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PRIMER ENCUENTRO DIOCESANO DE CONSEJOS ARCIPRESTALES DE PASTORAL |
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Guadix, a 3 de Marzo de 2001 |
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CORRESPONSABILIDAD EN LA IGLESIA
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CONFERENCIA
DE D. MIGUEL PAYÁ
APORTACIONES DE LOS GRUPOS DE TRABAJO
1.
DIFICULTADES
2. NECESIDADES
3. MEDIDAS.
El sábado día 3 de marzo de
2001 se celebró en el Centro de Estudios Teológico-Pastorales (CETEP) de
Guadix el “I Encuentro Diocesano
de Consejos Arciprestales de Pastoral”, al que
asistieron representantes (sacerdotes, religiosos/as y seglares) de los siete
arciprestazgos de la Diócesis de Guadix-Baza. El Encuentro, organizado por la
Vicaría de Pastoral y la dirección del CETEP, fue presidido por el Sr. Obispo,
D. Juan García-Santacruz Ortiz, y contó con la presencia de los Vicarios
General y de Pastoral de la diócesis, D. Leovigildo Gómez Amezcua y D. Juan Sáez
Medina.
Tras
una oración inicial, D. Miguel Payá Andrés, Decano de la Facultad de
Teología de Valencia, presentó la ponencia titulada “El arciprestazgo,
espacio de comunión y corresponsabilidad” de acuerdo con el siguiente
esquema:
I.
LA SINODALIDAD DE LA IGLESIA COMO EJERCICIO DE LA COMUNIÓN EN EL
EJERCICIO DE LA MISIÓN.
1.
La Iglesia, misterio de comunión trinitaria en tensión misionera.
2.
La sinodalidad, ejercicio de una responsabilidad común y diferenciada.
II.
EL ARCIPRESTAZGO, ÁMBITO PRIVILEGIADO DE COMUNIÓN Y DE MISIÓN.
1.
Carácter complementario respecto a las parroquias: ayuda y
coordinación.
2.
Apertura de las comunidades a la realidad única de la Iglesia.
3.
La comarca o barrio como unidad socio-cultural a evangelizar.
4.
Coordinación de acciones pastorales y realización de acciones
conjuntas.
5.
Lugar de comunión entre presbíteros, religiosos/as y laicos.
6.
Espacio de formación e intercambio de agentes pastorales.
7.
Integración de agentes supra o extra-parroquiales.
8.
Nexo de comunión entre las parroquias y la diócesis.
III. EL CONSEJO PASTORAL ARCIPRESTAL.
1.
¿Qué
es?
Organismo
discrecional, consultivo, estatutario, representativo, coordinador y servidor de
las comunidades.
2.
¿Cuál
es su ámbito de competencia?
Toda
la acción pastoral en sus tres grandes áreas: transmisión de la fe, celebración
litúrgica y servicio de la caridad.
3.
¿Cuáles
son sus grandes tares?
a)
Planificar la acción pastoral coordinada del arciprestazgo.
b)
Animar la coordinación entre todos los agentes de pastoral.
c)
Fomentar la unidad entre todos los movimientos apostólicos.
d)
Servir de vehículo de unión entre el Consejo Pastoral Diocesano y los
Consejos Pastorales Parroquiales.
4.
¿Qué
actitudes hacen falta para que funcione?
Todas
las que exige el ejercicio del amor cristiano hacia los de dentro y hacia los de
fuera:
a)
Saber dar y saber recibir.
b)
Saber escuchar y saber hablar.
c)
Acoger al diferente y al pobre.
d)
Saber renunciar al juicio propio ante la interpelación del juicio ajeno.
e)
Ser capaces de colaborar en las iniciativas de los demás.
f)
Sentirse dichosos de pertenecer al Cuerpo de Cristo, en el que cada
miembro encuentra su realización y utilidad.
g)
Experimentar en todo ello cómo la vida del Dios-Amor nos va atrapando y
transformando.
5.
¿Qué
dificultades hemos de superar?
a)
El individualismo religiosos.
b)
Las influencias del pasado.
c)
La falta de disciplina.
d)
La falta de formación.
e)
Las diferentes situaciones de las parroquias.
