GALILEO

    Galileo (Galileo Galilei) (Pisa,1564- Arcetri,1642), físico y astrónomo italiano que, junto con Kepler, comenzó la revolución científica que culminó Newton. Su contribución a la astronomía fue el uso del telescopio para la observación (descubrimiento de las manchas solares, valles y montañas lunares, los cuatro satélites mayores de Júpiter y las fases de Venus). En la física descubrió las leyes de caída de los cuerpos y el movimiento de proyectiles.


    Galileo estudió con los monjes en Vallombroso, estudió medicina en la Universidad de Pisa. Abandonó estos estudios por los de filosofía y las matemáticas, que tampoco acabó.

    Vió la teología física de Aristóteles como un freno a la investigación científica. En 1589 trabajó como profesor de matemáticas en Pisa, donde demostró el error de Aristóteles dejando caer desde la Torre de Pisa dos objetos de pesos diferentes. Fue expulsado de su trabajo por oponerse a la filosofía aristotélica. Desde 1610 fue catedrático de matemáticas de la universidad de Padua, donde inventó un 'compás' de cálculo que resolvía problemas prácticos de matemáticas. Descubrió las leyes de la caída de los cuerpos y de la trayectoria parabólica de los proyectiles, estudió el movimiento del péndulo e investigó la mecánica y la resistencia de los materiales.

    Apenas mostraba interés por la astronomía, aunque a partir de 1595 se inclinó por la teoría de Copérnico (-heliocentrismo- que desechaba el modelo de Aristóteles y Tolomeo -geocentrismo-), pues apoyaba la teoría de las mareas de Galileo, que se basaba en el movimiento de la Tierra.

    En 1609 construyó un telescopio de veinte aumentos, con el que descubrió montañas y cráteres de la Luna.

    También observó que la Vía Láctea estaba compuesta por estrellas. Su fama le llevó a servir como matemático en la corte de Florencia, donde quedó libre de sus responsabilidades académicas y pudo dedicarse a investigar y escribir.

    En 1610 observó las fases de Venus, que contradecían a la astronomía de Tolomeo y confirmaban su aceptación  por las teorías de Copérnico.

    En 1613 en un tratado sobre las manchas solares, anticipó la supremacía de Copérnico. Fue acusado de herejía a los Médicis, sus mecenas y más tarde denunciado desde el púlpito. Él trato de justificar la irrelevancia de los pasajes bíblicos para para explicar la ciencia.

    En 1624 Galileo, apoyado por el cardenal jusuita Belarmino, abordó las hipótesis de Tolomeo y Copérnico. Los censores de la inquisición, tras cambiar el título del trabajo "Diálogo sobre los sistemas máximos", permitieron su publicación. Ello no impidió que fuera llamado a Roma por la Inquisición para procesarle por "sospecha grave de herejía", cargo que se basaba en la prohibición en 1616 de escribir sobre el sistema de Coopérnico.

    Galileo facilitó para su defensa un escrito con la firma del cardenal que no pudo ser rebatido, pero fue obligado a abjurar en 1633 y fue condenado a prisión perpetua (cambiada a arresto domiciliario). Los ejemplares del Diálogo fueron quemados y la sentencia fue leída públicamente en todas las universidades.

    Su última obra, Consideraciones y demostraciones matemáticas sobre dos ciencias nuevas, 1638, ajusta sus primeros estudios sobre el movimiento y la mecánica en general. Este trabajo influyó en Newton quién formuló la ley de la gravitación universal, que armonizaba las leyes de Kepler sobre los planetas con las matemáticas y la física de Galileo.

    La mejor contribución de Galileo a la ciencia fue más sus descubrimientos de la física de las mediciones precisas, que los principios metafísicos y la lógica formal. Más allá de la ciencia, ha de ser recordado como defensor de la investigación científica sin interferencias filosóficas y teológicas.

    Desde la publicación de la documentación completa del juicio contra Galileo (1870), la responsabilidad de la condena a Galileo recayó sobre la Iglesia católica, encubriendo la responsabilidad de los profesores de filosofía que persuadieron a los teólogos de que los descubrimientos de Galileo eran heréticos. Juan Pablo II abrió en 1979 una investigación sobre la condena eclesiástica del astrónomo para su posible revisión. En octubre de 1992, una comisión papal reconoció el error del Vaticano.