puede detectar una correspondencia
entre los
miembros de determinadas sociedades y una cuadrilla de blusas concreta.
La popularización de
la gastronomía, y el caracter competitivo y apostador de los vascos ha
dado origen a todo tipo de concursos, en los cuales participan, y
muchas veces
organizan, las sociedades gastronómicas.
Entre estos concursos,
destacaríamos el de cocina que se celebra en las fiestas de San
Prudencio desde 1965 y el Concurso de Sociedades Gastronómicas, que
tuvo
su primera edición en 1997. También en las fiestas de San
Prudencio se celebra el concursos de cata de vino, desde 1969.
También participan las
sociedades gastronómicas en el capeonato de mus que organiza la
Federación de Sociedades, desde 1989.
Además de estas
actividades competitivas, centradas en la provincia de Álava, las
sociedades gastronómicas también participan en otros eventos de
ámbito extraterritorial, como el famoso Campeonato de Euskadi de
Marmitako.
Muchas sociedades tiene otras
actividades aparte de las puramente gastronómicas. Esto se refleja en
los nombres de las sociedades que llevan el apelativo de culturales,
deportivas, etc.
Entre estas actividades
paralelas destacan las deportivas, como las sociedades cilistas "La
Llodiana", "Amurrio", "Kapildui" y
"Vitoriana". También es corriente la organización de
excursiones, salidas al monte o viajes.
En fin, dependiendo de su
caracter y localización, hay cantidad de actividades que realizan las
sociedades de nuestra provincia, entre ellos la organización de
festejos
locales y cualquier otra actividad lúdica.
Las sociedades suelen tener
un número de socios fijo, y para dar de alta a un nuevo socio hay que
esperar la renuncia de un socio en activo.
Generalmente están muy
vinculadas al impulso de la cultura y las tradiciones alavesas y
vitorianas.
Son de caracter apolítico, e incluso se llega a prohibir en los
estatutos el hablar de política para garantizar la concordia entre sus
miembros.
La asociación de las
sociedades surge con la necesidad de relevar a la Diputación en la
organización de los eventos que tienen como protagonistas a las
sociedades, sobre todo los relacionados con las fiestas de San
Prudencio:
Tamborrada, concursos de cocina y de cata...
En 1988 se constituyo
"Gasteizko Elkarteak", como agrupación de gran parte de las
sociedades vitorianas
En la actualidad esta primera
asociación se ha transformado en "BOILUR Federación de
Sociedades Gastronómicas de Álava - Arabako Gastronomi Elkarteen
Federazioa", que agrupa a 52 sociedades de toda la provincia.
- Antón
Idroquilis, Patxi. Comer en sociedad. Vitoria: El Correo
Español ;
Diputación Foral de Álava, 1994
- Antón
Idroquilis, Patxi. Gastronomía en Álava. Vitoria:
Diputación Foral de Álava, 1991
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