Tras un pequeño descanso, los asistentes se reunieron en grupos de trabajo por arciprestazgos y respondieron a las siguientes cuestiones planteadas por el ponente:
1.
¿Qué dificultades principales hemos experimentado en el funcionamiento
del Consejo?
2.
¿Qué necesitaríamos para poder ser más útiles como miembros del
Consejo?
3.
¿Qué acciones prioritarias debería hacer nuestro Consejo, dada la
situación del Arciprestazgo?
Finalizadas
las reuniones de grupo, los participantes compartieron el almuerzo y después
expusieron en una puesta en común sus aportaciones específicas. Un extracto de
las mismas es el siguiente:
APORTACIONES
DE LOS GRUPOS DE TRABAJO.
-
Falta de
disciplina en el desarrollo de las sesiones y de asistencia a las reuniones del
Consejo Arciprestal de Pastoral (CAP).
-
No se
conoce bien qué es el CAP, cuál es su reglamento y en qué consiste ser
miembro del mismo.
-
Hay
demasiados cambios de personas entre los componentes del CAP.
-
Existe una
cierta desconexión entre los Consejos Parroquiales de Pastoral (CPP) y el CAP.
-
Se producen
demasiadas propuestas que son externas o ajenas al CAP.
FARDES
/ LOS MONTES:
-
La novedad
y falta de experiencia de los miembros del CAP.
-
Falta de
continuidad en el trabajo del CAP.
-
Desconocimiento
de qué es un CAP.
-
Poco rodaje
y escasa conciencia de la importancia del CAP.
-
Orden del día
poco estructurado y poco operativo.
-
Ausencia de
respaldo humano a los representantes del CAP.
-
Falta de
comunidades parroquiales vivas y de CPP dinámicos.
GUADIX:
-
Excesivo
distanciamiento en las reuniones del CAP.
-
Muchas
faltas de asistencia a las mismas.
-
Desconocimiento
del valor y del significado del CAP.
-
Demasiada
intervención de los sacerdotes y escasa de los seglares en las reuniones de
trabajo.
-
Falta de
ilusión y de comunión.
-
Problemas a
la hora de su constitución.
-
Carencias
en lo referente a un sano espíritu democrático.
-
Déficit de
libertad por parte de los laicos.
-
Poca función
evangelizadora en el seno del CAP.
-
Falta de
verdadera vivencia eclesial.
-
Tratamiento
de temas de escasa relevancia e interés.
HUÉSCAR-LA
SAGRA:
-
Débil
implantación de los CPP.
-
Escaso
conocimiento y poca información sobre la existencia de los CAP.
-
Poca
participación activa.
-
Mentalidad
excesivamente clerical.
JABALCÓN:
-
Poca
receptividad por parte de los seglares.
-
Demasiada
discontinuidad entre los miembros seglares del CAP.
-
Escaso éxito
de los sacerdotes en las convocatorias.
MARQUESADO:
-
Poco
arraigo del CAP en la zona.
-
Falta de
compromiso y de motivación entre sus integrantes.
-
Deficiente
continuidad y constancia en las reuniones.
-
Ausencia de
temas de interés común.
OTRAS
APORTACIONES:
-
Desconocimiento
de que la Iglesia es el y pertenece al Pueblo de Dios.
-
Concepción
demasiado clericalizada de la Iglesia.
BAZA:
-
Mayor y
mejor formación.
-
Conciencia
de pertenencia al CAP.
-
Metodología
de trabajo clara.
-
Conexión
con los CPP.
FARDES
/ LOS MONTES:
-
Constituir
de hecho el CAP.
-
Mayor
equilibrio entre consagrados y laicos.
-
Más
claridad en el plan de trabajo.
-
Mejor
conocimiento de las funciones de cada uno de sus miembros.
-
Mayor nivel
de formación.
-
Encontrar
una fórmula válida para el problema del carácter consultivo o deliberativo
del CAP.
GUADIX:
-
Más
formación en y para la acción.
-
Asesoramiento
y ayuda para impulsar el CAP.
-
Más número
de reuniones y mayor calidad de las mismas.
-
Mejor
entendimiento entre sacerdotes y seglares y formación específica para
potenciar ese entendimiento.
-
Menos
individualismo.
-
Aprender a
trabajar en dinámica de grupo.
-
Pasar a la
acción.
-
Mayor
apertura a que los seglares ocupen posiciones de relevancia.
HUÉSCAR-LA
SAGRA:
-
Informar
bien de qué son los CAP y los CPP.
-
Mayor
disponibilidad de sus integrantes.
-
Mejor
formación.
JABALCÓN:
-
Menos
individualismo.
-
Más
formación.
-
Trabajar en
equipo.
-
Menos
complejo de inferioridad.
MARQUESADO:
-
Mayor nivel
de formación, motivación y compromiso.
-
Una buena
organización del CAP.
-
Una
metodología y unas propuestas comunes.
-
Más acción.
OTRAS
APORTACIONES:
-
Darle más
entidad al CAP.
-
Intentar
que no tenga un carácter meramente consultivo.
-
Mayor
conciencia de Pueblo de Dios.
-
Aprender de
la Iglesia primitiva para que la comunidad como tal tenga poder de decisión.
-
Mayor
conciencia y responsabilidad eclesiales.
-
Hacer creíble
la eclesialidad.
-
Continuidad
en la revisión de los planes pastorales.
-
Clarificar
quién ha de proponer y qué temas se han de tratar en los CAP.
-
Tomar nota
de ausencias significativas en la constitución de los CAP y CPP.
BAZA:
-
Aplicar un
plan de formación para todos los miembros del CAP.
-
Conocer
bien el funcionamiento de los CAP y CPP.
-
Introducir
mecanismos de revisión y seguimiento.
-
Suscitar
una mayor receptividad por parte del Obispado.
FARDES
/ LOS MONTES:
-
Desarrollar
un plan de trabajo.
-
Impulsar
una formación para la acción.
-
Asentar una
periodicidad constante.
-
Coordinarse
y responsabilizarse por áreas pastorales.
-
Efectuar un
nombramiento específico de los seglares que integran el CAP que anime al
compromiso y no quede en mero formalismo.
GUADIX:
-
Estudiar la
realidad social del arciprestazgo.
-
Ayudar a
las parroquias donde aún no hay CPP.
-
Poner en
marcha el Plan Pastoral de la Diócesis.
-
Impulsar un
plan de formación integral.
HUÉSCAR-LA
SAGRA:
-
Constituir
y formalizar el CAP.
-
Potenciar y
extender los CPP.
-
Estudiar
los estatutos del CAP de acuerdo con el Derecho Canónico, dejando bien clara su
función y misión.
-
Sensibilizar
sobre las dimensiones arciprestal, diocesana y universal de la Iglesia.
JABALCÓN:
-
Animar la
acción de los agentes de pastoral.
-
Coordinar
la actividad de las parroquias.
MARQUESADO:
-
Desarrollar
reuniones parroquiales cuyas conclusiones se lleven al CAP.
-
Proponer
temas “desde abajo” y no “desde arriba”.
OTRAS
APORTACIONES:
-
Efectuar
una acción pastoral a nivel de zona en el marco del Plan Pastoral Diocesano,
pero sin que se reduzca exclusivamente a él.
-
Abrir la
parroquia a la zona pastoral.
Escuchadas las aportaciones de los grupos de trabajo, el ponente se dirigió a los asistentes comentando algunos de los puntos más repetidos.
SUGERENCIAS
Y MATIZACIONES DEL PONENTE (D. MIGUEL PAYÁ).
-
No existen
fórmulas mágicas para el buen funcionamiento de los CAP.
-
La tarea de
concreción y aplicación es algo que toca a la Iglesia local y a los propios
CAP.
-
Es
necesario un tiempo de conocimiento mutuo y de rodaje en el seno del CAP que
permita aprender a interpretar adecuadamente el lenguaje ajeno, para lo que es
imprescindible la estabilidad de sus miembros.
-
La misma
constitución de los CAP y los CPP crea de por sí conciencia de Iglesia, y no
al revés.
-
La
constitución del CAP estimula de por sí la creación de CPP, y no al revés.
-
El proceso
de implantación de los CAP y CPP es algo que avanza “a golpe de vida”, y no
con meras lecciones, charlas o encuentros.
-
Conviene
respetar la diferencialidad de las parroquias, por lo que no se puede aplicar
sin más un mismo esquema a todas.
-
Es absurdo
esperar a que se den las mejores condiciones antes de empezar la marcha de los
CAP, pues entonces nunca se comenzaría.
-
Hay que
actuar con realismo, esto es, partiendo del análisis de la realidad, lo cual
exige conocer la situación socio-religiosa de la propia parroquia y de las
vecinas.
-
Es
importante invertir inicialmente suficiente tiempo en el conocimiento de quiénes
somos y cómo estamos en el arciprestazgo.
-
Una manera
de comenzar es coordinando acciones entre las parroquias.
-
Los
primeros pasos han de ser humildes pero seguros, eligiendo acciones pastorales
que sean: a) importantes e ilusionantes para la evangelización de la zona
(pastoral juvenil, pastoral familiar...); b) ya iniciadas de algún modo (que
permitan no partir de cero, sino convocar a quienes llevan algún camino andado
trabajando en ese campo).
-
Conviene
subrayar que el CAP no es por sí mismo un órgano de acción, sino de estudio,
reflexión y propuestas (de modo que puede ocurrir que se decida que algunas de
las acciones acordadas las desarrollen agentes que no pertenecen al CAP).
-
Los temas a
tratar en el CAP pueden provenir de dos fuentes: a) del análisis efectuado por
el propio arciprestazgo; b) del nivel diocesano, al que pertenecen tanto la
parroquia como el arciprestazgo.
-
No hay que
olvidar que, por una parte, el Obispo tiene la función de estimular y orientar
acciones pastorales comunes para toda la diócesis, pero que el Plan Pastoral
Diocesano, por otra, sólo puede dar líneas generales para todas las parroquias
y arciprestazgos que éstos deben adaptar a su situación concreta.
-
Los
objetivos de los planes pastorales arciprestales debe ser pocos, claros,
significativos y realistas: una a dos acciones pastorales acordadas como
cruciales deben ser suficientes para la actuación de los CAP.
-
La formación
que deben recibir los miembros del CAP ha de ser de dos tipos: a) formación básica
cristiana: más de vivencias bien aseguradas de lo fundamental de la fe que de
meras ideas y conceptos; b) capacitación específica para la participación
activa en los CAP, que ha de ser organizada por el propio CAP y de versar sobre
estos tres temas: 1. sobre lo que es la Iglesia (debe abordarse de manera sistemática
y efectuarse de manera conjunta entre sacerdotes, religiosos/as y seglares); 2.
sobre la misión particular del laico (su responsabilidad intraeclesial y su
misión en el mundo); 3. sobre la planificación y programación (criterios de
selección de objetivos pastorales, medios, metodologías...).
-
Los
comienzos de los CAP (y CPP) son necesariamente dificultosos, por lo que no hay
que asustarse de una cierta confusión y tensión iniciales.
-
Hay que
desatascar cuanto antes el debate entre consulta y deliberación: lo desatasca
el esfuerzo por hacer avanzar de verdad la acción pastoral y el propio período
de rodaje, que termina normalmente generando conocimiento y confianza mutuos.
-
A ello
puede ayudar un sistema mixto, en el que se valore la opinión de la comunidad y
se respete al ministerio ordenado, descubriendo el sentido genuino de lo que
significa ser pastor “de” la comunidad.
-
Es
inevitable que haya sacerdotes y seglares que no puedan o no quieran entrar en
la dinámica de los CAP y CPP, pero ello no debe paralizar la marcha de los
mismos.
El Encuentro se cerró con
unas palabras de agradecimiento al ponente y de estímulo a los participantes a
continuar con la tarea emprendida por parte del Sr. Obispo.